A Gravitation FF

La Diferencia entre el sexo y el amor

Capítulo 5: El regreso del pasado…

Se sentía realmente gustoso y satisfecho de haber captado la atención de Shuichi con aquella romántica propuesta de matrimonio. A partir de ahora, nada ni nadie podría oponerse a su unión…apartando a los suegros, claro estaba. Esa misma noche después de la hermosa cena, Eiri y Shuichi se encontraban, ambos, acostados en la cama, abrazándose.

- Shu-chan, ¿te pasa algo? –le preguntaba tranquilamente el rubio escritor a su pareja.

- No, no sucede nada…-tratando de ocultar el problema sobre su "oscuro pasado", Shuichi intenta buscar una perfecta excusa.- Lo que pasa es que…todo esto me parece un sueño…

- La verdad es que a mí también me parece un sueño todo esto…-lentamente, el hermoso ojidorado comenzó a rozar sus labios con el lóbulo de la oreja de su prometido, a lo que éste responde con un bien marcado suspiro poco satisfecho.- ¿Te molesta que haga eso?

- ¿Por qué habría de molestarme?

- Porque muestras unos gestos poco agradables. ¿Acaso sientes incomodidad?

- Lo lamento, es que me siento algo mal, pero no es por ti, Eiri, en serio… -trata de excusarse el muchacho ante su pareja.

- ¿Necesitas alguna medicina? ¿Qué te duele?

- Solo es un dolor de cabeza, no te preocupes. Solo quiero que…-el rostro del pequeño enrojeció sin previo anuncio.

- ¿Shu-chan?

- Solo quiero que me abraces… ¿puedes hacerlo, Eiri?

- Me gusta tu cara cuando te sonrojas, eres todo un espectáculo digno de ver, mocoso…-diciendo esto, el rubio le abraza.- ¿Así está bien?

- Si, muy bien. Gracias, Eiri –sin mas que decir, el menor hunde su rostro en el cálido pecho de su pareja, quien lo abraza con ternura.- Te amo…

- Lo sé, yo también…

- Eiri soy realmente malo, ¿verdad?. Acepté casarme contigo y ni siquiera sabes mi más oscuro secreto…Eiri, si te lo digo, no me dejes de querer, te lo ruego…-mientras éstos pensamientos le ahogaban el alma, las lágrimas hicieron acto de presencia en sus hermosos ojos violeta, lo que Eiri pudo sentir, ya que las pequeñas gotas saladas estaban humedeciendo su camisa de dormir.

- ¿Shuichi, estás llorando? –el tono en el que le hablaba Eiri sonaba aún mas angustiado que la vez anterior.- A ti te pasa algo… ¿qué es?

- Perdón, lo que pasa es que éste dolor es realmente intenso…No quiero molestarte, así que hoy dormiré en el sofá. -el chico se levanta del regazo de su pareja.-

- Pero, Shuichi, a mí no me molesta…-Dijo mientras jaló a Shuichi y acostó la cabeza de su pequeño en sus piernas.

- Eiri… ¿qué haces?

- Siempre que has tenido problemas, nunca me preocupé por ayudarte ni consolarte. Déjame reparar mi error, déjame cuidarte, mi Shu-chan…

- Eiri, muchas gracias…-así, finalmente, el joven cantante se deja llevar por la atención y ternura de su prometido.

&&&

Los rayos del sol, poco a poco, iluminaban su delicado rostro y también comenzaban a molestarle, así que optó por levantarse de la cómoda cama en la que se encontraba descansando.

- ¿Eiri? –llama a su amado, quien se encontraba ausente.- ¿Dónde estás?

- ¡Ah! Hola, buenos días, mocoso –responde el rubio ante el llamado de su pareja.

- ¿Dónde fuiste?

- Fui a la farmacia a comprarte unas aspirinas. ¿Ya te sientes mejor?

- Eiri se preocupa por mí, me ama y es sincero conmigo…me siento peor que un traidor…

- ¿Mocoso, te duele aún? –Dijo de manera tierna Eiri para después acariciar el rostro de su novio.- Tus mejillas están ardiendo, será mejor que no vayas a trabajar hoy…

- No te preocupes, Eiri, estoy bien. Además sabes como se pone Mr.K cuando falto al trabajo…

- Al loco de la Mágnum déjamelo a mí. Tú debes descansar. Iré a la compañía a hablar con Touma, de paso que le doy la noticia de nuestro…-el joven es callado por su compañero.

