NA: De antemano una enrome disculpa por mi ausencia de meses por aquí, pero mi vida ha sido todo un drama últimamente, pero ya estoy de regreso :D con toda la actitud positiva lista para continuar con mis Fics. Un caluroso y gran abrazo para ustedes mis lectores y lectoras, no saben lo especial que es para mí esta historia, es mi consentida, ay mucho amor y cariño en ella sólo para ustedes, gracias por todo su apoyo, sus comentarios y sus sugerencias, en verdad, de no ser por ustedes esto no existiría…
La mejor de las vibras y espero disfruten el último capítulo…
Enjoy :D
Regresando al Futuro
-48, 49 y 50, si son 50 cajas- expresaba un hombre de anteojos frente al mostrador de una pastelería a las afueras de Cuidad Satán, mientras el dependiente de dicho establecimiento terminaba de envolver los cartones repletos de pastelillos y demás delicias que el hombre de gafas pretendía llevarse, cuando el tintinear de una campana a espaldas de éste último hiso que el tendero detuviera su trabajo y mirara hacia la puerta.
-Ah señorita Videl bueno días, vino temprano hoy- enunció con entusiasmo el dependiente de la pastelería.
-Buenos días señor, sí esta mañana desperté antes- contestó la joven hija del supuesto héroe de la tierra acomodándose frente al mostrador, justo a un lado del hombre de lentes sin prestarle atención e ignorando la cantidad de cajas que había a su alrededor.
-Bien, bien, señorita, dígame ¿Qué le podemos ofrecer?- pronunció sonriente el tendero entregándole a su primer cliente sus numerosas cajas ya empaquetadas, sin dejar de mirar a la muchacha.
-Lo de siempre, todos los pastelillos de fresa con crema que tenga- dijo Videl muy animada.
-Ah esto… me temo que hoy no podremos complacerla señorita, aquí el caballero acaba de llevarse los últimos- comentó el pastelero frotándose las manos con gotas de sudor en la frente, sin duda la joven defensora de la cuidad era una de sus mejores clientas y le pesaba no contar con ese ingreso.
La chica de ojos azules endureció su semblante y volteó para observar al hombre, el cual cargaba sus paquetes y la miraba un tanto sorprendido – Bien, entonces, señor, le compro todos sus pastelillos- enunció con los ojos cerrados sacando un fajo de billetes de su monedero.
-¿Qué?- Contestó el hombre de lentes parpadeando observándola atónito.
-Lo que escuchó, le compro todos sus pastelillos de fresa, es más le pagaré el doble por ellos- pronunció con determinación la jovencita, mientras que el dependiente soltaba lágrimas de tristeza detrás del mostrador pues no sólo aquel hombre le había perjudicado una buena venta, sino que ahora iba a ganar con lo que a él le había comprado.
El hombre de anteojos cambió su impresión por una sonrisa, -Discúlpeme señorita Videl, pero no puedo venderle todos mis pastelillos- respondió, lo que ocasionó que la muchacha le lanzara una mirada fría, tal como lo hacía con los criminales, el hombre extendió su sonrisa.
-Bueno por lo menos véndame una caja- espetó Videl empezando a sulfurarse.
-Lo siento señorita pero no puedo hacer eso- pronunció sonriente el hombre de gafas, lo cual terminó de exasperar a la compañera de lucha del Gran Sayamán, -¡Ay, pues entonces que le aproveche!- gruñó con molestia y salió furiosa del lugar azotando la puerta de cristal.
La joven hija de Mr. Satán, ya en la acera caminó con ojos cerrados maldiciendo al hombre de anteojos en sus adentros, cuando una voz la sacó de sus turbios y malévolos pensamientos -Señorita Videl, por favor espere- la chica volteó para encontrarse con la imagen del mismo hombre que le había hecho hervir la sangre de coraje unos minutos antes, le proporcionó una mirada asesina y continuó su andar.
-¿Qué quiere?- pronunció fuertemente sin mirar atrás.
-Le ruego me disculpe señorita, no era mi intensión hacerla enfadar- enunció el hombre de gafas emparejando sus pasos con los de Videl mientras maniobraba con dificultad sus múltiples paquetes repletos de delicias.
-Ah sí, pues lo logró muy bien- reprochó la jovencita mientras caminaba, cruzando los brazos sin voltear a verlo.
