Los dedos entrelazados de un hombre con los míos está siendo algo tan natural de sentir. Tengo la mente en sus ojos negros como la noche. Presiento que caeré hasta lo más bajo de mis deseos.

"Aunque dije que me rendía, no quiero que me toques. No me roces con tu torso… No me inundas de fantasías con esos dedos que cada vez más juegan con mi vientre. Tengo miedo, Nobu". Y de repente, un tranquilizador efecto apartó mis temores. Un beso lo cambió todo. Él está tratando de decirme "Todo estará bien". Entonces, todo estará bien. Dejaré que me guíe con su desconcertante sonrisa y sus labios de amargo sabor. Tengo miedo… Pero necesito tu voz y tu pecho. Necesito a Nobu.

Susurró unas inentendibles palabras de nuevo y me envolvió entre su excitación. Mordía mi oreja una y otra vez, lamiendo todo de ella. Estaba deseándome ardientemente.

-"Tómame. Soy tuyo"-.

-"Itadakimasu~"-, alardeó riendo sólo un poco.

Tomó mis mejillas con ambas manos para plantarme otro beso descomunal. Después, despojándome de la ropa, bajó sus labios para acariciar con ellos lentamente mi cuello, mi tórax, mi vientre y finalmente mi virilidad.

Ah~ No puedo controlarme a mí mismo. Siento que hasta mis rodillas están totalmente coloradas. Puedo sentir el calor de sus labios embullándose dentro de mí. Toqué firmemente su cabello mientras recorría mi masculinidad con su boca. Mis gemidos pueden tocar el techo.

-"¿Estás listo?"-. Preguntó con otra amplia sonrisa. Parece que es todo un experto. Me pregunto con quién habrá aprendido de estas cosas…

-"Hm"-. Asentí desviándole la mirada. Estaba demasiado avergonzado como para verlo de frente. De pronto, sentí deseos de decirle algo; y me detuve abrazándolo: -"Te amo, Nobu"-. A lo que respondió algo entusiasmado, pero amablemente: -"Te amo, Takuya"-.

Mis ojos parpadearon y la luz brillante del sol que tocaba mi rostro desde la ventana, interrumpió la escena.

-"¿Un sueño?"-. Pensé.

Soñé que Nobu y yo… Que Nobuto y yo… ¿Eh? Mi cara se tornó confusa y cómica a la vez. Nobuto corrió hacia mí para exigirme que me despierte.

-"¡Es tardísimo! ¡Debemos llegar!"-.

-"H-Hm…"-. Asentí nuevamente e intenté pararme del sofá, pero no podía…

-"¿Aún te duele? Es natural… Fue tu primera vez, ¿no?"-. Rió como un descocido.

¡¿Ah?! ¿Entonces no fue un sueño? ¿Nobuto me…? ¡¿Nosotros…?!

Te odio, Nobuto.