Capítulo 35

LUNES 5 DE MARZO

Rick fue quien se despertó primero. Eran las seis y media y como sabía que Kate tenía puesto el despertador para las siete, decidió levantarse primero para prepararle el desayuno. Se metió al baño y se duchó procurando hacer el menor ruido posible. Cuando salió ya vestido sonrió al ver que seguía durmiendo profundamente.

Salió con cuidado y ya en la cocina, puso la cafetera y empezó a preparar unos huevos revueltos, zumo de naranja, tostadas y algo de fiambre.

Cuando Kate se despertó notó enseguida la ausencia de él. Se levantó y salió a la cocina donde estaba todo ocupado preparando el desayuno. Ella se le acercó por detrás y le rodeó la cintura con los brazos abrazándolo mientras le daba los buenos días.

-Buenos días Kate – contestó él, que siguió dejando que ella lo abrazara mientras terminaba de preparar los huevos revueltos – esto ya está listo, ¿desayunamos?

-Vale – dijo ella soltándolo muy a su pesar y yendo a sentarse en uno de los taburetes de la mesa de la cocina – ¿Qué me has preparado?

-Un desayuno nutritivo que vas a comerte enterito.

-Cuando vio lo que empezaba a poner encima de la mesa, dijo con asombro.

-¿Pretendes que me coma todo eso?, ¿Quieres que me convierta en una ballena andante?

-Para tu información nunca podrías ser una ballena andante, sino navegante y no creo que engordes mucho, llevo viéndote comer como una lima sorda toda esta semana, y sigues igual de estupenda que siempre – besito en los labios – así que no protestes que te queda un largo día de trabajo y hoy no iré a llevarte café.

-¡Vale papá! – dijo ella con una sonrisa, la verdad es que desde que estaba con él le había vuelto el apetito, y afortunadamente no engordaba aunque se alimentara solamente de comida basura.

Terminó de desayunar y se metió en el cuarto de baño. Al salir observó que la cama ya estaba hecha, y en la cocina todo estaba recogido.

-¡Vaya, vaya! – dijo alegre – creo que he acertado de pleno al quedarme contigo, menudo hombre de la casa estás hecho.

-Lo sé – y le hizo una graciosa reverencia – soy una auténtica joya, que me lo dice mi medre. He vivido solo y luego con Alexis y no siempre he podido costear a alguien que me ayude, así que he intentado ser autosuficiente.

-¿Qué harás esta mañana? – preguntó ella que no le apetecía para nada volver a la comisaría y menos sin que él la acompañara.

-Iré a casa, encenderé el ordenador y a ver si soy capaz de escribir algo – dijo con desgana – se me acaban los plazos de entrega y no tengo ningunas ganas de escribir.

-No tienes que escribir si aún no te sientes preparado – dijo ella solidaria.

-Sí que tengo que hacerlo, Kate – suspiró él – las facturas no se pagan solas y además pueden demandarme por incumplimiento de contrato.

-¿Sabes? – le dijo ella tocándole la frente como si tuviera fiebre – cuando tienes esos ataques de madurez y sensatez, echo de menos al Rick Castle inmaduro que conocí, espero que no me cambies mucho.

-Prometo que seguiré comportándome como un niño en algunas ocasiones, como un hombre en otras y como un súper macho en las demás – dijo riendo.

-Te tomo la palabra, ¿quieres que te acerque a tu casa antes de ir a la 12th?

-No hace falta que te desvíes, a ver si llegas tarde en tu primer día, ya tomo un taxi.

-Como quieras, ¿nos vemos para comer?

-De acuerdo, ya nos llamamos.

Se despiden con un tierno beso, y cada uno partió para su destino.

Cuando Kate llega a la comisaría, ve que Lanie la está esperando impaciente en la puerta. Aún quedan unos minutos para las ocho y cuando la ve la saluda alegre con la mano.

-Buenos días Kate, ¡Que alegría de volver a verte! – se dieron un beso – venga te invito a desayunar.

-¿Desayunar? – preguntó asqueada pensando en todo lo que se había metido entre pecho y espalda esa mañana – si como algo más empezaré a vomitar aquí mismo.

-¿Tienes nauseas matutinas? – preguntó Lanie alegre – ¡Ay que me vas a hacer tía!

-Pero, ¿qué dices de hacerte tía? – dijo alarmada – ¿te has vuelto loca de repente?

-Como dices que tienes nauseas, pensé…

-Pues no pienses tanto, es que ya he desayunado y bastante bien por cierto.

-¿Y qué tal un café?

-De verdad Lanie no es por despreciarte la invitación, pero ahora mismo no podría tomarme nada.

-Entonces ¿Cuándo vas a contármelo todo?, ya sabes que quiero detalles y mientras más jugosos mejor – dijo la forense con un mohín de disgusto – ya sé, ¡comemos juntas!

-Pero es que iba a quedar a comer con Castle – protestó Kate.

