La Diferencia entre el sexo y el amor

Capítulo 9: Perdido sin ti

Un camino que recordar

Te amo, Eiri…

Que silencio tan trágico y difícil de soportar. Su hermoso ángel se había marchado quizás para siempre y le había dejado completamente solo con su lenta agonía.

Mika, la hermana de Eiri, no sabía como asimilar tal noticia. La única pareja de Eiri que aprobaba ya no estaba, se había marchado.

- Mi hijo, Dios mío…

- Madre, lo lamento tanto…

Ambas, familia de Shuichi, lloraban una abrazada a la otra, mientras que Eiri parecía estar bastante afectado, ya que no musitaba ni una sola palabra, sin mencionar que sus ojos hermosos de color oro ahora se veían completamente ausentes ante la pérdida del único amor de su vida.

Así como vino, repentinamente, Eiri se marchó del hospital, a pesar de ser llamado constantemente por su hermana, quien, molesta, le veía marchar.

Cuando el joven escritor llegó a su departamento, solo se dejó caer en la fría y extensa cama, sin importarle nada.

- Ya todo está perdido. Mi Shu-chan se ha ido. No tiene sentido que yo siga viviendo.

¿Estás seguro de que todo esta perdido?

- Si, ya nada es importante para mí –lágrimas pesadas y traicioneras corrían por las pálidas mejillas del apuesto escritor.

Sabes muy bien que eso no es cierto. Tú sabes que no todo está perdido…

- Shuichi, mi Shu-chan está muerto. Él ya no volverá a estar entre mis brazos. Ya jamás podré volver a sentir su calor, jamás volveré a sentir sus labios posarse sobre los míos, jamás podré volver a oír su voz cantarme al oído cuando pasamos las noches juntos. Shuichi…me ha dejado solo en éste frío y oscuro mundo…

Te equivocas. Shuichi morirá si solo tú lo deseas así, Eiri…

- ¿Quién eres tú? ¡¿Por qué me dices éstas cosas?!

Compruébalo por ti mismo, aclamado escritor.

- ¿Quién eres? ¡Habla de una vez!

No te cierres, Yuki Eiri. Tu destino es solo tuyo y eres el único que puede cambiarlo.

- No te entiendo…

Ve dentro de ti mismo. ¿Realmente piensas que Shindou Shuichi moriría así nada más? Por favor, tú lo conoces mejor que nadie…

- Shuichi… ¿está vivo?

¿Quieres verlo? Entonces duerme…

Diciendo esto aquella extraña voz, la mente de Eiri se puso totalmente en blanco, cayendo en un profundo sueño, en donde quizás podría ver a Shuichi nuevamente.

Al despertar dentro del extraño sueño, se vio rodeado de una tenebrosa oscuridad, con varios árboles marchitos, los cuales el viento fúnebre intentaba arrasar hasta hacerles volar.

- Que lugar tan tenebroso…

¿Te parece?

- ¿Dónde estamos?

Estamos dentro de las emociones de Shuichi, Eiri-san…

- ¿Éstas son… sus emociones?

Si, y yo soy el guardián de ellas…

Al decir esto último, aquella voz dejó de oírse, para después desaparecer completamente. Cuando Eiri intentó llamarle nuevamente, éste se hizo presente frente a él. Era un muchacho muy apuesto.

- ¡Shuichi, eres tú!

El muchacho era completamente igual a Shuichi, solo que éste estaba vestido completamente de negro, con el traje favorito de Shuichi, el cual era una camisa blanca con chaleco, pantalón y zapatos, los tres últimos de cuero negro. Su piel era pálida, casi igual a la de Eiri, su cabello era azabache y sus ojos eran de un color violeta muy hermoso al igual que los de Shuichi.

Es normal que me parezca a él. El Shuichi que ves frente a tus ojos es aquel que él mismo olvidó cuando escapó de las manos de su padre. Soy la tristeza de Shuichi, soy la soledad.

