Nunca se había detenido a pensar en esa situación, en realidad nunca había sido un deseo suyo, quizá fuera porque él no tuvo un padre.
Realmente, no deseó ser padre porque no quería que su hijo sufriera lo mismo que él. Pero él no se suicidaría dejando solo a su hijo, no él. Y no guardaba rencor a su padre por dejarlo solo sin nadie, muchos pensarían que odiaría al hombre que lo dejo sin el cuidado y cariño de ninguna figura paterna, pero lo cierto era que no lo hacia.
Y quién lo diría, ahora él…
¡Qué idiota fué!
Había embarazado a Anko cuando era tan joven.
Caminando frente hacia el hospital, trataba de pensar que no le había arruinado la vida a tan linda niña, pero sabía que esas sonrisas de Anko no siempre eran verdaderas, que muchas eran para ocultar el dolor que su maestro había dejado; sin embargo a cada paso se preguntaba un poco más a fondo si lo que él hizo influyó.
O pensar que como antes, la carta que recibió era verdadera, que Anko realmente amaba a su hijo, pero, no podía evitar pensar que Anko tenía su vida en la aldea, y con ella no había ningún joven adolescente.
Que surrealista era aquello, Anko aun no cumplía sus treinta años y ya tenia un hijo de diecisiete.
Para distraerse, mientras se recargaba en la pared del hospital, pensó en lo cerca que estaba el cumpleaños de Anko, debían faltar unas tres semanas ya.
Luego, se dio cuenta de lo ridículo de sus pensamientos y cuál era el grado de su nerviosismo. Pero esperó un poco más y tomo aire profundamente, preparándose para ver salir a Anko en cualquier momento por las puertas. Quizá sería más caballeroso ir a buscarla hasta adentro, pero sería también más peligroso para su ya dañada salud mental.
De verdad, tener a Anko cerca con las culpas del pasado asechándolo iba a ser muy difícil.
¿En qué estaba pensando cuando la invito a ir a su casa?
En nada.
Sólo estupideces.
Aunque no por ello comprendía porque Anko lo había aceptado. Ella era impulsiva, pero no tonta, ni le gustaba depender de nadie.
Dejó de divagar, regañándose por comenzar a crear esperanzas sobre que Anko lo hiciera porque de alguna manera, ella también sentía un llamado hacia Kakashi como lo hacía ella hacía él.
Su imaginación debía estar buscando una excusa tonta para…
Para idioteces, sólo para eso. Por favor, sólo quería dejar de pensar, acallar a su conciencia, a sus deseos, a sus miedos y sentimientos por unos minutos, sólo un poco de paz, por favor. Después de todo lo que había hecho en su vida por la aldea y sus habitantes merecía algo de paz.
¿Pero qué hizo por Anko? Casi se ríe de sólo pensarlo, y quizá aquello que le estaba ocurriendo era lo que realmente se merecía y aquella angustia era realmente una bendición para lo que debería ocurrirle.
Y después, una parte de él, malditamente perversa, sentía algo de calor por tener algo que lo unía a Anko, por haber vivido momentos a su lado cuando joven, por quizá, el hecho de que Anko había sido uno de los recuerdos más hermosos que guardaba de su infancia, de los únicos.
¿Seria por eso que sentía una atracción hacia Anko? Y eso no significaba que era una de esas atracciones pasional, simplemente que Anko le llamaba la atención, obviamente por lo vivido en el pasado. Pensar otra cosa era simplemente ridículo.
Anko apareció por la puerta caminando lentamente hacia él y Kakashi estuvo seguro de que no estaba preparado para pasar por eso. No se daría la vuelta como un cobarde, pero, no tenía ningún miedo, pero no estaba listo, no sabía como debía actuar.
-Hola pervertido.- Tanto su fuete voz como la manera de llamarlo hicieron que más de una persona volteara a verlos, pero Kakashi estaba tan acostumbrado a llamar la atención desde que fue maestro de Naruto que no le importó.
-Hola Anko
Anko pareció no notarlo, pero Kakashi se dio cuenta de que no sabía siquiera como debería de llamarla.
-¿Y bien, qué sigue?
-Yo debo ir a trabajar, pero tú puedes quedarte en mi departamento e ir conociéndolo, sólo tenemos que ir al tuyo por ropa y las cosas que creas necesitar.
-Ieee Ibiki se ofreció a llevarlas- Anko ya estaba caminando, lento por su salud, pero en ella la lentitud parecía más un estado de relajación así que su cara se suavizó.
-¿Le dijiste a Baki que te mudarías conmigo por un tiempo?
-Ajá ¿Por qué no? ¡Somos amigos!
Claro que sabía eso, es decir, se sentía responsable de ella desde que la conoció, lógicamente siguió sus pasos y conocía lo que hacia comúnmente, a quien veía y quien le agradaba.
-El tipo tiene una mente realmente sádica a veces, le he aprendido bastante.- Anko se hecho a reír a carcajadas y más gente comenzó a mirarlos, luego, al reconocerla, siguieron su camino, sabiendo ya como era su actitud y que no le gustaba que la gente se le quedara mirando mucho, asustados por lo que podría pasarles.
