El anime Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.
Yo sólo utilizo sus personajes para escribir historias sin ánimo de lucro.
Nombre: Watashi no kokoro no negai - El deseo de mi corazón.
Autor: Eyesgray
Pareja: SasuHina
Clasificación: K+
Género: Romance.
AU.
Crackfic.
- Hablan. -
Piensan
Notas y pensamientos extras.
Aclaraciones: Será un three-shot.
Ésta es una historia crack donde Sasuke y Hinata son los protagonistas, si no te gusta el SasuHina, perdona que pregunte, ¿pero qué mierda haces aquí?, ¿comentar que odias el SasuHina?, sólo lárgate y evita hacerme pasar un mal rato, gracias.
Disculpen los errores de ortografía.
Watashi no kokoro no negai.
El deseo de mi corazón.
Parte 2.
Cuando llegaron a la peluquería -Con diez minutos de retraso- pudieron ser atendidas al instante. Las sentaron en sillas. Hinata trataba de guardar la calma pero cada segundo que pasaba sentada en esa silla se colocaba más y más nerviosa. – Ha-Hanabi-chan, ¿qué me harán? – Preguntó temerosa, ella sólo se había cortado el cabello una vez y esto fue cuando era más pequeña porque alguien le pegó chicle en el cabello y cuando se lo tuvieron que cortar se lo dejaron a la nuca, bastante corto. Después de aquello no deseó de nuevo colocar un pie en un salón de belleza de nuevo, hasta hoy.
A ellas se acercaron una rubia y una peli rosa, ambas sonrieron al verlas. - ¡Hola chicas!, ¿qué quieren hacerse hoy? – Miró con curiosidad a la rubia, su cabello era increíblemente largo, rubio claro y por lo que veía su dueña lo tenía bien cuidado.
– Yo quiero un corte y decoloración, mi hermana… ella quiere un corte y un tinte. – Vio con horror a la castaña menor, ésta le sonreía. – Necesitamos un cambio de look Neesan. – Tragó grueso, no, ella no quería eso.
- ¡Grandioso! – Soltó sonriente la rubia.
Después de ello la chica de cabello rubio llamada Ino le entregó un libro con los colores de tinte, al instante se enamoró de un negro azul que era bastante parecido al color de su madre, también decidió cortarlo en un corte redondo a la mitad de la espalda, aquello era un gran sacrificio ya que su cabello casi llegaba a su trasero.
La otra chica, Sakura, hablaba amenamente con Hanabi, pero, se sorprendió cuando escuchó que su hermana cortaría su cabello más rebelde con mechones más largos que otros y que se decoloraría la parte de la nuca, menos de la mitad de su cabello de color blanco.
Ambas estilistas eran agradables, al parecer éste era un trabajo de medio tiempo puesto que ambas se habían graduado y tomaban cursos para presentarse a la universidad en la carrera de medicina, sonrió al pensar que ambas eran muy buenas amigas al verlas como se insultaban y ofendían con apodos graciosos.
Ambas tenían 19 años, ella cumpliría los 19 ese año y luego se graduaría, Hanabi era menor puesto que tenía 17 años los cuales había cumplido hace poco.
Cuando terminaron de aplicarle el tinte y hacerle el corte, Ino se quejó de que se veía como una mujer mayor, y por eso habían decidido hacerle un flequillo con dos mechones más largos a los lados.
Tenía mucho miedo al principio pero cuando vio el resultado final se sentía muy feliz.
Me veo más femenina.
Luego la habían hecho sonrojar cuando empezaron con los comentarios de "¡Estás hermosa!", "Sin duda conquistarás chicos", "¿Tienes novio?, ¡Si fuera chico estaría segura de que te pediría serlo!"
Cuando salieron de la tienda tenían un cambio de look nuevo y dos amigas bastante llamativas.
Ese había sido un gran día.
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Caminaron por el centro comercial en dirección a la sección de restaurantes, tenían hambre y aún no habían almorzado. Vio cómo su hermana murmuraba sobre qué restaurante elegiría y que platillo comería mas no le puso atención, en aquel momento ella sólo quería descansar.
Cuando escuchó una llamativa carcajada giró en su sitio hasta encontrar al dueño de aquella risa, sonrió levemente al ver al rubio que recién había conocido en la mañana comer gustosamente junto al moreno. Se sonrojó levemente, el chico Uchiha sí que era bastante lindo.