- No puedo creer que las emociones de Shuichi sean tan lastimeras.

Desde que escapó de su casa, solo ha vivido buscando a que aferrarse para no volver a caer en la tristeza…

- Ya veo.

Mira, en estos momentos Shuichi no está muerto. Está encerrado en su triste soledad. Cuando el pasado regresa, él cambia drásticamente y vuelve a ser el frío muchacho que fue abusado por su padre. Tienes que salvarlo, Eiri-san…

- ¿Salvarlo? ¿Yo?

Eres el único que puede salvarlo. No hay nadie más…

Diciendo esto, el triste joven desaparece ante la sorprendida mirada del desorientado Eiri, quien no sabía que hacer estando completamente solo en un mundo que no conocía. Entre tanta oscuridad, pudo ver el casi opaco brillo de una persona, un muchacho, al cual rápidamente reconoció.

- ¿Shuichi? ¡Eres tú, Shuichi! –Al llegar hasta el jovencito, Eiri lo abrazó con fuerza.

- Disculpe… ¿quién es usted?

- ¿Eh? ¡Shuichi, soy yo, Eiri!

Shuichi no lo conoce, Eiri-san. El Shuichi que usted tiene frente a sus ojos es el Shuichi del pasado…

- ¿Pasado?

- Disculpe, señor. ¿Qué hace usted aquí?

- Vine a buscarte, tonto. ¿Qué haces aquí? Tú deber es estar con las personas que te aman y te extrañan…

- Pero…yo no tengo a nadie…

- Hay muchas personas que te están esperando, Shuichi. Solo necesitas despertar…

- ¿Despertar? No, no puedo. No quiero volver a sufrir en ese mundo…

- Tonto, tienes que regresar…-las lágrimas no se hicieron esperar en los ojos de Eiri.

- No llore, por favor. Váyase, éste lugar no es para usted…

- Shuichi, tienes que volver. Yo te necesito…

- ¿Usted me necesita?

- Te necesito y te amo. Estoy perdido sin ti…

El joven de ojos violeta no pudo evitar enrojecer ante la confesión de Eiri, quien también se había puesto del mismo color. Sin más, el pequeño lo abrazó.

- Shuichi…-murmura sorprendido Eiri.

- Si regreso… ¿lo encontraré a usted?

- Si…

- ¿Y usted me amará a pesar de ser un chico?

- Si…Te amaré ahora y por toda la eternidad, Shuichi.

- Aunque le cause problemas…

- Aunque me molestes mientras trabaje en mis novelas, te amaré. Aunque seas un pésimo compositor de canciones, te amaré. Solo te amaré porque eres Shuichi…

- Entonces, regresaré…

- Te estaré esperando, Shu-chan…

Eiri-san, es hora de partir…

- Ya me tengo que ir, Shuichi…

- ¿Al menos…podría decirme su nombre?

- Me llamo…Uesugi Eiri…

Antes de desaparecer de la vista del jovencito de ojos violeta, el escritor depositó sus labios, ahora entumecidos por el frío, sobre los labios del pequeño, quien gustoso le correspondió.

- Te estaré esperando, Shuichi…

El joven escritor desapareció de la vista de Shuichi, dejándolo solo y con una decisión bastante firme dentro de su ser. Volvería, volvería a vivir, para encontrarse con su ser amado.

- Adiós, Hitori-san…

El joven guardián se despidió desde lejos de su alma gemela, sonriendo como jamás lo había hecho en toda su vida.

- Cuídese, Shuichi-san…

El pálido escritor despertó de su extenso letargo con una extraña sensación en el pecho. De pronto recordó lo que había pasado dentro de aquel triste sueño entre él y Shuichi. Su amado tenía que regresar, volver a su lado.

Rápidamente se paró de su sitio y salió corriendo hacia la parada del tren.

-Tengo que llegar, tal vez él…

Sus emociones eran tantas que difícilmente podía controlarlas. En un santiamén llegó al hospital, en donde vio a mucha gente reunida cerca de la habitación de Shuichi, desde Fans hasta televisoras con todo y sus cámaras.

