La Diferencia entre el sexo y el amor
Capítulo 15: Shindou Shuichi y Kitazawa Yuki
El Encuentro entre el pasado y el presente
Todo se encontraba en completo silencio dentro de las blancas paredes de la gran habitación. Shuichi comenzaba a despertar, topándose con muchas personas a su alrededor, pero mirando fijamente al joven escritor de las orbes doradas que lo espectaban con mucha preocupación.
- ¿Shuichi? –Le llamaba su amado, esperando una respuesta por su parte, sin resultado - ¿Shuichi?
- ¿Qué estás haciendo aquí?
- Shuichi, Eiri esperó aquí hasta que despertaras. –le dijo Mika a su cuñado.
- No quiero verte, vete.
- ¿Por qué me dices eso? Estaba muy preocupado por ti, mocoso.
- Si no me hubiera desmayado, habrías ido tras Kitazawa-san.
- Disculpen. ¿Podrían dejarnos solos un momento? –Eiri mira al resto, quien, lentamente, comienza a retirarse.
- No tengo nada de qué hablar contigo.
- ¿Por qué me tratas así?
¿Qué debería decirle? Me siento sumamente deprimido. Esa persona estaba viva y la actitud de Eiri me bastó para descifrar que él si lo quería.
- ¿Shuichi?
No quiero que se vuelvan a ver. Quiero atar a Eiri a mí para que no escape de mi lado. Sería capaz de encerrarlo toda una vida para así evitar que él me deje.
- Shuichi… ¿Acaso desconfías de mí?
¿Qué me está pasando? Yo jamás he sido así. ¿Cómo he podido llegar a ser tan egoísta para pensar de esta manera? ¿Qué es lo que en realidad quiero? No, no puedo hacer esto. Yo…antes de que me vuelva loco…
- Vete, por favor. No quiero tenerte cerca de mí.
- ¿Por qué me estás rechazando?
- ¡Solo vete, por favor!
El grito de Shuichi me dejó totalmente desconcertado. ¿Qué había hecho yo de malo para que él se comportara de esa manera conmigo? Yo lo amo y él lo sabe. ¿Entonces, por qué duda de esta manera?
Eiri salió de la habitación, dejando a Shuichi llorar a solas. Ya fuera, no se atrevió a mirar a nadie, evitando que su tristeza no sea notada ni vista por nadie más. El pasado estaba matando la vida de ambos, completamente.
- ¿Eiri, qué sucedió?
- Déjenme tranquilo, por favor –el novelista se retiró del hospital, totalmente devastado.
- Es un gran problema que él haya regresado…-dijo Mika a su padre, quien estaba incluso más preocupado que su hija.
- No se preocupen. Shu-chan sabrá como resolverlo –Ryuichi le sonríe a los presentes, dándoles una pequeña satisfacción.- A pesar de lo poco que lo conozco, tengo completa confianza en él y también en Eiri-chan.
Mientras tanto, Eiri no sabía que hacer al respecto. Quería ver a Kitazawa, buscarlo sin cansancio, dar con él y reprocharle varias cosas. Gracias a aquel personaje, había desperdiciado seis años de su valiosa vida en culparse de una muerte que jamás existió.
- Eiri…
- ¿Mika, qué haces aquí?
- Sé como te sientes, pero creo que también debes comprender un poco a Shuichi. Le chocó mucho el ver a Kitazawa y más aún el verte a ti siguiéndolo.
- Me siento muy mal, Mika. No quiero que Shuichi piense mal de mí, yo no lo hago porque sienta algo más por Yuki, simplemente fue una conmoción muy fuerte para mí el volverlo a ver, vivo…después de haberlo creído muerto por más de seis años.
- Lo sé, hermano. Es por eso que quiero que arregles las cosas con Shuichi cuando él se encuentre en mejor estado, ¿si?
- De acuerdo.
- ¿Qué piensas hacer ahora?
- Me apresuré mucho en buscar a Kitazawa. Iré a casa a descansar un poco, me siento muy agotado después de todo.
- Por cierto, el doctor le dijo a Shuichi que ya podía irse a casa. Es algo extraño, le dijo directamente y sin problemas que se marchara, sin siquiera haberlo revisado.
- ¿En serio hizo eso el doctor?
- Si, supongo que hay algo sospechoso entre ellos. ¿No quieres averiguar qué es?
- Iré en seguida.
- ¿No ibas a casa a descansar?
- Se me quitó el cansancio de repente.
Eiri y Mika se dirigieron nuevamente al hospital. El comentario de su hermana mayor comenzó a preocuparle, si era con respecto a Shuichi. ¿Acaso había algo verdaderamente grave que él no debería saber por ningún motivo?
- No es correcto que yo se lo diga.
- ¿Acaso es algo que yo no deba saber, doctor?
- Creo que sería mejor que Shindou-san se lo dijera, le prometí que esto sería una confidencia.
