El anime Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

Yo sólo utilizo sus personajes para escribir historias sin ánimo de lucro.


Nombre: Watashi no kokoro no negai - El deseo de mi corazón.

Autor: Eyesgray

Pareja: SasuHina

Clasificación: K+

Género: Romance.

AU.

Crackfic.


- Hablan. -

Piensan

Notas y pensamientos extras.


Aclaraciones: Ésta es una historia crack donde Sasuke y Hinata son los protagonistas, si no te gusta el SasuHina, perdona que pregunte pero, ¿qué mierda haces aquí?, ¿comentar que odias el SasuHina?, sólo lárgate si es así, gracias.


Watashi no kokoro no negai.

El deseo de mi corazón.

Capítulo final.

Suspiró mientras rondaba frente a la puerta de aquella habitación, caminó de un lado a otro en espera. – No puede ser… - Murmuró estresada. - ¡¿Cuánto tiempo piensas quedarte encerrada?!, ¡debemos encontrarnos con Sasuke y Naruto en dos horas! – Soltó molesta dándole golpes a la puerta.

- ¡E-Es tu culpa!, ¡¿p-por qué hiciste eso?! – Gritó Hinata desde dentro oculta bajo las cobijas.

- ¡Es una oportunidad única!, ¡deja el maldito drama y sal de allí! – Gritó molesta. - ¡Tumbaré la puerta!, ¡sabes que lo haré! – Amenazó sintiendo que todo su autocontrol se filtraba fuera de ella. - ¡Uno!, ¡dos! – Y cuando iba a pronunciar el número tres dispuesta a tumbar la puerta a punta de patadas ésta fue abierta mágicamente o más bien abierta por Hinata y su aura maligna. – No me mires así. – Soltó frunciendo el ceño ante la mirada acusatoria de su hermana mayor. – Si no lo hubiera hecho nunca te hubieras atrevido a hacerlo. – Viró la mirada incómoda, Hinata le veía de una forma que en verdad la hacía sentir incómoda, no porque le matara con la mirada más bien lo claros ojos de su hermana reflejaban un aire de tristeza, vergüenza y decepción y una pregunta que le devastaba.

"Acaso… ¿no confías en mí?, ¿no puedes creer que podría hacerlo yo?"

– Lo siento… - Murmuró la castaña. – Es sólo que… no quiero que te cierres de nuevo, has conocido un chico y te ves tan increíble como siempre lo quisiste, yo sólo quiero que tu felicidad sea eterna y que no te encierres más en tu habitación escribiendo todo lo que no fue y que hubieras deseado hacer en tu diario.

Bajó la mirada. – Perdona Hanabi-chan… - Se disculpó sintiéndose culpable, inmadura, estúpida, toda una niñata al saber que su hermana lo único que estaba era preocupada por ella. – Prometo no preocuparte de nuevo, siempre actúas como si fueras la mayor. – Los ojos de Hinata se tornaron cristalinos, y, aunque se sintió tentada a derramar algunas lágrimas no lo hizo. – Te quiero Hanabi-chan, gracias por obligarme a dar el paso que siempre temí dar, siempre estuviste allí para mí… - Y la primer gota se derramó creando un fino camino que recorrió toda su sonrosada mejilla hasta perderse en su cuello.

– No llores. – Mandó la castaña. - ¡Siempre eres tan sentimental!, ¡Dios dame un respiro! – Soltó fingiendo molestia mientras aquellos ojos que poseían el mismo color que los de su hermana se tornaban cristalinos. - ¡E-Eres tan llorona!, pareces una niña… - La morena asintió mientras más lágrimas brotaban y recorrían sus mejillas. - ¡Te verás horrible si sigues llorando!, ¡pa-para de una vez! – Soltó limpiando las mejillas de Hinata con las palmas de sus manos.

– Pe-Pero… t-tú también estás llorando… - Tartamudeó Hinata mientras la primer lágrima cruzaba la mejilla derecha de Hanabi.

