Antes que nada debo informarles que este capítulo contiene spoilers del último capítulo del manga de Hellsing ya que está historia está basada luego del final, por ello es importante que lean está nota inicial y evitar molestas sorpresas. Espero disfruten de este capítulo mucho, en caso contrario debo confesar que igual fue un gusto escribirlo. Ya la demás parte mencionada en el prologo se mencionara alguna parte nada más en el siguiente capítulo.

Capítulo 1: Aquel día

Aquel día ella suspiro…

aquel día ella recordó con angustia

… aquel día ella se sintió cansada de esperar

aquel día ella volvería a sonreír…

aquel día…

Al menos una vez más

al menos por un instante

ella sonreiría.

Aquel día todo empezó.

Londres, año 2030

Han pasado treinta años desde que Millenium fue derrotado y Alucard desapareció, Integra ya no era una mujer joven como antes, con 52 años encima y el paso del tiempo se había convertido en una gran líder ganando la confianza de los demás miembros de la mesa redonda, para luego volverse líder de está. Con el paso del tiempo no sólo ella se había vuelto más fuerte sino que sus lazos con Seras Victoria se habían forzado llevando a una confianza entre amo y sirviente tan fuerte como hermana a hermana… fue así como Integra fue pasando sus años a lado de gente que la admiraba junto a una muchacha que no envejecía nunca esperando a su más fiel sirviente.

Después de una tonta discusión con Seras, Integra regreso a su habitación al caer la noche angustiada de haber esperado otro día más sin que él volviese.

Los días que pasaban parecían irse tan rápido cada mes, eran los pensamientos de Integra cada vez que se miraba en el espejo al ver sus arrugas, su rostro envejecía como su esperanza de volver a verlo una vez más, él la había desobedecido cuando ella le grito no desaparecer… había decidido no llorar hace muchos años atrás, pero al estar sola en su habitación no podía evitar que sus ojos humedecieran con sólo pensar que si él regresaba seguiría queriéndola, ya no era una jovencita de hace años y él tiempo podía ser traicionero, a pesar que ella aún con el paso de los años se había vuelvo hasta más hermosa sus dudas e inseguridades inundaban su mente constantemente.

Aquella noche Integra, como todas las demás, cerró sus ojos maldiciendo la desobediencia de Alucard, jurando que lo castigaría cuando regresará por haber desaparecido... no era de caballeros dejar a una dama esperando tanto tiempo y aún más tantos años, pero ella espero su regreso al menos una noche más hasta que las fuerzas de su corazón lo permitiese, al menos para volver a ver esa cara pálida y su sonrisa burlona una vez más.

Así fue como Integra fue quedándose poco a poco profundamente dormida inventando nuevas formas de castigar a Alucard.

En las profundidades o los sótanos de la mansión Hellsing una extraña fuerza empezaba a despertar de un profundo sueño, tras largos años de ausencia perdido entre las miles de almas y recuerdos su propia alma empezaba a existir y tomar forma como un solo ser o un solo hombre.

Un mundo extraño, distinto al mundo real, uno que no existía ni tenía concepto o explicación concreta era un mundo o plano imaginario donde había permanecido perdido tras treinta años sin reconocerse a si mismo hasta hoy. Un solo ser regresaba al plano real, una sola alma tras matar cada recuerdo, cada vivencia, cada alma hasta quedar sólo una, sólo una para otra alma, su ama. En aquella habitación en la que había permanecido encerrado varios años atrás ahora sólo ocupaba un viejo ataúd de madera negra, un cubo y el sello de Hellsing sobre este ahora una nueva existencia aparecería para ocuparla, la misma alma de hace varios siglos, una sola, la verdadera desde que nació aparecía como nueva, un ser nuevo a causa de ella, quien le había devuelto todo lo que había perdido, ella había renovado todo, ella lo hizo luchar, se había convertido en la razón de seguir existiendo y ser digno de ella por lo que él lucho treinta años matando sus propias vidas para volver a verla.