-Por favor permita compensarle el mal trago, permítame por lo menos llevarla a su hogar- el hombre sugirió de manera amable y sonriente.
-¡¿Qué le hace pensar que iría a algún lado con usted?!- Videl se detuvo en seco y le gritó de frente al hombre, visiblemente enfadada.
-Por favor señorita, permítame redimir mi descortesía- Insistió el hombre de anteojos con una sonrisa, cosa que desconcertó un poco a la chica, por un momento le pareció conocida su expresión pero no pudo identificar por qué, después se le vino a la mente una idea, si aceptaba tal vez podía convencerlo de venderle una caja de esos panecillos que tanto le gustaban.
-¿Y cómo piensa llevarme si no tiene auto?- Preguntó Videl cruzada de brazos cerrando los ojos.
-Eso no es problema- El hombre sonrió airoso, colocó sus cajas en el pavimento y de su bolsillo sacó una cápsula, la cual apretó y arrojó hacia la calle, de inmediato de ella se materializó un exquisito auto deportivo color azul marino, con el logo de la Corporación Cápsula impreso en las puertas.
Una vez puestos los paquetes con pastelillos en el asiento trasero del aerocoche, el hombre de gafas se dispuso a invitar a la joven hija de Mr. Satán hacia el vehículo abriéndole la puerta para que se introdujera, la chica en cuestión se subió a la nave sin dirigirle la mirada aún con los brazos cruzados.
-Dígame ¿Por qué no quiere venderme aunque sea una caja?- enunció la joven ojiazul después de unas cuantas cuadras rompiendo el silencio en el automotor y dirigiendo su mirada juiciosa hacia el conductor de lentes.
-Lo que sucede es que no son para mí, son para mi familia- respondió sonriente el hombre sin dejar de prestarle atención a la carretera.
-¿Qué?, Pero si son como 50 cajas- Preguntó Videl con extrañeza.
-Exactamente 50 y bueno digamos que mi familia tiene un gran apetito- El hombre contestó colocado inconscientemente una mano detrás de su cabeza, acto que dejó a la chica pasmada - Ve ese paquete apartado de 3 cajas- Continuó señalando por el retrovisor -Esas son para mi esposa-
Videl volteó hacia donde se encontraban dichos paquetes separados de los demás, anudados con un fino listón púrpura que resaltaba con el color rosado de las cajas, su rostro seguía enfrascado en la sorpresa, parpadeando constantemente, hasta que volvió a endurecer la mirada y clavó sus ojos azules en el hombre de gafas.
-¿Y usted hace esto siempre, llevar a jovencitas que conoce en la calle a sus casas?- Soltó Videl molesta, cruzando los brazos y virando el rostro; le parecía que andar levantando mujeres en la calle no era conducta apropiada de un hombre casado.
-No me mal interprete señorita, tengo una hija más o menos de su edad y no me gusta que ande sola por ahí, así que imagino que a su padre tampoco- El hombre de gafas se defendió sonriente, sin apartar su vista del camino.
-Creo que está de más decirle que sé cuidarme sola- Expresó jactanciosa la heroína de ciudad Satán.
-No lo dudo, pero tómelo como un gesto de agradecimiento hacia su padre, después de todo el es el Gran Mr. Satán- Contestó el hombre regalándole media sonrisa, en un pequeño instante dejando de prestar atención al frente, cosa que provocó un ligero rubor en la pelinegra.
Permanecieron en silencio hasta que por fin llegaron a la gran mansión Satán, Videl abría la puerta del vehículo sin intención de despedirse cuando sintió algo chocar contra su brazo, volteó y se topó con una caja color rosa, la observó extrañada con sus ojos azules bien abiertos y después pasó su vista hacia el hombre de anteojos quien sostenía el paquete rosado.
-Espero tenga un buen día y no descuide sus estudios por defender esta bonita cuidad- Pronunció el hombre con una expresión amable en el rostro, la chica que lo miraba anonadada y sonrojada solo pudo asentir ligeramente antes de salir con prisa del aerocoche, para entrar corriendo a su casa completamente apenada y desconcertada apretando con fuerza la caja repleta de pastelillos, todos ellos de fresa con crema.
…
En la casa de la familia Son, el día había comenzado como siempre, con una gran cantidad de comida, Pan regresó junto con su padre a la casa de sus abuelos, después de la acalorada lucha que entablaron su progenitor y su semejante adolescente.
