De nuevo con otro capitulo, agradezco muchísimo sus review, los leo y disfruto cada uno de ellos, me gusta responder sus preguntas y otras dejarlas con la duda. Jajaja, respecto a las sonrisas de Yora, bueno, soy hermosas, de esas que te roban el aliento, y no, no son como las de nadie, las de él son únicas, lo que maravilla a Kakashi es más bien simbólico, pero es muy pronto para entrar en detalles aun. Mientras tanto, disfruten el capitulo, palabra a palabra, no querrán saltarse nada, créanme, y sin importar lo que lean, aun no se ha terminado este fic.
-Siempre tan dulce.- Anko enarco una ceja pero no perdió su sonrisa.
-Pues disculpa sino estoy acostumbrada a tenerte cerca.- Dijo sarcástica.- ¿Te mando…
-No me ha mandado nadie.- Aclaró pero era conciente de que su presencia ahí debía de ser justificada. No era como si ellos fueran amigos así que decirle que estaba preocupado no valía gran cosa, en cambio, sólo haría que Anko sospechara algo.- Yo estaba afuera cuando te abandonaron aquí y te traje al hospital, fue suerte que no te dejaran en los limites del país como a los otros, pero supongo que fue porque sabían que no podrías llegar aquí en pie.
-¿Y debo agradecerles que me dejaran donde alguien me encontraría en un día o dos? Malditos bastardos. Pero si crees que te voy…
-No espero que me lo agradezcas, sé que no esta en ti una acción tan humana.- Sonrío bajo la mascara y Anko gruñó pero inmediatamente hizo una mueca de dolor.- ¿Cómo te sientes?
-Mucho mejor de cómo se sentirán ellos cuando los atrape. Maldición, siento como si mis pulmones se desgarraran cada vez que hablo.
-Pues guarda silencio y duerme.
-No me digas que hacer, ninja de…
-Basta de maldecir por hoy ¿Vale? Sé que estas enojada pero ya te están atendiendo y pronto podrás regresar a casa. En cuanto a los que te hicieron esto, mi escuadrón de perros ya los esta buscando, no fallarán.
-Por el bien así espero, o los castraré junto contigo.
-Es bueno saber que un par de golpes no lograron cambiar tu amor por los demás.- Demonios, en ese momento Anko podría insultar a quien quisiera y Kakashi seguiría sonriéndole, agradecido de tenerla frente a él tan sana y viva como siempre, con su carácter intacto y sin una lagrima.
-Como si pudieran conmigo, hace más que una simple tortura para deshacerse de mi encantadora persona.- Le sacó la lengua juguetonamente, Kakashi siempre había admirado que se desenvolviera así con los extraños, aun si no les abría su corazón y mostraba tal cual era, siempre tenia una mascara de felicidad para todos.
-Me alegra que estés bien, Anko.
-Ya, que lindo compañerismo y todo ese rollo pero ¿a qué hora me traerán de comer?
Kakashi se río.
Esa noche, aun cuando Pakkun no regresaba, Kakashi durmió con una paz que no había experimentado en años, y nunca lo hizo en un lugar más cómodo que aquella silla en el cuarto del hospital, junto con Anko.
Cuando despertó, le sorprendió ver a Anko durmiendo tranquilamente, no sabía exactamente porque, quizá por el carácter de ella, pero siempre había imaginado que Anko seria de dormir desparramada en la cama, con las sabanas enredadas en sus piernas y con un pequeño ronquido; pero la chica estaba con el cuerpo de lado, girado levemente hacia abajo y abrazada a una almohada que tenia su cabello esparcido.
En realidad, se veía bastante linda con su piel aperlada y su color tan exótico de cabello entre sabanas y ropa blanca.
Cerró los ojos con fuerza ¿En que estaba pensando? Pakkun tenía razón: No debía cometer la misma estupidez de la infancia.
No comprendía porque le pasaba aquello cuando estaba con Anko, debía ser una maltita cadena, lo hizo cuando era joven porque era eso, joven y estupido, y ahora como adulto, debía sentirse así porque el recuerdo lo acechaba. El saber que no debería hacerlo probablemente estuviera alentando una parte oscura en él, deseándolo porque no podía tenerlo.
