Perdon sino agradesco a cada persona que me dejo review, pero algo tiene mi correo y no me estan llegando muchos correos, así que planeo leerlos desde el fic en cuanto publique aqui. De cualquier manera muchas gracias y nos vemos en el siguiente capitulo ^^


Kakashi sintió una mano acariciarle la cabeza y seguido el cuerpo de Anko se dejó caer de rodillas frente a él, mirándolo preocupada.

-Han pasado horas, te hemos estado buscando, finalmente te encontraron aquí y vine a verte, pero….-Se quedó callada y Kakashi la miró sorprendido hasta que ella pareció no saber manejar la situación de verlo con los ojos ya sin lagrimas pero cristalinos todavía.- ¡No soy niñera! Y digo, ya esta obscuro y estoy cansada, no es agradable que me despierten porque llaman a la puerta al no encontrarte ¡Y pensar que habías estado aquí! ¿En que demonios estabas pensando? No tengo los ánimos para cuidarte y debería ser a revés…

Kakashi dejó caer la cabeza al frente hasta reposar sien derecha en el hombro de ella, haciéndola callar después de un tartamudeo.

-Oye pervertido ¿Qué te crees que haces?- Su voz sonaba nerviosa y eso Kakashi lo agradeció, así se libro de darle una respuesta.

-Anko…

-¿Mmm?- Carraspeó la garganta y lentamente subió una mano hasta apoyarla en la espalda de él.- ¿Qué pasa?

-¿Alguna vez has querido ser madre?- Subió la mirada hasta encontrarse con la de ella y Anko se quedo estática, hasta sonreír con energía y falsedad.

-¿De que me hablas? Quedarte tanto tiempo aquí en el frío ya te afecto ¿Qué te parece si vamos a tu casa y me preparas algo caliente? Digo, no esperarás que lo haga yo.- Dio dos palmaditas a su espalda y Kakashi coloco su mano izquierda sobre su muslo, sorprendiéndola nuevamente.

-¿Lo has deseado?

-Bueno, hoy estamos un poco extraños ¿verdad?- Suspiró.- Bien, en todo caso que quisiera hablar sobre mi vida privada y mis deseos, no eres mi persona favorita para hacerlo. Disculpa si te ofendo, pero no te conozco mucho.

-Comprendo.- Y de verdad lo hacia, pero eso no aminoraba el dolor que le provocaba saber que le hizo algo tan terrible siendo tan joven. Él mismo no podía perdonarse y no esperaba lograrlo nunca.

Daria su vida por tener a su hijo un momento en brazos, luego podría morir en paz y con el saber de que había vivido enteramente y sin perderse de esa experiencia.

Pero su hijo estaba muerto y nada iba a cambiarlo.

-No te he apartado de mi hombro y me estoy a arriesgando a que me veas los senos, odio usar sujetador así que debes saber bien que no lo hago, y lo hago porque no quiero moverte y espero que me digas porque estas aquí.

-Quería pensar, eso es todo.- Se retiró incomodo del cuerpo de Anko para no moléstala pero ella no parecía estarlo.

-¿Tú has deseado ser padre?

Kakashi la miró sorprendido pero le parecía lógico que lo preguntara cuando él mismo lo había hecho y ahora le decía que había recibido una mala noticia, ciertamente la peor que pudo tener.

-Nunca lo he pensado.- Mintió y claramente Anko se dio cuenta, pero no dijo nada. Se paró y le tendió la mano para ayudarla. Ella le sacó la lengua y se puso de pie sin su ayuda. Siempre orgullosa.

-Eres una persona muy extraña. Más que yo.- Le sonrío y Kakashi se sintió flaquear ¿Cómo pudo hacerle daño a ella?- ¿Entonces?

-¿Qué?

-¿Ahora qué? Ya es tarde como para estar aquí afuera, no que me de miedo ni nada pero debes tener hambre, vamos a que buscar un puesto donde comer.

Anko le tomó de la mano y Kakashi se sintió fatal. Culpable.

Cuando caminaban de regreso a casa ella aún seguía diciendo toda clase de cosas sin sentido que aunque a ninguno de los dos les interesaba, ambos sabían que ella lo hacia para distraerlo. Y entre mejor quería hacerlo sentir Anko, él se sentía peor al no merecerlo.

Deseaba decirle que él era aquel niño para que Anko pudiera odiarlo, después de todo era lo que se merecía.

Pero el humano es egoísta por naturaleza, siempre ansia el perdón si ha cometido e error, trata de ocultar sus defectos y muestra sonrisas falsas, busca la bondad sino la posee en su persona. Y sobretodo, busca el cariño de quien le importa.

No podía decírselo a Anko, sí, inevitablemente tendría que hacerlo en algún momento, cuando el peso de la conciencia ya no fuera soportable, pero hasta entonces escucharía a sus instintos más bajos y trataría de estar bien con Anko el tiempo que le quedara.

