Distinguida
-No creo que ir conmigo, Ron. Ella iba a las reuniones de Slughorn por que iba yo..no le gustan las reuniones sociales-musitó el moreno con anteojos recostándose en la cama gemela, junto a la de Ron, en el cuarto de este en la madriguera. Ambos estaban cursando un año de entrenamiento de apoyo en la Academia de Aurors, aunque estuvieran dentro del cuerpo de Aurors del Ministerio también-Además, estará todos los de chicos de la Academia..son latosos.
-Tú no quieres que vaya por que no quieres que la miren-sentenció Ron volteando a verlo con el cejo fruncido y levantó un pulgar-Te apoyo en eso. Mi hermana puede ser muy popular entre los varones-dijo haciendo una mueca de desagrado. Harry asintió-Yo con Hermione por suerte no sufro eso.
-¿Estas diciendo que es fea?
-Claro que no.-añadió con las orejas coloradas- Para todos los demás e incluso tu si,pero para mi no..Es hermosa.
-Desde el punto de vista de hermano de corazón, es muy bonita-sentenció el joven auror con las manos detrás de la cabeza-Pero volviendo a tu hermana, no sé que hacer. Creo que no llevarla la ofendería, pero si la llevo todos nos mirarán. Seremos el centro de atención.. y la verdad que ahora que están mas calmadas las cosas, no quiero ser más el monito del festival.
Ginny no alcanzó a oír la respuesta de su hermano por que siguió derecho por el pasillo y se metió a su cuarto. Había llegado del colegio pura y exclusivamente para estar con Harry. Hermione y ella habían pedido una semana especial de descanso tras obtener muy buenas notas en los exámenes. Y allí estaba, sintiéndose diminuta, cual punto final de oración. Se miró en el espejo pequeño y desvencijado de su iluminado cuarto. Se sentía pequeña e insulsa, como Malfoy la había mirado en su primer año cuando le dijo" de segunda mano, y pelirroja, debes ser Weasley.". Estaba bien que ella había usado siempre ropas heredadas de sus primas mayores, que siempre tenía que usar calderos, lechuzas( no fue hasta Arnold, que siempre tuvo mascotas viejas de sus hermanos), túnicas, libros, hasta la escoba. Y no le había importado que su madre, habilidosa con la aguja e hilo, le diseñara vestidos y hasta tuviera dinero escondido especialmente para esos gastos para su pequeña. Sonrió ante ese recuerdo. Molly Weasley sabía que era ser la única mujer y hasta cuando la familia estaba en mala situación económica y Arthur se preocupaba, ella no decía nada sobre esos ahorros especiales.
¿Por qué Harry estaba con ella entonces? Si la veía como Malfoy, Cho y sus amigas en Hogwarts y algunas admiradoras del niño que vivió..¿Por que hacía dos años y un poco más que estaban saliendo si tenía vergüenza de ella? No era refinada pero no se consideraba vulgar. Jugaría al Quidditch profesionalmente pero eso no la convertía en un marimacho. Se consideraba femenina y se lo demostraría.
Arrugó el cejo y abrió su armario. Era bruja, una extraordinaria bruja. Y era Ginny Weasley. Ya vería ese tonto de Harry Potter.
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-Oye..Ginny-llamó viendo que casi todos los Weasley se habían levantado de la mesa. Ginny estaba levantando y lavando los trastos. Había optado por esperar que la invitara a la fiesta y hacerse la desentendida. Ya le daría su escarmiento-Hay una fiesta de la Academia. ¿Querrías ir?-preguntó entrecerrando los ojos con fuerza. Ginny notó ese gesto aunque estuviese de espalda. Eran años de descifrarlo en sus gestos y mirarlo en silencio.
-Claro, será divertido-asintió sonriendo maliciosamente de lado.
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Hermione Granger bajó las estrechas escaleras de la Madriguera. Ron, con su primer túnica nueva en toda su vida, abrió la boca, impresionado. Estaba bellísima con una túnica azul cielo, media pierna y un peinado sencillo pero provocador.
-Cielos, Hermione. Lo mandarás al cielo-silbó Harry ganándose una mirada de reproche de ella y el golpe de realidad de su amigo. Se había puesto de colores normales nuevamente y la estaba besando.
-No tendría que llevarte-dijo Ron con una mueca viendo que todos iban a admirarla. Ella soltó una risita de halago.