Tal vez se le quedó viendo demasiado y eso llamó la atención del moreno quien posó su oscura mirada en ella, se sonrojó aún más al verse descubierta por él. Éste sonrió de medio lado, luego, el rubio también la miró y como loco empezó a llamarla.
- ¡Hinata-chan!, ¡Aquí!, ¡Ven!, ¡Hinata-chan! – Tanto escándalo estaba haciendo que varias personas voltearon a ver al rubio y como si supieran que ella se llamaba Hinata le volteaban a ver a ella.
Se acercó de forma lenta y tímida hacia ambos siendo seguida por su hermana menor quien no se veía muy feliz por aquello. Cuando se paró frente a la mesa de ambos chicos el rubio sonrió alegremente.
– Ho-Hola. – Susurró.
- ¡Hinata-chan!, ¡Te ves genial!, no te hubiera reconocido sino fuera por el teme que no dejaba de verte. – Se sonrojó bastante ante el comentario, el moreno fulminó al rubio con la mirada. – E-Eh. – Naruto sonrió nervioso. - ¿Quieren almorzar con nosotros? – Aquel comentario sí agradó a su hermana menor puesto que se sentó de inmediato en la mesa y empezó a ver la carta del menú bastante interesada.
– Hmp. – Bufó el moreno. Ambos se miraron en silencio mientras el otro par discutía sobre la comida. Sasuke sonrió de medio lado. – Te ves diferente, no está mal. – Sonrió avergonzada, ¿Aquello era un alago?
– Gra-Gracias. – Susurró mientras tomaba asiento. No tenía idea de qué decir, se encontraba avergonzada y seguramente los colores en su rostro cada vez se hacían más fuertes.
– Neesan. – Miró a la castaña a su lado, ésta sonreía con diversión y en su mirada se encontraba ese "Te gusta, ¿no picarona?" que tanto le avergonzaba.
Desvió la mirada hasta posarla de nuevo en el moreno, éste le miraba con esa intensa y oscura mirada mientras reparaba cada parte de ella hasta que posaba de nuevo su mirada en sus ojos.
Se sonrojó bastante pero aun así no desvió la mirada, trató de mantener el contacto visual con aquellos ojos tan atrayentes. – Empiezo a creer que me acosas. – Dijo el moreno como si aquel comentario fuera la más normal del mundo. Se sonrojó a tope y empezó a tartamudear cosas inentendibles bajo la mirada de los otros dos espectadores que los veían en silencio. – Hyuuga Hinata. – Se cayó de inmediato, tal vez estaba molesto. – Eres una niña rica por lo que veo. – Bajó la mirada, ¿enserio estaba molesto? – Pero no eres presumida, eso es extraño. – Levantó la mirada con asombro, ¿acaso la estaba alagando? – Me gusta tu cabello, en realidad me gustan las chicas de cabello largo. – Y como había comenzado la conversación había terminado, el Uchiha siguió tomando de su soda mientras la veía de reojo.
Se sonrojó hasta las orejas, bajó la mirada y la posó en sus níveas manos sintiendo que salía humo de sus orejas. Era la primer vez que alguien le decía algo como aquello, sentía que perdería la conciencia, enserio se encontraba feliz. – Gra-Gracias. – Susurró bajo sin levantar la mirada, tenía demasiada vergüenza para ello. – Sa-Sasuke-kun es… m-muy apuesto. – El moreno sonrió de lado, lo sabía, siempre se lo decían.
Aunque aquello no quitaba la satisfacción que le dio que se lo dijera la chica, se veía graciosa con la cara roja y el cuerpo temblando como gelatina.
Que chica más extraña. Pensó. Pero es interesante.
Y mientras ambos se encontraban sumergidos en sus propios mundos el par de espectadores los veían como si sus acompañantes hayan sido secuestrados por extraterrestres y hayan sido reemplazados por dos copias totalmente distintas. - ¿El teme… le dijo linda a una chica? – Susurró incrédulo el rubio viendo a su mejor amigo fijamente, éste veía a la chica sin importarle lo demás. - ¿A-Acaso me drogué con el almuerzo?, ¿estoy alucinando? – Preguntó viendo a la castaña a su lado, ésta le miró con los ojos bien abiertos.
