CAPITULO 8
(Pov Darío)
"MIERDA ES VIRGEN, ES VIRGEN..."-.
Me senté en el suelo del baño. Un baño bastante grande para una sola persona, pero acostumbrados a los baños de mi casa o de la casa de mis abuelos esto era minúsculo.
Respiré todo lo hondo que pude... la tenía atada en la cama, yo no era como mi padre o como mi hermano, no tomaría a una mujer a la fuerza, era diferente a eso.
La primera vez de alguien, debía ser bonita, algo que recordar como bueno no como algo sucio...
Miré mi erección y no bajaba, de solo pensar que estaba a menos de diez metros de mi...
Me mojé la cara con agua fría y abrí la puerta, me quité la camisa y los pantalones. Ella me miraba. Estaba llorando.
-No te haré nada-.
Miró sus manos atadas.
-Me gusta eso de atar- respondí a su pregunta mental...-.
-¿Por qué?-.
-Las preguntas las hago yo-.
Asintió.
-Me duelen las manos-.
-Tiene que doler, es bueno, que sea incómodo-.
-¿Por qué?-.
-¿Otra vez haciendo preguntas?-.
Se mantuvo callada.
Me acosté a su lado con esa duda latente en mi cabeza, no sabía cómo actuar con una virgen, nunca había desvirgado a una chica... ¿le dolería mucho?.
Al pensarlo mi polla casi da un salto de alegría pero me mantuve quieto.
Encendí la TV, la película porno que había comprado estaba justo en pausa como la dejé. Le di a "play" en el mando a distancia y apagué las luces. Quizás viendo esto se me pasaba... o ella decía algo o... me pedía que la tocase.
La película no tenía mucha historia, lo de siempre.
Chica aburrida mira la TV, abre la puerta y es el vecino que viene a darle más que compañía.
A diferencia de otros hombres eso de ver a lesbianas... o de ver un trió.
No me ponía nada.
El sexo era algo mutuo entre dos personas, dos, no más. Había tenido oportunidades con varias mujeres pero nunca me había gustado eso de... follar con espectadores.
La chica estaba a cuatro patas y gemía, artificialmente como en todas las películas porno como si le estuviese metiendo algo jodidamente grande pero no era tan grande, al menos comparado con lo mío... no lo era.
Ella miraba atenta la película.
Sus pezones se endurecieron...
-¿Te gusta la película?-.
Se sonrojo.
-Me lo tomaré como un sí-.
(Pov Alaska)
No quería ver esa cosa... pero tener a un adonis como ese niño pijo a mi lado y ver una película X a todo volumen no ayudaba... y tampoco el hecho de que le estuviese pudiendo la cara de Darío al protagonista rubio que estaba sofocado por el esfuerzo que estaba haciendo.
Cambiaron de postura. La chica saltaba encima de él y la cámara se entretuvo en la expresión del hombre que la sujetaba con todas sus fuerzas, o eso parecía.
Algo entre mis piernas se calentó... dios, no podía ser verdad.
Cerré los ojos por un momento y miré a Darío.
Estaba en bóxers y el bulto en ellos era cada vez más y más grande de tal modo qué la punta de su miembro asomó por la cinturilla de los bóxers..
Me relamí sin quererlo. Noté que me estaba mirando.
-¿Lo quieres?-.
Quitó su bóxer y dejó que viese su miembro grande, grueso y jodidamente ... ENORME.
-Dime que lo quieres-.
Posó su mano en su miembro y la movió lentamente arriba y abajo, otra vez arriba y abajo. Aquello se hinchó más... Dejé de prestar atención a la película.
-Alaska- dijo con voz pausada y un gruñido salió de su pecho jodidamente erótico-.
-¿Si?- dije sin voz-.
-Dime que lo quieres- los movimientos de su mano se hicieron más seguidos-.
-Lo quiero...-.