– Sólo sudo por los ojos. – Refutó tratando de mantener la compostura. Hinata sonrió levemente, que orgullosa era su hermanita. – Ve a bañarte, yo prepararé tu ropa. – La mayor asintió levemente. - ¿Qué esperas? – Gruñó viendo con reproche a la mayor. Hinata negó en silencio, una tierna sonrisa se estampó en sus labios y dándole un cálido abrazo a su hermana menor se metió a bañar. – Esa tonta… - Murmuró. – No puedo dejarla sola… - Susurró mientras limpiaba más de ese sudor de ojos.

Aunque… en realidad no le molestaba tener que cuidar de su hermana, ella era frágil y sensible por lo que siempre se tornaba cabizbaja por cualquier suceso indeseado que le sucedía, era tímida y para nada amante del peligro pero eso era lo que más amaba de ella. Porque, ambas eran lo que la otra no era, Hinata sacaba su lado sensible y ella lograba que su hermana sacara su lado atrevido.

Suspiró sacudiendo de su cabeza todo tipo de pensamiento que no fuera referente a la cita grupal de aquel día, caminó hacia el armario y viendo todo el nuevo y bonito vestuario que había conseguido su hermana mayor sonrió de forma maligna.

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Faltando unos diez minutos para las cuatro ambos chicos ya se encontraban en el lugar pactado esperando por sus acompañantes. Naruto, llevando su singular sudadera naranja daba vueltas de aquí a allá no sólo estresándose a sí mismo sino también a su irritable compañero quien contaba ovejitas para no darle una buena patada y lograr que se quedara en el suelo.

Entonces, dejando de lado cualquier pensamiento violento el Uchiha posó su mirada en un auto que se estacionó bajando de él dos chicas. La primera era Hanabi quien llevaba unos pantalones de mezclilla oscuros, una blusa un tanto holgada de color morado y sobre ésta una chaqueta de cuero, sus zapatos eran deportivos de color gris, su castaño cabello estaba suelto y el único accesorio que llevaba era una bufanda a cuadros.

Hinata en cambio, con su largo cabello recogido en una coleta baja que reposaba en su hombro derecho llevaba una falda tableada corta (bastante corta para ella) que le llegaba casi a medio muslo de color negro, una camisa blanca y un suéter lila que le quedaba un poco suelto pero no holgado. Se veían bastante bien.

- ¿Llegamos tarde? – Preguntó Hanabi sonriendo ante lo idiotizado que estaba el Uchiha con su hermana mayor.

- ¡Hanabi-chan, Hinata-chan se ven hermosas-ttebayo! – Soltó el rubio alagando lo bien que se veían las chicas. Hinata se sonrojó murmurando un "gracias" casi inaudible, Hanabi en cambio sonrió de lado soltando un "Lo sé" con total confianza. – Jaja, ¡presumida! – Soltó divertido el Uzumaki sintiendo que empezaba a divertirse en esa "cita".

– Sólo digo lo obvio. – Hinata sonrió divertida al ver la agradable aura que se daba alrededor de Hanabi y Naruto, le daba cierta envidia pues ambos eran abiertos y bastante sociables.

Se sintió observada, bueno, no era por presumir ni nada de eso pero sentía miradas sobre ella y eso la incomodaba, viró el rostro notando que un par de chicos la miraban fijamente. Se sonrojó y cortó el contacto visual inmediatamente.

El Uchiha también notó a los molestos insectos que veían a la Hyuuga, los fulminó con la mirada fastidiado por esas miradas. Carraspeó tratando de algún modo que la chica le viera cosa que resultó satisfactoriamente, Hinata levantó la mirada posándola sobre él. – Hola. – Saludó al no saber cómo iniciar una conversación.

– A-Ah, p-perdón por no saludar… Uhm… ho-hola Sasuke-kun. – La vergüenza de nuevo había vuelto a ella, sólo que esta vez la razón no eran miradas incómodas sino la palabra "cita" que golpeó directamente a la Hyuuga al recordar por qué se encontraba allí. – L-Lo siento… - Murmuró no sabiendo qué más decir en aquella situación.

