*Casa de la natura: Es un lugar de Manresa dónde los niños pequeños van a un tipo de granja donde les enseñan a convivir con animales de la granja, a cuidarlos y todo eso.
Lo pongo antes porque así no hay que esperar al final del capi para saber lo que es ^^
::Capítulo nueve::
Habían pasado diez minutos desde que la ingresaron al quirófano y tiempo insuficiente para tranquilizarse y pensar con claridad. Se armó de valor y rebuscó en su teléfono el número de su hija. Por lo que sabía, ahora estarían las dos solas en casa porque los niños pasarían el fin de semana en "La casa de la natura"* y el novio de la rubia estaba en su departamento porque Tenma le había encargado que le buscara información sobre lo que se habló aquella misma mañana en la reunión.
Marcó el número de teléfono y una voz al otro lado contestó angustiada.
-Le ha pasado algo grave a mamá. ¿Verdad?- Preguntó la voz que parecía ser de Usagi. -Ni te lo imaginas, necesito que vengas al hospital Vallhebrón, en la sección de urgencias. Te lo contaré todo aquí.- La rubia asintió y le prometió que en un cuarto de hora estarían allí.
Colgó y volvió a sentarse en la silla a esperar a que algún médico le dijera cómo se encontraba su esposa mientras rellenaba el formulario necesario, se lo entregó a la recepcionista y volvió a su sitio.. Veinte minutos pasaron y ningún médico salía ni entraba cuando divisó a lo lejos a sus dos hijas. Éstas le miraron tranquilas y al verle en ese estado corrieron a abrazarlo y el gesto fue correspondido.
-¿Qué ha pasado, papa? ¿está muy grave?- Preguntó la pelimarrón a punto de llorar.- No sé lo grave que está porque ningún médico ha salido del quirófano y lo que pasó pues no sé exactamente. Sólo sé que gritó mi nombre y momentos después cayó al suelo sangrando. No recuerdo más.- Terminó el relato y lágrimas caían por su rostro, aterrizando en el pelo de su hija mayor.
Los tres se quedaron abrazados intentando asimilar la noticia cuando un móvil sonó, era el de Usagi, se alejó de su padre y su hermana y contestó.
-¿Usako, dónde estas? Llevo como veinte minutos intentando localizarte pero no respondías mis llamadas.- Soltó un poco enfadado su novio. -Lo siento, Mamo-chan, es que estoy en el hospital.- Dijo a punto de llorar. -¿Qué? Dime dónde estás que voy para allí inmediatamente.-
Usagi le dio el nombre del hospital y quince minutos después apareció por la puerta, ella al verlo llegar se arrojó a sus brazos llorando. La consoló hasta que atinó a decirle a duras penas lo que pasaba y la volvió a abrazar. Se sentaron y volvieron a esperar cuando cinco minutos después un medico vestido de verde y gorro blanco salió por la puerta.
-¿Los familiares de Serenity Tsukino?- Los cuatro se levantaron de golpe angustiados. -¿Se encuentra bien mi esposa?- Preguntó el hombre desesperado y el médico asintió. -Sí, ya ha pasado el peligro pero...- "Siempre tiene que haber un pero y muchas veces no me gustan nada..." Pensó el pelimarrón y clavó la vista en el médico. -Lo que tenga que decir, dígalo ya.- Ordenó de forma autómata y el otro hombre suspiró. -Debido a la gran pérdida de sangre ha caído en un estado de coma indefinido.-
Eso era lo último que les faltaba por oír, ahora resulta que no sabían cuando despertaría. Usagi se aferró a su amado y Serene a su padre sin poder creerse lo que les habían dicho.
-Y eso no es todo, si no despierta pronto, perderá al bebé.- Dijo finalmente con pesar el médico. -En unos momentos la subiremos a la U.C.I, si me quieren acompañar...- El médico vio cómo esas personas sufrían y sintió impotencia. -Un bebé, dios mío.- Dijo Tenma cayendo al suelo.
Si pensaban que no podía haber nada peor, esto era el colmo. Vieron cómo la sacaron rodeada de tubos y la subían a un gran ascensor. Miraron al médico y asintieron, lo siguieron y los hizo esperar en una salita dónde habían dos personas mas y una enfermera les dijo que la podían pasar a ver de uno en uno, Tenma fue el primero.
Entró y cogió un taburete que había cerca y acto seguido, se sentó a su lado.
-Hace dos horas estábamos paseando tranquilamente por la playa y ahora estás aquí, tendida en una cama de hospital sin yo poder hacer nada.-Las lágrimas empezaban a salir a flote. -Serenity, por favor vuelve por nuestras hijas, por tus nietos, por mí, por nuestro bebé que viene en camino, tienes que vivir cariño, te necesitamos.- ahora no podía parar de llorar. -No soporto verte conectada a esos tubos ni a esas máquinas que emiten pitidos raros. Dios, te juré que nada te pasaría mientras estuvieras a mi lado y mira dónde estás, herida de bala, en coma y además embarazada, aunque eso último es bueno. Por favor, despierta. -Rogó al cielo pero nada ocurrió.
