La aparición de Apocalipto

Tanto tiempo buscando sin encontrar tan sólo una pequeña pista de que paso con ella, busque por todos lados, volví a pisar los suelos que hace siglos recorrí para encontrarla. Sí, al principio fue eso, mi locura guiando mis pasos, matando sin piedad a todo aquel que considerara sospechoso, aumentando mi poder con su sangre y sus almas, debía estar preparado pase lo que pase, debía encontrarte, sé que me estabas esperando, sé que esperabas que te rescatara, yo debía protegerte, eras lo único que me importaba y me sigue importando, pero te falle y jamás me perdonare… no haberte encontrado.

Tantos años pasaron, perdí todo nuevamente, cuando creí tener todo, te perdí y ahora estoy solo. Sentado en una roca frente a un bosque de árboles sin ramas ni frutas que broten de ella, de delgada sombra y hojas que gotean sangre, los campos son rojos y el aroma que desprende es la mejor fragancia, la sangre. Sí, los he matado a todos sin piedad, fue rápido pero con algunos me ensañe y los mate lentamente, sus cuerpos yacen en el suelo mientras otros están atravesados, una pintoresca escena como la que hice hace varios siglos para ti. Todo por ti, por que te perdí, por que no pude encontrarte, ya no quedan esperanzas en mi de volverte a ver, tantos siglos sin tu presencia, sin saber nada de ti, sin volver a ver esos hermosos ojos azules que parecían brillar en la oscuridad, ese rostro de porcelana y la dulce fragancia de tu sangre, tu cuerpo, tus cabellos rubios, tu aliento, lo perdí todo y hoy no tengo nada, siento que estoy con las manos vacías como el día que naci. Nos separaron mi amada condesa, te alejaron de mi, de este demonio que liberaste y al que esperaste treinta largos años, como soportamos tanto Integra? Como nos amamos tantos y nunca dijimos nada? Sabíamos lo que sentíamos y confiábamos mutuamente, no necesitábamos palabras, nos decíamos todo con sólo una mirada… oh claro era eso lo que nos hacía suprimir las palabras.

¡Cinco siglos! Es el tiempo que te busque y aún no sé nada de ti, ya no tengo la esperanza de encontrarte con vida, sólo busco saber que paso contigo, quienes o quien te alejo de mi y por supuesto al final me vengare, vengare lo que te hicieron, lo que nos hicieron y al final podre irme en paz aún así mi destino sea el infierno.

Un gemido de dolor me despierta de mis pensamientos, no sé que son exactamente. No son humanos, vampiros ni licántropos, ellos aparecieron como hace un tres siglos y medio con mayor notabilidad, te sorprendería ver lo que le paso a este mundo Integra, sufrirías si vieras tu patria en ruinas, fue destruida tan rápidamente y yo no hice nada por ella. Yo seguí mi camino como Seras Victoria el suyo, no sé nada de ella desde que enloquecí y destruí el lugar donde naciste. Ella pelea muy bien, recuerdo cuando trato de hacerme entrar en razón, lo que hizo que me enfureciera más hasta casi acabar con su existencia, creo que ella sabía que ahora sin tu control hacía lo que quería sin control alguno, pero yo no me divertía, no es como antes, ya no es divertido... sólo un desahogo de lo que haré con quienes nos separaron. Cada vez que mataba te recordaba y terminaba como hoy pensando en el pasado, pensando en ti.

Ya puedo consumir las almas de otros sin desaparecer, fue duro tantos experimentos, pero debía hacerlo. Necesitaba ser más fuerte para poder hacer mi búsqueda y regresarte a tu lugar, a mi lado. Pero aún así no lo logre, fracase, no llegue a tiempo, lejos de mi desapareciste y hoy no sé ni donde está tu cuerpo, deseo verte de nuevo, deseo tener nuestro primer beso, deseo todo de ti y no tengo nada, ni un cabello tuyo.

Hoy no hago más que lamentarme, que fácil es hacerlo cuando no estoy en tu lugar. Eres tú la que sufrió, eres tu la que desapareció, sola sin nadie que conozcas, en manos enemigas pensando en el inútil de tu sirviente, que jamás llego… oh Integra te he fallado.

