La Diferencia entre el sexo y el amor

A Gravitation FF

Capítulo 6: ¿Será el final de todo?

Todo se había vuelto negro, todo lo que le rodeaba era la temida oscuridad de su pasado. ¿Por qué estaba sucediendo esto? ¿Acaso merecía sufrir de ésta manera tan cruel? Todo sentimiento de culpa atormentaba la mente ausente de Shuichi, lamentándose en su inconsciencia acerca de su oscuro pasado.

- ¡Shuichi! ¡Shuichi!

¿Qué era eso? Una voz suave y varonil le llamaba con súplica y con obvia angustia.

Al abrir sus ahora opacos ojos, lo primero que pudo divisar fue un par de ojos dorados llenos de preocupación.

- ¡Hijo, despierta!

- Eiri, mamá…

- ¡Oh hijo, que bueno que estás bien! –la mujer, llena de lágrimas, abrazó a su débil hijo.-

- Perdón por preocuparlos...-al tratar de ponerse en pie, el pequeño volvió a caer mareado.

- ¡Shuichi! –alzó la voz Eiri, para sostenerle antes de que diera contra el suelo.- ¿Qué tienes?

- No es nada, no te preocupes…

- Pero, Shuichi…

- Te…agradecería que no me preguntaras más, por favor…

Eiri se sentía muy preocupado por la actitud y la salud de Shuichi, quien no parecía querer ser sincero con lo que le sucedía.

Shuichi sabía que si hablaba acerca de lo que le pasaba en verdad, tendría que contarle también el secreto de su pasado, por lo que decidió no comentar nada.

- Eiri-san, llévelo a casa, por favor…

- ¿No preferiría que él se quede aquí?

- No, creo que es mejor que usted cuide de él. Shuichi se encuentra bien estando con usted, así que no tengo de que preocuparme…

- Bueno, está bien, señora…

- Shuichi, por favor, cuídate mucho… ¿si? –le dice preocupada su madre.

- Gracias, mamá. Estoy con Eiri así que no tienes de que preocuparte.

- Onii-chan, no estés descuidando tu salud y tampoco le des problemas a Yuki-san…

- Si, si, Maiko, ya lo sé…

Después de ver la última sonrisa de su amada familia, Shuichi partió con Eiri hacia la casa que ellos dos compartían. Eiri, sin embargo, se hallaba muy preocupado por la actitud tan ausente y desconfiada de Shuichi.

Todo el camino hacia casa fue incómodamente silencioso. Mientras que Eiri andaba preocupado por la actitud de su pequeño, Shuichi tenía cosas propias en qué pensar.

Después de, aproximadamente, dos horas de viaje en el auto de Eiri, ambos llegaron sanos y salvos a casa, aunque Shuichi no se notaba muy saludable como solía aparentar diariamente. Eiri dirigió su llave hacia la cerradura de la puerta para después mirar a su pequeño prometido.

- Déjame ayudarte a caminar…-le dice Eiri con amabilidad al joven de ojos violeta.

- Yo puedo solo, no te molestes…-al intentar ponerse de pie, éste cae duramente en el asiento.

- No seas terco, deja que te ayude…

- No soy un bebé, Eiri. Si te digo que puedo caminar solo, es porque puedo…

- ¿Quieres que me ponga nuevamente serio, verdad?

- ¿Estás buscando pelea?

- No. Eres tú quien está muy raro, Shuichi. Y como no quieres hacerme caso, me dirás ahora mismo qué secreto es el que guardas…

- ¿Se-Secreto? ¡deja de decir tonterías!

- Si no me estás ocultando nada, ¿por qué estás tan nervioso?

- ¿Desconfías de mí?

- No, claro que no. Pero creo que si somos pareja, no debemos ocultarnos nada, Shuichi.

- No tengo nada que decirte. Sólo estás imaginándote cosas donde no las hay.

- Shuichi, en serio estás muy extraño y odio verte así. Desde el día en que nos prometimos, te la has pasado llorando todas las noches. Entiéndeme, por favor, solo quiero ayudarte.

- Entonces entiéndeme también tú a mí. Te lo ruego, por ahora no me preguntes nada…

- Lo lamento, quizás soy muy molesto…-al decir esto, Eiri agachó la cabeza.

- Amor…-Shuichi acaricia tiernamente la mejilla de su pareja, haciéndole mirarle.- me siento muy feliz de que te preocupes por mí. Gracias, Eiri…

Ambos se dan un enternecedor abrazo cálido, una muestra de amor que, quizás, sea la última que ésta pareja comparta con aquel sentimiento que les une.

Por la noche, Eiri se levantó pesadamente de la cama, al sentir como su tierno novio hacía hasta lo imposible por poder dormir. Con delicadeza, el escritor acarició la cabellera del pequeño, quien, al sentirle, se dio la vuelta para quedar cara a cara con Eiri.

- Lo lamento, Eiri, ¿te he despertado?