- Deja que vaya contigo…

- Pero, Shuichi…

- Te prometo que pediré permiso para salir temprano del trabajo. Si tienes tiempo, puedes ir a recogerme…

- De acuerdo, vístete rápido que ya es tarde…

- Bien…-de pronto, el pequeño se extraña al ver que su apuesto escritor tomaba su cambio de ropa y se dirigía a la salida de la habitación.- ¿Adónde vas, Eiri?

- Voy a cambiarme al baño. No te preocupes por mí, no espiaré…

- No es necesario que te vayas…-diciendo esto, a paso lento, el pequeño se acercó a su pareja, dándole un apasionado beso.- Deja que te ayude a cambiarte…

- Vaya, esa proposición es un poco comprometedora, futuro señor Uesugi…

- ¿Por qué, cielo?

- Podría terminar tomándote sin control…

- Bueno, si es así, mejor desisto. No puedo llegar tarde al trabajo. Cierra bien la puerta cuando salgas…

- ¡Espera, espera! Te prometo que me controlaré…-Eiri le abraza con dulzura.- Ayúdame ¿vale?

- Pero bueno, que rogón me resultó usted, Sr. Uesugi…

- Bueno, solo tú me pones así…

Los dos rieron cara a cara y comenzaron a besarse de manera y tierna y amorosa, cuando el alocado sonido del despertador les hizo salir de su fantasía.

- ¡Las 8:30 de la mañana, Eiri!

- ¡Apúrate, Shuichi!

Terminando de cambiarse y sin poder tomar un tranquilo desayuno, la pareja se dirigió a NG; uno, para trabajar aun sabiendo que Mr. K le haría pasar a mejor vida con su loca Mágnum, y, el otro, para hablar con Tohma Seguchi para que éste dejara que Shuichi pudiera salir temprano del trabajo.

- Nos veremos después, Eiri…

- Shu-chan…-le llama el rubio.

- ¿Si, qué pa…? –es interrumpido por el dulce beso de su escritor.

- No hagas mucho esfuerzo hoy. No quiero que te me pongas malo…

- Muchas gracias… ¡Nos veremos después! –diciendo esto, el pequeño se aleja de su pareja a paso rápido.

Mientras corría hacia el estudio de grabación, las lágrimas no demoraron en correr por sus tostadas mejillas. Realmente, Shuichi no sabía como hablarle a Eiri de su bien guardado secreto, pero algo que también sabía era que a su amado no le agradaría nada saber los detalles. Al ver que ya estaba cerca de su destino, Shuichi trató de mantener la calma.

- ¡La li ho, minaa! 1 –Saludaba como de costumbre el joven de cabello rosado, hasta que sintió un escalofrío en su frente.- Buenos días, Mr.K

- Shindou-san, ahora mismo me vas a decir la razón por la cual has llegado tarde a trabajar…

- Lo lamento, me levanté tarde porque tenía algo de jaqueca. No es la gran cosa…

- ¿Jaqueca? –Pregunta extrañado Suguru.- Hubiera sido mejor que te hubieras quedado en cama. Estás muy pálido, Shindou-kun…

- ¡Oh no! ¡¿qué vamos a hacer?! ¡tiene una jaqueca! –exclamó Sakano con su típico remolino de "emociones".

- No te preocupes, Sakano-san, estoy bien. Por cierto ¿dónde está Hiro?

- Ah, Hiroshi recibió una llamada y fue a atenderla…

De pronto, la puerta del estudio se abrió con lentitud para luego dejar ver a un, notoriamente, preocupado Hiro, quien luego miró con algo de espanto a Shuichi…

No le digas que él está aquí, Hiroshi-kun. Si se entera, no querrá venir a casa por ningún motivo.

- Buenos días, Hiro, ¿acaso fue una llamada de Ayaka-chan? –pregunta sonriendo el muchacho de cabello rosa.

- Era tu madre, Shuichi. Como no habías llegado aún, quiso dejarme el recado a mí.

- ¿Qué es lo que quería mamá?

- Dice que quiere que vayas mañana a casa temprano. Necesita hablar contigo.

- Está bien, iré. Muchas gracias, Hiro –contesta sonriente.

- No se lo puedo decir. Quiero, pero no debo, aunque sepa que sufrirá mucho cuando vuelva a verlo…-pensaba un angustiado Hiro por la suerte de su amigo.

- Bien, chicos, tenemos que comenzar…

Todo ocurrió como de costumbre. Los ensayos marcharon bien a pesar de los momentáneos mareos de Shuichi por la causa que aún era desconocida. Tan solo tres horas y media después de haber comenzado los ensayos, Mr- K decidió interrumpir.

