CAPITULO 10
(Pov Darío)
No había podido pegar ojo en toda la noche, había recibido un correo de mi abuelo Hakon , su correo semanal para contarme las novedades sobre la familia.
Al parecer habían encontrado a dos hombres de Duque apaleados y por pedazos en un contenedor cercano, además de un pescado podrido, era un mensaje, según lo poco que sabía sobre esto, alguien pronto moriría y lo habría ahogado.
La situación en los negocios estaba tensa y no lo ponía en duda, mucho menos cuando
Hakon que no quería saber nada del negocio, lo decía en ese e-mail.
En cuanto a Alaska ella estaba durmiendo. Le había soltado las manos por comodidad. Pero no era un secreto el hecho de que lo que habíamos tendido justo ahora, no era más que el principio.
Ahora entendía el porqué las parejas en la familia estaban tan unidas ese sentido de pertenencia, los celos desmedidos y los castigos que les hacían cumplir los hombres de la familia a las mujeres por cosas tan simples como mirar en la tele algún famoso y soltar algún comentario.
No había casa en mi familia que no tuviese una puerta negra, automáticamente y desde muy niños veíamos entrar a nuestros padres, tíos, abuelos... y no se nos ocurría preguntar, sabíamos desde muy pequeños que esa sala era solo para ellos y que esa sala sería para nosotros cuando creciésemos.
Yo sentía esos celos desmedidos hacia Alaska y me asustaba el hecho de asustarla por esos mismos celos pero tampoco es que sintiese demasiado apego por las normas victorianas, y contenciosas en las que se forjaba mi familia.
Simplemente era lo que era, y sentía ese apego por mucho que quisiera huir de él y demostrar al mundo que yo era diferente a todos ellos, al emparejarme de alguna manera a Alaska estaba demostrando todo lo contrario, estaba demostrando que esas normas contenciosas, como las había llamado eran parte de mi núcleo y eran parte de mi al igual que el ser sadomasoquista.
Recordé mi primera vez en la facultad con una chica un año mayor a mí, y recuerdo que no me gustó, fue muy simple.
Normalmente mis abuelos, tíos y padres tardaban en salir de esa sala con la puerta negra horas, y nosotros en media hora habíamos acabado, la chica no había esperado ni a que yo pudiese correrme, ni tampoco se esforzó mucho para ello, así que consideré mi "primera vez" la que tuve con una de las criadas en la casa de los Casannova.
Se me hacía raro al principio pensar, que ellas, las criadas medio desnudas que se paseaban por la casa, pudiesen estar de acuerdo con eso de acostarse con todo hombre/mujer que se les ofreciese, pero ellas lo tenían como un trabajo por no hablar de que disfrutaban con él. Esa sí que fue mi primera vez, algo intenso, tórrido, y sucio, como debía ser el sexo algo épico que recordar durante mucho tiempo.
Y todas estas divagaciones me llevaron a la conclusión de que echaba de menos a mi familia y de que ahora que sentía esa pertenencia con esta mujer y de que sabía que bajo ningún concepto, me la podían arrebatar... debía presentarla en sociedad, porque ella no era una más, no era una criada, ni era sexo porque si, era mucho más que eso esta había sido mi primera experiencia sin látigos ni salas negras, sin contar mi primera vez con mi compañera de universidad. Y había sido algo bueno, no había sido sexo sucio, me sentía bien conmigo mismo.
Alaska se movió en la cama y dejó a relucir su espalda, se veía ligeramente bronceada ella era sexy sin quererlo. Y virgen, había sido mía por primera vez.
La adrenalina galopó por mis venas en respuesta dejándome claro que ella era MIA
MIA Y DE NADIE MÁS.
Encendí el portátil y miré la pantalla, una video llamada de mi hermano Kevin... qué coño quería. Me encerré en el baño y pulsé la pantallita para verle.
Tenía a Evangeline en los brazos, la niña estaba más grande y llamaba papá a
Kevin, abuelo a mi padre y a Hakon ... en cambio a V le decía "Vishious" y a Duque "Dante".
Era la preferida de la casa, por tener el nombre de la abuela y por llamar así a
V y a Duque, tal y como lo hacía la difunta madre de ambos.
-Hola hermano- dijo sonriendo- di hola al tío Evangeline-.
Ella sonrió.
-HOLAAA- dijo agitando su manito-.
-Hola cielo, te tengo algo preparado-.
-sí, sí, si- dijo y dio saltitos en los brazos de su padre-.
-Te compré un collar, que brilla mucho-.
Una gargantilla de tifany que tenía guardada en la caja fuerte de la habitación.
Ella abrazó a su padre y le dijo algo al oído.
Kevin asintió.
La niña se fue gateando.
-¿Donde va?- pregunté-.
-Dice que tiene algo para ti, ha ido a buscarlo-.
-¿Cómo te va?-.
-Bien, estoy en casa, acabo de llegar de trabajar-.
-¿Y la familia?-.
-Ya sabes... hay algunos problemas- ató su pelo en un moño, parecía un concursante de gran hermano-.
-Sí, eso me han dicho-.
-Una cosa-.
-¿Si?-.
-Jackson va para Boston tiene cosas pendientes por allí, va con Zafrina-.
-Como no-.
-Sí, esos dos no se despegan-.
Evangeline volvió y me enseñó un dibujo con muchos colores.
-¿Es para mí?-.
La pequeña niña asintió.
-Gracias mi reina-.
Ella se sonrojo y se tapo la cara.
La puerta del baño sonó...
-Hermano tengo que dejarte-.
-¿Quien es?-.
-Es...
-TE HAS ENAMORADO VERDAD... TE HAS ENAMORADO-.
Kevin eufórico... bueno...
-Shhhh-.
-MELL KEVIN SE NOS CASA-.
Apagué el portátil y lo deje sobre el lavamanos, abrí la puerta y allí estaba ella.
"Round two... listos para darle más intensidad al cuerpo virginal de la chica..."
