Bueno, lo prometido es deuda, doble capítulo ^^


::Capítulo ocho::

Tenma tenía una reunión muy importante por la mañana y se despertó y se vistió tranquilamente puesto que eran las siete de la mañana y tenía la reunión a las ocho y media y tenía la costumbre de llegar antes para verificar que todo estaba en orden y que estaba todo listo. Antes de salir por la puerta de la habitación se volteó a ver a su dulce esposa que dormía tranquilamente bajo las sábanas.

Se acercó y depositó un suave beso en sus labios procurando no despertarla, ésta cómo respuesta se giró y suspiró su nombre. Él sonrió y le dijo en voz baja que la amaba y su mujer volvió a suspirar.

Salió por la puerta y la cerró con cuidado y se apresuró a salir sin comer porque pensó que almorzaría en la cafetería de allí y así adelantaba trabajo. Se subió a su coche y puso rumbo hacia la empresa Trionet S.A. Al cabo de quince minutos llegó, aparcó y salió dirigiéndose al ascensor, picó el número 90 y esperó a llegar a su destino. En el piso 75 el ascensor paró y las puertas se abrieron, tenía compañía.

-Hombre Tenma, cómo tu por aquí.- Expresó el recién llegado. -Lo mismo digo Andrés, siempre es gratificante hablar contigo.- Expresó irónico el pelimarrón haciendo reír a su acompañante. -¿Ah, sí? De todos modos lo tienes todo listo.- No rea una pregunta sino una afirmación. -Ahora iba a mi despacho a verificar que todo estuviera en orden y listo.-

El hombre asintió y cuando llegaron al piso 90 cada uno se fue en direcciones diferentes. Tenma entró en su gran despacho y abrió su maletín el cual había olvidado recoger y se puso manos a la obra. Sacó unos cuantos papeles y los verificó, de ello dependía la quiebra o la salvación de la empresa.

Tenía una hora para verificarlo todo y en 40 minutos lo acabó todo repasándolo detalladamente. Los 20 minutos que quedaban se los tomó con calma y tranquilidad, lo último que faltaba fuera que se pusiera nervioso a la hora de hablar. Cinco minutos antes de la cita Andrés apareció por la puerta diciéndole que ya estaba todo listo. Lo recogió todo y fueron al ascensor dónde picó el número 70.

-¿Nervioso?- Preguntó el pelinegro. -La verdad, no y espero estarlo durante toda la reunión.- Dijo Tenma suspirando y Andrés colocó su mano en el hombro de él. -Tranquilo hombre, siempre estoy yo para sacarte del apuro.- Espetó tranquilamente y los dos rieron.

El ascensor paró y Andrés sacó unas llaves del bolsillo y la encajó en la ranura y la puerta se abrió dejando a la vista una enorme sala grande con una pizarra blanca al fondo y con grandes ventanas y una mesa de madera grandiosa y alrededor muchas sillas, algunas ya ocupadas por los accionistas y éstos les saludaron y les devolvieron el saludo. El jefe se sentó en la cabeza de la mesa y Tenma se sentó a su lado y esperaron a los demás accionistas los cuales iban llegando uno a uno.

Cuando estuvieron todos sentados empezaron la reunión.

-Bien señores, como todos sabéis, esta empresa se está viniendo abajo por culpa de un topo el cual trabajaba para Tares S.A., nuestra competencia y del cual ya lo hemos localizado y tomado medidas.- Todos asintieron y continuó. -Como iba diciendo, se filtró información muy valiosa sobre nuestra empresa y la competencia nos está arruinando, esta reunión tratará como tema principal éste punto así que, señores, me gustaría escuchar vuestra opinión.

Todos se miraban entre ellos para ver quien empezaba y al ver que nadie lo hacía Tenma suspiró y le entró miedo porque quizá ese silencio significaba que retirarían sus acciones de ahí y entonces sí que estarían perdidos hasta que un hombre de pelo canoso y musculoso, con un traje de Giorgio Armani de color negro habló en voz alta.