Quizá debería volver a alejarse como lo había hecho por años, ya no podía justificarse en su inexperiencia para cometer la misma tontería, tenia ya treinta y dos años cumplidos hacia poco menos de una semana y Anko tendría unos veintinueve y medio, próxima a los treinta, aún cuando su cuerpo y rostro fueran jóvenes, igual que él.
Sonriendo se preguntó si alguien que no los conociera adivinaría su edad, la última vez que una chica trato de meterse con él fue creyó que tenia no más de veintisiete. (*)
Pero, debía tener cuidado si quería quedarse ahí, ya había caminado sobre la línea de los limites cuando decidió quedarse a dormir en el hospital. Cualquier paso en falso y sería difícil regresar hacia atrás.
Cuando una enfermera entró con el desayuno y le indico que despertaría a Anko, Kakashi se ofreció para hacerlo, si la chica despertaba insultando a quien interrumpiera su sueño no quería tener que coquetearle a la enfermera para que olvidara el asunto. Siendo franco consigo mismo, no quería coquetear con nadie frente a Anko porque no deseaba que ella se formara una mala idea sobre él.
La movió suavemente del hombro y ella abrió los ojos perezosamente, haciendo una pequeña O con su boca en un leve bostezo. Recordaba cuando hacia eso de niña al despertar cada día en el hospital después de lo de su maestro, siempre creyó que se veía adorable pero al parecer ese gesto no había cambiado con el tiempo.
-¿Qué hora es?
-Aun de mañana, te han traído el desayuno y la enfermera menciono que es probable que para mañana te den de alta.
-Oh bien.- Anko se sentó y esperó que Kakashi le pasara la bandeja con comida, probablemente tenía demasiado sueño como para que su cerebro reaccionara y le dijera que debía gritarle pervertido porque se quedó en la misma habitación. Entonces Kakashi decidió aprovechar eso lo máximo posible.
-Estuve pensando que quizá deberías mudarte conmigo, mientras mejoras.- Era una mentira, no lo pensó hasta que lo dijo, pero le parecía correcto asegurarse de que estuviera bien. Siempre había tratado de cuidarla desde la distancia porque desde que durmió con ella cuando niños, sentía que era su deber protegerla, pero había fallado y por su culpa Anko había sido torturada y ahora posaba en una cama de hospital.
Anko se encogió de hombros mientras arrancaba un pedazo de pan.
-Si esas son las órdenes.- Aún si lo fueran, Anko habría replicado. De verdad debía ser muy temprano para ella.
-No, nadie lo ha ordenado. Sólo creí que debes recuperarte y necesitas de compañía que te atienda.- Anko ahora si lo miraba extrañada, cada vez despertando un poco más.
-No necesito la ayuda de nadie, soy capaz de cuidarme sola. Y si quisiera a alguien, no seria contigo precisamente.
-¿Por qué no? Somos compañeros, se supone que nos cuidemos.
-¿Cuidarnos? ¿Y donde estuviste mientras era golpeada y azotada?- Eso mismo se preguntaba Kakashi, había sido tan irresponsable.
-Lo siento, no…
-Estaba siendo sarcástica, idiota ¿Por qué iba a culparte? No seas tonto.- Kakashi no dijo nada, pero una parte de él se sentía mejor.- Mira, sé que lo haces por ayudar y todo, y es muy bondadoso de tu parte, aunque no quiera reconocerlo. Pero no quiero la lastima de nadie, me he valido sola desde pequeña y puede que no te lo parezca, pero soy lo suficiente madura para cuidarme perfectamente.
-Lo sé, y no siento lastima por ti. Pero quiero ayudar.
Anko suspiro y lo miro calculadoramente, luego se cruzó de brazos.
-Déjame pensarlo. Da un paseo o ve a trabajar y vuele al rato para que te de una respuesta.