Recuerdo aquella vez, cuando legue a Londres por ti. Volví ya no como sirviente, sino como el hombre que pide tu mano, que pide que seas suya. Reclamando lo que desea, dispuesto a luchar para tenerte y hacerme digno de tanta divinidad. Excitado empale a nuestros enemigos y decore todo para la ocasión, me arrodille frente a ti y agache mi cabeza para luego mirar tus relajados ojos llenos de satisfacción, siempre confiaste en mi. En ese momento sólo existías tú y nadie más, éramos sólo nosotros que sabíamos lo que pasaría al terminar todo, seríamos uno sólo para siempre. Diciéndonos el si, llamándonos con ese lazo de marido y mujer, mi condesa respondió bienvenido a casa, conde. Hasta que fuimos interrumpidos por una ruidosa voz, cuyos intentos de hacerla menos ruidosa eran imposibles hablo despertándonos a ambos. Debí haberte llevado lejos de todo en ese momento, dejarlos a todos y irme contigo aunque te opongas, hubiéramos estado juntos hasta ahora sin haber estado separados treinta años para luego separarnos para siempre, ahora sólo tengo que conformarme con soñar contigo, mi amada Integra.

Ha empezado a llover, las gotas se mezclan con la sangre limpiando el pasto a mi alrededor y lavando los negros rostros por la sangre seca en los cuerpos empalados, todos eran fuertes. Sus poderes eran tan raros pero no los deje usarlos por la rapidez con que los ataque, hoy no tenía buen humor ya que hoy fue el día que desapareciste, fue triste para ellos al final, pero su tristeza se irá con su último aliento y la mí perdurará por la eternidad.

Ellos son los llamados Zeners, no sé que tipo de criaturas serán o si fueron maldecidos como yo, lo que sé es que son crueles como todos los demás, han estado matando a todos los que no sean de su especie, una estúpida filosofía. Su sangre se ha vuelto muy cotizada por los vampiros, es muy exquisita, pero capturar tan sólo uno de ellos es una odisea, lo cual me parece raro haber matado un gran grupo de ellos tan fácilmente, posiblemente aun empezaban a conocer lo que ellos son realmente. Varios de ellos son jóvenes, he sentido varios grupos de ellos últimamente, sea lo que sea que estén haciendo no tengo interés en cruzarme en su camino, tengo cosas más importantes que hacer, pero hoy me encontré casualmente este numeroso grupos, querían matarme pero al final los mate yo.

Ellos dijeron algo raro antes de atacarme, mencionaron un nombre, que me matarían en honor de Apocalipto. Debe ser su líder o un tipo de Dios que se crearon, los tiempos se han vuelto locos, si hubiera pasado esto cuando estuvieras conmigo te hubiera llevado lejos de esto para que no vieras como destruye todo a nuestro alrededor, al final sólo me importaba tu bienestar.

Otra vez lo hice de nuevo, no recuerdo en que momento empezó, pero de nuevo hable como si me escucharas o estuvieras a mi lado, pensar que tenía tantas cosas que susurrar a tu oído, seguro te hubieras sonrojado tanto, pero hubiera callado tus protestas con besos.

Perdido Alucard como siempre pensando en el pasado a lo lejos el aroma de la sangre de sus compañeros alguien era alertado, alguien a quien todos temían y muchos amaban. Sus ojos azules brillaron con tanta intensidad mientras a lo lejos trataba de ver como si su vista fuera de halcón, pero desde tierra. Rodeado de hombres y mujeres de gran nivel de fuerza estaba el líder de los Zeners, quien con fuerza depositada en su puño aprisionaba su espada. Podía sentir el olor de sangre, el lamento, nombrar su nombre, lamentando haber usado su nombre para fracasar al final, eran vergüenza, el dolor del fracaso.

-¿Qué sucede, Apocalipto?- pregunto un joven hombre de aproximadamente 28 años de cabellos rubios y ojos azules, su rostro era angelical, la tranquilidad de sus expresiones y ese desinterés eran su mayor característica, pero que su apariencia nos los engañe, nadie sabe quien era realmente él, sólo era neutral y siempre estaba a lado de Apocalipto, ni siquiera ella sabía quien era realmente él, se llamaba Gabriel y su fuerza era mayor a la de cualquier Zeners, pero no de Apocalipto o tal vez eso creían todos hasta hoy.