Resignado salió de la habitación y ahora le tocaba el turno a Usagi pero su hermana se coló con ella. Hicieron lo mismo que su padre y empezaron a hablar.
-Mamá, no nos hagas esto por favor. ¿Qué le diré a tus nietos? Te adoran, seguramente no lo entenderían pero no quiero mantenerlos engañados, todos te necesitamos mamá sobretodo ahora que somos una familia.- Ahora fue el turno de hablar de su otra hija.- Mamá, cuando despiertes voy a arrearte una patada en tu trasero por hacernos sufrir así. ¿Me oyes? Así que despierta pronto, te estaremos esperando.- Sollozando y con pena salieron de ahí dejándola inmersa en esos tubos.
Su padre les recomendó que se fueran a casa y que descansaran un poco, ellas no tenían ánimos de discutir y aceptaron y él se quedaría día y noche ahí, al pensar en eso se acordó de que no podía faltar. Que le dieran a la empresa, se las podían arreglar sin él y cuando llamo lo confirmó, todo estaba bajo control, le informó al Señor Andrés lo que había pasado y que se ausentaría durante un tiempo y él no puso reparo alguno. Se quedó en la sala de espera y se durmió.
…...
Había pasado casi un mes desde el accidente y no mostraba ninguna mejora, todos la seguían visitando cada día e incluso sus nietos que al verla así dijeron que, como el abuelito la cansaba mucho, estaba durmiendo. -"Ojalá fuera tan simple".- Pensaron los adultos sintiendo pena por ellos aunque era mejor así que no saber que quizá nunca más despertaría. Ahora ya dejaban al hombre dormir en la habitación con ella porque los médicos pensaban que si le hablaban les escucharía.
Esa noche era diferente, hacía más calor que de costumbre, el hombre del tiempo decía que era una ola de calor y que a esta época del año aún era muy probable que siguieran habiendo más.
-Sí, claro, si no saben lo que pasará dentro de una hora van a saber lo que pasará mañana.- Dijo Yuki sabiamente. -Para eso se le llama hombre de la "predicción" del tiempo, hermano tonto.- Ahora era Tooru la que le contestaba de manera sabia haciéndolos reír a todos a duras penas. -Bueno yo me voy al hospital. Si hay alguna novedad os llamo.- Todos asintieron menos los niños que seguían inmersos en su pequeña y graciosa discusión.
Salió de la casa y recorrió el ya tan memorizado camino al hospital, al entrar saludó a algunas enfermeras que atendían a su esposa y se dirigió hacia su habitación. Entró e hizo lo que hacía siempre.
-Oh vamos, no te hagas de rogar amor, quiero oírte decir cuánto me amas y que me beses, todo está muy triste sin ti, tú eres la alegría que mi vida necesita, la fuerza y el amor que me proporcionas es lo que necesito de ti, besarte, abrazarte y hacerte mía todas las veces que quiera aunque ahora sería un poco difícil.- Aseguró mirando su vientre.- No se nota apenas. ¿Verdad? Pero está ahí, una vida que espera y que los médicos no saben cuánto tiempo podrán mantenerla con vida. Por favor cariño te lo ruego, despierta y hazme feliz, haz feliz a todos volviendo a abrir los ojos, te lo suplico, vuelve...-Dijo en un susurró.
Empezó a llorar como siempre pero esta vez en voz baja y no notó que unos ojos lo miraban, unos ojos que nunca pensó que volvería a ver.
-Dime que me amas. ¡Dímelo caray!- Golpeó con el puño su propia pierna. -Te amo.- Escuchó decir. -Ahh, tu voz es tan dulce que hasta siento cómo si me estuvieras hablando, pero sé que no eres real y sé que esa voz sólo está en mi cabeza.- Atinó a decir y notó una mano en su rostro. -Idiota.-
No levanto la cara con miedo a que lo que se imagina no fuera real porque si no lo fuera, se desilusionaría mucho, estuvo debatiéndose unos minutos sobre qué hacer hasta que alzó el rostro y se encontró con los ojos verdes y con un tono gris que lo miraban fijamente y unos labios color carmín que tenían una sonrisa dulce.
-Eres muy tonto. ¿Cómo puedes pensar que soy irreal cuando te estoy hablando? Grandísimo idiota.- Dijo con voz ronca y él se levantó de golpe con la cara iluminada. -Voy a avisar al médico.- Dijo el hombre y salió apresuradamente de la habitación.
Buscó al médico que la atendía y enseguida volvieron a aquella sala de la U.C.I.
-¿Cómo se siente, Señora Tsukino?- Preguntó el médico a su paciente. -Cómo si me hubiera atropellado un tren.- Dijo simplemente provocando la risa del chico. -Todos mis pacientes sueltan alguna frase del mismo estilo, estoy por creérmelo.-
Revisó todo lo que tenía que revisar y se fue diciéndole "Bienvenida de nuevo al mundo de los conscientes." Esta broma no le gustó aunque fingió sonreír. Nunca entendería el humor de los médicos, por eso procuraba ir con cuidado para no volver a verlos pero ahora no tenía más remedio. Vio entrar a su marido y se quejó del médico.
