Capítulo doce
Tenma volvía feliz porque habían conseguido salvar a duras penas la empresa pero gracias al cielo lo consiguió, aunque le costó mucho, lo consiguió y triste también, una opresión en el pecho le decía que algo andaba mal con su esposa así que cogió el coche sin despedirse de nadie y puso rumbo a toda velocidad hacia su casa.
Llegó y lo dejó mal aparcado, tenía cosas más importantes que hacer y que pensar. Abrió la puerta desesperadamente y en el suelo había una carta. Se acercó lentamente y con miedo y al fin la cogió, se sentó en el sofá y la abrió.
-Esta letra no es de mi esposa...- La empezó a leer mientras sus manos temblaban.
Querido Tenma Tsukino,
Esta carta te la dejo para que sepas de lo que estoy hecho y de lo cruel que puedo llegar a ser cuando quiero venganza. Llevo planeando todo esto desde que Yuma fue a la cárcel. Tengo a tu esposa como rehén, espero que esto te sirva para pensar mucho mejor las cosas a partir de ahora.
Te estarás preguntando... ¿Por qué? ¿Qué he hecho para merecer eso? ¿Por qué ella? Te lo voy a responder. El porqué ya lo sabes, o deberías saberlo, lo que has hecho... Seguir amando a Serenity Tsukino y el porqué ella pues, porque la quiero y la voy a hacer mía, sí, sé que está embarazada de ti. ¿Qué pasaría si perdiera accidentalmente al bebé? ¿Qué pasaría si ambos murieran? De eso depende de tu elección. Sí, elección. Te daré dos opciones y elige la que quieras.
La primera, venir con un millón de yenes sin que nadie se entere porque si se entera alguien, tu, tu futuro hijo y tu esposa moriréis y luego irán tus otras dos hijas, junto con toda su familia, si lo haces, todos sobreviviréis y yo os dejaré en paz. Vamos Tenma, estoy seguro de que engañarás al banco como si nada para obtener el dinero, y la segunda, intercambiarte por ella y morir tú. ¿A qué es genial? Tú decides,hagas lo que hagas, te espero dentro de una semana en las afueras de la ciudad, en una casa abandonada que hay a la izquierda de la carretera, cuesta de ver pero lo hay, si vas lento lo encontrarás.
Tu querido amigo Takeru Miyamoto.
-Cabrón, pero no te saldrás con la tuya...- Empezó a sudar. -A este tipo se le da bien intimidar pero si dice una cosa la hace. ¿Qué hago?-
Lágrimas de tristeza e impotencia empezaban a salir de sus ojos y sentía un gran dolor que lo recorría por dentro. En ese momento no estaba para pensar en nada, sólo quería llorar y estar solo. El teléfono sonó pero no quería contestar. Se levantó y lo desconectó de la corriente y fue a su habitación.
Aún recordaba la noche de el otro día, dónde durmió con su esposa y su hija y más lágrimas cayeron al suelo. Se dejó caer de rodillas y lloró, al cabo de unos minutos su teléfono sonó: Eran sus hijas. Se intentó serenar y armarse de valor, cuando lo consiguió contestó.
-Hola hija.- Intentó sonar tranquilo. -Conmigo no finjas papá, algo le ha pasado a mamá. ¿Verdad?- Esa chica había dado en el clavo. -Es terrible, no sé dónde está, sólo tengo la carta del tipo que la secuestró.- La rubia se impresionó y él le empezó a leer la carta.
En el otro lado de la linea reinaba el silencio ya que la rubia intentaba digerir lo que le había dicho su padre.
-Será... ¿Por qué?- Preguntó su hija casi llorando. -No lo sé, ese tipo está demente, optaré por la primera opción...- Dijo su padre y ella estuvo de acuerdo. -¿Pero de dónde sacarás todo ese dinero?- Tenma se lo pensó un momento. -De una cuenta de ahorros que le abrí a tu madre para que guardara el dinero que le daba.- La rubia calló. -Está bien, pero yo voy contigo. -El hombre se alarmó. -¡No lo permitiré! Te necesito aquí por si ocurre algo inesperado.- Intentó convencerla. -Está bien papá, tu verás lo que haces.-
Colgó un poco aliviado, ahora sabía que si hija estaba con él y que no haría ninguna tontería. Estaba cansado así que se tumbó en la cama y más recuerdos volvieron a hacerlo llorar.
A la mañana siguiente, al despertar. Notó más la ausencia de ella así que se vistió pesadamente. ¿Hasta cuando seguiría ese tipo acosándonos y amenazándonos? Ese chico estaba loco, demente. Desde el primer día no le cayó bien. Su actitud prepotente y soberbia no le hicieron gracia a Tenma y, ahora, no se arrepiente de no haber hecho tratos con él.
No tenía ganas ni de desayunar así que fue al banco a "sacar" el dinero a primera hora. Suerte que no había cola. Pensó al llegar, por lo tanto, supuso que sería rápido.
A la hora, ya tenía el dinero en un maletín negro. Salió hacia su coche y se dirigió otra vez a su casa. No tenía ánimos de ir al trabajo ni de hablar con nadie. Sólo de dormir y no despertar hasta que el día especificado llegara. Pero sabía que eso era muy poco probable. Llegó a casa, guardó el maletín bien escondido y se tumbó otra vez en la cama.