-Encárgate del grupo- dijo Apocalipto mientras de su espalda brillosas alas que brillaban con intensidad materializaban para luego ser alas negras y se estiraban después de largo descanso.

-Oh, sabes que no me gusta ensuciarme las manos con sangre- respondió Gabriel con una pequeña sonrisa ante tan gloriosa escena.

-No te pedí un favor, te he dado una orden- respondió con frialdad para luego dar un fuerte salto desde tierra haciendo un gran remolino que hizo hundir la tierra que piso, ella desapareció en el cielo con rapidez.

-Pero que mujer tan arrogante- dijo Gabriel quedando pensativo de donde iría tan apresuradamente.

A kilómetros de distancia nada podía esconderse de ella, podía verlos a todos como si tuviera el mundo en la palma de su mano, podía sentir a sus hombres morir y mencionar su nombre, escuchar hasta el último suspiro de sus vidas y el goteo de su sangre de su cuerpo.

Ella llego en tan poco tiempo al lugar donde estaban sus hombres, aterrizo más calmada sin hacer tanto ruido desapareciendo sus alas como un cristal que se rompe en mil pedazos que luego se desintegra, camino por el campo verde bajo el resplandor de la luna. Mientras caminaba aspiraba ese olor de muerte, los conocía, cada aroma era alguien que trato, eran los últimos zeners que habían reclutado, ellos recién habían nacido y se habían unido al ejercito para llevar a cabo el exterminio. Todos jóvenes, ninguno tenía más de veintidós años; aún no sabían como controlar su fuerza ni sabía a ciencia cierta sus poderes, pero tenían el espíritu de lucha que ella buscaba entre sus hombres. Camino hasta encontrar lo que llamo su atención, todos estaban muertos, empalados y regados en el suelo, el escenario estaba teñido con la sangre de sus hombres, pero ella siguió caminando en busca del culpable.

No entendía como alguien podía haber eliminado a sus hombres con tanta facilidad, pero sea lo que haya sido lo mataría. Ella jamás había perdido una batalla.

Alucard a lo lejos sin esperar visita, miro el cielo gris humedeciendo su rostro con la lluvia. Cuando el bajo la mirada a lo lejos vio lo que jamás espero volver a ver, una mujer de largos cabellos rubios y ojos azules que brillaban con intensidad y más fuerza que la luna lo miraban fijamente a medida que se acercaban sus pasos, su figura delgada se resaltaba más cada instante ante sus ojos, las facciones de su rostro los conocía, los había visto antes, ese rostro hermoso que tanto miro perdido en distracción estaba frente a él una vez más.

Sintió como si su pecho lo aprisionara, su corazón parecía saltar y volver a la vida, sus ojos en par se abrieron desmesuradamente ante la visión, la excitación de su ser lo hacia casi paralizarse, sus manos pesaron con más fuerza que su espada cayo al suelo, no se movió ni respiro, el aliento de su boca salía como si se estuviera ahogando, de sus ojos salieron oscuras lágrimas de sangre. Su armadura hizo ruido por el constante movimiento de su cuerpo que temblaba de ansiedad, no sabia que hacer ni que pensar, sólo un nombre venia repetitivamente a su cabeza y su boca para retornar como eco, ella podía ser ella, como es posible, acaso era una alucinación suya, su locura parecía haber tocado fondo, él no sería tan dichoso para que Dios se la devolviese.

Ella se veía como aquella vez, la vez en que se arrodillo frente a ella al regresar a Londres. No tenía un parche en el ojo como la última vez que la vio, él simplemente no sabía que pensar, se quedo ahí sin creer mirándola acercarse a él.

Apocalipto lo miraba con frialdad, lo despreciaba desde lo más profundo de su ser, el olor de su sangre, de muerte. Ella supo que se trataba de un vampiro, no tendría piedad con él.

¿Integra?¿Integra?¿Integra? dijo sin parar Alucard, ¿eres tú? Oh Dios si tanto me odias hoy te pido piedad, detén está maldita alucinación que tanto me hace sufrir y tanto me hace anhelar volver a tenerla junto a mi, su pecho muerto aprisionaba sus deseos como si todo se encontrara ahí, concentrado a punto de estallar.