- Shindou-kun, en serio se te nota muy mal, mejor ve a descansar…

- Mr. K, que usted me esté diciendo eso... ¡ah, es el fin del mundo! ¡Ah…! –el pequeño calló de repente al sentir a la Mágnum del manager en su sien.

- Oh no, Shindou-kun, ¿qué le haré si mi Mágnum decide dispararse sola?

- Me-Mejor me callo ¿verdad?

- Creo que si…-afirma Sakano.- Aunque estás haciendo un buen trabajo, Shuichi-kun…

- Disculpen…-entra uno de los trabajadores de la compañía.- El presidente quiere verlos a todos en la oficina…

- Muchas gracias, en seguida vamos…-responde K.

Tranquilamente, todos –excluyendo a Shuichi- se dirigieron a la oficina del presidente. Hiroshi no podía evitar sentirse extrañado por Shuichi, quien se notaba algo sonrojado y nervioso. Luego, un detalle en particular hizo que todos se detuvieran al oír lo que Hiroshi empezaba a balbucear.

- Shuichi… ¿y ese anillo?

- ¿Eh? –exclamaron todos.

- Es muy caro...-susurra Suguru.- ¿Lo compraste tú?

- Eh… se nos hace tarde –Balbuceó nervioso el pelirosado.- No queremos hacer esperar al presidente, ¿verdad?

Todos, con algo de curiosidad, siguieron con su caminata, preguntándose acerca de la extraña actitud de Shuichi con respecto al "elegante" anillo.

- Disculpa, Touma…ya estamos aquí –anuncia Mr.K.

- Pasen, por favor…

Todos entraron incluyendo a Shuichi, quien vio sorprendido a Eiri sentado al lado de la ventana. Éste, al ver a su amado, esbozó una tierna sonrisa, detalle que congeló a todos los presentes en el despacho.

- Eiri, ¿qué haces aquí? –Pregunta más que desesperado el pequeño cantante.-

- ¡Le acaba de llamar por su nombre! –exclamaron todos sorprendidos.

- ¿Eiri-san, qué significa esto? Pensé que Mika-san y yo éramos los únicos que te llamábamos por tu nombre…

- Es lógico que me llame así de ahora en adelante… ¿no lo crees? –pregunta Eiri sarcásticamente a su cuñado.- Shu-chan, ven aquí conmigo…

- ¡¿Le dijo Shu-chan?! –Volvieron a exclamar el resto a tal sorpresa.

- Ustedes dos… ¿qué está pasando aquí? –preguntaba el ya molesto presidente.

- Lo que pasa es que…-Shuichi es interrumpido por su pareja, quien había rodeado desde atrás su cuello con los brazos.

- La noticia que quiero darles es que le he pedido a este lindo mocoso que se una conmigo en eterno matrimonio.

- ¡¿Qué quieres decir?! –exclama incrédulo Touma.

- Disculpa, Seguchi-san, se me hizo tarde…-dice apresurado Minato, entrando al despacho.- ¡Shui-chan, buenos días!

- Ho…Hola, Mina-kun –por solo tal saludo, Eiri se molestó un poco.

- ¿Por qué el silencio súbito? –pregunta curioso el recién llegado.

Nadie hablaba, estaban atónitos por tal noticia, ahora sabían el por qué del anillo. ¡Shuichi se casaba! No podían creerlo. Cuando por fín pudieron reaccionar, Suguru, Sakano y Mr. K se acercaron a ellos para felicitarlos, sin embargo, Hiro se notaba muy preocupado.

- Felicidades, Shindou-san…-alegremente, Suguru le da un fuerte abrazo a Shuichi.- Igualmente a usted, Yuki-san –le brinda la mano, la cual es muy bien recibida.

- Hazlo feliz, por favor… ¡te lo ruego! –le pedía Sakano a Eiri, el cual no pudo evitar reir.- Si Shuichi-kun viene llorando o decaído, de tantos ataques, voy a colapsar…

D-chan: Creo que eso ya debió haber pasado hace mucho…

Sak: No se burle, señorita, soy muy sensible.

Yuki: Oye, chica, será mejor que continúes.

D-chan: Últimamente estás muy emotivo, Yuki-kun… ¡Kawaii!

Yuki: Ya empezaste otra vez…

- No se preocupe, le prometo que Shuichi está en buenas manos…

- Igualmente digo yo. Si le haces algo malo que afecte su carrera, mi Mágnum estará presente…

- Calma, Mr.K, ya entendí…

- No entiendo… ¿qué es todo esto? –preguntaba Minato, aun sin entender.