Ya no era ese ser infantil, engreído, vanidoso y caprichoso que lo había llevado a su propia perdición, ella lo había convertido en un ser distinto, se había convertido en la razón de cambiar, por eso él lucho hasta hacerse digno de ella, pero no espero que luego de regresar a Londres este desapareciera lejos de la existencia de la mujer que amaba, tuvo que luchar con toda su fuerza, tuvo que eliminar todo lo que había consumido durante siglos atrás, luego de treinta años por fin él había terminado de luchar para reencontrarse con ella.

Lleno de ansiedad avanzo como niebla por los conductos de la mansión hasta llegar a su habitación, no era la primera vez que entraba, pero era la primera vez que haría su primer intento de tenerla para él. Sin saber cuantos años había demorado en volver sólo avanzo hacia ella.

Se materializo frente a su cama y camino hacia ella, sus pensamientos en ese momento era sólo tenerla sólo para él, sentía tanta hambre, su hambre ni era sólo sangre, no cualquier sangre, sino la suya… por varios años había esperado volver a probar su sangre una vez más, tras largo tiempo había luchado por volver a verla.

Ya delante de ella, miro su rostro durmiente para luego mirar ansiosamente su delgado cuello, sin pensarlo más e invadido por sus deseos se inclino hacia ella hasta dejar su rostro frente a su cuello, su largos colmillos se alargaron listos a hundirse en su suave piel y sus brazos atentos al movimiento que ella podría hacer para sujetarla con fuerza y evitar un mayor dolor una vez que absorba su sangre. El aliento caliente que brotaba de su boca sobre el cuello de Integra hizo que ella reaccionara inmediatamente para despertar y seguidamente cogiera el arma cerca a su cama, los disparos no se hicieron esperar y uno tras otro dieron en el blanco hasta dejarlo inmovilizado, el cuerpo lastimado por las balas termino en el suelo apoyado en la pared sin poder moverse.

El fuerte ruido de lo disparos pusieron en alerta inmediata a Seras, quien entro violentamente a la habitación cargando sus intimidantes armas en cada brazo soltando un fuerte grito, tal vez más fuerte que el sonido de las balas.

¨¡QUE HA PASADO!¡¿AMA?!"

Seras Victoria prendió la luz de la habitación al instante para visualizar a su enemigo y verificar el estado de su ama, pero grande fue la sorpresa de ella como la de Integra que miraban sorprendidas el gran bulto rojo tirado en el suelo, ninguna supo que decir al reconocer el aspecto del enemigo que llevaba un largo saco rojo, botas grandes y de lazo rojo, aquel ser de largos cabellos negros y ojos rojos reirá tranquilamente al ver el rostro sorprendido de ambas mujeres, había regresado después de treinta años para terminar siendo atacado por la mujer que ama y punto de ser asesinado por su pupila.

Sus primeras palabras no se hicieron esperar

"Que bienvenida tan violenta" sus ojos miraron fijamente a su ama para luego dirigirse a Seras

"Y estás tan ruidosa, como siempre" dijo Alucard sonriendo con tranquilidad ya estando en casa por fin, luego de luchar tanto para volver junto a ella.

Seras grito con gran energía y alegría al ver a su maestro tras largo tiempo, con gran entusiasmo dijo: "MAESTRO"

A diferencia de Seras, Integra no mostró alegría ni sorpresa al ver a Alucard y sólo se sentó al borde de su cama y con los brazos cruzados y guardando la calma ella hablo.

"Llegando tarde a casa, ¿he Alucard?" sin mostrar su molestia de tan larga espera ella hablo nuevamente "¿Qué has estado haciendo?" pregunto en tono resentido a su sirviente que la había hecho esperar largo tiempo, su pregunta no fue más de un amo a su sirviente, más bien eran de esposa a su marido que cuestionaba fríamente esperando la respuestas que regirían su reacción si estás eran lo suficientemente aceptadas por ella.