- ¿Por qué te disculpas? – Preguntó extrañado.

– Ah… e-es que… Hanabi-chan te obligó a salir c-con migo… ¡di-digo, con nosotras! – Se corrigió avergonzada, no quería forzar más al Uchiha con eso de "cita" cuando él había sido prácticamente obligado a salir con ella.

– No seas idiota. – Bufó. – Yo no salgo con nadie por obligación. – Agregó colocando por inercia su mano derecha en la cabeza de ésta. – Así que no te disculpes o enserio me molestaré. – Gruñó revolviendo con suavidad el cabello de ésta teniendo cuidado de no dañar su peinado. Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo alejó inmediatamente su mano del cráneo de la morena para encontrarse viendo el sonrojado rostro de ella y una leve sonrisa.

– S-Sí… gracias Sa-Sasuke-kun. – Murmuró tal agradecimiento sintiendo un peso menos encima, así por lo menos podría estar junto al Uchiha sin tener en mente que éste encontraría desagradable su compañía.

– Bien… ¿a dónde… iremos? – Preguntó Sasuke virando el rostro hacia donde sólo hace unos momentos estaban Naruto y Hanabi. - ¿Pero qué…? – Soltó dejando al aire cualquier blasfemia que tenía pensado decir por respeto a la chica a su lado. Hinata extrañada dirigió su mirada al mismo sitio que Sasuke notando de que ni Hanabi-chan ni Naruto-kun estaban, entonces pensando lo peor comenzaron una intensa búsqueda a sus alrededores encontrando lo obvio.

Los habían dejado solos.

Naruto bastardo… Pensó Sasuke teniendo pensamientos de un reencuentro con su amigo de infancia no muy afectuoso.

Ha-Hanabi-chaaaaaan… ¡lo hiciste de nuevo!, y es que Hinata estaba segura de que esto era obra de su hermana menor y que todo estaba planeado desde el principio. - ¿Y-Y ahora qué? – Preguntó Hinata avergonzada por el comportamiento de su hermana, ¡la había dejado sola!, ¡con un chico!, sabía que le había pedido que confiara en ella ¡pero era demasiado rápido!, toda una vida de inseguridades y timidez no podrían ser cambiadas en sólo una semana.

El Uchiha suspiró tratando de alguna forma dejar fluir la irritación que sintió en el momento. – Nada, en algún momento tendremos que encontrarlos. – Respondió a la pregunta que se había hecho Hinata. – Vamos. – Mandó comenzando a caminar dentro del centro comercial.

- ¿Ha-Hacia dónde? – Preguntó Hinata siguiéndole el paso y colocándose a su lado.

– No sé, sólo no quiero quedarme como un idiota en la entrada. Y ver estúpidos por todas partes… - Murmuro esto último para sí porque en realidad era cierto, en la entrada sólo pasaban idiotas que se quedaban como hipnotizados viendo las piernas de la Hyuuga.

Hinata bajó la mirada al ver cierta irritación en el rostro del Uchiha. – Entonces sí soy una molestia… - Murmuró cabizbaja.

- ¿Hmm?, ¿qué has dicho? – Preguntó el moreno viéndole de reojo.

- ¿Ah?, ¡a-ah!, ¡n-no es nada! – Soltó sonriendo de una forma un poco forzada. El moreno frunció el ceño levemente, esa chica era muy mala para mentir.

– Oye… Hinata. – Habló llamando la atención de la chica, ambos pararon quedándose de pie uno frente al otro. – Cuando Hanabi me dijo por teléfono que no te sentirías cómoda estando a solas conmigo no entendí el por qué, ¿acaso soy tan desagradable?, sé que mi aspecto y mi personalidad son como dos polos opuestos pero…

- T-Te equivocas. – Murmuró la Hyuuga cortando la frase del Uchiha.

- ¿Ah, sí? – Preguntó el moreno con leve molestia.

