CAPITULO 20

(Pov Darío)

Las horas pasaban y esta niña no volvía, estaba de los nervios.

Eric vino y nos dijo que la señorita había ido a tomar copas... sola algo que me molestó mucho.

Escuché el teléfono de Duque.

-¿Si?... oh... si vamos para allá-.

Todos pasaron a mirarme como si supiesen de sobar que esa llamada en vez de haberla tomado Duque, la hubiese tenido que tomar yo.

-¿Qué pasa?- pregunté-.

-Tienen a tu chica, la tiene el reverendo-.

-¿cómo?- ni puta idea de quién era-.

-Es un... conocido pero no nos llevamos muy bien, se ha ido por los lugares equivocados tu amiga-.

-¿Ella está bien?-.

-Sí, está bien, en su despacho-.

-A SOLAS CON ÉL- grité-.

-Si, a solas, y es mejor no dejar una mujer a solas con ese tipo, es joven pero no sé porque las vuelve locas-.

-ERIC SACA EL PUTO COCHE Y LLEVAME ALLÍ-.

-Si señor- dijo tropezándose con sus pies y corriendo al coche-.

(Pov Hakon/

-¿Quién es ese tipo?-.

-¿quién?- dijo V apurando su copa-.

-El reverendo ¿es cura o algo?-.

-Lo fue pero... lo echaron por follarse hasta las estatuas- dijo Duque-.

-¿en serio?-.

-Pobre e inocente guitarrista...- dijo V riendo bajo y ronco- le gustan mucho las mujeres y es del tipo universal, aun que es muy joven-.

-Entiendo...-.

-No, no lo entiendes- dijo Duque riéndose- ese hombre es mejor tenerlo alejado de lo que es tuyo-.

-Vale ,vale, no dejaré a xinia cerca de ese hombre-.

-Ni a xinia ni a ninguna mujer-.

-Vale vale- dije y los miré- se habrá follado a... la chica de Darío...-.

-No lo creo, o puede que sí- dijo Duque- en todo caso Eric nos lo dirá-.

-Vale vale-.

(Pov Alaska)

Me dolía la cabeza, no recordaba nada solo que ahora estaba apoyada en una mesa y no había nadie a mi alrededor.

-Señorita- una voz masculina y potente algo ronca hizo que levantase la cabeza, pero no vi nada, provenía de un rincón de aquel despacho de paredes insonorizadas y recubiertas de cuadros.

-¿Quien habla?-.

Una risa corta y jodidamente sexy salió de ese rincón, pero no pude ver nada, era un hombre, estaba segura, de entre las sombras dio un paso hacia la luz y dejó ver sus manos y sus piernas, era grande, pero no dejó que la luz tocase su rostro por lo que no sabía quién era.

Sus manos eran grandes, morenas y venosas, muy potentes, masculinas y tenía varios anillos de oro caros y pesados bordeando sus enormes dedos mierda... quien era este tipo.

-En poco tiempo vendrán a buscarla-.

-¿Quien?-.

-Darío Casannova-.

La sombra se fue haciendo un sonido sordo con los zapatos de piel nuevos atados perfectamente en firmes nudos, el dobladillo de esos caros pantalones de gucci habían que sus piernas y andares fueran más elegantes, pero Darío no tenía nada que envidiar a esa ropa, él también vestía bien.

-¿Quién es usted?-.

-Soy un hombre, que devora pecados-.

No dije nada, ¿que se suponía que tenía que decir a eso?.

No le vi y se fue por la puerta oscura.

"Mierda... has bebido demasiado..."