Porque el ver a Anko tratando de animarlo con desesperación escondida lo estaba matando. Y no era sólo aquello, era que no sentía ningún deseo por estar ahí. Quería descansar en su cama y pensar en el hijo que no tenía. Que quizá nunca pensó tener hasta entonces, pero lo tuvo, aunque no sobreviviera.

-Estas muy callado.

-Disculpa.

-Me irrita tu caballerosidad ¿No podrías gritar de vez en cuando? Exaltarte o algo. Le haría bien a tu alma, y reprimir tus deseos no es bueno para el cuerpo.- Le sonrío y entraron a la casa de Kakashi.- Que descanses pervertido, y si entras cuando esté dormida te castraré.-Le sonrío y se fue a la habitación.

Kakashi sonrío para si mismo y se quitó los zapatos a puntapiés antes de dejarse caer sobre el viejo sillón, demasiado cansado para otra cosa. Quizá tenía asuntos que tratar y había descuidado terriblemente el trabajo, pero no quería pensar en eso.

La idea de un hijo suyo regresaba a su mente sin poder evitarlo y sentía que se quebraría en cualquier momento. La mención de la muerte de sus amigos y compañeros era siempre duro de afrontar pero como ninja había aprendido a ocultar sentimientos como aquel.

Pero un hijo.

Un hijo es todo. No había preparación que pudieran darle para afrontar la idea de perder un hijo. Luego, se preguntaba si le dolía así también por no haberlo conocido y siempre añoraría haberlo hecho, o si por el contrario su pena era menor en ese momento porque no se había encariñado con su bebé.

Y nunca lo sabría.

Se dio cuenta además que en ocasiones, había pensado en su hijo como un varón ¿Por qué no una niña? Pudo serlo. Kamisama, ni eso sabía.

Pudo ser una niña con cabello plateado y hermosos ojos lilas, o un singular niño de cabello y ojos morados como su madre, la piel blanca como la suya o la perlada de Anko. Quizá con algún talento que pudiera desarrollar como una increíble fuerza, una sorprendente agilidad o una asombrosa inteligencia.

Y no lo tenía. Deseaba a su hijo o hija consigo y no lo tenía a su lado. La vida había sido increíblemente dura tanto con Anko como con él y no podía soportar la idea. Quería arrancarse la idea de la cabeza, deseaba olvidar ese dolor y más que nada hacer que Anko lo olvidara.

¿Por qué Yora le había llevado esa historia? ¿Por qué llevarle la historia de un hijo que jamás conocería? Confiaba en Yora y nada lo haría pensar que le había llevado esa historia para torturarlo. Confiaba en él como en ninguna otra persona y haría lo que el deseaba, aun si era continuar leyendo una historia que cada vez le provocaba más dolor.

Se quedo dormido sin notarlo y cuando despertó el sol ya se alzaba en todo su esplendor y escuchaba risas cercanas. Se levanto y camino hasta la cocina para encontrarse a Anko arrodillada en el suelo de espaladas a él.

-Eres muy suavecito y pequeño, como un peluche.

-Oye, no te he dado permiso de que me toques, si quieres hacerlo tienes que alimentarme primero. Y no estires mis mejillas, eres como aquel niño de los Nara.

-¿Pakkun?

Kakashi se acercó a ellos y vio a Pakkun tirado patas arriba en el suelo con Anko jugando con él como si fuera de trapo.

-Jefe.- Pakkun dejó rápidamente su posición y le miró de frente, pero Anko siguió sentada en el suelo.- Los hemos traído y en estos momentos los están interrogando.

-Si, pero no me han dejado ir.- Anko miró mal a Pakkun y se puso de pie junto a Kakashi.- Te están esperando.

Había pensado que cuando el momento llegara, sentiría una fuerte ira, pero no podía reaccionar al ver que Anko no estaba gritando que quería ir.

-¿No estas demasiado tranquila?

-Dormiste demasiado, idiota.- Rodó los ojos al ver que no la comprendía y se cruzó de brazos.- Pakkun no llegó solo, Ibiki vino por ti, pero estabas dormido y le tuve que decir que habías salido, ahora deben estarte buscando por la aldea como ayer, pero no quería despertarte. Si no estoy gritando es porque ya lo hice y el idiota no me dejó ir de cualquier forma.- Luego, comenzó a darle pequeños golpecitos a Pakkun con el pie por ser participe de que ella no hubiera ido, pero sin ser muy fuertes para lastimarlo.

Kakashi lo pensó un momento. Anko no era una persona que se tranquilizara fácilmente. ¿Hacia cuanto que Ibiki estuvo ahí?

-¿Cuánto he dormido?

Anko dejó lo que estaba haciendo sin dificultad, al parecer no lo hacia fuerte porque le aburría que el perro no se defendiera.

¿Y porque Pakkun no estaba mordiendo a Anko? Suave, claro, o al menos alejándose. No la dañaría porque era una chica pero aun así era raro. Tenia que averiguar que le pasaba.

-Pues, casi pensamos que habías muerto. Es casi media tarde ya, o estabas muy cansado, o de verdad tenias sueño.

