Les dije que era una historia corta ¿no? El próximo capitulo será el final de este fin…pero hay una segunda parte, creo que es más conveniente separarlo en dos. Enjoy it
Su mirada… esa mirada tan dolida…
Había esperado odio, que le gritara y golpeara, había deseado que lo hiciera, pero no sucedió así…sólo le miraba con dolor, con la mirada perdida en recuerdos y con lagrimas cayendo que ella no notaba.
¿La había visto llorar alguna vez? No, no desde ese día, desde que era sólo una niña y él se aprovechó de eso, porque a su modo de verlo, los dos eran jóvenes, tan jóvenes, pero eso no le justificaba. Él debió protegerla, incluso de sí mismo. Ella era tan frágil en ese entonces, tan delicada y tan bella, sólo una niña, y ese día era lo mismo.
Podía ver esa misma mirada de pena, preguntándose por qué a ella, por qué le habían traicionado y por qué lo merecía cuando ella sólo trataba de hacer las cosas bien.
-Lo lamento…-Las palabras se sentía raras, no había nada que pudiera decir que lo remediara…no le había narrado una historia, no le había dado explicaciones, sólo le había pedido perdón al entregarle las cartas y había callado, esperando mientas ella leía y su pasado regresaba de forma dolorosa.
Ahora, arrodillado frente a ella, en ese sofá viejo, dejó caer la cabeza en sus piernas, demasiado dolido para soportar su mirada pero necesitando su contacto aún si ella no lo quería…y esa idea lo atormentó ¿no le había hecho ya bastante daño? Se sentía sucio por haberla tocado entonces sin decirle quién era y ahora por imponerle su presencia cuando no merecía más pena.
Trató de retirarse y ella arrojó las cartas y le abrazó desde arriba, impidiéndole moverse y al fin llorando libremente mientras su cuerpo temblaba y acompañaba las lágrimas propias.
-Eras tú… siempre fuiste tú.-Y mientras ella lloraba con fuerza él lo hacia en silencio, sin permitirse más porque no lo merecía, porque era ella quién había sufrido.
-Lo siento…- Levantó el rostro y Anko hizo el intento de pararse pero él la retuvo por la mano y ella se detuvo al instante, entonces él dejo de tocarla.- No te pediré que me perdones, sé que fue mi culpa y aceptaré las consecuencias, pero siento todo el dolor que te he causado…-Ella le colocó una mano en la boca, con el ceño fruncido luego de dejar de llorar ante el asombro.
-Yo…-Tomó aire y le sonrió.-Intentaré castrarte cuando se me pase lo nena ¿de acuerdo?...pero no ahora, no es… ¿De qué me hablas? ¿Qué es tu culpa?- Retiró la mano de su boca pero la colocó al frente en una seña de que parara.- No te odio ¿por qué lo haría? Dime de qué eres culpable, qué daño me haz hecho.
-Debí cuidarte, todos estos años procuré hacerlo sin que lo notaras, sin relacionarme contigo pero no sólo fallé ahora, sino también hace…
-Dieciocho años…dieciocho años han pasado de eso y no me arrepiento… vaya forma de perder la virginidad, eh.
-No tienes que aparentar ser fuerte.- Ella suspiró y le tomó las manos para jalarle y que se sentara junto a ella, descansando la cabeza en su hombro y a Kakashi se le detuvo la respiración.
-No lo hago, gracias a eso tengo un hermoso hijo de diecisiete años maravilloso.
-Un hijo…-Cerró los ojos y tomó aire profundamente. Ella levantó la mirada para verle y le sonrió al tomarle la mano.
-Un hijo…tu hijo.
Antes de caer la noche Anko había tomado a Kakashi de la mano y llevado hasta el cuarto donde le hizo recostarse y abrazarla por la cintura mientras ella veía por la ventana con él a su espalda. Sin ninguna intención, no había esa clase de sentimientos sino a dos padres compartiendo un momento que creyeron no habría jamás.
Era un consuelo que ambos necesitaban, el perdón y el olvido, el darse calor para sanar sus heridas y para saber que había alguien que los comprendía.
Kakashi sintió que así era como siempre debió estar, no oculto cuidándola de él, sino protegiéndola con sus brazos, cerca, asegurándose que nada la dañaría de nuevo.