-¿Y dime Gohan, por qué saliste tan temprano?- Preguntó Milk al Gohan adulto mientras vertía en una taza un brebaje humeante.
-¿Eh? Ah fui a casa de Bulma a pedirle su máquina del tiempo para que Pan y yo podamos regresar en ella, de paso me prestó un aerocoche y aproveché para ir a Cd. Satán por los pastelillos- Contestó el hombre de anteojos antes de darle un sorbo a su café.
-Ooee sí hermano, están muy ricos- exclamó alegre Goten con las mejillas llenas de migajas, sosteniendo el pedazo de bizcocho que estaba degustando frente a él.
-Pero yo quería regresar con Trunks- Comentó Pan en voz baja mientras rascaba una de sus mejillas con el dedo.
Su padre, quién arremolinaba los cabellos rebeles de su hermano menor, de inmediato giró el rostro para expresarle con la mirada su disgusto.
-No he dicho nada- Masculló entre dientes la jovencita ante la mirada asesina que le regaló su progenitor, con gotas de sudor en la frente y llevándose un pastelillo a la boca.
-A propósito Gohan, ¿Cómo fue que regresaste al pasado si Trunks y Pan utilizaron la máquina del tiempo?- Lanzó el Gohan adolescente a su homólogo del futuro, tratando de evitar que el ambiente se volviera tenso.
-Verás, Bulma está desarrollando una máquina que permite transportar objetos y personas a gran velocidad a través del espacio, algo así como un teletransportador, para ello se requiere desfragmentar cada partícula de materia y transportarla a través del espacio/tiempo, ya que el espacio y el tiempo son realmente aspectos de la misma cosa- Contestó serenamente el Gohan adulto.
-El tiempo espacial- Interrumpió el joven Gohan.
-Así es, y como básicamente la máquina del tiempo utiliza el mismo mecanismo, sólo lo adapté un poco para que me permitiera viajar al pasado- Continuó el hombre de lentes con tranquilidad.
-¡Claro! Porque la máquina del tiempo también transporta materia a través del espacio temporal, Pero ¿Cómo supiste a qué fecha viajaron?- Preguntó con entusiasmo el joven Gran Sayaman.
-Bulma había instalado un software de actualización y mantenimiento a la máquina del tiempo con el que podía llevar un registro de las veces que era utilizada y a qué línea temporal, solo tomé la información de su base de datos- Contestó su semejante adulto.
-Pero, te demoraste una semana- Dijo sin pensar el estudiante de preparatoria.
-Lo sé, la idea era llegar unas cuantas horas después de ellos, pero existía un margen de error en mis cálculos, y pues creo que caí en mi bache estadístico- Expresó el hombre del futuro colocando una mano detrás de su nuca mientras los demás lo observaban ladeando la cabeza.
-Ay pues yo no entiendo nada, pero es bueno saber que todo marcha bien en el futuro, ¿Verdad hijo?-Comentó Gokú rascándose la cabeza y frunciendo el seño ante su confusión, para después extender su mano y tomar del hombro a su primogénito adulto.
Por un instante el hombre de anteojos bajó la mirada al recordar que hacía dos años de la batalla contra los dragones malignos, en la que vio a su padre por última vez, también pasó por su mente la imagen del señor Pikkoro, era cierto la tierra se encontraba en Paz, se habían salvado nuevamente pero el precio había sido muy alto, por lo menos para él; volvió a observar a su padre y le regaló una media sonrisa, -Así es papá-.
…
-¿Trunks?- Expresó Pan a obscuras sosteniendo el teléfono en casa de los Son.
-Hola princesa ¿Cómo estás?- Se oyó responder a Trunks por el auricular.
-Bien, oye ¿Mi padre sigue ahí?- Preguntó curiosa la jovencita.
-Sí, ha estado charlando con mi madre en el laboratorio- Contestó el joven heredero de Corporación Cápsula.
-¿Y qué te dijo?, ¿No quiso golpearte o algo así?- Soltó la pelinegra abriendo sus ojos mientras gotas de sudor se asomaban por su frente.
-Jejeje la verdad he estado evitándolo todo el día- Se escuchó reír con pena al hombre tras la bocina.
-Es mejor así, debemos esperar y hablar con él, también sería bueno decirle a tu familia- Opinó Pan.
