CAPÍTULO 36

SÁBADO 10 DE MARZO

Habían establecido una cómoda rutina diaria a la que los dos se habían acostumbrado, como si llevaran haciendo eso toda la vida. Lo principal, era que estaban juntos y que bajo ningún concepto, querían separarse.

Rick dormía todas las noches en casa de Kate, tanto su madre como su hija, comprendían que la reciente pareja necesitaba intimidad y no habían puesto ningún inconveniente.

Cada mañana cuando Kate salía rumbo a la 12th, Castle volvía a su casa, estaba un rato con Alexis que iba a la morgue un poco más tarde y luego se dedicaba por completo a escribir.

La estabilidad que le daba su relación con Kate, le había generado una energía que le había venido muy bien para escribir, pues se sentía inspirado y pletórico de ideas.

Ni siquiera se veían para almorzar, el lunes fue cuando ella quedó con Lanie y él almorzó con su madre y Alexis. Es resto de los días se tomaba algo ligero en su loft y cuando ella volvía a su casa sobre las cinco de la tarde, él ya estaba esperándola, algunos días le preparaba la cena, otros encargaban comida.

Ese era su momento, compartían lo que habían hecho durante el día y sus encuentros amorosos eran de lo más apasionados.

Castle ya estaba al tanto de que Gates lo había invitado a volver para seguir trabajando con ellos, lo mismo que sabía lo "enfadado" que Esposito estaba con él, por tontear con "otra" y con Lanie, sin tener en cuenta el sufrimiento de Becket.

Es por eso que esa noche habían planeado organizar una cena en el loft. Martha y Alexis estarían fuera de la ciudad, así que ellos dispondrían de la casa para ellos solos. Querían compartir con sus amigos que estaban juntos, aclarar las dudas de Javier y agradecer a Lanie todo lo que había hecho por ellos.

Castle no había escatimado en gastos y había encargado una cena en uno de los mejores restaurantes de la ciudad, incluso vendrían varios camareros que lo preparaban y lo servían. Luego ellos se encargaban de recoger y cuando se marchaban lo dejaban todo arreglado.

Habían quedado a las siete de la tarde. Los primeros en llegar fueron Ryan y Jenny, que los saludaron cariñosos, sobre todo a Castle, al que no había vuelto a ver desde que estaba en el hospital.

Ryan se alegró mucho al verlo tan recuperado y le dijo que lo encontraba estupendo, también le dijo que lo echaban de menos y que a ver cuando volvía a la comisaría. A ninguno de los dos les extrañó ver allí ya a Kate, pues pensaban que había llegado antes que ellos.

Al cabo de un rato, llamaron a la puerta. Eran Lanie y Javier, este último venía un poco violento, pues seguía convencido de que Castle, había vuelto a las andadas y de nuevo se comportaba como un picaflor, así que un tanto enfurruñado le dio la mano a Castle, aunque no expresó ningún tipo de alegría al volver a verlo.

Se sentaron en el salón a tomar un aperitivo. Estuvieron charlando de varios temas. Mientras Kate comentaba lo relajada que había estado durante su semana de descanso. Castle también comentó lo bien que le había sentado su estancia en Los Hamptons, pero en ningún momento dijeron que habían estado juntos.

Lanie los miraba con media sonrisa, porque sabía la verdad y sabía también la sorpresa que se iban a llevar los demás. Intervino en la conversación preguntando:

-Bueno Castle ¿Qué nos vas a dar de comer?, porque mucho hablar, mucho hablar y yo ni siquiera huelo a una triste hamburguesa.

-Mujer de poca fe – le contestó haciendo aspavientos – ¿Cómo osas pensar que te iba a preparar hamburguesas para cenar?, hoy es un día especial, tengo algo importante que comunicaros y que celebrar, nada de hamburguesas. He encargado la comida en "JoJo", la traerán en un rato.