– S-Sí… t-tú no eres el problema Sasuke-kun… e-en realidad siento que me es muy fácil hablar contigo porque no me presionas a mantener una conversación… e-es decir, mírame, soy tímida y tartamudeo, siempre he sido un fracaso para todo tipo de relaciones con el mundo exterior, e-en el instituto t-todos se burlan de mí y a-aparte de mi primo y mis dos mejores amigos no había sido capaz de hablar apropiadamente con un chico… e-estar aquí contigo en realidad me hace muy feliz… - Murmuró manteniendo la mirada baja.

– Tch. – Levantó la mirada con sorpresa al escuchar cómo había chasqueado la lengua el moreno. – Qué estúpida. – Gruñó. Se encogió sintiendo que esas dos palabras habían sido más dolorosas que todos los horribles años de instituto que había vivido. Sabía que lo era pero le dolía que lo dijera él, aunque bueno, no se conocían así que sin duda ella era una molestia para Sasuke-kun. – La gente sin duda es estúpida. – Gruñó el moreno llevándose una mano al rostro totalmente irritado, la pregunta era ¿por qué?, ¿por hacer que Hinata pensara así de ella misma?, ¿por estar llena de personas ignorantes?, él no era ningún dulce ser y más de una vez ha llegado a pisotear los sentimientos de las chicas entonces, ¿qué hacía diferente esta situación de los de las demás?

¿Acaso… le gustaba la Hyuuga? - ¿E-Eh? – Preguntó Hinata sintiendo que se había perdido en algún lugar de la conversación. - ¿L-La gente es estúpida? – Preguntó creyendo que había escuchado mal.

Sasuke bufó. – Claro que lo es. ¿Qué motivos tienen para fastidiarte?, no soporto la gente estúpida, ¿sólo porque eres tímida?, ¡joder!, ¡es la primera vez que no soy acechado por una estúpida que sólo sabe decir "eres tan lindo Sasuke-kun~"!, ¡te prefiero como eres! – Soltó el moreno en el éxtasis de su irritación. Entonces maquinó detalladamente la última oración que nada tenía que ver con lo otro, joder, ¿qué carajos había dicho?

Carraspeó tratando de disimular la vergüenza que había llegado a él y viendo de reojo a la morena se dignó a ver su expresión.

La chica estaba roja. Parecía un tomate maduro y parecía que no respiraba mientras procesaba lo que él había dicho. – Hey… - Murmuró. – No hagas esa cara o enserio harás que me avergüence. – Habló tratando de traer a la chica de quien sabe dónde estaba su mente en aquel momento. – Hinata. – La llamó logrando que ésta le viera a los ojos. Y si aquello era imposible Hinata volvió posible que su rostro se enrojeciera aún más, sus orejas, sus ojos llorosos, ¿llorosos? – Oe… no me digas que vas a… - "Hic", y la Hyuuga agregándole más drama a la situación se cubrió el rostro. - ¡¿Por qué carajos lloras?! – Preguntó alarmado notando cómo curiosos indeseados murmuraban sobre ambos.

- ¡Pe-Perdón! – Se disculpó la Hyuuga tratando de soportar las lágrimas.

- ¡No te disculpes!, ¡deja de llorar! – La chica se encogió tratando de ahogar lo más que podía su llanto.

Sasuke vio hacia todos lados no sabiendo qué hacer, joder, eso de ver a una chica llorar era algo normal para él pero que la Hyuuga llorara sin razón alguna lo había tomado por sorpresa. – P-Perdón, que estoy muy feliz… - Murmuró Hinata ocultando su rostro. El Uchiha le vio con sorpresa.

– ¿Feliz?, ¿Por qué?

– E-Es que… e-es la primera vez que un chico al que apenas conozco e-es tan amable… l-lo siento… s-soy muy tonta… - Murmuró mientras se calmaba un poco. Sasuke suspiró aliviado, por lo menos la chica lloraba de felicidad, eso era bueno ¿no?

