Capítulo 26

Prepararon juntos un risotto con verduras. Los dos se daban buena maña en la cocina, así que mientras que pelaban y picaban los diferentes avíos, seguían charlando de mil y una cosas y contándose distintas anécdotas.

Decidieron comer en la cocina, era una estancia muy cómoda y acogedora, y como el resto de las dependencias de la casa tenía amplios ventanales al exterior, concretamente a un lateral de la casa. A lo lejos se veía una mansión, al lado de la cual la casa de Castle parecía una cabaña.

Rick había comentado durante el paseo, que era de un conocido productor cinematográfico.

Mientras comían le llegó a Castle un mensaje de Alexis, comunicándole que ya estaban las dos sanas y salvas en Nueva York.

Terminaron y tal como habían hecho con la preparación de la comida, recogieron todo entre los dos, terminando así antes.

-Bueno, ¿Qué te apetece hacer ahora? – preguntó Castle que miraba por la ventana como cada vez se iba nublando más.

-Pues la verdad es que después de la caminata de esta mañana y el almuerzo tan sabroso, me apetece un ratito de sofá – dijo ella reprimiendo un bostezo – ¿ponemos una peli?

-Como quieras, en el mueble debajo de la tele hay algunas y si no podemos buscar en algún canal.

Ella se sentó en el suelo y abriendo el mueble, empezó a ojear las películas que allí había. Sonó el teléfono de Castle y este lo cogió, sin mirar quien era y sorprendiéndose al escuchar a Esposito al otro lado de la línea.

-¿Cómo te encuentras tío? – le preguntó su amigo – he llamado a tu casa y tu hija me dijo que estabas pasando unos días de reposo en tu casa de Los Hamptons, desde luego siempre ha habido clases – dijo con cierto tono de recochineo.

-¡Hola Javier! Estoy bastante mejor, gracias por llamarme y preguntar – dijo Castle por toda respuesta y llamando la atención de Becket, que se acercó curiosa al saber quién era el que llamaba.

-En verdad no solo te llamaba para eso – le dijo ya más serio – verás, hemos detenido a dos tipos y estamos casi seguros que son los que te secuestraron.

-¡Vaya! – respondió escuetamente.

-Los hemos cogido con una furgoneta robada y concuerdan con la descripción que nos dio la señora Potter.

-¿La señora Potter? – preguntó confuso – ¿la madre de Harry Potter?

Kate que había estado escuchando la conversación con el beneplácito de Rick, no pudo evitar soltar una risita al oír la respuesta de él.

-Oye tío – preguntó Esposito un poco mosqueado – ¿estás con alguien?

Kate le hizo señas apurada para que no descubriera que era ella la que estaba con él.

-Bueno, esto, verás… – titubeó al no saber que decir – estoy con una amiga.

-Perdona si te he molestado – dijo el policía con cierto tono enfadado – no sé si sabes que Becket se ha ido unos días de permiso, necesitaba descansar después de todo esto.

-¡Vaya lo siento! – dijo Rick que sonrió al darse cuenta de la prueba de lealtad de Esposito con Becket – espero que se encuentre bien.

-Seguro que no tan bien como tú. Bueno tío, a lo que íbamos – le cortó seco el policía – la señora Potter es la ancianita con la que hablabas en aquel callejón justo antes de que te secuestraran. Ella nos dio una descripción de los tipos bastante detallada aunque solo los vio de espaldas. Así que sería conveniente que tú los identificaras.

-¿Tengo que volver a Nueva York para identificarlos? – preguntó contrariado pues no le apetecía volver en ese momento.

-No creo que haga falta, tenemos suficiente para tenerlos encerrados durante una temporada, pero de todas formas voy a mandarte sus fotos al correo y ya me dices si son o no.

-Vale y gracias por no hacerme volver, todavía no me encuentro recuperado del todo.

-Pues que te recuperes pronto, ya nos veremos – le dijo en un tono algo seco, pues realmente creía que Castle estaba allí con alguna de sus amiguitas y eso le había molestado bastante.

Y sin más colgó el teléfono. Castle la miró risueño.

-Creo que a Javier le ha fastidiado que este aquí con una amiga.

-Habrá pensado que soy una de tus amiguitas, pero no sé por qué tiene que molestarse – dijo ella dudosa.

-Supongo que por lealtad a ti – le aclaró él.

-Pues no tiene razón, se supone que él no sabe que estamos juntos.

-Ya, pero todo el mundo sabe lo que sentimos el uno por el otro, así que seguro que habrá pensado que te estoy siendo infiel o algo parecido.

-Ya me encargaré yo de que no me seas infiel – dijo ella con tono de regaño, mientras le daba golpecitos con el dedo en el hombro.

-No tengo ningún interés en serte infiel – y la abrazó – me es imposible pensar en nadie más si tú estás conmigo, teniéndote no necesito nada más.