-¿En "JoJo"? – preguntó Jenny emocionada – una compañera del trabajo me ha hablado de él, dice que la comida es exquisita, iba a pedirle a Kevin que fuésemos un día, pero parece que te has adelantado.

-Me alegro de que tengas buenas referencias del sitio, a mí también me han hablado muy bien, por eso los he llamado.

Esposito seguía mirando a Castle y pensando es que sería lo que el escritor tendría que comunicarles y sospechando que les iba a hablar de su nueva conquista. Estaba totalmente obcecado con esa idea.

Llamaron a la puerta y fue Kate quien se ofreció para abrir. Era el personal del restaurante con todo lo necesario para preparar la cena. Pasaron a la cocina, la comida ya venía hecha, solo había que calentarla.

Kate volvió con sus amigos, mientras Castle les indicaba a dos chicas donde estaba la mesa del comedor y estas empezaban a ponerla. Colocaron un mantel y los cubiertos, vasos y copas correspondientes. Todo lo ponía el restaurante.

En poco menos de media hora, la cena estuvo preparada. Se sentaron a la mesa, cada pareja a un lado y Castle y Becket en cada una de los extremos.

Les empezaron a servir la comida, varios entrantes a cual más delicioso, todo regado con un buen vino. Los comentarios sobre lo exquisito que estaba todo se entremezclaban en la conversación.

Luego les sirvieron un pescado al horno, y para terminar un surtido de postres que hizo las delicias sobre todo de Kate y Lanie, que eran muy golosas. Lanie entre quejas le reñía a Castle, diciéndole que esas tartas se le iban a quedar en las caderas de por vida, pero que estaban tan buenas que le daba igual.

Rick queriendo ser galante y le contestó que sus caderas podrían soportarlo, que ella seguiría estando estupenda, comentario que no pasó desapercibido por Esposito al que no le sentó muy bien que el escritor piropeara a su novia.

Cuando terminaron de comer, el personal del restaurante que había estado sirviendo todo, se encargó de recogerlo, dejando la cocina y el comedor como una patena. Castle despidió a los chicos con una sustanciosa propina para agradecerles su trabajo tan bien hecho.

Volvieron a sentarse en la sala, Castle preparó unas copas y Lanie le dijo que cuando les iba a contar las novedades en su vida.

Castle empezó a hablar, lo primero dándole las gracias por lo que habían hecho por él y su familia cuando estuvo secuestrado. Que no hubieran dejado de investigar ni trabajar ni siquiera los fines de semana para poder encontrarlo.

Ryan le dijo también emocionado, que para eso estaban los amigos, y que estaba seguro que él hubiera hecho lo mismo por cada uno de ellos.

Luego les dijo que pronto volvería a la comisaría, ya que Kate le había dicho que Gates lo esperaba y que ante semejante invitación del capitán, él no se podía negar.

Todos se mostraron encantados de que volviera, hasta Esposito al que el vino y la buena comida parecía que habían ablandado un poco.

Y luego cuando les dijo que lo más importante que tenía que decirles, que era que estaba con alguien, que era una persona maravillosa y que era el hombre más feliz de la tierra. Esposito que estaba un poco achispado empezó a increparlo.

-¿Y es la misma mujer con la que has estado en Los Hamptons o es otra?, y sea quien sea, ¿Por qué no está aquí con nosotros tío?, lo siento Becket, no quise decirte nada cuando volviste, y además quiso ligar con Lanie, pero menos mal que yo me adelanté, que si no también se lía con ella, este tío no tiene arreglo.

-¿Quieres dejar de decir estupideces, Javier Esposito? – dijo Lanie dándole un cosqui a su novio. Calla de una vez y deja hablar a Castle, que cuando te pones cabezón no hay quien te aguante.

-¿A que ha venido eso? – preguntó Ryan, mientras Jenny asistía bastante violenta al arranque de genio de Javier.