- Pues si. Me molesta que te estés moviendo tanto en la cama, no me dejas dormir…

- Lo…lo lamento, Eiri. Mejor me voy al sofá a dormir…

- Tonto ¿crees que voy a dejarte? –Eiri abrazó con apego a Shuichi, haciéndole imposible al pelirosa la tarea de levantarse de la cama.

- Eiri…-el chico le corresponde el abrazo con fuerza, provocando que Eiri quede nuevamente preocupado.- Te amo…

- Dime… ¿pasa algo?

- Pase lo que pase…confía en mí, por favor…

- ¿Por qué lo dices?

- Por nada. Solo quiero que siempre creas en mí…

- Eso no es problema para mí. Siempre he creído en ti, Shuichi…

Diciendo esto, ambos se acomodaron uno junto a su pareja para después caer ante la merced del ansiado y deseado mundo de los cálidos sueños.

Al día siguiente, mientras Eiri aún descansaba tranquilamente en la habitación, Shuichi se preparaba para salir a pesar de que aún era domingo.

Mirando por última vez a su amado, el ojivioleta se dirigió hacia la puerta principal, abriéndola con la ayuda de la llave.

- Hola, querido Shuichi…

Esa voz, esa aura tan espantosa, ese olor a ordinario alcohol de viejo bar, esa repugnante esencia de maldad.

Temeroso, Shuichi alzó la mirada hacia la extraña persona, para después dibujar en su rostro una expresión llena de horror.

- Tú… ¿qué estás haciendo aquí? ¿Q-Qué quieres?

- Pero, vaya, ¿desde cuando te has vuelto tan insolente, mocoso?

- ¡Vete! ¡No quiero saber nada de ti!

- ¿A qué le temes? ¡Ah, claro! ¿No quieres que tu apuesto prometido me conozca, no es así?

- ¡¿Qué diablos buscas, maldito?! ¡Son 11 años los que han pasado y ¿ahora te dignas a pararte frente a mí?!

- Shuichi, ¿por qué tanto escándalo afuera? –Dice algo fastidiado Eiri saliendo de la habitación para después mirar a su pareja con algo de extrañeza.-

- E-Eiri…no vengas…

- ¿Qué pasa, Shuichi? ¿Acaso te avergüenzas de mí?

- ¿Quién es él, Shu-chan?

- ¡Vamos! –El semblante tranquilo del hombre cambia a uno de completa ira.- ¡Vamos, Shuichi! ¡Dile quien soy!

- ¡Basta ya! ¡Vete!

- ¿Qué está sucediendo aquí? ¿Quién es éste hombre?

- ¡¿Por qué no hablas?! ¡Dile a este joven que soy tu padre!

- ¡¿Su padre?! ¡Eso es imposible! El padre de Shuichi murió cuando él iba a la secundaria…

- Ese era su padre adoptivo… ¡Shuichi no es hijo de esa familia!

La sorpresa no se hizo esperar en el rostro de Eiri. Ahora lo entendía, ahora entendía por qué Shuichi no tenía parecido con su madre ni tampoco con su hermana. Con incredulidad Eiri dirigió su mirada a Shuichi, quien estaba prácticamente paralizado.

- ¡Usted no puede casarse con Shuichi! ¿Sabe por qué? ¡Porque ese criminal mató a su propia familia! ¡Destruyó su familia y escapó como un cobarde!

- ¡Basta, cállate! –entre lágrimas, Shuichi salió corriendo de la casa, para después sentir la espesa lluvia bañar su delgado cuerpo.- ¡Lo sabe! ¡Lo sabe! ¡Todo está perdido para mí! ¡Ya no queda nada!

Mientras que en el lugar de los hechos, Eiri aún se encontraba de pie, horrorizado por la confesión del extraño sujeto que había provocado que Shuichi huyera de la casa.

- ¿Duele, verdad? Duele saber que la persona que amas te mintió desde el principio…

- Lárguese…

- Yo puedo entender como te sientes, así que es mejor que te olvides de él. Shuichi no te merece para nada…

- ¡Le dije que se largara, maldita sea! –diciendo esto, Eiri saca a empujones al hombre, cerrando violentamente la puerta.- Shuichi… ¿por qué me mentiste?

Pase lo que pase…confía en mí, por favor…

¿Por qué lo dices?

Por nada. Solo quiero que siempre creas en mí…

- Shuichi, ¿por qué? –Con lágrimas de decepción, el rubio se dejó caer al suelo.- ¿Qué hice mal? ¡Maldito seas, Shuichi! ¡¿Qué te hice yo?! ¡Dime en que me equivoqué!

Después de aquello, el joven escritor olvidó completamente lo que era sonreír, lo que era confiar, lo que era amar, para después regresar a ser el mismo hombre solitario y desconfiado de antes. Ese día, la faceta dulce de Uesugi Eiri, murió…

Cree en mi, Eiri…

¡Mina-san! Gracias por la espera.

Se que algunas personas querrán liquidarme por haber hecho sufrir a ésta pareja, pero, por favor, detengan sus metralletas porque éste no es el final, así que ténganme paciencia, por favor.

Trataré de poner más rápido las actualizaciones, así que espero contar con su apoyo como siempre.

Besos, gente!

Atte.

Dayito-chan