Alucard respondió con seriedad sus preguntas

"Continúe matando. Mis propias vidas… dentro de mi". Miles de flechas oscuras salían de él dirigiéndose a un objetivo, señalándola a ella, la razón de matarse a si mismo, "Tres millones, cuatrocientos veinticuatro mil, ochocientos setenta y siete. Estuve matándolas hasta que no quedó ninguna. Las asesine a todas, excepto a una y ahora estoy aquí" miro fijamente a Integra dando a entender por que él estaba aquí, por que se dirigió hacia ella y intento beber su sangre "Ahora, estoy en todas partes y en ninguna. Ese es el porque estoy aquí" Alucard quedó en silencio esperando la respuesta de ella.

Integra evito alegrarse de su llegada, evito expresar la gran emoción que sentía dentro porque él por fin regresará, por miedo a que él ya no la quisiera ahora que ella ya no era más una joven mujer, frente a él ella mostró sentirse preparada para cualquier respuesta, estaba aquí, eso bastaba, ella respondió como resignada a lo suyo, el tiempo había pasado y ella tenía que ser realista y dejar de soñar sin saber que a él no le importaba el tiempo, sólo le importaba ella.

"Llegas tarde, llegas demasiado tarde" dijo Integra sin alegría ni tristeza, estaba molesta, pero no lo mostró; estaba alegre, pero no expreso nada; estaba triste, pero no dijo nada; estaba angustiada y resignada pero aún así no dijo nada… él no necesitaba que ella lo dijera ni lo expresara con gestos, lo sentía y ella sabía que él lo sabía, como tampoco no necesitaba palabras para expresar lo que ocultaba muy bien a todos menos a él. Ella jamás pudo ocultar nada para él, tal vez por eso a veces ella siempre se enojaba con él.

Alucard sólo dijo "lo siento", sus ojos carmesí la miraron entre dos sentimientos, uno de culpabilidad por haber tardado tanto y otro de ansiedad que expreso en sus labios reprimiendo una sonrisa, él sabía que sin interesar el tiempo que haya pasado era inevitable que ambos estuvieran juntos, ambos sabían que sería inevitable, ambos se amaban tanto que el tiempo no era una barrera que podría evitar que floreciera su amor. Él ya le había confesado sus intenciones cuando regreso a Londres y se arrodillo frente a ella, había pedido su mano aquella vez y él había regresado para sellar su compromiso.

"Tú debes sentir el deseo de beber sangre, ¿cierto? De mi", Integra sabía perfectamente que Alucard deseaba beber su sangre, a lo que seguido este respondió.

"Oh, SÍ. Treinta años sin comer nada, estoy hambriento", Alucard no pudo vitar mostrar sus ansias de poder beber su sangre.

En aquel momento Integra no pudo evitar mostrar la tristeza en su rostro al ver las ansias de Alucard, ella sabía que esas ansias de beber su sangre no sólo se trataba de saciar su sed sino de convertir en un nosferathu como él y hacerla su mujer, ella o pudo evitar decir "Yo soy… ya una vieja abuela" Alucard la miro con determinación sin cambiar sus intenciones a pesar de la respuesta de ella, el seguía queriéndola aún tanto como antes y respondió:

"Está bien para mi", sus intenciones seguían siendo las misma, él había hecho todos los intentos para regresar a su lado y unos cuantos años no eran algo que le importasen. Él tampoco era joven como antes a pesar de su aspecto, con más de cinco siglos de vida las cinco décadas de Integra no eran algo que le importara, él la amaba mucho más allá de lo físico y no necesitaba decirle con palabras lo que él sentía, él la amaba y no necesitan más que eso y los sentimientos de ella. Estaban juntos luego de treinta años y no había ya nada que impida que se amaran.