-¿Sabes lo mucho que llamas la atención?- Gracias a la mascara, por esconder su pequeña sonrisa.
-¿Ah? ¿Lo hago?...-Miró a su alrededor y luego le sonrío.- Me pregunto porque.- Luego comenzó a reír otra vez, aunque con menos fuerza.
En contra de su voluntad, Kakashi siguió sonriendo.
Diez minutos después, a Anko le parecía que la casa de Kakashi era poco colorida y completamente aburrida, y por supuesto que se le hizo saber, pero Kakashi ya se esperaba algo así y también que le sacara la lengua. Se preguntó a si mismo si Anko llegaría a tenerle tanta confianza para dejar de actuar alguna vez y abrirse con un poco más de sinceridad hacia él. No importaban los demás, bastaba con que se abriera a él.
Finalmente tuvo el valor de hacerle la pregunta que tanto había deseado pero que a también había temido saber, era como un cosquilleo en el vientre, porque definitivamente que en ese momento no tuviera mucho aire y que al verla sintiera vértigo tenia que ser por esa pregunta.
-¿Porqué aceptaste venir a vivir conmigo?- Anko dejó de examinar y giro a verlo seria que a Kakashi se le fue un poco la voz.- Me alegra que entraras en razón y aceptaras que necesitas ayuda en tus cuidados.- Anko sólo bufó y se dejo caer sobre la cama, eso le dio ánimos de seguir hablando ahora completamente relajado. También ayudo que Anko se viera…correcta en su cama, porqué él era un caballero y no era correcto que fuera la mujer la que durmiera en el sofá.- Hablo en serio, es bueno que estés aquí, así podré asegurarme de que estarás bien, no sabemos si los que te hicieron esto regresen.- No regresarían y eso lo sabían muy bien, pero aún se sentía responsable por cuidar de ella, aunque eso Anko jamás lo sabría- Pero no eres una persona que tome las cosas a la ligera, aun cuando pueda parecerlo. Así que ¿Por qué?
Anko lo miró fijamente y luego se dejo caer completamente sobre la cama, con los pies balanceándose ligeramente sobre el nivel del piso y los brazos extendidos, mirando el techo ya sin prestarle atención y guardando silencio por los que parecieron tantos segundos que Kakashi se preguntó si le respondería.
-Kakashi kuuuun.- Soltó una suave risita y sonrío seria pero relajada. Luego, sólo se quedo seria.- Me hubiera sido fácil quedarme con Ibiki, seguido parece querer asesinarme y yo no puedo dejar de gritarle lo aburridamente serio que es la mayor parte del tiempo, cuando no esta torturando a alguien. Y en el fondo, si llegas a ser de su agrado, te muestra que es una gran persona ¿Sabias que tiene un hermano lindísimo? Muy apuesto, pero también muy joven lamentablemente.- Giró la cabeza para verlo y le sonrío, luego viro su cuerpo colocándose de lado y apoyando la cabeza sobre una mano.- Si, hubiera sido mucho más fácil irme con él, nos hubiéramos terminado casi matando a diario, pero seria divertido. Y aun así, decidí venir contigo porque me recuerdas mucho a una persona, creo que es la forma en que me tratas: Distante pero con algo…diferente.- Se puso a reír y dejo caer completamente sobre la cama de nuevo.- Si te atreves a decirme loca te castraré, lo juro.
Kakashi no supo como debería sentirse, así que simplemente camino hasta la cama y se dejó caer a su lado.
-Bueno, al menos yo tengo más paciencia que Ibiki.
Anko se puso a reír tan fuerte que Kakashi se relajo hasta que Anko se tocó el costado izquierdo con una suave mueca.
-Ah mierda, mi costilla, joder no me hagas reír.- La dio un suave manotazo en el brazo a modo de regaño y Kakashi se sentó colocando su mano sobre la de Anko.
-¿Quieres que te coloque alguna venda o algo? Me parece que entre las medicinas que te dio Sakura esta algo para aplicártelo, además tienes pastillas para el dolor.
-No seas tonto, soy ninja, no tomaré medicamentos por algo así. Lo de aplicarme algo y vendarme ya lo haré después.-Kakashi se dejo caer a su lado, su cuerpo picando en ansiedad por moverse y alejarse de ella pero él sin escucharlo. Poco a poco el estar inmóvil hizo que fuera dándole sueño.- ¿No eres de hablar mucho, verdad?
Kakashi giró su rostro, Anko tenía los ojos cerrados como si también estuviera a punto de dormirse y los dedos de sus manos estaban cruzados sobre su vientre. Sintió mareó de sólo pensar lo que Anko había cuidado por meses ahí y su lengua le picó por decir o preguntar algo sobre eso.
-¿Te hicieron mucho daño?
Anko frunció el ceño, pero no abrió los ojos ni se puso a gritar enojada.
-Soy fuerte, no importa. He pasado por cosas mucho más duras que esto, y si he aprendido algo, es que la vida me lo recompensará.