-A la que no tendrían que llevar es a mi hermanita-masculló George con sorna viendo a alguien parada en el pie de las escaleras. Nadie la había reconocido.
-¿Ginny?-preguntó su madre dejando de secarse las manos con un repasador. Su madre se había acomodado los lentes dos veces, como si no fuese su hija.
-Yo...
-Quédense a cenar en casa, cuñadito-terció Charlie sonriendo-Estás despampanante, hermanita.
-Gracias-sonrió la joven algo sonrojada. Estaba con una túnica corta y plateada, labios rojos y su cabello cayendo irregularmente en una trenza de lado. Estaba maquillada naturalmente y radiante.
-Eso…eso..es muy corto-carraspeó Ron pareciendo ser Umbridge-Habrán muchos hombres y..
-Cállate Ronald. Y agradece que convencí a Hermione de alargarse medio centímetro la túnica…sabía que diría eso-musitó Ginny con el cejo un poco fruncido. Hermione asintió al Ron rojo como su cabello-¿Qué tal?
Harry la miraba plantado, en su sitio, hasta que pudo parpadear en al menos cinco minutoss
-Estás hermosa-dijo sinceramente y la tomó de la mano. En su interior quería decirle que no fuera, que se quedara, pero se enojaría.
-Estoy distinguida-explicó cuando estuvieron más cerca y de modo que él solo la oyera-Para que después no te dé vergüenza ser el monito de circo-canturreó sarcástica y Harry la miró, turbado. Iba a replicar pero la señora Weasley los apuró por que se les hacía tarde.
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Durante toda la cena, Ginny siguió con la actitud esquiva. Era tan evidente que hasta Ron alzaba las cejas interrogantes a su novia y esta, confundida, negaba. Harry, algo picado, prestó atención durante toda la cena a los nuevos proyectos del señor Beckam, el director de la Academia. Ginny miraba su copa de vino, absorta.
-Vamos al tocador-propuso Hermione sacándola de su ensimismamiento. Estaban sentadas al lado.
-No, no quiero. –manifestó huyendo de las explicaciones que su cuñada le pediría. – Iré por una copa.
Se puso de pie con el bolso en mano y se dirigió al gran bar empotrado junto a la pista de baile. Luego de ordenar un daiquiri, la música comenzó a sonar y varias parejas, entre ellas el señor Beckam y su gorda esposa, abrieron el baile. Harry la miraba desde la mesa pero ella volteó, rehuyéndolo. Ahí fue cuando se le acercó un joven de veintitantos, cabello oscuro y ojos azules.
-¿Qué haces aquí tomando un daiquiri y no bailando?-preguntó como si fuese su hermana. Ginny suspiró, hastiada de tener que oír a aquel idiota confianzudo-Soy Duhem, muñeca. ¿A quien tienen gusto mis ojos de admirar?-preguntó con las cejas alzadas.
Ginny arrugó la boca, asqueada de aquel tipo de sujeto y tomó un trago largo.
-¿Quieres saber quien soy?-preguntó, sonriendo maliciosamente. Mataría a dos pájaros de un tiro. Se acercó al sujeto colocándole una mano sobre el hombro, de modo que su boca quedó a escasos centímetros de su oído. Sintió la mirada penetrante de Harry sobre ella y su sonrisa se acentuó más-Soy Ginny, la novia de Harry Potter, muñeco. Y si no te alejas en este mismo momento de aquí te largo un hechizo mocomurciélagos que no te dejará ver por la próxima semana, entiendes? Ah y pueda que mi novio te maldiga el trasero con un Criaciatus.
Se alejó sonriendo con toda la leona seductora que su interior poseyera. Hermione negaba con la cabeza y Ron la miraba enojado. Harry estaba algo pálido e inmóvil.
El tal Duhem tragó saliva con pesar, le sonrió entendiendo y se fue de allí lo más rápido que sus pies le permitieron. Trastabilló levemente al bajar el escalón de la barra. Ginny sonrió, sintiendo que tenía el poder de una vez.
-Ginevra-sintió su cálida voz y su mano caliente alrededor de su brazo. Volteó, levantando la barbilla y él la miraba con ojos brillosos. Nunca le había llamado por su nombre entero y habían peleado, sí, pero nunca por causas como aquellas. Harry no era muy celoso y era de por sí distraído. Pero esta vez había sido obvio el coqueteo del idiota de Duhem con su novia.-¿Podemos hablar a solas?- Ella asintió y se dejó llevar hacia la entrada de los sanitarios aún con la copa en mano.