- Bueno, Mina-kun, es que…-pero nuevamente, Shuichi es interrumpido por su pareja.

- Kanzaki, ya que estás aquí, te aviso que mi Shu-chan ha aceptado casarse conmigo…

- ¡¿Qué?! –exclama sorprendido.

- Así como lo oyes…No nos felicites, ya sabemos que estás MUY CONTENTO por nosotros…-comenta sarcásticamente Eiri.- ¿Touma, no vas a decir nada?

- Ya sabes mi opinión, no dejaré que ese matrimonio se realice…

Ante éste comentario, Eiri solo sonrió y abrazó con más apego a Shuichi, quien respondió gustoso dicho gesto.

- Bueno, siempre he hecho las cosas sin el permiso de nadie, así que me vale que no te guste la noticia…-dice sonriendo Eiri.

- Ehh…Shuichi, felicidades…-se acerca Hiro hacia él.

- Muchas gracias, amigo…

- ¿Estás seguro?

- ¿De qué hablas?

- Él aún no sabe sobre los detalles de tu pasado, Shuichi…-al ver la preocupación en los ojos de su preciado hermano, continúa.- pero se que él aceptará tu secreto, así como tú has aceptado el suyo…

- Si, tienes razón…

Ante todo el alboroto, Minato sale del lugar. Al mirar que no había nadie a su alrededor, comienza a marcar rápidamente un número telefónico desde su celular.

- Moshi…Moshi… ¿Amamiya-san?

Minato, ya era hora de que me llamaras. ¿Qué hay de nuevas?

- Shuichi se casará, señor…con Yuki Eiri…

¡Eso jamás!

Por otro lado, ya de noche, una pareja de novios se encontraba recostada tranquilamente en su dormitorio. Eiri veía la hermosa silueta de Shuichi moverse intranquilamente en la cama.

- ¿Qué sucede, baka? –le pregunta el rubio a su compañero.- ¿Aún estás enfermo?

- No te preocupes, ya se está pasando…Por cierto, Eiri, mamá quiere que vaya a verla mañana…

- Pero es fin de semana, enano…

D-chan: Yuki-kun, kawaii…quiere pasarla buena con Shuichi…

Shu: ¡Ah, Dayito-sama, por favor! Me avergüenza…

Yu: que mujer más pesada, sigue con el relato…

Shu: Kyaaa Eiri está molesto porque ya se viene la parte en que…

D-chan: ¡Shuichi-kun, silencio! ¡no puedes revelar lo que sigue!

Shu: ¡Ah, lo siento!

- Lo lamento, pero es que me preocupa…

- ¿Yo…puedo ir contigo, Shu-chan? –le pregunta apenado el rubio a su pareja, quien sonríe con inmensa ternura ante el gesto de su novio.

- Claro, por qué no…

Después de esto, antes de caer rendidos ante los brazos de Morfeo, ambos se despidieron con un apasionado beso, para después abrazarse tiernamente.

&&&

Ya de día, mientras Shuichi aun dormía plácidamente, Eiri trataba de escoger un traje adecuado para visitar a su futura suegra. Tomando un papel que tenía guardado en el escritorio, comenzó a ensayar…

- Buenos días, señora Shindou. Mi nombre es Uesugi Eiri. Sé, gracias a Shuichi, que a usted le fascinan mis obras y es por eso que le traje una que acabo de publicar hace poco. Bueno, yo… ¡qué decir de lo bello que es su hijo ¡que espanto! ¡Al lugar de enamorar a la suegra, voy a asustarla! ¡Bueno, otra vez! Señora, yo…amo a su hijo, y, aunque se que soy el despreciable sujeto que lo volvió gay, quiero casarme con él. –se imaginó de repente a una mujer sumamente enojada, tratando de matarlo. Gracias a eso se le congeló el cerebro.- ¡Ah, no funciona! ¡Me rindo!

- ¿Eiri, qué haces?

- ¡Eh, buenos días, Shuichi! ¡Levántate ya!

- ¿Qué hora es?

- Las 9:00 de la mañana…

- ¡¿Cómo?! ¡¿Por qué no me despertaste?!

- ¡¿No lo intenté?! ¡hice ruido hasta con las ollas y ni siquiera abriste un ojo!

- Bueno, bueno. Ayúdame a cambiarme ¿si?

- Bien…

Después de la presurosa preparación, la pareja subió al auto de Eiri y éste se dispuso a manejar hacia el lugar que su futuro esposo le indicaba.