– E-Ella… ¡ella le ha dicho lindo a un chico!, ¡es increíble! – Ambos se vieron a los ojos y una pequeña chispa brilló en ellos.
Sonrieron cómplices.
Tal vez, podrían sacar provecho de aquella situación.
Vio de reojo como su hermana hablaba amenamente con el rubio, sintió envidia al no poder hacer aquello con tanta naturalidad, suspiró abatida y vio a la mesa, ¿en qué momento había pedido su almuerzo?, no le dio importancia por lo que empezó a comer en total silencio.
Sasuke aún la miraba. Y ella sentía su pesada mirada sobre ella, no daba miedo ni le hacía sentir incómoda pero aquello no quitaba la vergüenza que le daba tratar de entablar conversación con él o simplemente levantar el rostro y encararlo.
Suspiró.
Mi corazón desea tener más confianza, así tal vez podría hablar con Sasuke-kun sin evitar mirarlo a la cara.
Después de aquel inesperado encuentro y el suculento almuerzo llegó la hora de partir, Hanabi alegando que tenían que visitar algunas tiendas la arrastró lejos de los dos chicos. Naruto la había despedido con su sonrisa de comercial y Sasuke sólo había sonreído de medio lado, ese chico era tan apuesto que al verlo hacer aquello se sonrojó de nuevo y tartamudeó un "Hasta luego".
Luego caminaron hacia una tiendas de electrónicas por lo que se preguntó, ¿Qué quería comprar Hanabi?, la respuesta llegó cuando la vio ver muy emocionada teléfonos móviles y cómo le preguntaba cuál le gustaba, se enamoró de uno color blanco, dáctil, pero le pareció un poco costoso y replicó que no deberían gastarse todo el dinero de la tarjeta de crédito, sus padres las matarían a ambas.
Pero Hanabi le ignoró. Compró el teléfono y no siendo suficiente compró uno para ella también aunque éste era plateado. – Pa-Padre nos matará cuando se entere que nos gastamos el dinero de la tarjeta. – Susurró horrorizada pensando en el futuro regaño y el castigo eterno que recibirían.
Hanabi sonrió. - ¡No te preocupes!, ya llamé a mamá y le dije la situación, estaba emocionada con la idea de verte con un cambio de look por lo que no tendremos problemas… - Chilló cuando escuchó aquello.
- ¡¿Hablaste con madre?!, ¿Y padre lo sabe? – La castaña sonrió un poco avergonzada.
– No tengo idea. – Soltó divertida mientras empezaba a jugar con su largo cabello castaño, tragó grueso.
Entonces su padre no sabía que se estaban dando un festín con la tarjeta de crédito, grandioso.
Tengo miedo…
Pensó no queriendo imaginar la terrorífica cara de su padre cuando se enterara de que se habían gastado una gran cantidad de dinero en un supuesto cambio de look para ella, ¡Por Dios!, ahora sus rodillas temblaban y rogaba que su padre decidiera quedarse a vivir lejos de allí para no verlo a la cara.
Suspiró abatida mientras de nuevo se dejaba jalar por la menor de ambas.
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Estaba agotada, ese día había sido bastante movido y su cuerpo casi no había descansado con toda aquella rutina tan enérgica de su hermana menor, se recostó en su cama con los ojos entrecerrados por el sueño que la dominaba en aquel momento, entonces, sus ojos picaron al punto en que su visión se desenfocó un poco. Era cierto que su visión no era mala pero aun así necesitaba de sus lentes para leer y éstos se habían roto.
Suspiró, tal vez al día siguiente iría a comprar otros. Entonces pensó, ¿acaso su suerte sería tal que encontraría de nuevo a aquel lindo chico de cabello azabache?, sería estúpido desear que existieran tantos encuentros sin ser planeados pero siendo sinceros, esa era la semana en lo que lo imposible se volvía totalmente posible.
Sonrió levemente, con cierta emoción en su rostro adormilado. Entonces en sus vagos sueños recordó con emoción lo que había vivido aquel día, sin duda estaba viviendo una gran experiencia junto a su hermana y estaba avanzando de a poco hacia una nueva Hinata, una que le gustaba bastante.
