CAPITULO 27

(Alaska Pov)

Okey… mi vida era un completo y absoluto desastre.

Trabaja en ese nuevo lugar. Solo trabajaba, había dejado mi curso. Solo quería trabajar y trabajar.

No sabía para que pero solo lo hacía. Mis padres había hablando conmigo, habían dicho que me matriculara en la universidad. Les dije que sí, pero solo por decir y terminar con la conversación.

Pero no lo haría.

Era demasiado costoso. Y ellos no tenían el dinero para pagarlo.

Estaba cansada. Me deje caer en un banco de un parque.

Suspire hondo.

Deslice unos de los cigarrillos que había sacado del paquete que tenía en la mano, encendí el mismo dando un profunda calada.

¿Cuándo había empezó a fumar? -.

El mismo día que llegue roma.

Mis padres lo sospechaban pero no decían nada.

Mi cuñada se iría en unos días con mis pequeños sobrinos hacia Roma, y seguramente los demás a los meses nos iríamos con ellos.

Mi hermano nos quería a todos juntos.

Pero yo no volvía a roma. Aunque se acabara el mundo no lo haría. Me quedaría aquí sola.

Me tumbe sobre el banco del parque mirando hacia el cielo fijamente, había algunas nubes y mientras no pensaba en nada, o eso intentaba intente buscar algunas formas en las nubes.

Como hacia cuando era pequeña. Pero nada. Solo eran nubes.

-estúpidas nubes mientras fumaba.

(Darío Pov)

Lo último que pensaba era que Vladimir me diera un discurso sobre el amor. No un discurso no.

Un sermón. Ese hombre necesitaba follar. Y si, yo lo decía, era porque era cierto. Después el viaje fue espantoso, tuve que irme en clase turista.

EN CLASE TURISTA. Ya que el jett privado tuvo un problema, y no había asientos en primera clase. Haría despedir a todos los empleados de la compañía aérea.

Y luego el puto hotel no me quiso darme una habitación, me habían olvidado las tarjetas de crédito por el apuro, y no salía llevar dinero encima.

Pero una llamada a mi tío duque la risa de mi hermano -. Arreglo el problema.

Ahora tenía dinero. Mi habitación. Y un coche. Y solo me faltaba una cosa.

"Alaska"-.

Llame a la puerta de su casa y la abrió un niño.

Me miro por unos segundos con bastante soberbia y luego bufo.

-¿Qué haces aquí niño rico? -.

Me sorprendí al escucharlo. Para ser un niño era bastante… diferente.

-¿Quién eres? -.

No recordaba su nombre.

-soy Alec, ya deberías saberlo.

-llama a Alaska, me la…

-no está -.y cerró la puerta en mis narices.

Respire hondo.

"no pelees con un crio" -.

Llame a la puerta de nuevo y nada.

No me iría de aquí.

Camine hasta el coche y entre en el. Esperaría a Alaska. Y de aquí no me iría sin ella.