-¿Media tarde? Van a matarme

-Ah, y Pakkun te trajo algo, pero no me lo ha querido enseñar. Estupido perro.

Anko se fue de ahí con su indignación y Pakkun lo miro serio a lo que Kakashi se puso en cunclillas para escucharlo bajo.

-Sea lo que sea ¿no puede esperar? Quiero ir a ver a los tipos.

-Ibiki ya debe estarse encargando de eso, sabes que además de torturar como ninguno de nosotros le tiene cariño a Anko, no será nada suave. Y, lo que te tengo, te interesa mucho más.

-Bien, muéstramelo.

-Primero, ¿Tienes idea de quien era el joven que estaba contigo antes de que yo me fuera?

-Su nombre es Yora.

-Si pero ¿Sabes quien es?

Kakashi se quedó callado pensándolo un momento. Pakkun podía decirle quien era ese chico, quien era su familia, y el padre. Yora tenia el cabello negro brillante y unos grandes ojos color miel, su piel era muy blanca, alto en cierta medida y tenia veintitrés años. No conocía a nadie que pudiera ser su padre ni que se le pareciera, de verdad no lo recordaba aunque su rostro si era familiar.

Si averiguaba quien era el padre de Pakkun sabría porque el chico le había llevado la historia y porque no se le había permitido quedarse, saber quien era el hombre que quizá maltratara al chico y por eso se mostrara tan temeroso y ansioso a la vez de que él lo supiera.

Yora podría necesitar su ayuda y esa era la razón de que deseara que lo descubriera ¿Qué si Yora le estaba pidiendo ayuda?

Pero, por otra parte…

-No, no lo sé, quería que tú me lo dijeras, pero no más.

-Pero…

-No, él nunca me lo dijo porque esperaba que lo descubriera por mi mismo o él quería decírmelo cuando considerara que era el momento, no lo sé bien ya, pero él tuvo una razón para hacerlo.- Se puso de pie y Pakkun lo miro sorprendido.- Voy a confiar en él. Ahora mejor dame lo que me trajiste para que pueda ir a ver a Ibiki.

-La…la escondí de ella…en realidad pude colocártela en la ropa mientras dormías.- Pakkun miraba el suelo sin moverse y hablaba casi par él, pero Kakashi lo comprendió.

Se palpo el cuerpo y sintió algo crujir bajo su chaleco, notando luego que era una carta.

Se dejó caer en el sillón y con el sonido Pakkun regreso a verlo.

-Es de él, tiene su olor.

Kakashi asintió y abrió la carta lentamente, sabiendo que ahí estaría la siguiente parte de la historia.

Cuando la joven pudo despertar, escucho el llanto quedo de la anciana que la cuidaba interrumpiendo el silencio de la habitación.

Se negó a abrir los ojos, el dolor que sentía en el vientre era fuerte y terminaba entre sus piernas, las cuales estaban entumecidas y casi no las sentía.

Sus labios estaban resecos y se sentía cansada a pesar de que le parecía que había dormido días enteros. Pasó su lengua para remojarse los labios antes de abrir los ojos.

La anciana estaba a su lado y tenia un bulto entre sus brazos mientras la veía y seguía llorando.

Ella sonrío. Su hijo estaba ahí, había nacido y ella era ahora madre. Su vida cambiaria completamente desde ese día. Jamás estaría sola de nuevo, y por Kamisama juraba que su hijo tampoco.

Sin importar nada, su bebé la tendría a ella.

Extendió sus brazos, quería cargar a su bebé y no soltarlo ya.

La mujer rompió a llorar más fuerte y le coloco al bebé entre los brazos.

"Es un hermoso niño" Pronunció.

Y la joven se encontró con los ojos violetas más hermosos que vio nunca. Pasó un dedo entre su pequeño cabello plateado brillante y siguió hasta acariciar sus mejillas blancas y suaves.

El niño se removió y atrapo su dedo entre su pequeña manita.

Por un momento sus ojos se encontraron y ella sonrío.

"Si, es hermoso, y sé el nombre perfecto para él. Saluda a Eri, Eri Mitarashi"

La anciana siguió llorando y ella le sonrío, pasaría mucho tiempo antes de que la mujer se atreviera decirle lo que estuvo a punto de pasar.

Kakashi bajo la carta con su corazón latiendo deprisa.

-Pakkun, Eri significa tesoro ¿verdad?

-Si, ¿Por qué?

Kakashi sonrío y los ojos ya estaban molestándole.

-Esta vivo, esta vivo.

Notas de la autora

No, no pediré disculpas esta vez, y no porque crea que no es necesario, sé que si lo es, pero no lo haré porque hay algo que a ustedes les interesa más: Chicas, el resumen (Sumarie o como se escriba)

Saludos, NaraVillbs

PD: ¿Recuerdan aquella frase del guapísimo Yora?

"¿Usted sabe que hace un escritor? Habla más allá de las palabras."