Capitulo dedicado a... Belen Cullen

Capitulo 20: El vals

Comenzamos a bailar al son de un vals, no me había fijado en él, pero entonces lo hice, sus ojos dorados, su pálido rostro, era él, era Edward, pero no había cambiado en absoluto, mis pulsaciones se aceleraron chocando con el ritmo del vals que con dulzura y elegancia llevada por él me hacia moverme, no entendía como aun no había tropezado, pero entonces me di cuenta, él me estaba sujetando, alce la vista y él la bajo, mi corazón se aceleró aun mas con el contacto de nuestras miradas.

Me perdí en su mirada, me absorbió, mis extremidades ya no recibían ordenes, me quedé allí, quieta completamente, observando sus ojos dorados, sin ningún conocimiento de lo que ocurría a mi alrededor, sin conocer el paso del tiempo, un minuto o una eternidad, para mí era solo mirar los ojos que amaba, ¿Los amaba?

Cuando al fin pude salir del hechizo de esos ojos vi como mis pies estaban sobre los de Edward, él me había continuado moviendo al son del vals sin perder el contacto con mi mirada.

Mis pulsaciones habían bajado, me encontraba de nuevo frente a él, todo era distinto, yo ya no era esa niña, había cambiado, había crecido, se podría decir que era una mujer, once años habían pasado y él seguía cumpliendo la promesa que, a una niña de apenas 5 años había hecho. Era sorprendente, no lo podía creer, él… él… ¿Por qué lo hacía? ¿Me amaba? ¿Se puede amar a una niña?

No entendía nada, pero podía sentir nuestras manos cogidas, su mano sobre mi cintura, mi mano sobre su hombro, nuestras miradas, era… como los cuentos de hadas que él me había leído.

En ese momento, cuando tuve esa idea, cuando recordé los cuentos, mi corazón de nuevo se aceleró, mi respiración también lo hizo, acompasándose con el latido de mi corazón. No podía sentir nada mas, era capaz de escuchar mis propios latidos y en ese momento comencé a sentir un mareo, y como mi cuerpo se desplomaba….

Cuando desperté, él me tenía en sus bazos, no era la primera vez que me salvaba, aquella noche de invierno… cuando mi cuerpo casi se había congelado él me cogió y llevo a casa de mi abuelo, y cuando hablábamos, recuerdo que le dije "Yo no te quiero como un hermano, yo te quiero como mi mamá quería a mi papá" ¿Ya lo amaba entonces? No lo sabía, cuando mis ojos se abrieron él me estaba mirando, esperando, me tenía en brazos, en medio de la sala, toda la gente nos observaba, vi el alivio en sus ojos al verme abrir los míos.

-¿Qué me ha ocurrido?- pregunté asustada.

-Te mareaste, y casi caes al suelo- me contestó Edward.

Vi como el padre de Ángela se acercaba.

-¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?- pregunté con miedo.

-Apenas unos segundos- me contestó el padre de Ángela que ya se encontraba a mi lado.

-¿Te encuentras mejor?- me preguntó Edward.

-Sí, por favor, ¿puedes bajarme?

-Claro- me contestó mientras me bajaba lentamente hasta dejarme en el suelo.

Podía sostenerme en pie, ya no estaba mareada, no sabía cómo había podido ocurrir algo así, quizá fuera una señal de que todo debía cambiar, de que él debía dejarme en paz, pero por mucha señal que pudiera ser yo no iba a cambiar nada, yo quería poder verlo, saber que él estaba aquí.

No volví a pensar aquello, vi como me miraba, con preocupación… e imaginé la expresión de mi cara, de horror, de impotencia, de ausencia de conocimientos…

Debía ser por esa razón por la que me miraba de esa forma… mi expresión debía ser horrible, no podía soportarlo, cerré los ojos mientras intentaba de nuevo cambiar mi expresión y… creo que lo logré, ya que cuando los abrí de nuevo, su mirada era distinta, de ternura, de… ¿amor? Aun no podía, o no quería creer que quizá él me amara, quizá y solo quizá todo fuera distinto, quizá y solo quizá estuviera equivocada.

Ya no era capaz de ordenar mis pensamientos, eran una maraña de millones de ellos, incapaz de hallar el comienzo y el final.

No sé qué ocurrió luego, solo sé que cuando volví a centrar mi mente en algo… ya no estaba en la fiesta, ya no estaba en la ciudad, ¿Dónde estaba? Miré a mi alrededor, aquello era un tren, y a mi lado sentada estaba Ángela, pero… ¿y su padre? Me quedé sin palabras, no sabía cuánto tiempo había pasado sin enterarme de nada, actuando sin pensar, no lo recordaba, quizá había sido demasiado tiempo, quizá hice una verdadera barbaridad y por eso nos íbamos, no sabía qué ocurría, estaba asustada, pero tampoco surgían las palabras de mis labios, mi boca permanecía cerrada.

Entonces vi como la puerta del vagón del tren se abrió lentamente, y entro el padre de Ángela, pero no iba solo…

Sorry que el capi sea tan corto, pero lo hice entre toda la semana en los ratitos que tube libres, aqui os dejo quien baila con Bella y la intriga de ¿quien entra al vagón del tren? Nose si en lo que queda de fin de semana podre subir un capi mas o tendreis que esperar a la semana que biene.

Gracias por los 20 reviews que me dejasteis en el capi anterior, de verdad me animaron muchisimo a escribir.

No actualizare hasta que no tenga minimo 10 reviews pese a que tenga el capi hecho