Gracias por sus review a txiki, Isa-san, Pichicoy, ANBU-INU, Thanatoz y a –xburbuja- me han sido de gran apoyo en estos días sin actualizar. Verán, estuve no con un bloqueo, sino con una insatisfacción porque no lograba que el capitulo tuviera el impacto que esperaba, pero al final decidí modificar un poquito los hechos y hacerlas esperar con la identidad de Yora un poco más. Respondiendo al comentario de –xburbuja- que sé le interesa a todas, no, Yora no es de otra época, su tiempo es el presente. Así que si pensaban que venia del futuro a ayudar a Kakashi y Anko pues no. Tampoco es el hermano perdido de alguno, recuerden que tiene 23 años, Kakashi 32 y Anko 30, si fuera el hermano pues tendría que ser mayor que ellos. Ummm tengo la ligerísima sospecha de que soy mala XD


Ver a Lee dormir era una de las cosas más maravillosas que había visto hacia algún tiempo; le hacía saber que todo estaba bien. Y aunque consolar a Gai era la tarea más frustrante que había realizado jamás, aun más que soportar sus retos para ver quien era mejor, no se quejaba y seguía diciendo el " ya, ya" mientras Gai se deshidrataba sobre su hombro. ¿Cómo un hombre podía llorar tanto? Tenía que ser inhumano.

Anko, faltaba Anko. Esos malditos se estaban divirtiendo con ella mientras el equipo de búsqueda aun no los encontraba. Si bien ya no rescatarían a nadie, aun merecían pagar por lo que les habían hecho.

Y quería volver a ver a Anko, más que nunca. Esa noche era la última y ella debería estar en la aldea. Casi no podía esperar al medio día para leer una carta más.

No quería pensar que lo que decía era verdad, no podría soportar que Anko hubiera amado al niño que fue. Porque entonces tendría que vivir con un secreto aun más grande. Jamás le confesó que era él quien se ocultaba tras la mascara para protegerla de su estupidez.

Demasiadas cosas, demasiado tiempo juntos, demasiados recuerdos y dolor compartido lo llevaron a cometer un error que le costo la inocencia a una niña. También él era muy joven en aquel entonces, pero no quería esconderse tras esa excusa.

Cuantas veces le hubiera gustado acercarse a Anko sin llevar una mascara, cuantas veces se mordió la lengua para no crear una amistad al crecer, cuantas le regaño y se mostró distante para que creyera que su presencia era molesta. Siempre la alejó de sí mismo porque sabía que a la larga terminaría provocándole nuevamente un daño.

Y fingió que nada pasaba, se mintió y convenció de que era algo ya olvidado por ella.

Pero las cartas llegaron, mofándose de él y de todos sus intentos por no verla como antes, por olvidar que aquellos días en su infancia habían sido uno de sus mejores recuerdos.

Tenían doce y catorce años, si bien no eran ya niños, tampoco habían alcanzado una madurez completa.

O quizá si, Kakashi había perdido a sus padres cuando pequeño, se enfrentó a la muerte de su mejor y primer amigo, fue entrenado como un ninja que creía que no se debían tener sentimientos. Anko era huérfana, pasó por muchas cosas y…

Y era tonto esconderse tras eso, recordar el porque de las cosas. Ya no importaba. Si Anko lo amo o no, no podía decirle nada. Todo seguiría igual. Era seguro que Anko ya lo había olvidado. No había razón para cambiar algo.

Finalmente Gai se tranquilizó y Kakashi utilizó eso como una salida para escapar de sus recuerdos.

Fue a las puertas de la aldea mucho más temprano del medio día, esa mañana ya había dejado de ayudar en la academia y pronto volvería a sus labores de ninja. Pero mientras tanto podía disfrutar de la paz que pronto terminaría.

Con asombro vio a Yora parado en medio de la salida. Tenía el cuerpo ligeramente virado y miraba hacia fuera con gesto cansado. Desilusionado. Incluso de sus ojos había desaparecido aquella chispa alegre y contagiosa que siempre lo acompaño.

-No esperaba encontrarte aquí. Parece ser que, sin importar la hora a la que llegue, tú siempre estarás antes.

Yora le sonrío en respuesta, y aquella sonrisa no era ni la mitad de bonita que las usuales. Sentía una obligación de hacerlo sentir mejor, pero no entendía porque ni como.

Iruka era su amigo desde hace mucho más tiempo, apenas y conocía a Yora, pero si los comparara, lamentablemente tenía que admitir que Yora estaba siendo un amigo mucho más importante, más apreciado.

-Quería despedirme de la aldea, el sol se ve hermoso desde el bosque, pero estas puertas lo hacen maravilloso. Aun si las mismas tienen una nostalgia casi asfixiante.