Kakashi salió del hospital con una leve sonrisa, sabía que debía sentirse mal pero realmente no podía evitarlo. Estaba tan feliz de que Anko estuviera bien que se encontraba en una especie de letargo, un sueño profundo.
Lamentablemente era conciente de que no debió decirle que fuera a su casa, y su parte racional le gritaba que lo mejor era que Anko rechazara su oferta. Pero se consolaba diciendo que ya la había invitado y no había marcha atrás, que de lo que sucediera él ya no tenia la culpa.
No olvidaba lo que hizo de joven, no podría, Anko había sido su primera mujer, pero tenia la seguridad de que eso no volvería a pasar porque ya no eran tan jóvenes, ya no pensaban de la misma manera, y aún si Anko seguía siendo la misma chica con su personalidad intacta que tanto le había gustado, él si había cambiado y ya no esperaba que Anko volviera a amarlo.
Además Yora había dicho que todavía amaba a ese niño, Anko soñaba con el hombre en el que se convirtió el joven que conoció, alguien que no era él; y si supiera quien era realmente ya no sentiría lo mismo. La verdad, era que lo mejor sería que Anko nunca lo supiera, así nunca dejaría de amar a ese niño y ella no cambiaria, porque si, para ser franco, deseaba que Anko nunca cambiara. Así le había atraído y así quería que siguiera siendo.
Porque era así podría ser complicado para otras personas ya que ellos eran totalmente opuestos. Y mucha gente había visto los continuos regaños hacia Naruto por su comportamiento ¿Cómo podrían comprender que era precisamente eso lo que había hecho que le gustara? ¿Qué había sido un niño solitario por mucho tiempo a causa de ser huérfano, hasta que la conoció a ella?
Después de todo, ella había tenido tragedias peores y mientras estaba acostada en esa cama de hospital aún le sonreía.
La verdad, esperaba mucho y nada al mismo tiempo.
En fin, su "descanso" había terminado y ahora le tocaban misiones reales.
Iruka, ya casi recuperado del todo-aunque aún tenía algunos moretones y el brazo se recomponía de haber sido fracturado-estaba de nuevo otorgando las misiones.
Cuando entró le dio cierta punzada de coraje por verlo trabajar con el brazo lastimado y teniendo que escribir con la mano izquierda dificultosamente. Pero como siempre, se tragó su carácter y saludo alegremente.
Para cuando regresó el sol se acababa de meter y sonrío tristemente al pensar que si Yora le hubiera ido a entregar alguna carta ese sería en momento en que partiría.
En la entrada al hospital se encontró a Neji, quien estaba recargado contra una pared y tenia la vista en el cielo. El chico se separó en cuanto lo vio acercarse.
-Kakashi sensei, llegó esta carta para usted con un mensajero hoy a medio día.- Dijo entregándosela.
Sus pulmones se cerraron por si solos y sintió la boca seca. Sabía que las cartas continuarían, pero las últimas palabras le habían afectado. Esa era la hora de Yora, el medio día. El chico realmente tenía una fijación con los medios.
-¿Fue Yora?- Preguntó confiando en que Neji recordara al chico del hospital.
-No, un mensajero contratado, dijo que le pidieron entregar la carta específicamente al medio día a usted, y en caso de no encontrarlo se me diese a mí.- Explicó con el ceño fruncido, era bien sabido que le molestaba de sobremanera no comprender algo.
-Si, Yora me pidió el primer día que le dijera a alguien de mi confianza por sino me encontraba.- Aclaró y palpó la carta disimuladamente.
-Me dijeron que lo encontraría aquí. Y también que Anko san ha estado preguntando por usted. Con su permiso, yo me retiro.
Neji hizo una reverencia y Kakashi suspiró antes de entrar al hospital. Le pidió a una enfermera que lo dejara ver a Anko a pesar de que las horas de visita ya habían pasado. Y Kakashi siempre había tenido muy buena suerte con las mujeres.
Mientras esperaba tomo la carta y la abrió ansiosamente.
Tan delicada y hermosa
¿Cómo podía pasar una niña por algo así?