– Enserio lo eres, ¿llorar de felicidad?, ¿no deberías hacerlo por algo mejor que esto? – Preguntó fingiendo molestia. – Hinata. – Le llamó bajando la voz. – Mírame. – La chica al instante negó con la cabeza. - ¿Ahhh?, ¿y ahora por qué? – Preguntó sintiendo que lidiaba con una niña.

- ¡M-Me veo horrible!, ¡e-es vergonzoso! – Chilló la Hyuuga negándose a mostrar su rostro al mundo.

- No me importa, te he dicho que me mires. – Mandó ignorando la réplica de la chica. Ésta de nuevo negó con la cabeza cosa que le hizo fruncir el ceño con molestia. – No te comportes como una niña. – Gruñó pero aun así fue ignorado. Suspiró. - ¿Qué haré contigo? – Preguntó en un murmullo mientras acortaba distancias entre ambos. Hinata sólo pudo sentir el momento en el que Sasuke la rodeó con sus brazos y la pegó a su pecho eliminando toda distancia entre ambos.

Sus mejillas se encendieron y sentía que podría freír un huevo por lo caliente que estaba su rostro, su corazón se aceleró como loco y el aroma del Uchiha le golpeó al instante. Tenía que soportarlo, como fuera, o de lo contrario se desmayaría en aquel instante. - ¿Sa-Sasuke-kun? – Preguntó en un murmullo extrañada por la acción del chico.

- ¿Qué? – Preguntó éste.

– Uhm… ¿n-no es m-muy comprometedora e-esta posición? – Preguntó avergonzada viendo de reojo que les miraba la gente.

- ¿Te molesta? – Negó levemente, en realidad sentía que podría ser incómodo para el moreno ser afectuoso con tanta gente a su alrededor. – Entonces ignóralos. – Sonrió levemente, Sasuke-kun era muy tierno a su manera.

– P-Perdón… - Se disculpó.

- ¿Y ahora por qué te disculpas? – Gruñó el moreno alejando su rostro lo más que podía del cabello de Hinata, si no lo hacía tendría el deseo de olerlo... Dios, se sentía estúpido por avergonzarse por cosas como esas…

– P-Por querer quedarme así un poco más… - Murmuró pegando su frente al hueco que se daba en el cuello del Uchiha. Sasuke se tensó, le había tomado por sorpresa que la chica hiciera eso, él creía que se desmayaría o se alejaría totalmente avergonzada en el instante en el que le había abrazado pero nunca que terminaría por apegarse más a él.

– Hmp. – Bufó. - ¿Mejor? – La chica asintió levemente mientras cerraba sus ojos.

– Gracias. – Agradeció la morena. Ambos se quedaron así por un instante, instante en el que Hinata pudo dejarse envolver por el aroma del Uchiha y tranquilizarse, también, instante en el que el Uchiha por primera vez (según él) se había sentido nervioso por la cercanía de una chica.

Sí, algo muy raro en ellos. – Hmm… - Divagó el moreno, bueno era de entender, este es uno de esos momentos en los que no sabes qué carajos decir y en el que si dices algo estúpido puedes arruinar completamente el ambiente, ¿qué ambiente?, no tenía ni idea. – Me siento como una chica de una novela shojo… - Murmuró sintiendo que su orgullo, su hombría, se encontraba pisoteada por el jodido nerviosismo, por la vergüenza y por ese "Kya" que gritaba su voz interior.

Dios… no quería pensar en las burlas que le haría Naruto si lo viera así…

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El rubio se cubrió la boca mientras hacía todo lo posible por no reír estruendosamente como lo hacía de forma habitual. Sí, estaban espiando a Sasuke-teme y Hinata-chan gracias a la idea que había tenido la Hyuuga menor de dejar a ambos morenos en una cita. – El teme tiene cara de idiota… - Murmuró viendo la cara del Uchiha, parecía uno de esos chicos tsunderes que se hacen los muy malos pero son verdaderamente cursis en el interior. – Yo sabía que el teme era tsundere-ttebayo… - Y se habría burlado más de no ser por el codazo que recibió por parte de Hanabi quien se mantenía ocupada con la cámara de su teléfono móvil. - ¿Qué haces Hanabi-chan? – Preguntó lo obvio. La castaña le miró con una cara de "Cazando mariposas, idiota".