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Esa mañana se despertó de un humor fantástico, se levantó y caminó hacia su espejo de cuerpo completo donde embobada se observó, su cabello, su rostro, su cuerpo, se veía diferente, se sentía diferente. Aunque llevara una pijama de conejos.
Caminó fuera de su habitación con rumbo a la cocina donde encendió la estufa y puso a calentar un poco de leche y así preparar un café latte. Mientras el café se hacía empezó a preparar unos pancakes tarareando una canción.
Estaba feliz, no sólo por el hecho de que por fin estaba cambiando a lo que siempre quiso ser, también, porque la confianza en sí misma aumentaba a un nivel que le impresionaba, gracias a su hermana tuvo el valor de cambiar cosas que ella sola no habría hecho.
Hanabi aun siendo la menor siempre cuidaba de ella, y aunque su apariencia siempre fuera un poco tosca y demostrara ser una chica orgullosa y poco sutil era como su ángel guardián. Le agregó el café a la leche, y ya teniendo pancakes suficientes para las dos se dispuso a cortar un poco de fruta.
Al principio estaba muy asustada, no sólo por el hecho de verse obligada a cambiar lo que ella siempre fue, una sosa total; también estaba ese pavor que le tenía al cambio, a lo diferente, a lo atrevido, a aventurarse de tal forma que ahora estaba en peligro de morir en manos de su padre cuando éste volviera y le viera de esa forma y con la tarjeta de crédito vacía. Bueno, aún seguía temiéndole a ese momento.
Soltó una pequeña risa, ni la cara de ogro que pondrá su padre le arruinaba su buen humor esa mañana, ¡cómo podría!, cuando sentía que una carga sobre ella había sido dejada de lado.
Apagó el fuego, sirvió los pancakes y el café, tomó las frutas picadas y las puso en el centro de los dos asientos que ambas ocuparía con la intensión de que las compartieran.
Y además había conocido nuevas personas.
Ino-san y Sakura-san.
Naruto-kun y… Sasuke-kun.
Un leve sonrojo se posó en sus mejillas, sintió cierta emoción en su pecho al recordar el rostro del chico y su ladina sonrisa.
"Te ves diferente, no está mal."
Soltó un chillido al recordar aquello, sentía que era la primera vez que un chico le alagaba, bueno, dejando fuera a su padre, su primo y sus amigos de infancia. – Sasuke-kun… - Murmuró sintiendo el rostro caliente.
– Ehh. – Respingó al escuchar esa voz. – Me levanto con el buen olor que viene de la cocina y me encuentro a mi hermana suspirando y murmurando el nombre de un chico. – Se sonrojó al tope, ¡no!, ¡¿por qué?!, ¿por qué tenía que ser Hanabi quien estaba tras ella?, estaba segura de que ella haría algo malvado, lo presentía. – Eso es… ¡grandioso!, ¡debes invitarlo a salir!, ¡mi hermana en una cita, nunca pensé que llegaría éste día! – Soltó emocionada la castaña.
Lo sabía. - ¡¿A q-qué te refieres c-con eso?! – Refutó molesta, al entender el mensaje de su hermana, que cruel siempre la hacía sentir como una solterona.
– Tehe. – Soltó la castaña sonriendo de forma inocente. – En vez de molestarte conmigo por cosas sin importancia, ¿por qué no llamas al estoy-jodidamente-bueno-Uchiha? – Preguntó la castaña caminando hasta el comedor y sentándose en el que seguramente sería su puesto.
- ¿Po-Podrías parar?, n-ni si quiera tengo su número… - Soltó desanimada sentándose frente a la castaña.
– Yho lo tendoh. – Soltó la castaña con un pancake en la boca.
- ¿P-Podrías comer y luego hablar?, es de malos modales que… ¡¿q-q-qué fue lo que dijiste?! – Preguntó la morena soltado el cubierto ante la sorpresa. La castaña le vio despreocupada mientras tomaba un poco de fruta.
– El rubio, me dio su número y el del estoy-jodidamente-bueno-Uchiha.
- ¿Po-podrías dejar eso? – Pidió de nuevo sintiendo que era vergonzoso y a la vez verdadera la forma en la que llamaba su hermana al chico Uchiha. - ¿Qué hiciste?, q-que vergüenza… - Murmuró cubriéndose el rostro con ambas manos, no quería ni imaginarse la cara del Uchiha donde ella lo llamara, ahí sí quedaría como una total y verdadera acosadora.