-Si desde luego, aunque la verdad no creo que exista problema con ellos, estoy seguro de que a mi mamá y a Brá les va a encantar la noticia- Manifestó Trunks por el altoparlante.
-Pues yo no estoy tan segura, Bra se va a enojar conmigo por no haberle contado antes, y sé muy bien que no soy del total agrado de tu papá- Enunció la chica con el seño fruncido tomando con ambas manos el aparato.
-Vamos no digas eso preciosa, eres la chica perfecta para mí, estoy seguro que se alegrarán- Se oyó responder con dulzura a Trunks del otro lado de la línea, la jovencita en reacción soltó una sonrisa hacia la nada.
-Muero por regresar, extraño tanto mi habitación y mi móvil, no es bonito tener que ocultarme en el armario para poder hablar contigo- Decía Pan mientras trataba de observar por el filo de la puerta del armario que había dejado entreabierta.
-Si lo sé, yo también quiero volver, Kamisama me perdone pero hasta extraño ir a la oficina- Ambos rieron
-Bueno tengo que colgar escuché a mi abuela bajar la escalera, te quiero, pronto vamos a estar juntos sin necesidad de escondernos, besos, Adiosín- Pan colgó y salió de su guarida improvisada, se recargó sobre la puerta de madera pintada y suspiró apretando el teléfono, grandes cosas en su vida estaban por suceder.
…
La tarde bañaba con su calidez el cielo, los parajes y prados entintados de tonos anaranjados les regalaban una perfecta imagen del final del día a dos jóvenes que volaban e dirección al oeste.
-Entonces estaban huyendo, por eso tu… bueno no tú, tu contraparte del futuro viajo al pasado a buscarlos- Comentaba Videl mientras sus cabellos eran arremolinados por el viento -Pero… ¿Por qué quería atacarlos?- Continuó curiosa observando fijamente a su compañero de vuelo.
-No lo sé, no me lo dijo- Expresó con seriedad Gohan sin apartar la vista del horizonte.
-Uhm ¿No crees que es extraño?- La muchacha bajó la mirada pensativa y volvió a cuestionar alzando una ceja.
-Sí, pero no quise preguntar más, es mejor no saber cosas de tu futuro, además se nota que aún está molesto y no quiero tener que luchar conmigo mismo de nuevo- Contestó el joven Gran Sayaman con sinceridad y gotas de sudor en su frente; realmente no quería enterarse de mucho y tampoco quería que su compañera de lucha contra el crimen se interesara tanto en el asunto.
-Si es verdad- Pronunció Videl con una sonrisa, la cual fue devuelta por el joven, ambos continuaron con su vuelo hasta aterrizar en la gran Corporación Cápsula desde donde partirían Pan y Trunks hacia su tiempo.
…
-Por fin llegaron, ¿En dónde estaban?, ¿Acaso tuvieron una cita?- Soltó Pan en cuanto vio entrar a Gohan y Videl a la sala, acomodándose a un lado del joven Son, poniendo una mano a un lado de su boca, sonriendo maliciosa y mirándolo pícaramente.
-No, no fue eso, detuvimos un robo en el banco- El joven ex guerrero dorado movió frenéticamente ambas manos de un lado a otro con el rostro encendido, mientras la chica ojiazul observaba ruborizada.
-Ay pues qué lástima, deberían de salir más seguido- Expresó Pan colocando sus manos en las caderas, el joven Gran Sayamán sonrió con nerviosismo acomodando uno de sus brazos detrás de la cabeza.
-Oye Pan y ¿Dónde está mi Papá y Goten?- Preguntó Gohan retomando su postura con gotas de sudor en la frente.
-Goten juega con el pequeño Trunks y …- Comentaba Pan cuando fue interrumpida.
-Tu Padre está en el jardín con los demás- Terminó la oración una mujer muy sonriente de cabello corto y azul mientras se adentraba en el recinto, -Las máquinas ya están listas chicos- Les hiso una seña guiñando uno de sus azules ojos para que la siguieran, los cuatro jóvenes obedecieron y se dirigieron al inmenso patio.
Afuera se encontraba Gokú observando a los dos pequeños semi-sayajin mientras jugaban, frente a él se hallaban dos naves idénticas, un príncipe sayajín se situaba recargado en una palmera no muy lejos desde donde podía observar sin problemas, cruzado de brazos y con su inconfundible expresión seria; otro hombre de anteojos realizaba las pruebas finales a uno de los aparatos dándoles la espalda a los demás.