-Es curioso la manera en que puedo sentirme bien al sentirte, cuando tú no querías tocarme.
-Creí que me repudiarías.- Susurró bajo y la sintió tensarse.
-No es… no es fácil.- Su voz era dura pero no molesta así que la abrazó con más fuerza y a ella le tomó un momento relajarse.- No puedes ser ese niño, no puedo imaginarlo… y al mismo tiempo es como si todo tuviera sentido, como si fuera tan natural y correcto que no debiera sorprenderme.
Callaron, nadie dijo nada por mucho rato pero ninguno dormía, sólo miraban fijamente la ventana y de tanto en tanto Kakashi la miraba a ella preguntándose cómo podía ser tan fuerte y frágil a la vez.
Y quería preguntar por Eri, por su hijo, todo acerca de él…y por Yora, saber quién era y cómo ayudarlo. Pero no podía darle recuerdos así, no podía preguntarle cosas tan dolorosas y cómo crió a un hijo sola.
-¿Quién es Taisei?-Preguntó en su lugar y ella se rió.
-Ese niño…y nosotros pensamos que habíamos sido cuidados pero parece que sí deseaba aprender a ser un buen ninja desde pequeño.
-¿Es ninja?- Había dicho aquello sin pensar y calló rápidamente, maldiciéndose. Ella se encogió de hombros
-Es un maravilloso escritor.- Después de eso lo evadió.-Taisei es quien le cuidó, yo no podía hacerlo. Temía que estando cerca de mi él regresara y lo usara para hacer algo…tenía tanto miedo que descubriera que tenía un hijo. Fue un milagro que no se enterara con lo vigilada que me tuvo durante mucho tiempo.
-Debió ser duro, lamento no haber estado contigo…-Ella le interrumpió moviendo la cabeza.
-Eras un niño como yo, no podías hacerte cargo de eso.
-Tú lo hiciste.- Señaló él y ella rió.
-Tuve ayuda y aún los primeros años sabía que era mi hijo pero era casi como si fuera un muñeco, un juguete o un hermano; hacia los dieciséis ya parecía realmente su madre gracias a mi cuerpo. Pero Taisei fue quien mayormente lo cuidó…era como si yo sólo le visitara. Supongo que de haberte dicho lo hubieras conocido, pero no sabía quién eras, y tú no sabías lo que pasó luego de esa noche. Realmente ninguno tuvo la culpa.
-Quiero…-Saber de él, verlo, conocerlo, hablarle, abrazarlo y mirar que esté bien.- ¿Taisei y tú salieron?
-Sí, es un buen hombre y hacia los veinte acepté salir con él, tendría tu edad en ese entonces.- Kakashi hizo un gesto inconforme.
-Te lleva catorce años.
-Tu edad cuando nosotros…-Señaló para que no la acusara y Kakashi le concedió esa victoria.
-¿Cómo fue?
-Extraño, pero hermoso. Él, con su personalidad y edad es serio y reservado, educado y un caballero, yo con la mía, alegre, extrovertida y agresiva, fría.
-¿Terminó mal?
-No, simplemente terminó, así son las relaciones, no necesitan un motivo para funcionar o no hacerlo. Y sigue siendo el maestro de Eri, casi como…-Guardó silencio notando su error y el ambiente se volvió pesado, pasó un rato hasta que Kakashi habló, con voz risueña pero dolida.
-¿Sabe algo de mi? ¿Le contaste algo?
-Le conté toda la historia hace un año, pero creo que ha sabido una parte desde que cumplió trece aunque no sé cómo.- Kakashi la miró sorprendido, dejó de abrazarla para sentarse a verla y ella se giró.- No podía ocultárselo, tenía derecho a saber la verdad.
Hubo una pausa en la que Kakashi miró al frente con la mirada perdida y ella a él esperando por su reacción. Finalmente él la miró de nuevo.
-¿Me odia?- La idea, la posibilidad de que eso pasara lo mataba. Su hijo tenía todo el derecho para aborrecerlo, para no querer saber de él y gritarle en la cara que los había abandonado, que no se había hecho responsable y que por su culpa él creció alejado de ambos padres.