-Cierto es que eso es un peligro para la empresa, mi opinión es que cambiemos todo el sistema.- Todos se miraron escandalizados y prosiguió.- A lo que me refiero, a que actuemos de forma diferente.-

Concluyó a la espera de que alguien lo contradijera pero fue Andrés quien habló.

-Entonces. ¿De qué manera tendríamos que cambiar? Acepto sugerencias.- Habló interesado por la propuesta y el hombre canoso volvió a hablar. -A poner más seguridad o a tener los documentos de más importancia en otro lugar el cual no dé para sospechar nada.- Sonrió satisfecho. -¿Me está proponiendo que los enterremos bajo tierra, Señor Taichi?- Preguntó Tenma irónicamente y todos los presentes rieron. -No sería mala idea...- Susurró el jefe y el chico de al lado lo escuchó y le puso mala cara.

Siguieron debatiendo ideas sin llegar a tener nada en claro, Tenma sugirió que hablaría con los del departamento técnico para ver qué soluciones había y en esa estuvieron todos de acuerdo.

-De acuerdo señores, en cuanto tengamos noticias les avisamos para volvernos a reunir.- Concluyó la reunión y cada uno se fue yendo.

Cuando la sala se quedó vacía, el pelimarrón suspiró de alivio por el momento, su compañero le invitó a comer pero éste la rehusó diciendo que no tenía hambre, lo cual era mentira porque desde que entró no había comido nada. Tenma dijo que se iba a su despacho a pensar y su jefe asintió. Entró en el ascensor y volvió a picar el número ya conocido. Cuando llegó fue directamente a su despacho pensando en su querida esposa la cual ya debería estar despierta. Se sentó y marcó un número en el teléfono.

-¿Diga?- Sonrió para sí mismo. -Soy yo cariño, siento haberme ido sin despedirme de ti, es que tenía una reunión muy importante temprano y me daba pena despertarte, estabas tan hermosa...- La chica del otro lado se sonrojó.- Pero que cosas dices... Y no tengo nada que perdonarte pero sí quiero algo a cambio. -Sonrió y él se quedo a la espera.- Como no preguntas te lo diré. Llévame a la playa esta noche.- Ambos sonrieron y él aceptó.- ¿A qué hora le apetece a la señora que la recoja a buscar?. -Escuchó como ella reía. -A la hora en que mi galán acabe de hacer su laborioso y estresante trabajo.- Ahora era él el que reía.

Se despidieron con un "te amo" y colgaron sonrientes los dos.

Serenity se sentó en el sofá aburrida. ¿Qué haría ahora que estaba sola en casa? Quizá dormiría un poco más y se pondría a comer algo rápido. ¿Y por la tarde? Teniendo Internet en casa no creía que se aburriría quizá miraría alguna que otra película o simplemente navegaría por las webs que le interesaran.

Hizo todo lo que se propuso cuando el timbre de la puerta sonó, apagó la pantalla y fue a abrir y no se esperaba a esa persona cuando la abrió.

-Hola Serenity, desde que me encontré con tu querido esposo no te he vuelto a ver. ¿Qué tal?. -Serenity se quedó paralizada.- ¿No te alegras de verme? No eras así hace un tiempo, cuando nos conocimos en la calle...- Estaba aterrada. -Oh, estás aterrada, ya veo, entonces nada. Que te vaya bien, caramelito.- Él rió por el mote que le había puesto.

Ella aún seguía estática en el marco de la puerta cuando el chico se marchó con una sonrisa en sus labios y ella cerró la puerta con llave, apoyó su espalda en la puerta y se dejó caer lentamente y lloró de miedo y de impotencia. Saber que ese tipo estaba rondando cerca la hacía estremecer. Volvieron a llamar a la puerta pero no abrió. ¿Y si volvía a ser él? ¿Qué haría? ¿Cerraría la puerta o dejaría que hiciese con ella lo que el quería porque estaba aterrada? Suspiró de alivio al escuchar una voz muy familiar para ella.