Frente a frente, ella lo miro de lo alto, como si se tratase de un insecto lo miro como algo inferior. Ella escucho con claridad lo que de sus labios salió

-¿Integra?... has perdido la cordura, vampiro- respondió ella al ver la extraña reacción que tenía al mirarla- un ser despreciable como tú que destruyo un ejercito de zeners como este sólo puede revelar tu identidad, Alucard- ella había escuchado de él antes, habían reportes de él pero no le había tomado importancia, aunque realmente ella no sabía la historia completa de su pasado, sólo que era una amenaza.

Alucard se puso de pie al verla con tal claridad y no pudiendo evitar acercarse a ella, saber si es Integra realmente, aunque sus palabras demostraba no tener ningún recuerdo de ellos que daba la posibilidad de que no sea ella, ¿pero porque ella tiene la forma de la mujer que ama?, pero sin poder dar ningún paso delante sus piernas de paralizaron como su cuerpo lleno de emociones que sentía no poder contener más.

-No eres más que basura- Apocalipto desenvaino su espada con tanta velocidad que en tan sólo segundos ella estaba tras de él, ni siquiera sintió el momento en que lo atacó, su armadura fue cortada como papel y su cuerpo atravesado como hoja, sus ropas tiñeron de sangre que brotaron abundantemente ante la profunda herida. Sin poder entender toco su pecho para luego llevar a sus ojos su ensangrentada mano. Su mente quedo en blanco, no sabía que hacer, sólo quería tenerla de vuelta, tal vez un momento en trance, tal vez sólo un sueño del cual luego despertaría con lágrimas en los ojos desde que la perdió. Sólo espero el siguiente ataque.

-No perderé mi tiempo en una basura de tu clase que ni siquiera es capaz de defenderse-respondió Apocalipto con frialdad al ver la actitud de su contrincante, ella se paro para luego dar el golpe final, volteo hacia él y molesta vio que aún seguía entero. Pero no sería por mucho tiempo, su espada afilada estuvo a punto de cortar su cabeza cuando está fue detenida por las manos de una mujer que se interpuso entre ambos.

-¡MAESTROOO!-un fuerte grito despertó a Alucard, era Seras Victoria después de casi cinco siglos, lucia distinta a pesar de nunca envejecer-despierte- grito menos fuerte entonces tratando de contener la espada de Apocalipto.

Apocalipto retrocedió enojada al haber sido interrumpida, más aún de que la hayan hecho retroceder, aquella muchacha de vestimentas oscuras había podido detener con sus manos el filo de su espada, ella avanzo y volvió su ataque hacia Seras quien trato de evadirla, pero su brazo fue cortado y su grito llego como música a los oídos de Apocalipto quien la miraba con diversión.

Sin darle tiempo de curarse Apocalipto extendió su brazo libre al nivel de sus hombros para luego de su mano salir un sinnúmero de esferas pequeñas que brillaban con intensidad-procura hacer esto divertido- una vez dicho esto las pequeñas esferas azuladas fueron disparadas con una gran velocidad hacia Seras que sujetaba su brazo herido y veía con horror reflejado en sus ojos esas concentraciones de energía que antes vio destruir ciudades enteras cuando la vio por primera vez, ahora iban contra ella a gran velocidad sin darle tiempo de escapar.

Ella grito al sentirlas explosiones alrededor de su cuerpo golpeándola con fuerza provocando que su sangre escapara de su cuerpo y su carne se destrozara, trato de regenerar cada parte destruida, ella sabía que no podría contra ella, pero tenía que hacer tiempo suficiente para escapar, mientras él a lo lejos hacía el conjuro.

Cuando las explosiones acabaron Apocalipto se abalanzó a ella con velocidad para atacarla, Seras reacciono rápidamente evadiendo el ataque a pesar de su herido cuerpo, tenía que evitar más heridas mientras se regeneraba. Mientras Apocalipto mostraba incomodidad de que su contrincante sólo evadiera su espada, ya se estaba aburriendo de jugar con ella.

-Estás vez no escaparás- dijo Apocalipto haciendo un salto alto que paso por la cabeza de Seras que no supo en que momento, ella dio un fuerte patada en su espalda que hizo que cayera al suelo de forma violenta, mientras ella extendió sus alas y desde lo alto lanzo su espada que había cambiado de forma para ser una lanza que se dirigí con gran velocidad hacia Seras que trataba de levantarse, está la atravesó, ella grito y con sus manos trato de sacarla de su cuerpo, pero está estaba enterrada en el suelo manteniéndola atrapada mientras quemaba su carne retardando la recuperación de su cuerpo.

