Ladrón

Miré por encima de mi grueso libro de Alquimia a la joven hija del maestro, picaba unas pocas verduras sobre una gastada tabla de cortar antes de echarlas dentro de una olla de estofado.

Revolvió unos segundos el hirviente líquido en la estufa, sacó una porción con un cucharon, y no sin antes soplar y verter un poco del líquido naranja sobre la palma de su mano, llevó sus labios hacia su mano probando la cena de esa noche.

Sentí como se erizaban los vellos de la nuca.

Accedió mudamente con la cabeza, satisfecha consigo misma, mientras se volvía distraídamente hacía mí, y yo dando un respingo volví a clavar la vista en mi libro, apoyando mis codos en la tabla del comedor familiar, mientras jugaba vagamente con la silla de patas chuecas en la que estaba sentado, fingiendo estar concentrado en mi lectura, le miré disimuladamente de reojo, jamás admitiría que ni siquiera sabía que estaba leyendo, de hecho, había leído el mismo párrafo cinco veces, sin procesar nada de la información.

¡Era imposible!

Y consciente de que los estudios no podrían tener en mí el efecto deseado, preste mi total atención en la jovencita que preparaba con conciencia la cena, antes de que el maestro bajara de su estudio.

La vi deslizarse por la cocina y comedor de la humilde casa Hawkeye, y yo sabiéndola ocupada, aproveche para observarla, levemente avergonzado de saberme consiente de cómo miraba a la jovencita rubia.

Hacía año y medio atrás cuando hube traspasado el umbral de la casa del maestro Hawkeye, ni siquiera se me hubiera ocurrido dejar mis estudios por ver a esa niña pequeña y sin gracia.

Pero ahora, todo era totalmente diferente.

Era apenas una niña convirtiéndose en mujer, y yo ya era un adolescente en forma con las ocurrencias y las inquietudes de cualquier joven de mi edad, encerrado en una vieja casona sin más compañía que un viejo y su hija, y las cosas en las que antes apenas prestaba atención, ahora requerían mayor importancia de la que me habría gustado.

Si, no podía negar que estaba creciendo, y no solo yo, ella también lo hacía.

Mis ojos recorrieron desde la punta de sus cabellos rubios, cortados al ras de su nuca, hasta las plantas de sus pies.

Su rostro empezaba a dejar los rasgos redondeados de la niñez, y sus facciones parecían más elegantes y delicadas, su cuerpo era al fin acorde a la madurez con que siempre se había presentado, las blusas se le ajustaba en lugares exactos y las faldas, parecían sentarle mejor que nunca.

La miré ponerse de puntillas para alcanzar un algo sin importancia de encima de una alacena, la blusa de corte clásico se le subió apenas unos centímetros, y no pude evitar notar su pálida piel debajo de la misma, recorrí con la vista su esbelta figura y como un indiscreto posé mi vista en su trasero, sentí un escalofrío recorrerme la espalda.

-Riza-chan –Llamé yo, mientras ella ajena a mis pensamientos, me dirigió una mirada estoica desde su lugar.

-¿Si, Mustang-san?

Y yo actué como el idiota y desequilibrado hormonal adolescente que era, no sabía ni siquiera porque la había llamado, solo quería notar sus ojos castaños en mi dirección.

-Ehhh –Y balbuce como un tonto -¿Qué... que... vamos... a cenar?

La chica miró la olla hirviente, y luego a mí, como si no creyera que le hubiera llamado solo para eso, era suficiente con el olor que emanaba de la estufa para cual sería el menú de esa noche, enarcó una ceja, y con la misma indiferencia de la que siempre hacía gala contestó:

-Estofado –Y volvió a lo suyo.

Y yo clavé los ojos en el libro sintiéndome más estúpido de lo que jamás me había sentido en la vida:

¿Realmente le había preguntado que íbamos a cenar? ¿No podía haberle dicho cualquier otra cosa?

¿Preguntarle cómo había sido su día? ¿Cómo había estado la escuela?

Inclusive preguntarle del clima, habría sido una mejor opción... pero no... Yo como un tonto, le había hecho la primera pregunta que había pasado por mi mente.

¡No sabía qué era lo que me estaba pasando!, podía presumir que desde siempre había logrado mantenerme sereno y ecuánime frente al sexo femenino, y en ese pequeño poblado de la ciudad del este, era más que evidente, al menos dos veces por semana recibía una invitación de jovencitas (nada feas) solicitándome citas, o enviándome toda clase de regalos, regalos o citas, que siempre rechazaba para no lograr el enfado de cualquiera de los integrantes de la familia Hawkeye.