– Quiero inmortalizar este momento, has crecido tanto Nee-san… - Murmuró totalmente orgullosa de su trabajo. - ¡Debo llamar a madre y contarle sobre esto! – Soltó emocionada alejándose del rubio para poder hablar tranquilamente. Naruto tornó su atención de nuevo en la pareja de morenos quienes aún no se habían movido de su posición.

– Bien… ¡le diré a Sakura-chan! – Soltó rebuscando su teléfono móvil entre los bolsillos de su pantalón. – El teme tiene novia~ el teme es tsundere~ el teme es un idiota~ lalala~ - Tarareaba en voz baja mientras buscaba de entre sus contactos el número de su amada.

Naruto: ¡Sakura-chan, Sasuke-teme pronto tendrá novia-ttebayo!

Sonrió burlesco, si Ino llegaba a leer ese mensaje estaba seguro que en un instante todos sus amigos se enterarían de la nueva noticia. – Y es la primera cita, la tendrás difícil Hinata-chan.

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Ambos se encontraban en la habitación del hotel disfrutando del poco tiempo libre que les dejaba el trabajo. – Estoy agotado… - Murmuró Hiashi quien yacía tendido en la gran cama matrimonial junto a su esposa.

– Pronto terminará querido, no te preocupes. – Trató de aliviar el estrés de su esposo acariciando su pecho con las yemas de sus dedos. Entonces el timbre del teléfono que pertenecía a la señora del lugar empezó a sonar interrumpiendo toda paz que se había formado.

– No contestes. – Gruñó el castaño irritado por la importuna llamada.

– Pero es Hanabi querido. – Replicó sentándose y contestando la llamada. - ¿Bueno?, ¿Hanabi, qué sucede hija? – Contestó.

- ¿Mamá?, perdona, no pasa nada, es sólo que te llamé para contarte algo. – Respondió la voz de la otra línea.

- ¿Es sobre tu hermana? - Preguntó la mujer no ocultando su emoción, ella bien sabía que sus hijas estaban haciendo de las suyas en casa y por ello como buena madre quería que le dijeran T-O-D-O.

- ¡Sí!, ¿te conté sobre el chico al que le habló? – Preguntó la castaña recibiendo una afirmación por parte de su madre. – Pues… ¡parece que le gusta!, ¡y lo mejor!, ¡ella a él también! – El chillido de emoción que dio Hanabi la dejó en silencio.

– No… ¿enserio?, ¡¿hablas enserio hija?! – Preguntó emocionada.

- ¿Qué sucede? – Preguntó Hiashi preocupado por las preguntas de su esposa.

- ¡A Hinata le gusta un chico!, ¡y al parecer a él también le gusta ella!, ¡estoy tan emocionada! – Chilló la mujer como toda una fangirl dando pequeños saltitos en su sitio.

- ¡¿Qué?!, ¡¿de qué están hablando?!, ¡¿cuál chico?!, ¡Hanabi!, ¡contéstame! – Pero papi Hiashi no pensaba lo mismo, no, en pobre hombre ahora se encontraba alterado de que a su hija de repente se le apareciera un delincuente y la engatusara.

- ¡No te diré nada!, ¡voy a colgar, los quiero! – Se despidió la castaña terminando con la llamada.

- ¡Espera Hanabi!, ¡¿quién es el maldito?! – Preguntó o más bien le gritó al teléfono.

– Tranquilo querido, ¡deberías estar feliz por nuestra pequeña!, deja el complejo de padre y alégrate por ella. – Soltó emocionada la mujer lanzándose a su esposo y dándole cariñitos.

Hiashi se dejó consentir, eso sí, cuando volviera a casa Hinata y él hablarían muy seriamente, además quería conocer al bribón que creía que la tendría fácil con su pequeña.

Te haré la vida imposible delincuente, ladrón de hijas.