-Es inútil escapar, vampiro-ella bajo hacia Seras desapareciendo sus alas- es ridículo las debilidades de tu especie, débiles a la plata, al agua, matarlos es tan fácil que me aburren tan rápidamente. Nos son más que escoria, una especie tan débil no merece existir.

-¡¿Y LA TUYA SI?!- grito Seras con amargura, pero Apocalipto sólo la miro con frialdad- no tiene derecho a hacer lo hacen, matar a todos. Quitarnos el derecho de existir, alguna vez fueron humanos, acaso ya no queda nada de eso en ustedes?

-Cierra la boca- Apocalipto piso su espalda haciendo que la lanza atravesar más su cuerpo hasta tenderla en el suelo- sólo el más fuerte tiene derecho vivir, una especie maldita como la tuya no debería seguir existiendo…-miro con desprecio a la muchacha tendida en el suelo que escupía sangre- alimentándose de sangre, existiendo a costa de la sangre de otros. No perdonare a una especie como la tuya, serán los primeros en ser exterminados.

Apocalipto sujeto la lanza, está se redujo hasta salir del cuerpo de Seras, había tomado nuevamente la forma de una espada, aprovecho el momento para zafarse de su enemigo y ponerse a distancia de ella.

Seras murmuro bajamente "apresúrate" vio a su maestro a lo lejos, este estaba perdido en sus pensamientos como la vez que ella se alejo de él "HAZLO YA" grito finalmente

Apocalipto se percato de su plan, pero cuando menos lo espero una gran fuerza parecía aplastarla impidiéndole moverse, su espada cayo de su mano y ella en el suelo trato de levantarse, a su alrededor símbolos extraños se formaban de color rojo que brillaban su alrededor encerrándola en un gran circulo que parecía impedir que su mueva.

Seras aprovecho la ocasión y se dirigió con rapidez a Alucard, está lo ayudo a levantarse apoyándolo en su brazo, debían escapar lo más rápido posible antes de que el conjuro acabe. Otro hombre apareció acerándose a Seras.

-Has demorado demasiado- dijo Seras.

-No ha sido fácil hacerlo, ella es demasiado fuerte. Si no escapamos rápido nos atrapará- respondió este, su rostro tenía una cicatriz y frente a su rostro dos mechones lo adornaban, se llamaba Sixto, alguna vez jefe de Iscariote, el último y único sobreviviente del Vaticano desde aquella tragedia.

-Ya podemos irnos, él está inconsciente ahora, tendrás que contarle todo cuando despierte- miro Seras con cierta amargura.

-Me harán sentirme culpable de nuevo- rayos, pensó Sixto- no fue fácil contigo y ahora tendrá que lidiar con él, además tampoco fue fácil usar el hechizo de Hellsing para paralizarla.

-Deja de quejarte que no tienes opción- Seras miro por última vez a Apocalipto que la miraba con amargura- lo siento Integra, esto por tu bien- ella desapareció llevándose a Alucard acompañada de Sixto en un rayo que corto el cielo.

Apocalipto miro está escena con amargura, juro que los mataría la próxima vez por tal humillación. Al cabo de unos minutos ella pudo deshacer el conjuro que la ato. Molesta cogió su espada y miro a lo alto, ellos habían escapado.

Pronto llegaron otros zeners frente a ella, estos miraron con horror a sus compañeros atravesados en lanzas por todos lados, Apocalipto estaba en medio de todo como desorientada. Alma miro a Apocalipto, esta tenía sangre en sus ropas, sintió susto pensar que ella estuviera herida. Ella era una de las personas que siempre estaba a su lado, que había jurado protegerla aún así eso le costase la vida, era fría a veces pero cuando se trataba de Apocalipto un miedo la invadía de que ella estuviera herida, ella era su familia, ella en verdad la quería mucho y la admiraba.

-¡Estás herida!- Alma se acerco rápidamente a ella conteniendo sus lágrimas de miedo para sujetar su brazo y curar sus heridas, pero Apocalipto la evadió con una mano impidiendo que la toque.

-No es mi sangre- Apocalipto volteo hacia Dante que miraba con gran amargura a su alrededor- ¡Dante! Trae a los visionarios y que luego presenten su informe ante mi, que no muestren la información a nadie más que a mi.