-Bien es mejor que comiencen a despedirse, Gohan no tarda en dejar lista la otra máquina- Expresó Bulma hacia los muchachos quienes veían curiosos los artefactos.
-Ok, Gohan, te veo luego- Comenzó Pan estirando ambos brazos para después colocar una de sus manos sobre el hombro del joven Gran Sayaman y halándolo hacia ella comentó en voz baja y con suma seriedad –Y yo que tú le voy poniendo fecha a tu asunto con Videl- le dijo al oído, cosa que ruborizó al chico de cabellos azabaches.
Se apartó de inmediato y siguió con Videl, a quien le regaló un enorme abrazo mientras Trunks se despedía del joven Gohan.
-Cuidate mucho Pan- Enunció Videl mientras abrazaba a Pan, la muchacha asintió con la cabeza sonriendo mientras se apartaba del apretón.
Pan continuó con Bulma quién la estrujó fuerte, casi como lo había hecho su abuela horas antes, Trunks siguió exactamente los pasos de su compañera; luego fue el turno de los pequeños Trunks y Goten.
-Oye Pan ¿Y en el futuro vas a jugar con nosotros?- Preguntó Goten con inocencia mientras la chica arremolinaba los cabellos de ambos, -Claro les aseguro que así va a ser-Contestó divertida la muchacha al recordar las tardes en las que su tío y su mejor amigo se encargaban de cuidarla a ella y a Bra.
Llegó el momento de despedirse de su abuelo, Pan se paró frente al hombre de gi naranja con los ojos humedecidos; era la oportunidad que tenía para despedirse de su abuelito, ya que en su tiempo las circunstancias se lo habían impedido.
-Me dio mucho gusto conocerte Pan, espero con ansias verte de nuevo, eres una gran peleadora y espero que sigas con el entrenamiento- Gokú posó su mano sobre la cabeza de la jovencita, la chica se abalanzo a su cello para abrazarlo mientras gotas de agua cristalina rodaban por sus mejillas; deseaba decirle tantas cosas, pero no podía hacerlo, solo le quedaba atesorar el momento, disfrutar cada segundo de ese abrazo, pues estaba segura de que sería el último; el hombre de cabello alborotado correspondió el gesto de afecto, permaneció así por algunos segundos y después apartó con gentileza a la joven al percatarse de que se encontraba llorando.
-Vamos, no te pongas así, nos veremos pronto cierto- Expresó Goku limpiando con delicadeza el rostro de la chica.
Pan asintió ligeramente con la cabeza mientras limpiaba sus lágrimas con el brazo.
-Chicos es hora de irnos- Gohan adulto había terminado con su tarea, se encontraba parado frente a las máquinas con ambas manos en los bolsillos; todos viraron para observarlo en cuanto le oyeron hablar.
Pan besó con rapidez la mejilla de su abuelo y corrió hacia las naves, Trunks se despidió de Gokú e hiso un ademán a su Padre quien le correspondió con una media sonrisa, el adulto Gohan se despidió de Bulma y después de los pequeños, continuó con su padre, quién le proporcionó un abrazo cosa que sorprendió al hombre de anteojos.
-Cuídate mucho hijo- comentó Gokú tomando de ambos hombros a su primogénito proveniente del futuro.
-Tú también Papá- Respondió el hombre con una sonrisa agridulce, sintió nostalgia y algo de tristeza, pensando que seguramente su hija había sentido justamente lo mismo; se apartó y con solo un ademán se despidió de la pareja de Sayamanes, pero cuando estaba punto de subir a la nave que lo llevaría de regreso a su tiempo se detuvo.
-Casi lo olvido- Masculló mientras quitaba las gafas de sus ojos y caminaba en dirección a la joven pareja de estudiantes de la Preparatoria Estrella Naranja; los muchachos lo miraron sorprendidos, en especial la chica de ojos azules quien se encontraba casi en estado de shock.
-Toma, úsalos para leer, no los pierdas que son costosos- Mencionó el adulto mientras le entregaba a su joven contraparte sus anteojos, el chico lo observó parpadeando frenéticamente atónito, hasta que cambió su semblante por una sonrisa, estiró la mano y tomó el objeto asintiendo.