-No.- Susurró ella finalmente y se sentó también.- Fue duro, no es un cuento de hadas, no es una historia como esas cartas. Cambió todo lo que él sabía…le dije que su padre era un gran hombre, un ser maravilloso, fuerte, valiente, bondadoso… cuando le conté mi historia me odio, no quiso verme por semanas, me maldijo por mentirle y a ti por no estar a su lado… pero luego perdonó, me preguntó si yo realmente pensaba eso sobre su padre… Kakashi yo no podía decirle quién era su padre porque no lo sabía, pero no le mentí, ese niño…ese adolescente de catorce años era todo lo que le conté y más… él no te odia, te extraña.
-¿Cómo puede extrañarme cuando no me conoce, cuando no sabe si sigo siendo el mismo? No sabe nada de mí y nunca le hice falta.
-Él siempre deseó conocerte, por eso perdonó todo, su anhelo de conocerte era más fuerte que cualquier rencor.- Se rió y miró por la ventana.- Juró encontrarte...y lo hizo.- Su corazón se detuvo, estaba seguro de que así había sido por un momento mientras ella regresaba a mirarlo.- El que Yora te trajera esas cartas lo comprueba.
-¿Entonces Yora y Eri tienen una relación?
-Yora es su hermano menor y a la vez es quien lo protege, quien lo hace reír y quien lucha por él… ese chico es igual a su padre.
-Su padre es una bestia, estoy seguro de que le está haciendo daño.- Soltó con rencor recordando a el miedo que Yora parecía mostrar a su padre y lo nervioso que se ponía a hablar sobre cualquier cosa que le relacionara. Pero entonces Anko estaba sobre la cama riendo como si no hablaran de nada serio, sujetándose el estómago con los ojos cerrados hasta que paró.-¿Qué es tan gracioso?- Preguntó enfadado. Él no conocía nada de la historia y ella lo tomaba a broma.
-El que Yora no te quisiera hablar de su padre no significa que le tema, él lo dijo, son el mismo…si no te habló de él era porque entonces sabrías quién era y eso no podía permitirlo, tenía que proteger a Eri.
-¿Me dirás quién es?- Sentía como si las cartas no hubieran quedado atrás, como si fueran a seguir como cuentos relatados por ella, sin poder descubrir. Y no se equivocaba, ella negó con la cabeza.
-No puedo, ese niño.- Kakashi se preguntó si hablaba de Yora o de su hijo.- decidió que era mejor que no lo supieras aún y yo debo respetar eso, tiene derecho a presentarse ante su padre cuando él desee y no cuando yo lo imponga.
Entonces Kakashi se preguntó por qué su hijo había decidido aquello y qué pretendía, pero sobretodo quería saber hasta cuándo podría conocerlo finalmente. Y entonces Anko estaba abrazándolo, confortándolo cuando debería ser él quien la abrazara y prometiera que nada volvería a lastimarla jamás.
-No te protegí, no lo hice… pero ahora te protegeré con mi vida, como debía hacerlo, como debí estar para ti y Eri. Juro que los cuidaré y que jamás te haré daño de nuevo.
-Kakashi… lo que vivimos fue extraño, nadie lo entendería. Fue tormentoso, lleno de dolor y lagrimas…pero también fue hermoso y con frutos; fue maravilloso de una forma desesperada e hiriente, con inocencia y sentimientos puros. No te odio, y tú no debes hacerlo tampoco ¿debo hacerlo porque por ti pasé eso, o debes odiarme tú por ocultarlo? Porque me diste el mejor regalo y yo lo protegí cuanto pude.- Le tomó la mano y entrelazó los dedos en un gesto de confort.- Y ahora él quiere conocerte, dale tiempo… déjame hablar con él y entonces, si él quiere, te llevaré a verlo.
Ok, el plan original era hacer todo un drama de esa platica y que Anko estuviera molesta, no por lo que pasó sino como una forma de ocultar el dolor…pero Kakashi no es culpable de nada, él no lo sabía, y ella tampoco. Ninguno tiene culpa.
Me atrasé, trato de equilibrar los fics y no sé por qué creía que tener tres abiertos a la vez era buena idea, al menos no he iniciado los otros que quería.
Dejen un review, salven un gatito ;)
