Ya no eres el elegido

Cuando Hermione le golpeó en sexto año al verlo sonreír a Romilda Vane y alegar que era el elegido, fue minúsculo con el golpe que Ginny le había dado con la escoba a un lado de su estómago. Y todo por mirarle el trasero, que en palabras de ella lo había radiografiado, de la sanadora Maekins, la pediatra de Lily.

-Eres un mirón. Marido pervertido-le farfulló enojada terminando de vestir a la bebé pelirroja de un año. Vamos, que el hombre no había mirado nada y ella se había imaginado cosas. Porque desde que había nacido su princesa, Ginny se sentía con la autoestima enterrada en el rincón más recóndito del bosque prohibido, decía que estaba gorda y que él ya no la quería. Habían hecho el amor miles de veces desde el nacimiento de su hija, él le decía que estaba hermosa y que la amaba, pero el post parto seguía asentándole mal a su esposa. Y ahora con las persecuciones alucinógenas que había mirado a tal o cual mujer-Ya no eres el elegido, eres Harry, mi esposo y padre de tres hijos. Estás casado con una morsa pelirroja, lo sé. Pero con los partidos y el amamantamiento de Lily no he podido recuperar mi peso normal.

-Pero si solo tienes tres kilos de más, Ginny-masculló exasperado con una mano en su cabello- Estás pefecta ya los bajarás. Y por tercera vez, no he mirado el trasero de esa mujer. Es la pediatra de mi hija, por Merlín. Estás preocupándome. El otro día pensaste que estaba hablando con mi amante por teléfono cuando era tu madre. Y todo porque le alabé los pastelitos de caldero.

-¿Y qué me dices de el otro día cuando te negaste a que te acompañara de misión?-preguntó jugando con los dedos de su hija. Estaba más insegura que nunca de su matrimonio. De su atractivo esposo a decir verdad. Ella estaba hecha un desastre y Harry era buscado por más de una mujer

-Era a Suecia, hacen diez grados bajo cero. Te aburrirías y además Lily es muy pequeña para dejarla sola-explicó sonriéndole a su hija con ternura-Los monstruos pueden quedarse con Molly o con Hermione, pero mi princesa te necesita.

-Harry yo..lo siento..-musitó avergonzada. Se sentía como era pequeña y su madre la regañaba.

-Pecas, no es tu culpa. Pero debes saber que te amo como la primera vez..y esto lo demuestra todo-masculló acariciando su mejilla y haciendo que su hija le tomara un dedo entero con su manita-Es la demostración que te amo más que a nada..y no eres una morsa, eres una mujer que dio a luz y que tiene baja autoestima por la ley de quien sabe que. Ginny, te hago el amor todas las noches, salimos a cenar cada viernes y jamás he dado señal de mirar a otra mujer. Y menos lo haré ahora.

Ella lo miró con ojos aguados y bajó la vista.

-Lo sé..lo siento he sido infantil y yo..tengo miedo que te vayas con una joven sanadora o una secretaria del ministerio con piernas largas y túnica corta.-sollozó con pesar y su pequeña bebe comenzó a hacer pucheros mirando a su madre. Harry le pasó una mano por el hombro enternecido y besó su frente- Lo siento Lily, mamá está tonta.

-Pero es hermosa..la mujer más hermosa que vi en mi vida-susurró Harry y las abrazó a ambas- Y yo soy el elegido para estar con ella.