La muchacha de ojos azules a su lado se encontraba estática y ruborizada, contemplando la escena como boba, con una mano acomodada en su pecho.
El hombre del futuro se despidió nuevamente con una seña y se dirigió a la máquina del tiempo, en ella se encontraba ya establecida su hija, en la otra Trunks.
-¿Qué es esto?- Preguntó Pan señalando un paquete rosado anudado con un listón púrpura mientras su padre se acomodaba en su lugar.
-Ah, son para tu madre, trata de que no se maltraten- Respondió mirando de reojo ocupado encendiendo el aparato.
Los motores se encendieron, los pilotos de ambas naves cruzaron sus miradas haciendo uso de la cúpula de cristal, el más joven un tanto ruborizado y con gotas de sudor en su frente, el otro con extrema seriedad; éste último hiso una señal con la cabeza y el joven entendió de inmediato; las naves se elevaron al mismo tiempo mientras las personas sobre el suelo observaban; Bulma, Goten y Trunks agitaban los brazos con entusiasmo; los tripulantes alzaron sus manos y se despidieron, las brillantes máquinas continuaron elevándose y resplandeciendo hasta que de un momento a otro desaparecieron.
Y así la aventura de Pan y Trunks en el pasado había concluido, para darle paso a una nueva etapa, la mejor de sus vidas.
…
El ruido de los motores se había extinguido dándole paso al silencio, los viajeros del tiempo habían regresado al futuro; Goku y Goten retornaron a su hogar dejando a solas a la familia Brief, Gohan acompañó a su joven amiga a su casa tratando de pasar el mayor tiempo posible junto a ella, ya que desde hace algún tiempo los sentimientos que le provocaba eran diferentes a los de una simple amistad.
Los chicos volaban con dirección a cuidad Satán, el joven de ojos azabaches miraba de reojo de vez en vez a su acompañante, notándola distraída con la vista fija en la nada, la muchacha de ojos azules se encontraba sumida en sus pensamientos, profundizando en lo ocurrido en el día, era increíble que el hombre amable y de sonrisa apacible de la pastelería era el mismo que atacó al joven Trunks y que con furia lucho contra su contraparte adolescente; el mismo chico que en ese momento se encontraba volando junto a ella se convertiría en aquel hombre, ese hombre que por la mañana se topó por casualidad ¿Cómo había pasado?.
Abrió los ojos con desmesura al recordar cierto detalle, el hombre de los antejos dijo que era casado y que tenía una hija, es decir Gohan, el chico que va a su lado crecería y se convertiría en aquel individuo que viajará por el tiempo y regresará a su hogar con un regalo para su mujer; no pudo evitar sonrojarse al pensar en ese acto tan tierno, ¿En qué momento el muchacho que le roba el aliento se va a transformar en ese hombre lindo y detallista? En realidad nunca ha visto a Gohan teniendo algún detalle con alguien, ni siquiera con ella; ¿Será acaso que realmente no le gusta? ¿Será que realmente no esté interesado en ella?
Videl frunció el seño ante sus reflexiones, le ponía triste pensar que el chico de sus sueños solo la veía como una amiga, aunque fuese cierto, no le gustaba pensarlo.
-Dime Gohan, ¿Te gusta alguien?- Soltó de la nada la ojiazul sin apartar la vista del frente.
-¿Eh? ¿Qué?, ¿Pp por qué me preguntas eso Videl?- Al gran Sayaman se le subieron lo colores al rosto, despegó los brazos de sus costados y exclamó nerviosamente, sonrojado y con gotas de sudor en la frente.
-No lo sé, solo es una pregunta- Masculló acongojada la pelinegra al no obtener una respuesta.
-Y si te gustara alguien harías algo por esa persona, no sé tal vez darle un obsequio- Volvió a cuestionar de la misma manera bajando la mirada, cosa que no pasó desapercibida por su compañero.
-¿eh? Esto… ss si, supongo que sí- Contestó aún con algo de timidez observando al cielo estrellado.
-mmm- La chica solo musitó con la mirada baja, lo que hiso que el joven volteara a observarla con detenimiento, era extraño que hiciera esa clase de preguntas.
Ambos continuaron con su viaje, sin embargo Videl se notaba distraída y cabizbaja, algo que era inusual en ella; llegaron a la mansión Satán sin contratiempos, se despidieron como siempre y el joven Son se retiro a su hogar en la montaña Paoz.