Kakashi quiso creer que, o lo había dicho por su maestro y el conocerlo a él, o si por un embarazo tan joven y tener un hijo; porque, si Yora tenía razón, para Anko haber conocido a ese niño fue algo muy especial, aunque no más hermoso que tener un hijo.
-Anko.
-Humm…-Se removió en la cama y Kakashi sonrío.
-Será mejor que te subas a la cama, no querrás dormirte con los pies colgando de ella.
Anko hizo un ruido con la boca, como si quisiera gruñirle pero teniendo que darle la razón. Se movió con mucho pesar hasta quedar sobre la cama y se acostó de lado preparándose para dormir.
-Ya he estado fuera del Domo mucho tiempo, debo regresar.- Anko levanto dos dedos sin mover la mano para que viera que lo había escuchado y él salió antes de que su furia fuera mayor.
¿Qué tan intenso debía ser el daño para que alguien con la personalidad de Anko estuviera cansada? Esperaba que sus perros llegaran pronto. Necesitaba saber que Anko estaría a salvo para callar a su conciencia, incluyendo que ahora le decía que no era bueno mentir.
¿Pero que iba a decir? ¿Qué mientras estaba en el hospital había era casi medio día y que quería ir a la puerta principal a esperar a un mensajero para que le diera una carta, que le contaría la historia de un hijo de ella?
Ridículo.
Cuando llegó a la entrada estaba un mensajero de tez morena y aunque de apariencia común, nada en comparación con la belleza de Yora. Ni siquiera se molestó en verlo bien y lo saludo con cortesía simplemente, a lo que el hombre alrededor de sus treinta y cinco le dijo que un apuesto joven le había advertido que no llegaría puntual. La mención de Yora le reconforto y poco le falto para preguntarle al mensajero donde estaba ese joven.
Cuando se despidió, Kakashi decidió salir de la aldea hacia el lugar donde estuvo con Yora antes de verlo partir, pero el camino le parecía largo y solitario. Sencillamente no tenía la belleza de antaño.
Se dejo caer entre las raíces que sobresalían del suelo de un frondoso árbol y aunque pensó en descansar un poco para enfriar su cabeza antes de leer, no pudo resistirse más a abrir la carta.
Casi al término del embarazo, la ya joven adolescente no podía sentirse más ansiosa, continuamente se preguntaba cuando seria el día y su interior se debatía ante el miedo de algo nuevo y el sentimiento de ser madre. Iba a tener un bebé antes de haber desarrollado un instinto y deseo maternal.
Pero al caer la noche, la sonrisa de sus labios terminaba ganando y se olvidaba de sus temores.
Y entonces llegó el día. La anciana a su cargo estaba preparada para atenderla en su propia casa, pero no para que el bebé naciera poco más de dos semanas antes de lo planeado, ni para que la joven no soportará el dolor.
Supo que algo estaba mal, aquello no era bueno y conforme atendía el parto confirmaba sus sospechas de que algo malo sucedería.
La chica no tenía las fuerzas para eso, ni el bebé estaba listo, pero había pasado y ahora debía prepararse para lo que seguía.
¿Pero como preguntar a una criatura tan pequeña y que está sola que debe elegir? ¿Cómo hacerlo ella misma cuando su corazón se dividía entre una hermosa niña que le enamoro o una criatura aún sin nacer que de nada tenía culpa alguna?
Y sabía que si moría el bebé, esa joven jamás se recuperaría.
Sin embargo…
Aplicó presión en un par de puntos y la chica perdió el conocimiento. No podía hacerla participe de eso.
La mujer lloró el resto de sus actos.
Kakashi dejó caer la carta que se deslizó entre sus dedos, volando ligera con el viento un par de veces y regresando luego hasta atorarse contra su pantalón. Pero ya no importó, su cuerpo ya no reaccionaba.
Anko estaba viva. Anko.
Pero no su hijo, no el hijo de Kakashi. Por dios, había sido padre, había tenido un hijo, y lo perdió.
Sus ojos picaban y tuvo que levantarse el protector, fijando la vista en el suelo vio como sus lágrimas caían libres.
Creo que sólo así Kakashi podía reaccionar que tenia un hijo.
Una vez más, nos damos cuenta de la increíble negación de Kakashi para con Anko.
Y no esperaban que hablaran fluidamente tan pronto, verdad? Paciencia ^-^
No me regañen por que Anko no reconociera a Kakashi con su hijo por su cabello, recordemos ¿Cuántos personajes han salido de cabello blanco? En el mundo Naruto eso no es nada extraño, o el rosa, verde (ok, de verde sólo ha salido uno, pero es suficiente creo yo) incluso Anko tiene el cabello morado, así que no podíamos esperar que aunque Anko le viera el cabello al ANBU cuando niña (ya que obviamente la mascara no cubría su cabello) Es comprensible ¿no?
Una cosa más, ¿se han fijado lo mucho que repito las edades? Es porque, así como Kakashi llamaba a su hijo como el de Anko al no asimilarlo, piensa continuamente en las edades por lo increíble que le parece la situación. Ok, no sé si debo aclarar algo más, lo que si sé, es que me matarán sino actualizo rápido la próxima vez n.n
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