-¿Qué a que ha venido? – dijo Esposito que parecía que era incapaz de callarse – Castle tiene una amiguita y mientras Becket sufriendo por él – soltó del tirón y alzando la voz.

-¿Y qué si tiene una amiguita como tú dices? – dijo Lanie molesta dándole otro cosqui – a ti no te importa la vida de ellos.

-Kate es mi amiga y no quiero que le hagan daño y deja de pegarme de una vez.

-Si es que cada vez que hablas sube el pan – volvió a protestar Lanie.

-A ver – dijo Castle interviniendo – para empezar mi vida privada no te incumbe, pero todos conocéis a la persona con la que estoy, es por eso que hemos organizado esta cena, para compartirlo con vosotros. Queríamos que fuese una sorpresa porque pensábamos que os ibais a alegrar.

-Cuando me fui de permiso me fui a Los Hamptons – le interrumpió Kate – Castle y yo habíamos discutido, pero cuando desapareció es cuando realmente me di cuenta de lo que significa para mí, siempre lo he querido, pero soy terca y cabezota y no quise darme cuenta hasta que estuve a punto de perderlo.

Ambos se cogieron de las manos y se miraron con cariño. Kate siguió hablando.

-Allí hablamos mucho, pusimos en orden nuestros sentimientos y desde entonces estamos juntos. Cuando tú llamaste a Rick, fue mi risa la que oíste, pero yo le hice señas para que no dijera nada, no queríamos decirlo todavía.

-¿Y por qué ocultarlo? – preguntó Ryan feliz por la noticia que le habían dado.

-Queríamos pasar unos días juntos, a ver como se daba la cosa – dijo Castle – y como esto es serio y para siempre – mientras apretaba la mano de Kate hemos querido compartirlo con nuestros mejores amigos.

-¿No tienes nada que decir Javier Esposito? – le riñó Lanie a su novio levantando la mano para darle de nuevo, solo que esta vez se la vio venir y fue capaz de apartarse a tiempo.

Javier se levantó ofreciéndole la mano a Castle, que también se levantó para estrechársela.

-Lo siento tío, pensé que estabas con una de tus amiguitas y aunque Becket no se daba cuenta todos los demás si, y sabía que ella sufriría si se enterara – y diciendo esto tiró de Castle para darle un abrazo.

-Vale, vale, disculpas aceptadas, pero mejor dejamos los abrazos, que luego cuando se te pase el efecto del vino no te va a gustar recordarlo.

-Que no estoy borracho tío, es que te quiero – y volvió a abrazar a Castle, que se apartó corriendo ante las risas de los demás.

Todos los felicitaron y comentaron lo contentos que estaban de que por fin estuvieran juntos, para celebrarlo Castle puso música y estuvieron bailando hasta bien entrada la madrugada.

Cuando por fin se marcharon, después de que Castle les prometiera, que el próximo lunes después de visitar al médico se pasaría por la comisaría, los dos suspiraron. Lo habían pasado muy bien con sus amigos pero estaban deseando quedarse solos.

-Estoy muerta – dijo Kate – me caigo de sueño, ¿vamos a dormir?

-¿Solo a dormir? – preguntó poniendo morritos – nunca hemos hecho el amor en esta cama y ya mañana volvemos a tu casa. Yo que quería hacerlo en mi cama, pero bueno si no tienes ganas, mejor lo dejamos para otro momento.

-Bueno si no queda más remedio que lo hagamos – dijo fingiendo cansancio y resignación, sentimientos que no sentía en absoluto – haremos un sacrificio.

-Gracias por ser tan buena y sacrificarte por mí – dijo él siguiéndole el juego, empezando a besarla y a meterle mano mientras la dirigía a su dormitorio.

Ella que no se quedaba atrás terminó subiéndose a él, rodeándole la cintura con las piernas, hasta que llegaron a la habitación donde cayeron en la cama y prácticamente se arrancaron la ropa para amarse con pasión y desenfreno.

CONTINUARÁ…