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Carraspeó un poco incómodo, Hinata abrió los ojos y levantó la mirada encontrándose con el rostro del moreno teniendo un leve pero muy leve sonrojo. – Y-Y-Y-Y-Yo… l-l-l-o si-si-siento… y-yo… - Se disculpó separándose rápidamente, cortando con el abrazo que se estaba dando entre ambos.

Ésa es la reacción que esperaba. Pensó el moreno viendo cómo la morena se sonrojaba completamente de nuevo. – No te disculpes, ¡y no pienses en salir huyendo! – Soltó tomando a la morena de la muñeca en un rápido movimiento al ver sus amagues de salir corriendo.

– P-P-Perdón… - Se disculpó de nuevo sacándole un suspiro al Uchiha. – A-Ah, n-no debo disculparme, p-perdón por… l-lo hice de nuevo, perdón. – Se disculpó una y otra vez sin querer y es que su mente estaba en blanco sólo con un "¡Qué vergüenza!" estampado en ella. Y es que había sido demasiado confianzuda, tanto que había hecho que él se sonrojara.

Aunque es lindo sonrojado… ¡Deja de pensar en eso Hinata!, ¡concéntrate!, concentración, concentración, concentración…

Sasuke sonrió de medio lado, y es que la cara de la chica parecía un arcoíris de emociones y eso le parecía gracioso. – Hey… cálmate, ven, vamos a comer algo. – La chica le miró con sorpresa por la repentina proposición. - ¿Y bien?, ¿qué quieres? – La chica se le quedó viendo como tonta bueno tal vez es que era demasiado raro en él que tratara de invitar a alguien pero ellos estaban en una "cita" ¿no?, y esas cosas se hacían en las citas, ¿no?

– Uhm… ¿r-rollos de canela? – Preguntó avergonzada.

Esto parece una cita de verdad…

- Bien. – Respondió el moreno afirmando el agarre que tenía en la muñeca izquierda de la morena con su mano derecha empezando a caminar hacia alguna cafetería que vendiera rollos de canela. Hinata se dejó arrastrar viendo fijamente sus manos.

Dios… estoy muy nerviosa… m-me pregunto ¿qué pasaría si le tomo de la mano también?

Se preguntó a sí misma. Respiró hondo y tomando fuerzas de donde no las tenía deslizo un poco su mano del agarre del Uchiha, éste creyó que ella quería soltar su mano pero fue una sorpresa cuando en vez de separarlas ella devolvió el contacto juntando ambas manos.

¿Qué demonios?

Y es que eso tampoco se lo esperaba, la chica Hyuuga estaba siendo una caja llena de sorpresas ese día. Al instante paró obligando a la chica detenerse también, él la miró fijamente deduciendo al ver su rostro que aquella acción había sido por algo así como un impulso, sonrió de lado divertido por lo roja que estaba. – Me tomó por sorpresa que me tomaras de la mano, no sabía que la tímida Hyuuga era capaz de hacer eso. – Soltó con un deje de diversión en su voz.

Hinata bajó la mirada sintiendo que salía humo de sus orejas. – Perdón, fui atrevida… - Murmuró soltando el agarre al instante.

– No dije que me molestara. – Levantó la mirada con sorpresa viendo la media sonrisa del Uchiha. – Sólo dije que fue una sorpresa. – Habló demostrando algo de desinterés en el tema. – Vamos. – Dijo ofreciéndole su mano derecha a la Hyuuga esta vez esperando que ella la tomara. Hinata asintió sintiendo que las palabras no salían de su boca, sólo se limitó a aceptar la mano del Uchiha estrechándola con la izquierda suya y retomando de nuevo su caminar.

Es increíble que los deseos que mi corazón tenían, que mi mente creía eran imposibles para alguien como yo se hagan realidad uno por uno…

Un cambio de imagen.

Un avance en mi personalidad.

Hacer amigos.

Divertirme.