-Entendido, su majestad- este se inclino haciendo una reverencia.

-Deja de llamarme así- tan molesto pensó- tantos años y sigues siendo tan formal, provocarás que un día de estos te mate.

-Lo siento- respondió Dante, inclinándose ante ella una y otra vez para que lo perdonase, lo cual la enojo más.

-Que el grupo de curación busque sobrevivientes y destruya los cuerpos de los que están muertos- ella miro a Alma que tenía la cabeza agachada llena de vergüenza luego de hablar con Dante- déjalo, no estoy herida. No tienes que preocuparte tanto, Alma.

-Lo siento-oculto sus lágrimas en la sombra de sus mechones- te he ofendido, pensar que podrías haber sido lastimada es dudar de tu fuerza, ¡perdóname!

-Tonta- toco su cabeza con la palma de su mano en señal de cariño- pensé que Esther era la más llorona, ahora ve que me equivoque.

"espera a que veas a Esther y ya verás" murmuro Dante al escuchar la conversación entre Apocalipto y Alma.

Dejando solos a Alma, Dante y los demás Apocalipto volvió con sus hombres, regresarían a la ciudad dada ya terminada la jornada del día, por desgracia con bajas el día de hoy.

-¿Quiénes pueden haber hecho esto?- dijo con amargura Dante

-Sea lo que sea son muy fuertes para haber derrotado a este escuadrón- respondió Alma que miraba seriamente a su alrededor- ella lucho con ellos sola.

-Así parece, pero no veo ningún cuerpo, al parecer escaparon- Dante extendió su mano y de está apareció un triángulo invertido sobre su palma, en ella pareció la imagen de una mujer de vestimentas claras y cabellos negros sueltos.

-¿Qué necesitas, Dante?- dijo Isabel que había escuchado su llamado.

-Apocalipto a dicho que envíes un grupo de visionarios aquí inmediatamente y un grupo médico- dijo Dante

-¿Cuantos son?- pregunto Isabel mientras con un movimiento indico a otro dar la orden.

-Todo un escuadrón- respondió con amargura Dante apretando sus puños.

-¡QUÉ!- expreso sorprendida sin poder creer Isabel- como es posible que haya pasado- ella dio vuelta y se retiro para preparar todo, Dante cerro la palma de su mano para acabar el contacto.

Los visionarios eran aquellos zeners que habían nacido con la capacidad de ver todo los hechos pasados con sólo tocar lo que hay a su alrededor o estar ahí solamente, estos formaban parte de otro grupo, separados de los que luchaba o guerreros que eran los que estaban siempre a lado de Apocalipto, mientras que el grupo de curación eran zeners con poderes de curación, ellos se dividían en grupos para ir siempre con los grupos guerreros encargados de curar sus heridas al final de cada batalla, a pesar de sus poderes curativos y no pertenecer al grupo de lucha estos tenían mucha fuerza que les garantizaba la vida a otros.

Los zeners con los siglos habían logrado establecerse como una sociedad, ellos habían creado una ciudad en el centro de Inglaterra, Londres, que por razones que todos desconocían Apocalipto había decidido que sea ahí lo cual implico hacer una limpieza que era matar a todos los seres que habían tomado en lugar para que ellos lo habitaran, está se había convertido ahora en la ciudad de las luces debido a que los zeners siempre tenían extraños poderes que se relacionaban con formas luminosas.

Debido a su gran fuerza estos habían logrado reconstruir todo y levantar su ciudad en pocas décadas, ahí se concentraba la mayor cantidad de zeners, pero en el castillo principal sólo vivían los más cercanos a Apocalipto, ella era el líder de todos ellos, la primera.

Apocalipto después de tan humillante encuentro había regresado a la ciudad, todo el escuadrón con el que había partido se encontraba ya en la ciudad y ella había regresado a sus aposentos sin decirles nada dejando a Gabriel atrás, necesitada esta sola.

