Capítulo 24
Ya todo estaba listo cuando llegaron abuela y nieta con la comida preparada y otras bolsas que delataban que no habían perdido el tiempo en su jornada de compras.
Alexis sabiendo el gusto de Kate por la comida china, había acudido a un selecto restaurante oriental del centro comercial y traía una variedad de todas las especialidades del lugar.
La mesa ya estaba puesta, así que empezaron a servir los distintos alimentos. Las dos habían observado las sonrisas y gestos relajados de la pareja, así que sin saber a ciencia cierta qué es lo que habría pasado, las dos dedujeron que el día había sido provechoso.
Empezaron a comer con apetito, mientras Alexis llevaba la voz cantante en la conversación y hablaba de cómo habían pasado el día en el centro comercial. Les contó sobre las compras que habían hecho, más numerosas por parte de Martha que de ella, lo que hizo que Rick mirara a su madre con cara de enfado ante la amplia sonrisa de Kate.
También les contaron lo buena que estaba la pasta en Gino's y lo divertida que había sido la película.
-Me alegra mucho que os hayáis divertido tanto a mi costa – dijo Castle con falso tono de reproche.
-No te quejes tanto papá – replicó Alexis sonriente – no te hemos saqueado todas las cuentas, todavía te queda algo para mantenerte.
-Gracias hija, por pensar en el bienestar de tu padre.
-Por cierto Kate, ¿tienes que volver mañana a la ciudad o vas a quedarte unos días? – preguntó Alexis, mientras Rick miraba a Becket con interés esperando una respuesta.
-Me han dado unos días libres que me debían, así que no tengo que volver a la comisaría hasta la semana que viene.
-Estupendo – dijo Martha – supongo que pasarás esos días aquí con Rick, ¿cierto?
-Bueno, si – dijo ella un poco azorada ante tantas preguntas – si no os importa.
-Por favor, Kate – dijo Rick – te vas a poner con esos miramientos, después de todo lo que nos hemos dicho. No sabía que tenías tantos días libres, yo pensaba volverme a Nueva York contigo, así que tú decides donde prefieres pasar tus días libres.
-Yo quisiera quedarme aquí – dijo sin dudarlo – estoy cansada, han sido unos días muy duros y me apetece relajarme y la tranquilidad de la playa.
-Pues entonces nos quedaremos aquí – dijo Rick – esperemos que al menos el tiempo cambie y deje de llover.
-Bueno – dijo Martha – si Kate se va a quedar contigo, nosotras nos volvemos a Nueva York, yo tengo asuntos pendientes en la escuela de teatro…
-Y yo quiero seguir trabajando con la doctora Parish – dijo Alexis.
-Pero, ¿no habíais venido para acompañarme? – protestó Rick.
-Más que venir a acompañarte, te trajimos a la fuerza – le recordó Martha – para que te diera el aire, pero como ya no vas a estar solo, mejor os dejamos, así estaréis más tranquilos.
-¿Y cuándo pensáis abandonarme, ingratas? – dijo Rick con tono melodramático.
-Papá no te pongas dramático, que con la abuela ya tenemos la faceta actoral cubierta – dijo Alexis con sonrisa pícara – vas a estar muy bien acompañado y no vas a necesitarnos estos días, seguro que te acabaríamos molestando.
-Vosotras nunca me molestáis, bueno tu un poco sí – dijo mirando a su madre.
-Rick – le riñó Kate que asistía entre asombrada y divertida a la conversación familiar – como le dices eso a Martha.
-No te preocupes hija, ya estoy acostumbrada – dijo Martha con una sonrisa – pero que sepas Richard que una de las obligaciones de una madre es ser molesta, si es por el bien de su hijo – dijo muy digna.
-Lo sé mamá – dijo él, acercándose a besar a su madre en la mejilla – ya sabes que no hablo en serio.
-Claro que sí, hijo – dijo mientras le acariciaba cariñosamente la mejilla.
-Al final no habéis dicho cuando os marcháis.
-Mañana por la mañana – dijo Martha – a primera hora traerán una compra que hicimos en el supermercado para llenaros la despensa y nos iremos a media mañana.
Terminaron de comer de manera relajada. Kate se sentía tremendamente a gusto con esa familia, que ya consideraba como suya. Después de tomar el postre, compuesto por un surtido de helados, tanto Martha como Alexis dijeron que se iban a preparar el equipaje.