– Sabía que si no lo hacía yo tú no volverías a ver a aquel chico sin si quiera haberle robado un beso. - Soltó la castaña tomando otro poco de fruta. – Agladécemeh. – Demandó con la boca llena. – Shoy tu ángel gualdián, lo shé. – Soltó la chica llevando a su boca un trozo de pancake.
Hinata suspiró totalmente avergonzada, rogaba porque el Uzumaki no dijera nada sobre el tema.
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Abrió el refrigerador y sacó una caja de jugo de naranja el cual vertió en el vaso que tenía en mano. - ¿Sólo tomarás jugo?, ¡por eso estás tan delgado!, ¡come más teme! – Frunció el ceño ante la ruidosa voz tras él.
– Se puede saber, ¿qué demonios haces en mi casa a esta hora? – Siseó molesto.
- ¡Mamá salió a hacer compras!, me siento solito en casa, no seas tan asocial y déjame hacerte compañía-ttebayo. – Soltó el rubio abriendo una de las alacenas y sacando cereal. - ¿Sabes qué les hace falta?, ¡ramen!, ¡es indispensable en una cocina japonesa! – Parloteó caminando hacia el refrigerador y sacando el cartón de leche de ésta.
- ¿Acaso no tienes una casa?, ¿por qué siempre vienes y asaltas el refrigerador? – Gruñó el moreno al ver al rubio hacer de las suyas deliberadamente.
- ¡Soy como de la familia!, deberías estar acostumbrado a esto teme, en casa haces lo mismo-ttebayo. – Su ceño se frunció aún más.
– Te equivocas, cada vez que voy a tu casa sólo me ofreces ramen cosa que no recibo nunca. – El rubio le vio con los ojos entrecerrados.
- ¿Tienes algo contra el ramen?, ¡es la comida más deliciosa que existe!, no como tú y tus onigiris y tomates rojos, ¡eres tan insípido-ttebayo! – Ahora ambos se fulminaban con la mirada. - ¡Ah!, ahora que lo recuerdo, ¿quién es Hinata-chan?, ayer le dijiste linda, ¡y no lo niegues porque estaba allí! – Se apresuró a decir al ver el amague del moreno por escapar.
– No es nadie. – Respondió el moreno dándole un sorbo a su jugo.
- ¡Qué cruel-ttebayo!, la chica se veía tan feliz cuando se lo dijiste y ahora niegas su existencia, eres cruel teme, muy cruel. – Soltó fingiendo estar herido. – Y yo que le di tu número. Pobrecita. – Murmuró pensando en la dulce chica del día anterior.
- ¿Tú hiciste qué? – Preguntó el moreno tomando del cuello al rubio. - ¿Cuántas veces te he dicho que no andes regalando mi número a desconocidas? – Gruñó. Naruto tragó grueso.
- ¿C-Cuarenta y nueve? – El moreno apretó el agarre. – S-Serían cincuenta con esta… ¿cierto? – Sonrió nerviosamente, su amigo no lo mataría, ¿cierto?, a la final siempre pasaba por alto sus estupideces.
- ¿Ella te lo pidió? – Preguntó en voz baja el Uchiha.
- ¿Qué? – Preguntó el oji azul.
– Pregunté… ¿Hinata te pidió mi número? – El rubio se quedó helado al ver lo incómodo que estaba Sasuke.
– NO-ME-JODAS. – Soltó éste con sorpresa, pero, al ver como Sasuke casi estampa su puño contra él chilló asustado. - ¡F-Fue Hanabi-chan!, ¡la chica castaña!, ¡ella me pidió el número de ambos y me dio el suyo-ttebayo! – Escupió toda la información de golpe espantado de ser maltratado, no es que le temiera a Sasuke ni mucho menos, ¡él cuando quisiera le podría patear el trasero!, es sólo que cuando el Uchiha daba el primer golpe le costaba recuperarse. El moreno se detuvo en seco procesando toda la información dada de golpe.
– Ósea… que ella no te lo pidió. – El rubio asintió sintiendo que su piel se colocaba azul y el aire empezaba a acortársele.