-¿Despedirte, te marchas?- Su cuerpo se movió sin permiso y dio un paso hacia Yora. Y él volvió a sonreírle de aquella forma deprimente que lo estaba desgarrando.

-Le dije que entregaría una carta más.- Dijo, sacándola del su bolso y jugando con ella entre sus dedos sin dársela.- Jamás respondió una sola carta…hubiera deseado que lo hiciera…siquiera su nombre en un pedazo habría bastado.

Nunca pensó que aquellas cartas, que tantas penas le estaba trayendo, fueran a ser extrañadas. No quería dejar de recibirlas si eso significaba ver a Yora ¿Tan profundamente se había metido el chico, tanto aprecio le tenia? Ya no le importaba saber quien era el padre del chico, aquel que enviaba las cartas, ni siquiera quería saber porque se empeñaban en que conociera la historia. Pero Yora era un buen amigo y sabía que si lo dejaba ir, jamás volvería a verlo.

-¿Aun quiere saber quien soy, señor?- Preguntó y Kakashi se sorprendió por eso.-Le diré todo cuanto deseé si así usted lo quiere.- Se mordió el labio y a no pudo parecerle más desesperado. El chico estaba muriendo en vida.- Después de todo, será la última vez que lo vea.

-¿Por qué? Nada te impide volver alguna vez.

-Si hay algo que lo hace, señor: Las cartas. Esa no es su historia señor Hatake, tampoco es la de Anko…mi padre…secretos que si conoce no podré regresar, pero aun así quiero contarle.-Tomó aire, arrepintiéndose de sus palabras. Kakashi lo miró con cautela ¿Era esa la historia de su padre? ¿O era su padre quien no lo dejaba volver?

-Si decido no saber nada ¿regresaras?

Yora negó con la cabeza tranquilamente.

-Aunque quiero volver a verlo, señor, me temo que deseo más que usted conozca la verdad.

Kakashi se llevó las manos al rostro con frustración. Salio de la aldea rápidamente y Yora le siguió sin preguntar. Con algunos metros de distancia separándolos, Kakashi no dejaba de sentirse intranquilo. Pero aun cuando siguió andando por varios minutos sin decir palabra, Yora no le cuestionó. Tan sólo esperaba hasta que Kakashi decidió parar su caminar, más lejos de la aldea que nunca.

-Todo este asusto de las cartas comienza a cansarme. ¿Quién eres Yora? Necesito saberlo, pero no quiero que si me lo dices dejes la aldea. Ya no soporto tantos misterios.- No giró a verlo, no tenía caso verle la cara a Yora para saber lo que hacía, sus gestos se habían vuelto tan predecibles que diría con seguridad que el chico tendría los ojos cerrado y una expresión de dolor.

Casi un minuto después Yora estaba abrazándolo por la espalda, con la cabeza pegada a su cuerpo, Kakashi ni siquiera se había dado cuenta de que Yora era al menos una cabeza más baja que él. Pero aturdido por la acción no se movió. En realidad contuvo la respiración y su cuerpo se puso rígido. Luego Yora estaba riendo, soltándolo y dando la vuelta para encararlo.

-No estoy enamorado de usted así que por favor no se asuste. Tampoco me gustan los hombres.

-Yo respeto a todos.- Aclaró pero recordó que era muy posible que Yora estuviera enamorado de Anko.- ¿Por qué lo has hecho?

-Quería un recuerdo antes de marcharme.- Dijo encogiéndose de hombros y tendiéndole el sobre que había olvidado que sostenía. Kakashi no hizo ningún movimiento de tomarlo y Yora le sonrío, de esa forma pura y alegre que parecía haber perdido.- No me iré aun, tómelo.

Confiando en su palabra sujetó la carta pero enseguida la guardo en uno de sus bolsillos, aun no quería leerla si eso significaba saber la verdad y que luego las cosas con Yora cambiaran.

-Hoy llega Anko, me gustaría verla pero tendrá que ser en otra ocasión. Sé que debí habérselo dicho antes pero… Anko no puede saber que he estado aquí, al menos no por ahora, es muy pronto. Además se molestara conmigo cuando se entere que he venido a verle.

-¿Porqué Anko no quiere que nos vemos?- Por favor, no un secreto más, no lo soportaría. Y Yora le sonrío, medio divertido medio con temor.

-No usted y yo… todo es muy complicado y no puedo hablar. Por favor comprenda.

-Lo hago, pero no sé que pensar. Todo esto ha ido muy lejos ya.

-¿Confía en mi, señor?

Kakashi suspiró.

-En contra del sentido común, confió en ti.

-¿Por qué?

-Simplemente creo que debo hacerlo.