Rick se asomó a la ventana y viendo que había dejado de llover, le sugirió a Kate que salieran a coger su bolsa del coche. Salieron al patio exterior, la noche estaba muy fría después de tanta lluvia, aunque había amainado el viento.
Entraron deprisa buscando el calor del hogar. Sin decir palabra, Rick la precedió hasta uno de los dormitorios de la planta baja.
-Hay que poner sábanas en la cama, ¿me ayudas? – le preguntó.
-¿Voy a dormir aquí? – preguntó ella un poco nerviosa.
-Dormirás donde tú quieras – dijo él – mi dormitorio es el de arriba, pero entiendo que quizás sea demasiado pronto para dormir juntos, así que vamos a preparar este, ¿te parece?
-Me parece – sonrió ella – gracias por darme tiempo Rick, ya sabes que esto me cuesta.
-A mí también me cuesta Kate, quiero ir despacio, no es que no me muera por estar contigo, pero ahora mismo no me encuentro físicamente recuperado del todo y esta relación es tan importante para mí, que no quiero estropearlo, así que yo también necesito tiempo, dejemos que las cosas fluyan.
-Se dirigió a un armario del pasillo y sacó de dentro un juego de sábanas limpias, que pusieron entre los dos. Sin saberlo ambos pensaban en lo mismo, en esas pequeñas tareas cotidianas que se hacen en una casa y en lo a gusto que se sentían juntos.
-¿Quieres irte a dormir ya o prefieres hacer otra cosa? – le preguntó él.
-Sueño no tengo, después de la siesta – dijo ella, que además no le apetecía separarse ya de él hasta el día siguiente.
-¿Vemos una película? – y la cogió de la mano para llevarla al salón.
Volvieron a sentarse en el sofá, él le dio el mando de la tele para que eligiera el canal. Empezó a pasar canales hasta que llegó a una cadena que empezaba a emitir un clásico en blanco y negro protagonizado por Spencer Tracy y Katharine Hepburn, llamada "La costilla de Adán", ambos la habían visto varias veces, pero era una película muy divertida de esas que nunca te cansas de ver.
Se enfrascaron en el argumento de la película, estaban los dos sentados con los pies levantados sobre un gran escabel y cogidos de la mano, pero Rick terminó pasando el brazo por encima de los hombros de ella, que se acomodó gustosa sobre él.
No se dieron cuenta que llegaba Alexis hasta que la oyeron tararear "Mi fiel Amanda", que era la canción que salía en la película y se sentó al otro lado de su padre, contenta al ver lo felices que parecían los dos.
Rick subió el otro brazo para pasarlo por encima de los hombros de su hija, que también se acomodó sobre él, aceptando el abrazo.
Cuando terminó la película ya era tarde, y decidieron que lo mejor era irse a dormir, Rick dijo que iba a beber agua y a tomarse las pastillas, mientras Alexis acompañaba a Kate a su habitación.
-Muchas gracias Kate – le dijo la chica cuando ya estuvieron dentro.
-Gracias, ¿Por qué? – preguntó Kate con extrañeza.
-Por hacer feliz a mi padre – dijo algo ruborizada – y perdóname por haber sido tan torpe y no haberme dado cuenta antes.
-No hay nada que perdonar, Alexis, de verdad, ya todo está bien, tu padre también me hace feliz a mí.
-Creía odiarte después de que te dispararan y de que ese hombre llamara a papá para decirle que te apartara de la investigación – dijo apurada – pero no lo sentía de verdad, solo que me enfadé contigo porque sentía que ponías en peligro la vida de mi padre, pero quiero que sepas que siempre te he admirado mucho, y que ya me he dado cuenta de que lo vuestro es bien serio, así que de verdad me alegro mucho por los dos.
-Muchas gracias, de verdad – dijo Kate emocionada – y no te preocupes, yo también me habría sentido como tú si alguien pusiera en peligro la vida de un ser querido, no tienes de que disculparte.
Se dieron un abrazo y en ese momento llegó Castle, que se emocionó al verlas así. Ellas no notaron su presencia, hasta que él se sumó al abrazo abarcándolas a las dos con sus amplios brazos y diciéndoles:
-Yo también os quiero mucho a las dos, pero creo que es hora de que nos vayamos a dormir.
CONTINUARÁ…