-Es un pésimo bromista, no me hace gracia la broma que ha hecho.- Dijo haciendo pucheros. -Jaja, es buen tipo, cuando cruces unas palabras con él te caerá bien.- Sonrió. -Espero que no porque no pienso volver.- Aseguró la mujer y él rió. -Tendrás que volver porque...- No acabó porque ella se lo impidió. -Porque estoy embarazada. ¿Cierto? No me mires así, lo escuché todo mientras estaba en coma incluso que ibas a matar a ese hombre o mujer con tus propias manos y no me gustó nada.-
Tenma sonrió y le dijo que iría a llamar a sus hijas para contarles que ya había despertado. Mientras hacía esto un médico más joven que el anterior le dijo que la subirían a planta mientras los celadores (las personas que "transportan" las camillas) la conducían a través de los pasillos y la subían en un ancho ascensor. Tenma al volver se extrañó de no ver la camilla con su esposa en la habitación, primero pensó que se había equivocado pero luego no, un enfermero le avisó que se la habían llevado a planta, concretamente a la cuarta en la habitación 402 y le dio las gracias.
Subió por el ascensor y cuando llegó fue prácticamente corriendo a la habitación que le habían indicado, tocó a la puerta, entró y la vio con los ojos cerrados, estaba dormida.
Tocaron a la puerta y una cabeza rubia se asomó por la puerta. -¿Se puede?- Preguntó y él asintió. -No hagas ruido, está durmiendo, cómo si no lo hubiera hecho suficiente.- Se quejó su padre y ella rió. -Déjala, es normal que se agote si la estresas demasiado- Espetó la rubia ironizando y él se volvió a quejar.
Minutos más tarde apareció una cabeza marrón, imitando a la persona anterior.
-¿Se puede?- Preguntó su otra hija y gruñó. -Sí se puede.- Contestó su hermana por él. -Hala, como ronca.- Dijo la chica.- Tú si que roncas, no se puede dormir una tranquila, no.- Ahora era la mujer la que gruñía. -¿Sigue en pie esa patada en el trasero, hija?- Preguntó graciosamente. -Pues claro. Soy una mujer de palabra.- Dijo orgullosamente y sonrió. -Si tú eres una mujer yo soy una diva...- Dijo su hermana burlándose de su gemela.
Charlaron animadamente un rato y nadie se atrevió a preguntar nada sobre lo que había pasado hasta que ella habló.
-Vaya, parece que nadie quiere saber qué pasó en realidad porque no preguntáis, así que os lo diré yo.-
Empezó a contarles con pelos y señales todo lo que ocurrió y que si se lo encontraba por la calle, no lo reconocería porque iba cubierto a pesar del calor que hacía allí, sólo atinó a ver una gran cicatriz en la parte izquierda de la cara pero había mucha gente con una cicatriz en el rostro, era muy difícil dar con el culpable así que suspiraron resignados y un enfermero que pasaba por ahí les pidió que hicieran menos escándalo y asintieron apenados.
-Bueno, Yuki y Tooru deben de estar a punto de llegar del colegio así que yo me voy y tu, hermana te vienes conmigo.- Ordenó la rubia seriamente. -¿Qué? ¿Y yo por qué?- Cuestionó enfadada la pelimarrón. -Porque lo digo yo y punto.- La cogió del brazo y se la llevó a rastras hasta la puerta. -Volveremos mañana, y no hagáis cosas malas.- Dicho esto las dos desaparecieron de sus vistas.
Se quedaron solos otra vez, Tenma se sentó en el sillón que había al lado y se recostó en él a petición de su adorable y preocupada esposa ya que decía que no tenía buen aspecto y que parecía cansado. Él a muy regañadientes le obedeció.
-¿Has pensado un nombre para el bebé?- Preguntó él ilusionado. -A ver, recapitulemos: Acabo de salir del coma hace unas horas y tu me preguntas si tengo algún nombre para el bebé. ¿Es eso?- Él asintió y ella rodó los ojos. -No he tenido tiempo y ahora duérmete, yo estaré aquí y no me iré, aunque quisiera no puedo, no me gusta el olor a hospital.- Refunfuñó la peliblanca y su esposo rió. -A mí tampoco pero es lo que hay y ahora me dormiré no vaya a ser que la doña refunfuñadora me castigue. -Ironizó refiriéndose a su esposa y ésta volvió a rodar los ojos. -Que descanses, amor.-
Dicho esto, los dos se quedaron dormidos cogidos de la mano.
Ojojo, ahora voy más rápido porque he cambiado de teclado xDxD.
A Serenity no le gusta el olor a hospital igual que a mí, me pone enferma xDxD.
Quién iba a pensar que estaría embarazada, se me ha ocurrido sobre la marcha pero en fin, ya veremos lo que pasará ^^
¡Matta Ne!