– Eh… te-teme, m-me apretas-ttebayo, me ahogo teme, suéltame que me a… aho-go… - El Uchiha soltó el agarré dejando en el suelo a un Naruto de color azul y tosiendo en busca de aire.
– Ya veo. – Murmuró el moreno recostándose en una pared. – Así que fue la hermana, y no ella… - Suspiró, tenía esa extraña sensación de deseo en la que le hubiera gustado que la tímida Hyuuga pidiera su número.
- ¿T-Te gusta? – Preguntó el rubio desde el suelo. Frunció el ceño y dándole una patada al Uzumaki se alejó camino a su habitación.
– No digas tonterías. – Gruñó, ¿él?, ¿fijándose en una total desconocida?, sí, claro.
Entonces de improviso su teléfono móvil comenzó a timbrar, el remitente no estaba en sus contactos. - ¿Bueno? – Contestó con una leve curiosidad de saber quién le llamaba.
- ¿Sasuke-kun?, sé que no me recuerdas, soy Hanabi la hermana menor de Hinata, la chica de ayer. – Abrió los ojos con leve sorpresa.
– Ah, así que eres tú, ¿por qué le pediste mi número a Naruto? – Preguntó reacio, ¿y si la chiquilla era una acosadora?
– Tú tranquilo, es sólo que noto cierto interés en mi hermana por ti así que estaba pensando, ¿por qué no salir?, bueno sé que no te será cómodo salir con ella a solas y mucho menos para mi hermana, así que te propongo una salida doble. – Frunció levemente el ceño. ¿Incómodo para Hinata?, ¿Hinata se interesa en él?, ¿una salida doble? - ¡Ha-Ha-Ha-Hanabi-chan!, ¡¿q-qué estás haciendo?! – Escuchó los chillidos de terror de la poseedora de ojos perla y cabello oscuro, sonrió levemente al escucharlas forcejear por obtener el control del celular.
– Bien, ¿cuándo, dónde y con quién? – Contestó sintiendo que podría ser interesante pasar el rato.
- ¡Así se habla!, hoy a las cuatro de la tarde en el centro comercial de ayer, ven con Naruto, yo acompañaré a mi hermana. – Soltó un "de acuerdo" fingiendo desinterés y después de escuchar a la chiquilla despedirse colgó la llamada.
- ¿Con quién hablabas teme? – Preguntó el rubio apareciendo tras él con un color saludable de piel y más compuesto.
– Con la Hyuuga pequeña, hemos quedado de salir ésta tarde. – Respondió guardando su teléfono en el bolsillo.
- ¡¿Saldrás con Hanabi-chan?!, ¡Pero creí que te gustaba Hinata-chan!, ¡decídete teme! – Frunció el ceño ante aquella estúpida idea que se había formado en la cabeza del Uzumaki.
– Saldremos los cuatro, idiota. – Gruñó ignorando al rubio y caminando hacia su habitación.
- ¡¿Ehhh?!, ¡pero hoy iba a visitar a Sakura-chan a su trabajo-ttebayo! – Chilló con frustración. – Maldito-ttebayo. – Soltó resignado, pues a la final no habría excusa que le valiera al Uchiha.
¿Y bien?, ¿les agradó?, la verdad me he estado partiendo la cabeza para escribir esto y a la final no pude terminarlo D: pero no quería hacerles esperar más así que pensé en subir luego el último capítulo. La experiencia de escribir el cambio de Hinata me ha parecido muy divertida, la verdad, cuando escribo una historia me gusta que el lector se sienta reflejado con lo que le sucede al protagonista, en éste caso el cambio. Bueno, a muchos nos gustaría cambiar algo de nosotros, ya sea física o en nuestra vida, Hinata representa nuestras inseguridades y el cómo muchas veces nos sentimos disconformes pero no hacemos nada para cambiarlo, en cambio Hanabi represente la voluntad, ¡el peligro!, jaja, me encanta escribir a Hanabi como la chica atrevida que siempre quiere que su hermana deje de ser una santurrona y se convierta en alguien atrevida y segura de sí misma.
Lo que les quiero decir, es que, si ustedes también tienen un deseo ¡asegúrense de cumplirlo!, más vale arriesgarse que arrepentirse por nunca haberlo hecho. Espero les haya gustado, gracias por leer y comentar.
Eyesgray o Lider-sama.
