Baile

-¿Estás diciéndome que tu, niño que vivió no sabes bailar?-inquirió Hermione tras sus lentes de lectura. El diario en sus manos temblaba ante el ataque de risa que estaba conteniendo en ese momento.

-Si, Mione. Contigo para qué tener enemigos-masculló resignado tallándose los ojos. Se recolocó los lentes y frunció el cejo-Deja de reírte por Merlín mismo. No necesito precisamente tu burla, sino tu ayuda. Aquí eres la mente, no yo.

-Vamos Harry..¿que podría pasarse más que unas cuantas risas de la gente de alto rango del Ministerio, pisotones a Ginny y un artículo que terminaron la noche en urgencias en San Mungo por heridas graves de pie?-preguntó riendo y su amigo le arrojó una tostada que esquivó perfectamente.- No te enfades, te ayudaré. Esto es lo que necesitas: clases de baile.

-¿Ah? Ni loco tomaré clases de baile…eso es..degradante-musitó el hombre con dejadez-Además, Ginny notará que le miento para ir. Sabes lo malo que soy ocultando cosas.

-Se va una semana antes de la reunión de gira con las Arpías. Estás de suerte.-explicó y bebió su café-Además, no es una mujer quien te dará clases-Harry negó de nuevo con la cabeza-Es un hombre..y ya lo conoces, Harry. Es el único que puede salvarte del escrutinio público-Harry negó con tanta vehemencia que su amiga temió que se le saliera la cabeza-Es Neville, Harry. Él mismo es todo un eximio bailarín-explicó con una sonrisa-Ayudó a Ron para el casamiento de Fleur y Bill y me pidió bailar..Ahora puedo bailar con Ron en lugares públicos.-dijo con una mueca de alegría. Harry rio levemente pero no olvidó su estado de negación-¿Recuerdas en cuarto año, cuando tomaba clases en la sala común con esos zapatos de charol? Pues bien..esas clases han dado resultado: tiene un cuarto privado en Caldero Chorreante donde da clases privadas. Se ha hecho fama de buen profesor, Harry. Y lo mejor es que son clases individuales y no es chismoso.

-No sé Hermione..-dijo frunciendo los labios y Hermione juntó sus dos manos-Es..vergonzoso.

-Es eso o lesiones en los pies de tu novia por tus pisotones-advirtió ella como si tuviese una balanza en las dos manos. Harry asintió, resignado.

Lo que en un comienzo pareció ser mala idea, viró hacia el lado de lo cómico y profesional. Neville era realmente bueno y aunque Harry se sentía cohibido bailando con un hombre, lo hizo a la perfección. Y lo mejor era la confidencialidad. De ser otro profesor ya se habría enterado todo el mundo mágico.

En el baile anual del ministerio, bailaron como una de las tantas parejas en la pista de baile. Ginny con su vestido azul cielo y Harry con su túnica negra y blanca.

El problema fue cuando Harry no quería dejar de bailar y la pelirroja necesitaba un trasplante de pies.

-¿Qué te ha pasado, amor? Antes no podías ni bailar..no es que fueras malo, lo evitabas cuando podías-explicó ella danzando a la par de los demás-Y ahora..es lo único que quieres hacer.

-¿Qué puedo decir, ginger? Descubrí un nuevo talento que tengo-musitó dándole una vuelta en el aire y Neville rió de fondo.