- Supongo que debe ser ahí…

- Sí, esa es la casa de mi madre…

- Bueno, bajemos…

Ambos bajaron del auto siendo mirados por algunas personas. Como la mayoría del público era masculino, no pudieron reconocerlos, por lo que las cosas eran más fáciles.

- Eiri, estás muy apuesto…El negro te asienta muy bien…

- En cambio tu estás para comerte, Shu-chan…Ese conjunto que usas es el que más me gusta…

- Muchas gracias…-el pequeño le sonríe con generosidad.- Amor, tu corbata está mal puesta…

- ¡Agh! Creo que fue por salir muy apresurado…

- Deja que lo haga por ti…-ante la mirada embelezada de su rubio, Shuichi comenzó a acomodarle la corbata.- Bien, está lista…

- ¿Te parece si toco el timbre?

- Si…

Eiri tocó el timbre que se encontraba al costado de la puerta, la cual fue abierta por una muchacha albina, joven, bella y alta de cabellos castaños.

- ¡Onii-chan, que gusto verte!

- ¡Hola, Maiko!

A Eiri ésto le sorprendió un poco, ya que, a pesar de ser su hermana, no tenía similitud alguna con su adorado Shuichi. Aún con la curiosidad carcomiéndole, el joven saludó.

- Buenos días, Maiko-san…

- ¡Por Dios, es Yuki Eiri-san! ¡es un verdadero placer! Pasen, por favor…

Los dos entraron a la casa de amplitud promedio. Eiri se sintió realmente cómodo ya que el ambiente era realmente acogedor a comparación de su casa.

- Que casa tan acogedora…

- ¿Te gusta, Yuki-san?

- Si…es muy linda…

- Me alegro de que hayan venido. Esperen aquí que traeré algo de tomar…

- Maiko, ¿dónde está mamá?

- Dijo que saldría por un asunto. No te preocupes, no demorará…-diciendo esto, al joven se metió a la cocina.-

- Shuichi… ¿y tu padre?

- Creo que no te lo dije. Falleció cuando ingresé a la secundaria.

- Ah, ya veo, lo lamento.

- No te preocupes…-el chico le sonríe.- ¿Eiri, estás nervioso?

- ¿Se me nota?

- Claro que si. Todo tu cuerpo parece un vibrador…No te preocupes, mamá entenderá…

- Estoy muy nervioso. ¿Te parece si voy al baño a lavarme el rostro, Shu-chan?

- Si, es aquella puerta de la izquierda…

Shuichi le señaló a su acompañante el camino y, después, volvió a sentarse en la sala. De repente, el sonido de la puerta abriéndose alertó al muchacho, quien vio a una mujer adulta de cabello castaño abrir la puerta.

- Madre…

- ¿Eh? ¡Oh, hijo! ¡Cuánto tiempo sin verte! –la mujer abraza a su hijo.

- Te extrañé mucho, madre…

- Shuichi, tanto tiempo sin verte.

- ¿Cuál fue la razón de la invitación?

- Solo quería verte, hijo…

- Pero, mamá, estás temblando…

- Es porque él ha regresado, querido.

- Cuando dices él…te refieres a…

- Así es, Shuichi. Ese hombre ha vuelto a aparecer…

- Shuichi, gracias por…-el escritor mira fijamente a la mujer que se encontraba al costado de su pequeño.- Buenos días…

- Oh, buenos días. ¿Usted es Eiri-san, verdad?

- Sí, así es…

- Encantada, yo soy la madre de Shuichi…

Aquella impresión si que fue tremenda. Shuichi tampoco tenía similitud con su madre. ¿Qué estaba sucediendo?. Aquellos pensamientos fueron interrumpidos por el ambiente, que extrañamente, se había vuelto espeso…

- ¿Shuichi, sucede algo? –Le pregunta preocupado Eiri a Shuichi.

Todavía no podía asimilarlo, ¿él estaba de vuelta? ¿por qué? ¡Ya habían pasado 11 años después de lo sucedido!. ¡¿Por qué justo ahora que comenzaba a ser realmente feliz?!

- No, no puede…ser…

- ¡Hijo! ¡Shuichi!

- ¡¿Shuichi?! ¡Shuichi!

Eso fue lo último que oyó antes de ver todo completamente oscuro. Sabía que, de ahora en adelante, todo sería oscuridad para él. Su peor pesadilla del pasado había regresado a desmoronar su presente y a destruir su futuro…

Continuará, mina-san…

Gracias por el apoyo, les prometo que lo continuaré más seguido!

Atte. Namida no Megami

1 Saludo diario de Shuichi