-Dime.-inquirió bebiendo y Harry suspiró. La atrapó por el brazo de nuevo y la adentró al baño de mujeres. Harry tomó papel higiénico y lo mojó con agua, confundiendo a la chica. Le quitó la copa de las manos y comenzó a limpiar su rostro con aquel papel humedecido.
Ginny, inquieta y anonadada, se dejó desmaquillar y cuando Harry le comenzó a deshacer aquella trenza caída, le metió un manotazo pero él le retuvo la mano en el aire firmemente. No estaba enojado ni tampoco decepcionado. Lucía determinante y calmo.
-Harry Potter¿ qué de supone que..?
Harry terminó de deshacer la trenza, le acarició el cabello rojo fuego dejándoselo caer a ambos lados del cuello descubierto y sonrió tranquilo.
-Esta es mi hermosa novia, Ginny Weasley-explicó hincándose de rodillas frente a ella y le pasó el pulgar por las mejillas y boca-Esta es la chica que quiero.
-Harry-susurró sorprendida y sintiendo un malestar desconocido.-Me arreglé así para poder encajar.
-¿Encajar?-preguntó confundido-¿Encajar en donde, Ginny?- Recordó de pronto el comentario mordaz de ella antes de salir de su casa. Sonrió, enternecido y ella, con los ojos brillantes, le corroboró la idea.-Ginny..¿como puedes pensar que no eres refinada y no encajarías aquí?..Mas bien..¿por qué querrías encajar en un lugar como este si eres hermosa por ti misma?
-Harry, no quieras arreglarla. Sé que no querías traerme por que no soy muy elegante. Y sé que eres el centro de atención. Necesitas a alguien con estilo para cuando te saquen fotos para el Profeta y Corazón de Bruja. Hasta Hermione que odia la moda tiene más sentido de la estética que yo.
-Ginny, oyéte-masculló, incrédulo. La chica bajó la cabeza y él le levantó el rostro por las mejillas-Oh, Ginny no de nuevo. Ya tuvimos hace tiempo esta charla, pensé que había sido superado. No tenemos once años, no soy la persona heroica que te deslumbró, calabacita. Soy solo Harry. Cuando estoy contigo soy solo Harry, el chico al que le dedicaste un poema horrendo con un querubín-Ginny sonrió, recordando tal vergonzoso recuerdo-No sientas de nuevo que eres poca cosa, por que es al revés. Ginny..¿sabes por qué dudaba en traerte hoy aquí? Por todo lo contrario. Iba a ser el doble del centro de atención que usualmente soy. Es la primera reunión pública, de muchas seguramente, a la que tendré que ir..y..eres muy hermosa.
Ginny abrió la boca, sorprendida.
-Seguro escuchaste la mitad de la charla que tuve con tu hermano. Decíamos que eres demasiado hermosa..tienes demasiado éxito con los hombres..y no quería que los chicos de la academia te dijeran nada. Pero ha pasado, inevitablemente.-comentó cerrando los ojos como rendijas-¿ que te dijo el idiota de Duhem? Le mandaré un Cruciatus en el trasero al mamón. Tiene la mala costumbre de coquetear con todo mundo.
-Nada, lo puse en su lugar. No te preocupes-dijo ella más calmada. Tomó la mano de Harry y la apretó entre las suyas-Entonces..¿ no querías traerme para no ser más ser el monito de circo?
-Exacto. Eras muy popular en Hogwarts. Y los chicos de la Academia son lo más parecido a niños..solo tendrías q haber visto a Ron cuando dijeron algo sobre tu vestido y el de Hermione-recordó sonriendo y la besó en los labios castamente.- Odio ser el centro de atención, pero contigo aquí y en donde sea, lo soportaré.
-Lamento ser tan insegura y tan tonta.
-Haré lo que sea para que te sientas segura. Eres Ginny Wesley, eres única y hermosa. Yo siento que no te merezco..eres demasiado perfecta-dijo en tono meloso haciéndola reír musicalmente. Ella lo besó de nuevo, satisfecha y en ese momento los interrumpió Hermione, algo agitada.
-Harry, debes venir. Ron ha armado una trifulca con Duhem que está ebrio y dijo que Ginny es una criminal amenazante que debería estar en Azkaban.
Harry frunció el cejo y Ginny estalló en carcajadas. Ese Duhem nunca más se acercaría a ella.