Hace treinta años a pesar de que él la amara ella seguía siendo una pequeña mocosa para él que había visto pasar generaciones tras otras y visto el cambio del mundo desde la oscuridad, nada cambaría sus sentimientos por ella y hoy no era la excepción… luego de escuchar la respuesta de Alucard, ella no escondió su alegría al saber que él la amaba y no le importaba su edad, ya tranquila de tenerlo de nuevo en casa ella mordió su dedo anular derecho abriendo una herida del cual empezó a brotar inmediatamente la sangre, se acerco a Alucard y estiro su brazo hasta que su mano quedo por encima de su boca, esperando caer las primeras gotas de su sangre él abrió su boca ansioso de saborear la sangre de la mujer que tanto deseaba.

Las gotas empezaron a tomar el menor volumen por la gravedad para caer seguido de las palabras de Integra, ella dijo en aquel momento "Bienvenido a casa, conde" y él respondió como el caballero que fue a la guerra por largo tiempo dejando a su mujer en casa, quien lo esperaba sentada frente a la ventana divisando a lo lejos para verlo caminar hacia a casa, ella como buena esposa espero hasta hoy fielmente y él regreso a su hogar por esa mujer que dejo esperándolo, es así como su ahora esposo y conde respondió "Ya estoy en casa, condesa".

Este acto simbólico no necesitaba más palabras entre ambos, ahora ella no era más su ama y él no era más su fiel sirvientes, él había regresado como hombre para convertirla en su mujer, ella ahora era su condesa, ella le había dado su mano y él entendió perfectamente su respuesta cuando ella le dio de beber de su sangre de la herida que hizo en su dedo anular derecho, significado de compromiso y lealtad, el aro de sangre de su dedo era la representación de la novia y él al beber su sangre la tomo como mujer.

Seras como testigo del acto matrimonial entre ambos decidió que era momento de retirarse para dejarlos solos, ellos habían estado separados mucho tiempo y necesitaban privacidad.

Ya solos Alucard levanto sus brazos y sujeto la muñeca de Integra, guiándola hacia él hasta estar frente a frente, tomo su mano derecha suavemente y la acerco a su boca metiendo su dedo anular en su boca, este saboreo con deseo demás su sangre, acaricio la herida con su lengua y absorbió más sangre de ella, Integra lo miro tímidamente, ya no tenía la misma frialdad de antes ni pudo evitar el pudor en sus mejillas ahora que estaban solos, está vez era distintos ya que ella sabía lo que pasaría entre ambos ahora, él dejaría de reprimir sus deseos por fin, ahora que ella era suya.

Ya con más fuerza Alucard se arrodillo frente a Integra y con ambas manos sujeto su rostro acariciando sus mejillas con sus dedos, acaricio sus labios con un tacto tan delicado despertando todo tipo de sensaciones en el cuerpo de Integra. Ella dijo de forma bromista "Recuérdame castigarte luego por hacerme esperar tanto" a lo que él respondió con su típica sonrisa "Como tú digas, condesa".

Alucard se acerco a Integra más hasta quedar escasos milímetros cerca para besarla, acerco su rostro hasta el de ella, pero aquel primer beso fue interrumpido por una fuerte explosión tras Integra.

Este sería el inicio de todo, aquel día marcaría a Alucard para siempre sin encontrar alguna respuesta, tras buscar con locura sin éxito alguno.

En ese entonces todo exploto a su alrededor, él trato de proteger a Integra con su cuerpo pero tarde sería su reacción, tras ella todo estaba siendo destruido por una fuerte onda que arrasaba todo a su paso hasta llegar a ella que no supo como reaccionar, sólo lo vio a él, sólo vio sus ojos rojos mirarla asustado de que algo le pasará, de que ella salga herida… todo fue tarde, todo fue tan rápido, la fuerte luz frente él lo cegaba, él cuerpo de ella se iluminaba por la explosión tras de ella, sería la última vez que la volvería a ver, sus largos cabellos rubios eran levantados por la fuerte onda hasta rozar su rostro, manchados de sangre poco a poco, la sangre de Integra salpico sobre sus ropas y su rostro, ella fue desapareciendo frente a él en una intensa luz hasta no verla más.