Eran tantas las cosas que quería y a la vez tan pocas, yo quería un amigo y sin darme cuenta siempre tuve a la mejor amiga de todas viviendo bajo mi mismo techo.

Yo quería alguien a quién amar pero me he dado cuenta de que para amar a alguien más debo empezar por amarme a mí misma.

Me pregunto, ¿cuántas chicas se sienten igual que yo?, ¿cuántas chicas se acomplejan por su cuerpo, por su personalidad, por su vida?, me gustaría decirle a todas esas chicas de que a veces aunque creemos que lo que deseamos es imposible es totalmente posible y que no sólo se trata de soñar, también debemos luchar por lo que queremos o como yo que alguien nos de ese empujón para enfrentarnos a nuestros miedos.

Soy feliz, porque en este corto tiempo pude lograr algo con lo que he tratado de luchar durante años.

Porque lo que mi corazón ha deseado poco a poco se va cumpliendo. ¿Y tú?, ¿tienes algún sueño?, ¿hay algo que tu corazón desea?

Sólo hazlo, vive sin arrepentimientos, aprende de tus errores, diviértete.

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Tomó la última de muchas fotografías que había hecho, se sintió emocionada al ver la imagen de su hermana caminando de la mano con Sasuke y se imaginó a sí misma haciendo lo mismo con su Nissan.

Suspiró, su hermana pudo, ¿por qué ella no?

Tomando mucha de esa confianza que siempre decía tener marcó el número de Neji el cual ya se sabía de memoria. - ¿Bueno? – Su pecho se agitó al escuchar su voz. - ¿Quién es? – Apretó el teléfono entre sus manos y se dio cuenta de lo nerviosa que estaba.

- ¿Quién crees que es?, ¡soy tu novia idiota! – Soltó molesta. – Y lo digo enserio, soy tu novia, así que ni se te ocurra engañarme, ¿me oyes Neji-nii? – Señaló hablando con una autoridad irónica pues sus piernas temblaban como gelatina.

Está bien, no te engañaré y lo digo enserio. – Sus mejillas se sonrojaron al instante, ¿eso quería decir que la aceptaba como su novia?, ¿a ella?, ¿estaba alucinando?, ¿o su hermana la había drogado con el almuerzo? - ¿Hanabi? – La castaña sonrió levemente.

¿Me diste un poco de tu buena suerte, eh Nee-san?

- ¿Dónde estás?, ¡quiero verte ya! – Soltó celosa al ver a su hermana compartir una malteada con el Uchiha. – Te extraño Neji-nii… - Murmuró girándose y caminando en sentido contrario al que estaba la pareja, pues como veía, Hinata ya no necesitaba su ayuda, ella podía hacerlo sola.

Buena suerte Nee-san.


¡Por fin!, hace tiempo que quería terminar la historia pero la inspiración no llegaba a mí D':

¿Y bien?, ¿qué les pareció?, la verdad se me hizo muy divertido meter a Hiashi ajajaja XD ¡me encanta darle la imagen de papá celoso!, así como darle la imagen a Hanabi de oveja negra de la familia jaja XD ahh~ ¿y al final NejiHana?, omaiga~

Si se preguntan por Naruto, bueno, él se escapó y fue hacia su amada Sakura-chan~ (quien es su novia por cierto). ¿Les gustó el mensaje que les dejé?, claramente al escribir esta historia no quería presentar sólo una escena llena de romance donde se conocieron, se enamoraron y vivieron felices por siempre.

En realidad, yo cree la historia con el fin de que Hinata superara sus inseguridades, tal vez porque a las personas que por casualidad han leído este fic recuerden algo de él, o que por lo menos digan "es cierto, yo también deseo algo". La vida es corta~ ¡vívanla!, rían mucho, coman sin pensar en subir de peso, estudien porque les gusta, trabajen porque lo desean, besen despacio, abracen a sus seres queridos ¡yo que sé!, sólo vivan como deseen!, a fin de cuentas eso es lo que nos hace sentir vivos.

Espero les haya gustado, gracias por leer y comentar.

Eyesgray o Lider-sama.