Al cerrar la puerta tras de si, se sentó al borde de su cama. No sabía lo que sentía, pero se sentía extraña luego de ver a ese hombre, se preguntaba quien era él sin darse cuenta de lo que estaba murmurando. Los recuerdos de su cabeza era blancos, no había nada que recordara de su pasado y por más que tratase nunca llegaba a nada, nunca se esmero tampoco en averiguar su pasado, pero ahora parecía perturbarla. Dejo caer su espada al suelo y está desapareció antes de hacer ruido, estuvo así perdida mirando al suelo con la mente en blanco por largo rato hasta que se paro y salió al balcón de su habitación, la lluvia era muy fuerte, no se había dado cuenta que estaba lloviendo. Miro la luna que estaba clara, su rostro se mojo rápidamente como sus ropas y sus cabellos, pero ella ni sintió el brote de sus lágrimas en sus ojos que se confundían entre la lluvia que resbalaba por sus mejillas.

Su soledad fue interrumpida cuando escucho la voz de Gabriel que se encontraba apoyado en la pared a su izquierda, ella ni siquiera se había percatado de su presencia.

-Veo que hoy no ha sido una buena batalla- dijo con voz relajada Gabriel.

-¿Cuanto llevas ahí?- pregunto Apocalipto seriamente.

-Hace instantes, pero continua- hizo un gesto de reverencia ante ella- no quise interrumpirte, Apocalipto- este camino por su lado para retirarse.

-Gabriel- dijo Apocalipto para guardar un breve silencio que este se detuvo- ¿qué sabes de mi pasado?

-Haa era eso lo que te perturbaba hoy-junto sus manos con entusiasmo a la altura de su pecho- bueno mi querida Apocalipto no sé más de lo que sabes, siento mucho decir esto pero es verdad.

-Hoy vi a un hombre- agacho la mirada, sus ojos brillaban en la sombra de sus mechones- no se por que me sentí tan rara cuando lo vi, no sé que es lo que senti exactamente pero cuando lo vi una breve imagen paso por mi mente, era él que estaba arrodillado frente a mi, fue borroso pero pude sentir que era él.

-Apocalipto- dijo seriamente Gabriel sin mirarla- tu pasado lo sabrás a su debido momento- este se alejo de ella y ya frente a la puerta dijo volviendo su acostumbrada calma- deberías dejar de provocar la lluvia, vine por eso. Sólo tú eres capaz de hacer un rito así por eso vine, inundarás la ciudad si sigues así además los muchachos están en una fiesta en tu nombre y la has arruinado.

- Ja- rio Apocalipto al escuchar sus últimas palabras- aún no saben lo que paso…-se quedo en silencio-no dejaré que nadie los lastime nunca más, yo los protegeré.

-Lo sé- sonrió Gabriel al escucharla- tan emotiva como siempre, aunque tus expresión traten de ocultarlo, no es así?- cuando este abrió la puerta fue derrumbado en el suelo por Esther que lloraba con gran exageración sujetando sus ropas con fuerza sobre su pecho y lloraba sin parar, ella ni siquiera se aseguro de que sea la persona indicada a la que dirigía su llanto. Prácticamente estaba aplastándolo en el suelo a Gabriel que trataba de quitársela encima mientras Apocalipto estaba por escapar por el balcón al verla, sabía que era a ella a la que buscaba y no pretendía dejarse atrapar.

-¡SE ESCAPA!- grito Gabriel al ver a Apocalipto tomar vuelo para escapar, mientras este trataba de hacerle ver a Esther que no era él a quien buscaba, está al verla se paro dejando a un asfixiado Gabriel para ir tras Apocalipto.

- HERMANA- grito en sollozos Esther que miro sus ropas manchadas de sangre.

Apocalipto molesta vio tras de ella a Esther gritar sin control- malditos, estoy segura que Dante y Alma están tras de esto- se alejo lo más rápido posible antes de que Esther extendiera sus alas y decidiera perseguirla.

-Porque te corres de mi- grito llorando Esther quien la perseguía- ¡¡¡HERMANA!!!

-¡¡DÉJAME EN PAZ!!- grito Apocalipto al verla acercarse más, está acelero su vuelo hasta desaparecer saliendo fuera del alcance de Esther y salvarse de sus asfixiantes abrazos.

-DEJAME CURAR TUS HERIDAS- grito nuevamente Esther- ¡por que huyes!

A lo lejos Dante y Alma se ahogaban en risas, ello habían visto todo a través de la palma del primero, una de sus tantos poderes. Habían engañado a Esther de que Apocalipto había salido herida en una batalla y se había encerrado en su cuarto como siempre hacia al regresar a la ciudad.