-Me da igual, has estado toda una semana con el chico escritor y no le va a pasar nada porque no coma un día contigo, y te juro Kate Becket que si me desprecias esta invitación te retiro la palabra de por vida.

-Bueno, bueno – dijo Kate sonriendo ante el ataque de su amiga – hablaré con él.

-Además yo también tengo cositas que contarte. Recógeme en la morgue. Hasta luego Kate.

-Nos vemos Lanie – sonrió.

Cuando subió a su planta, ya estaba allí sus compañeros que se alegraron mucho de volver a verla, estaban saludándose alegres, cuando Gates que la había visto entrar, salió de su despacho y dirigiéndose a ella, le preguntó.

-¿Qué tal esas vacaciones inspectora?, ¿se encuentra ya recuperada y lo suficientemente descansada como para volver a su trabajo?

-Si señor, muchas gracias, la verdad es que estos días me han venido muy bien.

-¿Y el señor Castle como se encuentra? – le preguntó el capitán sorprendiéndola.

-Que yo sepa está más recuperado – intentó disimular Becket aunque no consiguió engañar a Gates que la miró alzando una ceja.

-Dígale que lo esperamos cuando esté recuperado – dijo seria.

-¿De verdad señor? – preguntó Kate ilusionada.

-Por supuesto, al fin y al cabo, me guste o no, forma parte del equipo – y los dejó hablando mientras volvía a su despacho.

Esposito fue más torpe y solo dijo mosqueado.

-Pues las últimas noticias que tengo de él es que estaba muy bien acompañado – dijo molesto – lo siento Becket, pero tenía que decirlo.

-No te preocupes Javi – dijo intentando aparentar una seriedad que no sentía – Castle es adulto y puede hacer con su vida lo que quiera. Y ahora mejor será que me ponga al día con esa montaña de papeleo que tan amablemente habéis dejado para mí.

Empezó a trabajar y de pronto se acordó que había quedado con Lanie para comer, bueno más que quedar la forense la había obligado.

Sacó el móvil y se lo comunicó a Castle. No acababa de mandar el mensaje cuando le llegó uno de él, disculpándose porque Martha había insistido en almorzar con él, ella también quería saber cómo habían ido esos días.

Evidentemente los mensajes se habían cruzado. Casi enseguida sonó el teléfono. Al ver que era él, se levantó y se fue a la sala de descanso para tener un poco más de intimidad.

Estuvieron hablando un rato, explicando cada uno sus motivos para no poder quedar juntos, al final Castle le dijo que iría con su madre a comer al "Napola" y que si no le importaba decírselo a Alexis por si quería unirse a ellos.

Llegó la hora de comer, y como había prometido pasó por Lanie a la morgue. Fueron a un chino que había por allí cerca y que a ambas les gustaba mucho. Lanie no podía aguantar la curiosidad de saber todo lo que había pasado.

Kate pacientemente le fue explicando todo lo que había hecho, bueno no todo, porque los momentos íntimos los guardó para ella, pero si le contó cómo se reencontraron en la playa, lo que él le había dicho, después de confesarle que había leído todo lo que ella le había escrito, los sitios que visitaron, lo bueno que era con ella, lo detallista, lo buen amante que era y en definitiva lo maravillosos que había sido esos días, y lo que se alegraba de haber dado por fin el paso de estar con él, porque nunca se hubiera perdonado perderse lo que había vivido esos momentos.

Lanie suspiraba a cada poco emocionada, diciéndole una y otra vez lo que se alegraba por ellos.

Lledó el turno de preguntar a Kate, cuáles eran sus novedades. Lanie echándose a reír, le dijo que había vuelto con Javier gracias a Castle. Ante la mirada interrogante de Kate pasó a explicarle como había sido.

Esposito estaba totalmente convencido de que Castle había pasado esos días en Los Hamptons con una amiguita, y se lo dijo muy molesto a Lanie. Esta que sabía con quien estaba el escritor no le dio importancia, pero tampoco le dijo que era Kate quien estaba con él.

Luego llegó el impresionante centro de flores que Castle le mandó a Lanie, centro que vio Javier y del que leyó la tarjeta sin ningún tipo de recato. En consecuencia se pilló un cabreo monumental, diciendo que menudo sinvergüenza era el escritor, que convaleciente y todo, mientras que Kate sufría de despecho, él estaba con alguna de sus amiguitas y encima ahora le tiraba los tejos a ella.

Esposito se había montado él solo una tremenda historia y tenía un cacao mayúsculo, y en un terrible ataque de celos, se le declaró a Lanie, que aceptó volver con él encantada.

Kate no podía dejar de reír con la historia que su amiga le contaba. Le prometió que hablaría con Rick para organizar una cena para los seis y aclarar el tremendo error que Javier se había inventado él solo, y además porque le apetecía que sus amigos compartieran con ella su felicidad.

Terminaron de comer y cada una se volvió a su trabajo, Kate estaba deseando hablar con Castle para contarle todo, y por supuesto para verlo pues lo había añorado durante todo el día.

CONTINUARÁ…