Pero no, ella ya no era un niña, en realidad, su niñez fue dejada de lado hacia muchos años, como la de cada ninja. Salían de la academia a los doce años y se les permitía matar. Realmente, ya no había niños en ese lugar.
La única manera de ser llamados como niños era por su cuerpo.
Su cuerpo, que rápidamente cambio.
Su pecho había crecido desasido en muy poco tiempo, antes de que pudiera siquiera asimilarlo.
Y no fue su único cambio.
Habló con el rey, le contó, le dijo casi todo, sin decir como era la mascara del chico que la visitaba al hospital. El rey debió sospechar quien de todos los jovencitos que había sido asignado a esa misión fue, pero no podía confirmarlo y ella le pidió dejarlo.
Después de todo, creía que no tenía derecho a reclamarle nada a ese joven, ella lo había pedido y ella lo pagaría.
Pidió ayuda y el rey hizo lo que creyó mejor. La mandó a otra aldea aprovechando que no tenía a nadie y no preguntaría por ella, y a los pocos que lo hicieran les mentiría.
Pasó largos meses en un pueblo tranquilo del cual se enamoro.
No le dolía, no sufría, se había enamorado de aquel ser.
De aquel niño.
El que daría a luz.
Su hijo.
Una fuerza lo jalo y miro hacia el frente. Una enfermera estaba zarandeándolo y él no podía comprender sus palabras.
-Señor Hatake,señor Hatake, he dicho que la señorita le espera.
Al ver que no respondía lo jalo para levantarlo y lo llevo consigo del brazo mientras él apretaba la carta en su puño. Abrió la puerta de una habitación y le dejo adentro con Anko, quien le sonreía sentada en la cama.
-"Conozco a un chico".- Dijo en un susurro, como si el hecho de decirlo fuera bastante grave.- "Es muy joven, apenas diecisiete años pero sabe muchas cosas…¿Usted sabe que hace un escritor? Habla más allá de las palabras"
-"¿Él es escritor?"
-"No, no lo es. Él es… diferente. Y estoy seguro de que nada le gustaría más que conocerlo a usted"
Anko tenía un hijo.
Tenia que ser el chico que Yora dijo, porque tendría precisamente diecisiete años si vivía.
Entonces comprendió que ni siquiera sabia si ese niño había sobrevivido, Anko tendría trece años en el momento de tenerlo y su cuerpo era muy joven para soportarlo.
Se aferró a que Anko era fuerte para que le diera esperanza.
¿Pero esperanza de que? Sencillamente no sabía como sentirse al respecto.
-Oye pervertido ¿No piensas saludarme? Que grosero, pero ya que, tendré que soportarte un rato, ya que acepto irme contigo a tu casa.
Kakashi asintió en silencio, ya no sabiendo si deseaba tenerla cerca.
"Debe haber notado ya que la historia, aunque hable de ustedes, no es suya"
Recordó las palara de Yora, esa no era la historia de Anko, ni la de Kakashi, era la de ese niño.
(*) Francamente ¿Soy la única que ha notado que Kakashi parece no envejecer? No muestra su cara, ¡pero no tiene ni una maldita arruga! Y Anko…puff! Ya quisiera yo tener su cuerpo y rostro, como probablemente cualquiera de nosotras. Así que no me culpen por mencionar esto como algo importante, después de todo les he colocado una edad que no suele usarse en los fics para un romance, nunca no pasan de 24 años, y eso como mucho porque generalmente son 17 y 18.
¿Se fijaron que en ningún momento Kakashi describió al niño como su hijo, sino como el hijo de Anko? Es porque aunque sabe que es suyo, no puede comprender que tenga un hijo.
Y ahora ya sabemos el propocito de Yora, llevar la historia, pero ¿Que relacion tiene Yora con ese chico? A mi me gusta el shonen ai ¿Estará Yora enamorado del hijo de Kakashi? (baba *¬*)O al contrario ¿Será de Anko? Imaginando que este vivo (lo siento, pero saben que me gusta el drama)
En fin, un personaje más agregado a la historia. Vivo o no, espero que les guste cuando el hijo aparesca o se le recuerde.
