08.30 am

Con un gemido entre resoplo y resoplo, Horatio Caine caía sobre su lado derecho tras recibir una patada en las costillas. Escuchó reír a su atacante y antes de que pudiera recuperar la respiración lo volvieron a sentar cogiéndolo de manera violenta del brazo. Horatio dejó agachada la cabeza para protegerse la cara. No podía arriesgarse a que le alcanzaran en los ojos o entonces sus posibilidades de salir de allí serían mucho menores que las actuales.

Tras un par de empujones más el tipo se marchó, dejando al pelirrojo intentando recuperar la respiración. Cobarde...me atan las manos y luego me atacan. Tomó aire y levantó la mirada. Había echado un vistazo antes a la habitación pero la llegada del encapuchado había cortado su análisis. Observó de izquierda a derecha lo que tenía enfrente. No había nada más allá que un cubo, la puerta, un ventanuco y él mismo. Dios mío, ¿cómo voy a salir de aquí?¡no hay nada!. Vale, relájate Caine...piensa. Tienes que enfriar la cabeza...¿quién puede ser?. Tu lista de enemigos es larga, si, pero tiene que haber alguna pista.

Después de veinte minutos, Horatio, aunque dolorido, consiguió recuperar la calma. Por su cabeza pasó la posibilidad de que su equipo se preocupara cuando no apareciese y empezaran a buscarle.

Se preguntarán unos a otros y después irán a ver a Frank y Yelina...estoy seguro.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando la puerta volvió a abrirse. Sin levantar la cabeza, Horatio dirigió sus ojos hacía arriba, para intentar captar quien era. De repente el mundo se paró a su alrededor y se quedó sin respiración. No...no puede ser...esto no está ocurriendo...¡despierta Caine, despierta!. Ante él se erguía un hombre entrado en sus 70, con los ojos azules y el pelo igual que el de Horatio. El hombre sonrío cruelmente mientras se acercaba a su prisionero. Se agachó, cogió con brusquedad la cara de Horatio y le obligó a mirarle.

- "Hola hijo, ¿sorprendido?" - rió fuertemente ante la mirada de terror que se había instalado en los ojos del teniente

- "No...no es posible...tú...tú..." - tragó con dificultad - "tú estás muerto"- susurró

- "¿Muerto?" - volvió a reír y soltó la cara de Horatio - "tu creías que me habías matado, bastardo, pero los federales se encargaron de hacerme desaparecer. ¿No estás contento de ver a tu padre, Horatio?" - le puso una mano en el hombro y apretó - "¡te he hecho una pregunta, desgraciado!".

Horatio tomó aire para evitar soltar otro gemido de dolor. Cerró los ojos al notar que las lagrimas asomaban.

-"No hagas esto, papá...es un error" - La presión en su hombro aumentó y con ella el miedo que crecía en el interior del pelirrojo.

- "El único error aquí fue el que cometiste cuando me intentaste matar y ahora...ahora vas a pagar" - dijo gritando. Golpeó con el puño la parte izquierda de la cara de su hijo y aprovechó cuando cayó tumbado para pisarle en el pecho. - "Tan grande es tu fama, Horatio...y ahora mírate, ahí tumbado, sudando, temblando...aterrado"

- "Para...para...papá, no lo hagas "


08.30 am Miami Dade PD

El laboratorio parecía el seno de una tormenta. Calleigh, Frank y Yelina se encontraban en una sala rodeados de técnicos de sonido, imagen, reconocimiento...todos conectados al ordenador en el que habían introducido la página web.

Al pulsar intro la cara de los tres reflejó el más puro horror. Era una cámara que mostraba, en directo, la habitación en la que se encontraba Horatio. Desde el minuto uno, todos los técnicos se pusieron a trabajar sin cesar intentando captar de donde venía la señal.

- "¡Quiero la localización YA!" - gritó Calleigh - "El teniente Caine está siendo torturado, no quiero que levantéis la cabeza de vuestros ordenadores. Cualquier información puede ser útil. ¡Vamos, vamos, vamos!"

- "Hay alguien con él" - dijo Yelina apuntando al monitor. - "vamos...gira la cabeza para que te veamos" - y entonces lo escucharon claramente.

-"No hagas esto, papá...es un error"

- "El único error aquí fue el que cometiste cuando me intentaste matar y ahora...ahora vas a pagar. Tan grande es tu fama, Horatio...y ahora mírate, ahí tumbado, sudando, temblando...aterrado"

- "Para...para...papá, no lo hagas"

El silencio cayó en la sala, solo interrumpido por los teclados. Calleigh y Frank miraron a Yelina cuando vieron que está se apoyó en la mesa, mirando fijamente la pantalla.

- "No...no es posible" - dijo la colombiana - "John...John Caine murió cuando Horatio tenía 16 años y Raymond 12"