Sus manos buscaban alcanzarla para sujetarla con fuerza hacia su cuerpo y el impacto de la explosión sólo llegará a él como una pared frente a Integra, pero todo fue tarde para su reacción, no era fuerte como antes, pero la protegería sin importar la situación en la que se encentren.

Todo quedo destruido a su alrededor, él miro con espanto como todo quedo cubierto con sangre, no era suya, era la sangre de ella, estaba herida pero no encontró su cuerpo en ningún lado, busco en todos lados, bajo cada escombro y no la encontró, busco desesperado cada rincón, miro a su alrededor y no la encontró, se asomo hacia el origen de la explosión y no vio nada, trato de comunicarse con ella pero no encontró respuesta.

Seras entro alarmada y lo que encontró frente a ella la dejo sin palabras, sólo encontró a su maestro que miraba perdido el gran agujero dejado en la habitación, no vio a su ama en ninguna parte. Ella grito a su maestro preguntándole por Integra

"¡INTEGRA! ¡¿Dónde ESTÁ SIR INTEGRA?! MAESTRO"

Él no escucho nada, no podía sentir a Integra en ningún lugar, sólo el olor de su sangre bañando los escombros, a su alrededor los gritos de Seras estaban tan lejos de su mente, él trato buscarla, pero no sabía donde, no podía sentir si aún seguía viva o ella había muerto por la gravedad de sus heridas, sólo supo que ella debe de estar muy herida, había perdido mucha sangre… Integra había sido secuestrada.

Es así como todo empezaría, él la buscaría pero jamás la encontraría, nunca supieron quien ataco la mansión ni quien se la llevo, pasarían los años sin encontrar respuesta alguna, la había perdido para siempre, ella no volvería jamás.

Alucard no sabía como reaccionar, la joven muchacha no sabía donde buscar, cuando todos llegaron hasta ahí miraron sorprendidos la magnitud de la destrucción y lo primero que hicieron fue tratar de saber donde estaba ella, Seras les ordeno informar sobre el ataque luego de decirles que ella no estaba aquí.

"Maestro… ¿pudo ver algo? ¿Reconocer a alguien?" dijo Seras menos alterada tratando de controlar la situación.

Alucard volteo hacia ella, miro sorprendida a su maestro que con seriedad camino hacia ella ocultando su dolor.

"Tengo que recuperarla" fueron sus palabras al pasar a su lado de largo dejándola sola, él no se había dado cuenta de las lágrimas rojas que brotaban de sus ojos, pero ella sí. Sólo agacho la cabeza y escucho sus pasos secos alejarse, ella sabía muy bien que él no sabía por donde empezar a buscar, ella había afinado sus sentidos muy bien con el tiempo y no podía sentir absolutamente la presencia de su ama, mucho menos él.

Aquel día todo empezó, ella no volvería a ver a Alucard y él jamás volvería a verla, no interesa cuanto buscará, él no volvería a verla durante siglos. Años tras años buscaron sin encontrar respuestas, años tras años él la buscaría sin éxito alguno, siglos después sólo intentaría saber que paso aquel día.

Tras cuatro años de búsqueda no pudieron obtener nada, la búsqueda había quedado cancelada, sea lo que sea que hubiese pasado ellos no tenían ninguna intención de devolverla, es así como él y la locura se habían vuelto sólo uno, desesperado de volver a tenerla, desesperado buscándola mataría sin piedad, peros jamás interesaba cuanto matase, nada volvería a calmar a pena de perderla.

Integra había desaparecido para siempre…todo empezó así, pasarían cinco siglos para obtener respuestas, muchos cambios vendrían desde hoy.

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Todas la historia está basado cinco siglos después de este suceso, lo cual será el tiempo actual en el siguiente capítulo. Aún no tengo un nombre dado, pero la idea ya está en mi cabeza lo cual hará que lo escriba más fácilmente.