Si pensó que la sonrisa de Yora era hermosa, estaba equivocado. Era deslumbrante como nunca antes. Y sus ojos brillaban cristalinos.

-Quiero que sepa, señor, que los momentos que he estado con usted nunca los podré olvidar. Y aun cuando apenas si es mayor como para ser mi hermano, le admiro mucho.

-Yora…

-Yora.- Repitió sonriendo, interrumpiendo cualquier comentario.- Ojala al menos pudiera decirle mi verdadero nombre. Tendré que conformarme con que me recuerde como Yora Daisuke, y espero que como algo más que un mensajero.

-Eres mucho más que un mensajero, Yora. Si me dejaras ayudarte, no que pasa, pero si me permitieras…

-Puedo cuidarme solo, lo he hecho toda mi vida.- Le sonrío nuevamente.- No puedo creer que no descubriera quien es mi padre, pero al fin que, era lógico que no lo supiera, después de todo, yo mismo me encargue de eso. Es curioso como los planes cambian al conocer a una persona ¿no lo cree?

-Si es tu padre quien escribe las cartas, entonces yo debería conocerlo, pero no puedo.

-Podría decirse que es un amigo de la niñez, pero no me haga caso. Ya no se como hablar sin delatar la verdad…..conozco a un chico.- Dijo en un susurro, como si le hecho de decirlo fuera bastante grave.- Es muy joven, apenas diecisiete años pero sabe muchas cosas… ¿usted sabe que hace un escritor? Habla más allá de las palabras.

-¿Él es escritor?- Preguntó, aquello no tenía sentido y no entendía porque Yora lo mencionaba, pero si lo hacia debía ser importante para Yora. O al menos lo tenían las últimas palabras. De nuevo eso, Yora quería decirle algo pero no tenía permitido hacerlo. Más allá de las palabras…

-No, no lo es. Él es… diferente. Y estoy seguro de que nada le gustaría más que conocerlo a usted.

-¿Por qué yo?

-Escuche sin preguntar, no puedo decir, no debo hacerlo aun cuando lo deseo. Comprenda mi temor, ha sido mucho tiempo solo.

-Desearía que confiaras en mí como yo en ti. Dices no tener permitido hablar, pero no me dejas protegerte.

-Porque es usted mismo quien no me deja responderle.- Kakashi quiso replicar ero pero Yora le sonrío ¿Cómo podía sonreír cuando sus ojos reflejaban tanto dolor?- Usted pregunta, pero si supiera, preferiría no haberlo hecho. Quizá exagero, pero no tengo un corazón de hierro ¿sabe? No podría soportar una mirada de odio. Y aunque el tiempo que le he conocido me dice que no me odiará, quiero protegerme una vez más. Y si eso significa desaparecer, lo haré. Al menos hasta que conozca su reacción. Ya se lo dije, si desea verme luego, lo hará. Depende de usted, no de mí.

Dio un paso hacia atrás y Kakashi lo miró alarmado.

-No te vayas aun.

-Tengo años retrasado para esto, debo partir. Sólo hágame un favor ¿quiere? Cuide mucho a Anko, sus sonrisas valen más que cualquier tesoro, no la haga sufrir.

Luego, el aire soplo y las hojas hicieron un circulo a su alrededor. Kakashi extendió su mano, pero era tarde, ya se había ido.

Se quedó parado un instante hasta tener la fuerza para sentarse bajo un árbol, y en realidad, deseaba dormir y que al despertar se encontrara con que todo aquello había sido un sueño.

Con un suspiro y ojos cerrados se palpó la carta bajo su ropa, sabía con exactitud lo que decía así que no le interesaba. Ojala tuviera el valor de romperla y ahorrarse leer la mayor estupidez que había hecho, ya bastante tenía con no poder borrarlo de su memoria.

Calmó su respiración y durmió profundamente.

Cuando despertó fue por un quejido y un golpe sordo. Estaba oscuro a su alrededor y no se veía nada. Se había dormido por horas y ahora la noche le rodeaba. Se levantó algo preocupado por el sonido y trato de enfocar su vista.

Cuando lo hizo pudo ver a una figura parada frente a un cuerpo en el suelo. Y ésta al verlo se apresuro a correr. Quiso correr tras ella pero la persona en la hierba le era mucho más importante.

Se acercó y la examinó con cuidado. Esta herida por todo su cuerpo, sus ropas desgarradas y el cabello sucio; y una profunda marca bajo su costilla de la que no dejaba de brotar sangre.

Por inercia convoco a sus perros y en medio de humo aparecieron todos.

-Sigan a un aldeano, debe tener la sangre de Anko. Quiero que le traigan sano y le lleven a la aldea.- Pronuncio con voz helada, quien se atrevió a hacer aquello a Anko lo iba a pagar.