-Yo tampoco necesito nada más – dijo ella apretando el abrazo – voy a seguir buscando una peli para ver.

-Y yo voy a conectar el ordenador, a ver si Javier, el defensor de tu honor – dijo con sorna – me manda las fotos.

Y cada uno fue a hacer lo que había dicho. Kate había elegido una película de acción y mientras la ponía, Rick encendía el portátil.

Al encenderlo recordó todo lo que ella le había escrito y sonrió.

-¿Por qué sonríes? – le preguntó – pareces contento.

-Y lo estoy, al ver el ordenador he recordado todo lo que sentí al leer lo que me habías escrito, estaba tan triste pensando que no querías verme nunca más y que te habías hartado de mí, que no quería hablar con nadie, pero como me dijiste que habías hecho anotaciones al libro, me dio curiosidad y menos mal, porque me entró una alegría y una tranquilidad, al saber que me querías. Llegué a pensar que no sentías por mí, lo mismo que yo sentía por ti, y la verdad es que se me hacía insoportable.

-Y yo sintiéndome culpable y sin atreverme a hablar contigo.

-Que tontos fuimos, a partir de ahora cada vez que tengamos una duda o problema, tenemos que hablarlo, Kate, nada de rodeos y pensar cosas que no son – dijo él serio – la verdad siempre por delante.

Por toda respuesta ella le abrazó y le dio un apasionado beso.

-Te quiero Rick, no voy a cansarme de decírtelo, hubiera querido decirte todas esas cosas que te escribí, así que ahora no vas a poder callarme.

-No quiero que te calles, quiero que siempre me digas lo que sientes.

Y abrazados pusieron la tele para ver la película que Kate había elegido. Al rato, sonó el aviso de que había un mensaje de correo nuevo. Pararon la película para ver que era y comprobaron que venía de la comisaría. Rick descargó las fotos de los dos tipos que lo secuestraron, porque eran ellos, Thor Lundgren de ascendencia sueca y Connor Mason, alias Bull.

-¿Son ellos? – le preguntó Kate.

-Los mismos – respondió con cara de asco – "el vikingo" dijo señalando al rubio y "el gorila" señalando al otro.

Kate se estremeció cuando vio las fotos, sobre todo la de Bull y no pudo evitar exclamar.

-¡Qué horror!, parece un mastodonte.

-Y que lo digas – respondió él – no veas como pegaba el condenado. Voy a avisar a Esposito para confirmar que son ellos, espero que no siga enfadado conmigo por engañarte contigo misma.

Ella sonrió ante el juego de palabras.

-Mientras hablas con él, voy al baño y luego prepararé unas palomitas para terminar de ver la película.

-Vale – y le dio un besito – aquí te espero.

Tomó el móvil e hizo la llamada, que fue bastante escueta, porque Esposito seguía bastante tirante con él.

Mientras se hacían las palomitas, fue el móvil de Kate el que sonó. Era Lanie totalmente alarmada, pues no había tenido noticias de ella y no sabía dónde estaba. Esposito en una visita a la morgue para recoger las pruebas de una autopsia la había empapado de la traición de Castle, totalmente indignado. Como Lanie no sabía que había pasado al final, la llamaba por si tenía que consolarla o felicitarla.

Se alegró mucho cuando supo que habían solucionado sus diferencias y empezó a sonsacarle hasta donde habían llegado.

Cuando su amiga le dijo que todavía no habían dado el gran paso, Lanie le dijo que a que estaba esperando, que a ver si se daban una alegría de una buena vez.

Kate sonreía mientras le decía que todo ocurriría a su debido tiempo. Se despidieron deseándose lo mejor y con Lanie haciéndole prometer a Kate que en cuanto pasase lo que tenía que haber pasado ya, según ella, se lo notificase enseguida con un informe detallado.

Castle que la había oído hablar y había supuesto de qué hablaban, le dijo.

-¿Te has dado cuenta inspectora que nuestra vida privada es de interés público?

-Si, que me he dado cuenta, ni te imaginas lo apurada que estaba Lanie pensando que al final no nos habíamos arreglado y tú estabas aquí con otra.

-Así que un informe detallado de todo, ¿no? – dijo con una sonrisa, pues había escuchado a una indignada Kate contestarle a su amiga que no pensaba darle un informe detallado cuando se acostara con él, pues eso era parte de su intimidad – Y después nos acusan a los tíos de que no sabemos guardar nuestra intimidad y se lo contamos todo a nuestros amigos.

-Ya sabes cómo es Lanie – dijo ruborizada al pensar que la había escuchado hablar de cuando se acostarían.

-Sí, claro que lo sé, una chismosa total. Anda vamos a terminar de ver la película. Trae acá esas palomitas

CONTINUARÁ…