-Va cariño, no te hagas de rogar que quiero verte, abrazarte y besarte.- Ella sonrió e intentó hablar con voz firme. Te esperas, que aún me quedan los zapatos, además así después será más gratificante, te lo aseguro. -Escuchó una sonrisa burlona de su esposo. -Tú estás guapa siempre, pero no me hagas esperar más, anda porfa.- Empezó a lloriquear como un niño pequeño y ella soltó una risita. -No me seas crío, ya salgo.-

Suspiró y se miró en el espejo y no había ya señales de que había estado llorando y al abrir la puerta lo miró y se lanzó a sus brazos y sonrió.

-Yo también tenía ganas de verte.- Se besaron. -¿Ah, sí? ¿Y eso? Me he perdido algo o qué. -Ironizó y ambos rieron. -Sí, porque hoy me llevarás a la playa.- Tenma se tensó un poco. -Sery, no deberíamos ir hoy, tengo un mal presentimiento.- Dijo preocupado pero su esposa lo calló con un beso. -No seas paranoico. Además, sé que estando contigo no me pasará nada porque tu siempre estarás a mi lado. ¿Verdad?- Cuestionó la peliblanca con sinceridad.- Claro que sí, sólo me preocupo por ti porque te amo y no quiero que te pase nada.- Sonrieron y fueron al coche.

Eran más o menos las diez cuando estacionaron el coche cerca de la playa, se dirigieron a la orilla con los pies descalzos y andaron por ella un buen rato. Cuando ella se cansó se sentaron un poco lejos del agua y hablaron del futuro. Pasaron como una hora hablando y riendo bajo la luz de la luna llena cuando ella propuso hacer una visita a las tiendas que estaban abiertas en el paseo marítimo, él asintió y caminaron un ratito deteniéndose a mirar la ropa y demás cosas que había por allí hasta que en una tienda de recuerdos a Tenma se le ocurrió una idea.

-Espera aquí, amor.- Dijo deprisa y ella asintió, minutos más tarde salió con dos collares con sus iniciales. -¿Qué es eso?- Preguntó señalando los collares con letras. Esto, querida mía, es para que recuerdes lo que te amo.- Dicho esto, le colocó el collar con una "T" azul clara a ella y luego se colocó el que tenía una "S" dorada.

Continuaron caminando por una calle con muy poca luz cuando Serenity divisó algo parecido a una sombra. -"Vamos, Sery, no te portes como una paranoica, seguro es un animalito inofensivo..."- Pensó la peliblanca andando al lado de su esposo cuando sintió una presencia a otro lado de la calle. Era un hombre con una gabardina larga gris y un sombrero del mismo color, llevaba gafas que le tapaban los ojos y vio cómo apuntaba a su esposo el cual estaba un pelín más avanzado.

-¡Cuidado amor!- Gritó y él se volvió y lo último que vio fue a su mujer ponerse en frente y quedarse quieta.

Serenity se llevó la mano a un costado y vio que estaba sangrando, la bala le había dado a ella. Cayó en los brazos de su amado y éste llamó a la ambulancia mientras él intentaba detener la hemorragia con trozos de su chaqueta. El disparados huyó con una cara de fastidio por haber fallado pero por otra parte, estaba satisfecho de los resultados.

Los del SAMUR (paramédicos) llegaron y la metieron en la ambulancia con la camilla dónde la empezaron a auxiliar mientras iban de camino al hospital más cercano.

-No puedes morirte, no ahora por favor, te necesito...- Lloró mientras agarraba fuerte la mano de su esposa y llorando.

Una de las personas más queridas para él estaba ahí, entre la vida y la muerte y él no podía hacer nada. Lloró de impotencia y al llegar al hospital la bajaron rápidamente y la metieron en quirófano. Él sólo se sentó en la sala de espera, meditando en lo que le diría a sus hijas.


Ayy, sorry por acabar así, es que algo de emoción tendía que darle... ¿No? XD

Bueno, no tengo ni idea de cuántos capítulos tendrá esta historia puesto que tengo dos opciones las cuales estoy meditando muy bien y que no las diré jojojo.

En fin, ya veremos cómo acaba esto y tengo una sorpresa para vosotros, mis queridos lectores...xD

¡Ja ne!