CAPITULO 28

(Pov Darío)

La vi bajar de un mugroso autobús y pero no estaba sola...

"has tardado poco en cambiarme..."-.

Un hombre rubio hablaba animadamente con ella y eso me estaba cabreando.

Me tomé mi tiempo y pude fumarme mi cigarro antes de salir del coche, justo cuando ella iba a entrar seguida por ese hombre.

Los dos se me quedaron mirando.

-Tú- dije mirando al chico- sal de aquí antes de que me enfade de verdad y eso no te gustará-.

El chico no dijo nada, se fue sin mediar palabra.

-¿Qué haces aquí?-.

-He venido por ti-.

-No, has venido por tu ego-.

No le dio tiempo a hablar, la sujeté del pelo todo lo fuerte que pude y la arrastré hasta dentro del coche. Arranqué el coche y me fui con ella hacia nuestro hotel por llamarlo de alguna manera.

Pero esta vez no hizo falta alquilar una habitación.

La metí a empujones a uno de los baños de la planta baja.

Creía que iba a ser yo el que diese el primer paso pero fue ella me besó en los labios tan jodidamente intenso que yo tuve que reaccionar de alguna manera.

Mis manos se abrían paso bajo ese uniforme de aquí-tiene-su-comida un gemido salió de sus labios.

Rasgué su camiseta y esos malditos pantalones.

Lo siguiente que recuerdo es hacerla chocar de boca contra la pared de azulejos blancos.

Ese pequeño cubículo era incómodo y excitante.

Tiré de su tanga enrollándolo en mi dedo índice, volvió a gemir y tuve que reírme.

-¿Tanto me has echado de menos?-.

-Mucho- dijo sin respiración-.

-¿Cuánto es mucho?- siseé-.

-Mucho-.

Rozó su trasero en mi erección una invitación imposible de rechazar

La cogí con toda la fuerza que pude y entré en ella desde atrás montándola sin pausa, una vez y otra, no tenía suficiente.

Entre sus muslos estaba húmedo y caliente, algo que quería sentir en mi boca.

Me corrí en su interior después de ver como ella se había corrido más de tres veces.

Pasé mi lengua por entre sus muslos, sabía demasiado bien... ella era mía y la llevaría conmigo de vuelta a casa.

(Pov Alaska)

Después de esa tarida imagen y de estar tan juntos en el baño de caballeros de la planta baja del Ritzz, no pasó nada, todo se calmó instantáneamente.

"Lo necesitabas..."-.

Y lo cierto era que nadie mejor que Darío para recuperar esa vida que solo te puede dar un hombre en mitad de un orgasmo.

Me llevó a casa.

Y una vez allí no quiso bajar.

-Puede que no tengamos dinero pero somos gente honrada-.

-No era algo literal lo que dije-.

-Pues lo parecía-.

-Vas a volver conmigo-.

-Te he echado de menos pero...-.

-Te amo-.

Oh dios...

No estaba preparada para eso...

"Te ha dicho te amo ¡TE HA DICHO TE AMO!"-

Tuve que sonreí ante lo que Darío me había dicho, sin decir nada, lo bese en los labios.

-quiero casarme contigo -.

Lo mire.

-¿quieres o tienes? -.

-quiero, quiero casarme -.

-yo también .

"¡TE CASARAS!" -.

-me casare…. .

-nos casaremos Aly -.

Mordí mi labio mirándolo.