-Ella nos va a matar después de esto- dijo Alma sin evitar reír mientras Dante no podía evitar las carcajadas.

-Sabía que Esther era la más llorona entre ustedes dos- rio Dante

-¡No digas eso! Yo sólo me preocupe de que estuviera herida, lo cual es normal ya que nuestra principal tarea es protegerla y estoy seguro que tú también sentiste lo mismo que yo al verla- respondió molesta Alma.

-No digas tonterías, Alma- este más tranquilo miro la luna- ella jamás a perdido una batalla.

Un fuerte ruido los interrumpió.

-NO ES POSIBLE- Isabel con los ojos completamente marrones y si iris reducidos hasta desaparecer miraba el lugar, era una visionaría y lo que acababa de ver la dejo sorprendida. Daba vueltas a su alrededor observando lo que había pasado antes, era como si ella estuviera ahí presente, podía ver todo claramente y no podía creer que Apocalipto había sido reducida. A ese hombre lo vio, sabe su nombre por la boca de Apocalipto, pero no sabe quien es, retrocedió más, antes para ver y lo vio. Parada frente a él ella lo miro fijamente, sus ojos eran rojos y su rostro triste, quería entrar a su mente pero no pudo, sólo escucho salir de su boca ¿Integra?

Dante fue hacia Isabel y la sujeto de su ropa- ¿que has visto?- exigió sacándola de su trance.

-No puedo decirte nada- ella lo empujo- sólo es a ella a la que le diré lo que vi- está camino lejos de él, mientras este la miraba amargamente- no intentes darme ordenes.

-Por favor, Isabel- dijo Alma- ella nos importa tanto como a ti.

Isabel volteo hacia ella y dijo- es un solo vampiro el que hizo todo esto, él al parecer la llamo Integra, no sé que significa. Pero lo más importante es que ella fue paralizada por algún tipo de hechizo, es posible que sea alquimia. Sea lo que sea parece que sólo puede detenerla un momento, ellos lo usaron para escapar y lo lograron.

-¿QUÉ?¿ como es posible que alguien haya podido hacer eso?- pregunto Dante

-Lo desconozco, sea lo que sea eran tres personas. El que hizo este hechizo parece que no ha perfeccionado este hechizo, pero…. Lo que no entiendo es porque ella los dejo escapar- se pregunto así misma.

-Estás dudando de su fuerza- Alma avanzo para tirarle una cachetada pero la mano de Dante la detuvo.

-No seas idiota….no es eso, ella es más fuerte de lo que vi, pero no uso su fuerza por completo, nosotros sabemos muy bien que ella no tiene limites en su fuerza y cada día algo nuevo descubre en sus habilidades, ella es capaz de destruir ciudades enteras en segundos, pero… pero está vez ella se contuvo, es como si se hubiera resistido a matarlos, pero estoy segura que no fue a mujer… fue por él, ella lo llamo Alucard.

-¿El de los informes?- pregunto Alma sin poder creer aun.

-Sí, yo misma he visto sus matanzas. Nunca lo he visto yo misma, solo he investigado como lo hice con los otros, es una bestia que sólo destruye todo, pero siempre tiene esa expresión de tristeza, como si buscara algo y no pudiera encontrarlo… pero no entiendo por que la miro así.

-¿A ella?- respondió Dante- ese maldito se atrevió a tocarla!

-No, él ni siquiera pudo acercarse a ella, ni atacarla- Isabel dio vuelto y camino lejos de ellos- ya termino todo, ordeno a los hombres- quemen todo- murmuro luego muy bajamente- tengo mal presentimiento de esto.


Bueno muchachos espero que hayan disfrutado este capítulo, como habrán visto he hecho mención de nuevos personajes en este capítulo que son Alma, Dante y Esther, a ellos los verán seguido en los capítulos siguiente ya que quiero ahondar un poco más en la nueva familia de Integra que ahora como saben es nada menos que Apocalipto y ha perdido todos sus recuerdos. Algo que quiero darle a saber es que Sixto es el nombre que le di al personaje que aparece en el capítulo final de Hellsing( Romancia/ 95) que es el nuevo líder de Iscariote o así parece reflejar, yo asumi eso y he usado a este personaje para este capítulo y los que vendrán. Hasta el próximo capítulo ^^.