- ¡Es Yuki Eiri-san!

- ¿Eiri-san, cómo se siente ahora que ha perdido a Shindou-san?

- Déjenme pasar, por favor…

El muchacho tuvo que esquivar a mucha gente para, finalmente, llegar hacia la puerta de la habitación de su Shuichi. Si aún no reaccionaba, tenía que hacerlo regresar como sea. Apenas entró a la habitación, escuchó los llantos emocionados de sus familiares.

- He-hermana…

- ¡Eiri, Shuichi ha vuelto!

- ¡¿Cómo?! –rápidamente, el joven escritor corrió al lado de Shuichi, quien aún seguía con los ojos cerrados.

- ¡Mi hijo está vivo, Eiri-san!

- Shuichi…mi Shu-chan…

- Ahora todo lo que nos resta es esperar a que despierte...

- Doctor, pero… ¿se salvará?

- Prácticamente es un milagro que haya vuelto de la muerte, pero no debemos confiarnos…

- Doctor, mi hijo tiene que salvarse...

- Se salvará, Obaa-sama…-le dice Hiro a la madre de Shuichi.- Shuichi es fuerte. Si ha podido regresar, es porque no quiere irse…

- Él volverá…-confiado en la fortaleza de su Shuichi, Eiri espera impaciente el retorno de su pequeño.

Sus manos comenzaron a moverse, sus suspiros comenzaron a oírse nuevamente, su cuerpo comenzó a reaccionar instintivamente ante el contacto de las manos de Eiri con su rostro. Shuichi, estaba regresando…

- ¡Hijo!

- ¡Shu-chan!

Mika se emocionó enormemente y abrazó con fuerza el cuerpo de su cuñado. La madre del pequeño comenzó a llorar de felicidad. Los gritos llenos de emoción alertaron a los medios, los cuales estaban impacientes por saber lo que pasaba dentro de la habitación.

Emocionado por la situación, Hiro salió del cuarto hecho un mar de lágrimas. Todas las cámaras le rodearon, esperando una primicia acerca del estado del joven.

- ¡Shuichi ha regresado! –Gritó a todo pulmón el amigo del vocalista.- ¡BAD LUCK ha vuelto!

Por todos los canales salió aquella primicia tan esperada por la gente. Las fans lloraron y suspiraron aliviadas. Eso significaba que tenían a Shindou Shuichi y a BAD LUCK para rato.

"Es un milagro. El joven Shindou Shuichi, vocalista de la banda del momento BAD LUCK, ha regresado con nosotros. Felicidades."

- Shuichi… ¿me oyes?

- E-Eiri... ¿eres tú?

- ¿Quién más, tonto?

- Shuichi, idiota...-le dice entre lágrimas Mika.- nos has asustado a todos…

- L-lo lamento, yo…-al abrir sus hermosos ojos violeta, comienza a observar todo a su alrededor de una manera asustadiza, por lo que Eiri se preocupa.

- ¿Shuichi, qué sucede?

- ¿Eiri, eres tú?

- Si, soy yo. Estoy frente a ti…

El joven comenzó a llorar amargamente mientras intentaba tocar a Eiri. Todos le veían extrañados por su actitud tan rara, sin embargo, el pequeño seguía con su fallido intento.

- Shuichi… ¿qué te pasa?

- Eiri, yo…no te veo… ¡No veo nada, Eiri! ¡No puedo ver nada! ¡Todo está oscuro!

Nota: El Guardián de Shuichi se llama Hitori que significa "Solo" o "Soledad".

Bueno, Mina-san! Ésta es la conti que esperaban. Les dije que confiaran en mi y se los vuelvo a decir ^^

Gracias por los alentadores reviews (aunque muchas personas intentaban matarme con uno que otro)

Gracias. Esperen la continuación

Atte.

Namida no Megami