Enseguida todos se movieron, menos Pakkun que olfateaba el aire.

-Hay un olor más aquí.- Kakashi recordó a Yora mientras Pukkun le miraba sorprendido.- Ese olor... es imposible.

Kakashi miró a Pakkun idiotizado, era verdad, él tenía cierta habilidad con los olores. Podía saber quien era el padre de Yora, quien enviaba las cartas. Pero Anko se quejó entre la casi inconciencia y Kakashi la tomo en brazos.

-Luego, ahora quiero a quien le hizo esto a Anko.

-No repitas la historia, Kakashi, no arruines años de separación.

Kakashi ya no escuchó, tenía que llevar a Anko al hospital de inmediato y pedir ayuda de ninjas, confiaba en que su equipo de canes bastaría pero aquella no era su misión y debía avisar.

Cuando llegó con ella fue atendido de inmediato, y separado también.

Estaba preocupado por Anko, no podía evitar sentir lo mismo que hacia tanto tiempo, sabía que no debía sentir nada pero quizá había sido la presencia de Yora la que había hecho que todo aquello despertara. Le debía mucho a ese chico.

Cuando lo dejaron pasar nuevamente, Anko estaba dormida pero sus heridas se veían casi curadas, aunque su torso estaba completamente vendado, señalando que la herida de su costado aun era grave.

No sabía que haría cuando tuviera al culpable pero seguramente perdería el control. Sujeto una de sus pálidas manos y removió un mechón de su frente.

Quería verle abrir los ojos, verla sonreír, aunque ya no tuviera su mascara ANBU en la que ocultarse.

Ojala le viera como cuando eran niños, con aquellos ojos tan hermosos y puros, llenos de confianza. No sabía como Anko pudo confiar en él después de lo que le pasó con su maestro pero lo hizo. El alma de Anko era demasiado bondadosa.

Pensado que era mejor enfrentar a sus demonios sacó la carta. Hasta esa parte conocía la historia, quizá era por eso que Yora se había ido y no solamente por la llegada de Anko. Lo que sea que le siguiera a esa nota, el chico no había tenido el valor de decírselo en persona.

Ya no era una niña, lo supo cuando todas esas emociones la recorrieron, había madurado y ahora conocía más de la vida. La edad ya no importaba, era una mujer ahora. Y así tomo una decisión.

Sabía que en algunos años tendría que pasar, y si así iba a suceder, quería que al menos fuera especial.

Quería que aquel chico la tomara como mujer, que tomara su cuerpo como no permitiría que lo hiciera ningún otro hombre. Esa vez era amor verdadero, nadie podía decir lo contrario.

Pero le dolía saber que él no sentía lo mismo, y que jamás volvería a verlo. Por eso se lo pidió la noche anterior a salir del hospital. Pero él negó con la cabeza. No lo culpaba y sabía que aquella sería su primera respuesta.

Tuvo que decirle que no confiaba en nadie más para que lo hiciera, y que sabía que nunca podría tener un mejor recuerdo que aquel. Le dijo que no se quitara la mascara si eso quería, que a ella no le importaba. Y aun cuando quería ver el rostro del chico, le mintió al decirle que no quería conocerlo, que prefería mantenerlo como un héroe.

Fue cuando, tomando su mano, le preguntó si acaso él no le quería al menos un poco. Él no hablaba, pero no hizo falta porque sentirlo temblar fue suficiente. Tuvo que contener su felicidad al saber que él también sentía algo por ella.

El chico le acarició el rostro y los parpados para hacer que los cerrase, luego se los cubrió con una de las vendas que guardaba en equipo de ANBU y cuando lo hubo hecho, tomó sus manos entre las suyas y las llevó a su rostro descubierto ya.

No podía verlo pero si tocarlo. Aquella noche jamás la olvidaría.

No volvió a verle jamás, pero aun al pasar los años, siguió enamorada de él. Siempre, sin importar la edad, incluso cuando su cuerpo se trasformo en el de una mujer ella aun le amo.

Kakashi bajó la carta. Anko le amaba, pensó con el pecho cubierto en algo tibio, que se congelo enseguida, no, Anko no le amaba, amaba a aquel extraño. No a él.

Anko se movió en sueños y abrió los ojos con pesadez, enfocándolos en él, mirándolo extrañada, aunque luego terminara por sonreírle abiertamente.

-Kakashi ¿Qué haces aquí, pervertido?

Kakashi sonrió, seguía siendo la misma.


Si he logrado sorprenderlas en algo, no tienen ni idea de lo que es sorprenderse, oh chicas, las siguientes cartas si que les sorprenderan.