Pero con ella y mis ojos volvieron a posarse nuevamente en Riza, por alguna extraña a su lado, me sentía como un tonto.

-Riza-chan –Volví a llamar, aún sin saber el motivo de mi llamada.

-¿Si, Mustang-san? –Repitió ella el movimiento se volvió hacia mí, con su expresión inmutable en el rostro.

Y al notar sus ojos castaños sobre mi persona, volví a sentirme como lo que era.

Ella suspiró enfadada.

-Mustang-san –Y me miró con el ceño fruncido, como quien regaña a un perro especialmente molesto – te agradeceré que hagas el favor de no molestarme si no tienes algo verdaderamente importante que decirme, si deseas saber cuál es la cena, levántate y míralo con tus propios ojos.

Tal vez cualquier otra persona en su sano juicio hubiera tomado la dura respuesta de Riza como una descortesía, se hubiera marchado indignada y no le hubiera vuelto a hablar durante un tiempo considerable; sonreí, sin embargo, yo, Roy Mustang, nunca me he considerado especialmente cuerdo.

-Riza. –Volví a llamar yo, por tercera ocasión, dejando en el olvido el "chan" tras su nombre, con que siempre le había hablado desde hace más de un año, jamás volví a utilizarlo para referirme a ella.

Me levanté de la silla vieja desvencijada y adelantando un par de pasos quedé justo a la espalda de ella.

-¿Si, Mustang-san? –Contestó ella del mismo modo, pero su tono de voz parecía gélido, cruzó los brazos encima de su pecho.

Y sin saber porque, ni estando consiente de la imprudencia que estaba cometiendo, ni sus consecuencias, hice lo que jamás se me hubiera ocurrido cuando conocí por primera vez a la pequeña rubia, que se presentó tímidamente en la cena.

La bese.

La sentí respingar bajo mis labios, pero solo eso y yo envalentonado, dejé mi boca unos segundos más de los apropiados, fue gentil y breve, torpe ladrón, mi primer acto en delinquir en mi vida, había sido el de robar un beso. Me separé apenas un parpadeo después, y sintiendo todavía la adrenalina corriendo por mis venas, encaré a la rubia.

Riza ni siquiera se movió, ni gritó, me abofeteó o me aventó algo de estofado hirviendo, como había temido, se limitó a verme con esos expresivos ojos castaños, enarcados por sus cejas doradas. Me pareció ver un ligero rubor coloreando sus mejillas, pero bien podría ser producto del vapor proveniente de la cena.

-Riza... –intenté hablar yo, pero ella me cortó apenas al escuchar su nombre.

-Mustang-san –habló con voz queda –No vuelva a hacer eso.

Y entonces me sentí avergonzado, ligeramente indignado, no estaba preparado para su rechazo, aunque no lo admitiría nunca, creí ilusamente que al verme siempre admirado de distintas féminas, sería igual con Riza, sentí la cara arder, sus ojos clavados en persona me daban la respuesta que buscaba, ella pensaba lo mismo, que me había atrevido a catalogarla como una de mis tantas admiradoras, obsesionadas con tener una cita conmigo.

Accedí con una cabezada seca.

-No volverá a pasar, lo siento.

Y ella moviéndolo la cabeza afirmativamente, como cuando hizo al probar la cena, volvió a sus labores.

Nunca volvió a mencionarlo, sobra decir que yo tampoco.

Regresé a mi lugar de dos zancadas, y clavé la vista en el libro de Alquimia frente a mi nariz, y durante toda la noche, no me atreví a levantar la cara del ejemplar.

Un beso legal nunca vale tanto como un beso robado.

Guy de Maupassant

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diana carolina Continuado:D Espero que te agrade.

W.P.R.9.8 Me alegra que te guste, el fic va a ser largo entre comillas, los capítulos con sus excepciones no van a ser tan extensos, pero en cuanto a la historia digamos que esa si va a ser un poco larguita, me encanta esta parejita, y quiero pasarme por varias etapas de su vida, un poco de la infancia y adolescencia antes de pasar a la etapa de los militares. :D Espero que te guste como va quedando la historia.

Dulce Locurilla Gracias, me alegra que te guste :D

lulufma Hola Lulufma, me alegra que te guste el final, cuando vi el anime de Brotherhood, me encanto notar que se conocían super bien, inclusive lo hicieron más notorio que en la primera versión del anime, por cierto pierde cuidado, seguiré actualizando rapidito. Saludos!

Muchas gracias por leer.

María de las Mareas