En el trayecto Gohan analizaba, o intentaba indagar lo ocurrido con Videl, no era normal verla de esa manera, y mucho menos que le preguntara esas cosas, tal vez pensaba que le gusta alguna otra chica, pero ¿Por qué habría de pensar eso? Si la única chica que lo volvía loco era ella, además ¿A qué iba con lo del obsequio?, pensó con detenimiento la pregunta de su amiga, en verdad nunca le ha dado algún regalo a una mujer, quizá era la mejor manera de demostrarle a una chica que le interesa pero… ¿Por qué sugerirlo de esa forma?; el joven continuó con sus cavilaciones sobrevolando los parajes y montañas, con una mano en su barbilla apoyando el codo con su otro brazo.
-Tal vez Videl piensa que me gusta otra chica y por eso me preguntó esas cosas, si eso debe ser, creo que debo de aclararle lo que siento por ella de una buena vez- comentó para sí mismo con determinación a unos cuantos kilómetros de su casa.
…
Un nuevo día empezaba en la Preparatoria Estrella Naranja, jóvenes adormilados se introducían en las aulas, algunos bostezaban con pereza, otros se dedicaban a cuchichear y reír, muy pocos realizaban algún deporte entre amigos antes de que las clases comenzaran
Un joven de pantalones marrón, chaleco y playera blanca se encontraba en el techo de la gran estructura blanca que conforma el edificio principal de la preparatoria, recargado a un lado de la puerta que da a las escaleras; miraba hacia arriba sin observar nada en especial, hasta que algo le obligó a pasar su vista al frente, en seguida aterrizó una jovencita de cabellos cortos y ojos azules.
-Buenos días Videl- Saludó Gohan con un ademán a su mejor amiga, dando unos pasos hacia ella.
-Buenos días- Saludó Videl con media sonrisa y se dirigió a la puerta pero antes de atravesarla se detuvo en seco al percatarse de que su amigo no la seguía como era lo habitual.
-¿Qué sucede? Entraremos tarde a clase- Volteó arqueando las cejas hacia arriba con curiosidad, ya que el muchacho siempre era el primero en querer dirigirse al salón.
-Videl, yo… yo te traje esto- Habló con dificultad el joven, sacando de su mochila una pequeña caja rosada, llevándola hacia enfrente con ambos brazos rectos, completamente ruborizado pero intentando guardar la compostura.
La chica parpadeó un par de veces sorprendida observando al joven, bajó la miraba hacía la cajita y la abrió sin quitársela de las manos al muchacho, quien permanecía tenso como una tabla, se encontró con un fino pastelillo de moras de su pastelería favorita, no era su pastelillo favorito, pero sí era un regalo, un regalo hecho por Gohan, su Gohan; un tono carmesí comenzó a apoderarse de sus mejillas.
-Ayer los probé y créeme son deliciosos y…- Intentó decir el joven pero fue interrumpido por un escalofrió, al sentir el contacto de sus manos con las de la chica; la jovencita había cerrado la caja y había cubierto sus manos con las de ella, la muchacha lo miró a los ojos regalándole la más tierna y sincera sonrisa que jamás había visto en su vida, Gohan sintió su corazón detenerse y no pudo más que sonreírle de la misma manera, Videl se acercó a él lo más que pudo sin quitarle la vista de encima.
-Gracias Gohan, ¿Quieres…Compartirlo conmigo?- Preguntó Videl a centímetros de Gohan, sin apartar sus manos de las del joven.
El joven asintió levemente y ambos permanecieron mirándose fijamente a los ojos, sonrientes y sonrojados.
El reloj de la escuela se escucho, pero nadie atravesó la puerta de la azotea que daba a las escaleras.
Fin.
NA: Bueno este fue el monstruoso final al estilo Frankenstein, al principio de la historia quería poner al Gohan adulto a pelear contra todos los guerreros y dejar inconsciente a Trunks, pero no quise herir susceptibilidades de los fans de otros personajes así que le quité esa parte; también quería jugar más con Videl y Gohan adulto, pero eso habría sido extraño entonces solo los dejé interactuar poquito, en fin, espero que les haya gustado y espero sigan acompañándome en mis otras historias :D
PD. Si quieren un mini one-shot con una escena final, como esas de las que pasan después de los créditos de las películas, dejen sus comentarios :D