Sacó una foto de su bolsillo en la que estaban ellos dos juntos. Era una foto reciente de un día que fueron a la Torre de Tokio a pasear. Se veían pillados por sorpresa. Sonrió al recordar el momento en que les hicieron esa foto.
….....
Tenma y Serenity estaban apoyados en la barandilla de la Torre de Tokio con la brisa fresca de la noche. Él la abrazó por detrás y la besó. Luego notaron como un flash salía de algún lado y vieron a un fotógrafo que les había hecho una foto. El chico al ver las caras que pusieron ambos se asustó pero Tenma le sonrió.
-Hazme tres copias: Una en tamaño póster y otras dos en tamaño de foto para billetera.- El chico suspiró más aliviado y les dijo que lo tendrían mañana mismo.
Le pagaron al chaval y continuaron su cita romántica.
-En versión póster?- Preguntó ella sorprendida. -Así es. De este modo, puedo verte en el techo de mi habitación.-
Y ahora, fueron al restaurante de la planta de abajo par cenar tranquilos.
…...
-Serenity, cuánto te extraño. ¿Cómo debes estar? ¿Te estará tratando bien ese canalla? Sólo espero que estés donde estés, sea sana y salva.- Volvió a llorar hasta que se quedó dormido.
Serenity despertó de una noche larga. Se sentía adormilada y como si estuviera pesada. Se levantó poco a poco y no vio a nadie alrededor.
-¿Qué pasó?- Preguntó en voz alta. -¿Hola cariño. ¿Qué tal has dormido?- Esa no era la voz de su esposo. -Takeru... ¿Qué has hecho?- Preguntó dándose cuenta de la situación en la que se encontraba. -¿Que qué he hecho? Sólo arrancarte de los brazos de ese canalla que te hizo tanto daño.- Escupió el chico y ella negó con la cabeza.
Se quedaron unos momentos así. Ella aterrada por no saber de lo que era capaz su secuestrador, porque suponía que estaba secuestrada. Lo extraño de todo era que no estaba con la boca tapada, ni atada de pies y manos. ¿Qué pasaba con este chico?
-Sé que me hizo daño en su momento, pero también fue culpa de Yuma y lo sabes. Sé que mi esposo se lió con ella pero fue mi culpa, en aquellos momentos yo no tenía cabeza para pensar en nada aunque no lo pareciera. Tenía miedo de él y creo que eso fue el "detonante" para hacer lo que hizo ya que yo no le daba lo que él quería. ¿Crees que no lo sé? Él mismo me lo contó.-
Error, no debió de hacer eso porque sintió cómo la abofeteaba y caía a la cama pero ella no hacía nada para mostrar debilidad. Otro error puesto que le pegó más fuerte y esta vez, cerca del vientre y temió entonces por ella y le bebé. Había aprendido una cosa: A no retarle puesto que él tenía más fuerza que ella y contando que estaba loco, menos.
El chico cogió una jeringa y metió en ella un líquido de color verde que no reconoció qué era.
-Es un tipo de somnífero. Con la cantidad justa dormirás como un lirón durante los cinco días que estarás aquí, sólo si tu querido esposo se decide a aceptar alguno de mis tratos...- Dijo con total naturalidad. -¿Qué tipo de tratos?-
El chico no contestó y le inyectó la jeringa en el brazo y enseguida sintió todo su cuerpo pesado y un cansancio horrible. Lentamente cerró los ojos y el muchacho sonrió. Al fin tendría lo que quería y así de fácil, o al menos, eso creía él.
Si Tenma se decidía por la opción de intercambiarse por ella. Los mataría a ambos y si decidiera la opción de llevar el dinero, los mataría igual y además, se llevaría una buena cantidad de dinero. Pero se le escapaba una cosa: Tenma no era tan estúpido cómo creía.
Llegó el día especificado y Tenma despertó nervioso. Se vistió como pudo ya que los nervios y el miedo lo invadían y al cabo de cinco minutos sonó el timbre. Sabía perfectamente quién era. Se apresuró a bajar y cuando la abrió sus hijas lo miraron molesto. Se preguntó por qué.
-¿Acaso estabas pensando en dejarnos aquí solas?- Preguntó Serene enfadada. -Esa era la intención.- Respondió él nervioso. -Pues ya te vale, iremos contigo quieras o no.-
Cuando ambas se ponían de acuerdo en una cosa, nada ni nadie en el mundo era capaz de hacerlas razonar. En eso eran igual a su madre: Hasta que no tenían lo que querían, no desistían así que sólo asintió.
-Pero seguidme a una distancia bastante larga, no quiero sorpresas.- Ordenó en tono firme.
Las gemelas asintieron y se subieron cada uno en sus respectivos coches. Ellas irían en el de la rubia y en el otro iría Tenma con el maletín. Repartidos ya en los coches. Pusieron rumbo hacia la casa especificada en aquella carta...
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Bueno, dentro de poco el final pero no creo que esa el siguiente, ya se verá XP.
Y Read & Review. Son alentadores para todos los escritores así que no me sean vagos y dejen alguno ^^