- ¡Usted no entiende! ¡En este momento siento que estoy muriendo al verle así!
Eiri corría muy deprisa sin siquiera escuchar los gritos de su hermana, quien se quedó en el hospital para acompañar a Shuichi mientras este se alistaba para salir del hospital en donde se encontraba internado. ¿Por qué ocultaría algo así?
- Shindou-san no vivirá mucho tiempo…El tumor que tiene en el cerebro es muy maligno…
- Le dije que podía seguir un tratamiento para alargar su vida. Tenía que dedicarse solo a su salud y dejar de lado lo demás, pero se negó…
- Él quiere seguir cantando y animando a su público. Shindou-san me dijo que lo único que deseaba era seguir viviendo y contar con su amor hasta el día que partiera de este mundo…
- Dijo que no le importaba ser egoísta al actuar de este todo, sólo quería vivir plenamente hasta que llegara el momento de su despedida…
- Realmente, Shindou-san es una persona a la que no puedo evitar admirar…
¿Por qué me lo ocultaste? ¿Por qué has hecho algo así, Shuichi? ¡Maldita sea, Shuichi! ¿Qué castigo estás destinado a recibir? Yo que antes pensaba que seguir al ser amado que muere era una completa estupidez, solo siento que debería morir…junto a ti.
- He llegado a casa, Eiri…
Intento poner una muy fingida cara de tranquilidad, cosa que creo que no me funciona muy bien que digamos. Tú te has dado cuenta y te acercas lentamente a mí, mirándome fijamente con un gesto de infinita tristeza.
- Hoy…te vi en la oficina del doctor. ¿Finalmente lo sabes, verdad?
Me sorprendí muchísimo, Shuichi se había dado cuenta de la situación. Ahora sí que no sabía que actitud debía tomar.
- No pensé que te darías cuenta…
- No entiendo… ¿por qué ocultar algo así? Quería que fueras sincero conmigo…
- Esa fue la decisión que tomé, Eiri. No espero que me entiendas.
- Buscaremos una solución.
- No hay tal cosa…
- ¿Vas a rendirte así nada más? –le reprochó el escritor.
- No hay otra forma. Esta enfermedad no tiene solución alguna.
- ¡Dime que no es cierto! –el joven de los ojos ámbar rompe en llanto, debilitando la resistencia del pobre Shuichi.
- Eiri…-Shuichi toma las pálidas manos de su amante.- no hay nada que podamos hacer…
- ¡Es que no puede ser, Shuichi!
Nos fundimos en un abrazo cargado de depresión. Algún día yo estaría completamente solo sin tener a mi lado a mi amado Shu-chan para ofrecerle mis abrazos.
- Te amo, Eiri…Es por eso que quiero vivir a plenitud el poco tiempo que me queda de vida, compréndeme.
- Entiendo…
- Perdona mi egoísmo, amor. Si me pides que esto no continúe, lo entenderé.
- Yo jamás te pediría tal cosa, Shuichi. Solo quiero estar a tu lado siempre, eternamente. Y si el destino nos separa mucho antes, esperaré el día en que nos reunamos nuevamente.
Mi Eiri me amaba, quería estar conmigo y eso lo aprecio mucho. Soy inmensamente feliz.
Shuichi me pide que vivamos como siempre lo hemos hecho, no me exigió nada especial en nuestras vidas. Él solo quiere continuar con su vida hasta ese momento, por lo tanto, lo apoyaré en todo lo que me pida.
- ¿Me seguirás amando, Eiri?
- Eternamente…
Ese día sellamos un gran juramento que fue sellado con un triste beso, que más me sabía a despedida.
Una semana pasó rápidamente en la vida de ambos. Shuichi estaba muy concentrado en su trabajo, dando conciertos y alegrando a sus admiradoras. Por otro lado, Eiri hacía lo mismo, siempre pensando en la actitud tan luchadora de Shuichi ante tal situación. Las novelas que comenzó a hacer a partir de aquel día –a escondidas de Shuichi- eran hermosas, siempre la pareja de amantes eran dos personas que expresaban su amor de la misma manera que ellos. Desde que la primera novela shonen-ai que hizo tuvo un éxito muy elevado, se dedicó a hacer variados tipos de narraciones que tuvieron gran acogida entre sus admiradores. Aunque Shuichi aún no sabía nada de esto, no tardaría en enterarse.
- Ya he llegado, Eiri…-Shuichi entró a la casa, avisándole a su amado que había llegado. Sin embargo, no recibió respuesta alguna.- Que extraño…pensé que estaría hoy aquí. Y eso que me esforcé en venir temprano del trabajo, rechazando los planes que los demás tenían para mí.
Hoy es 16 de abril. Pensé que no olvidarías mi cumpleaños…
De repente, mientras el vocalista se cambiaba de ropa, el timbre del departamento sonó desmesuradamente, provocando que el joven cantante comenzara a irritarse por tal sonido tan insistente. Tratando de conservar la calma, Shuichi se dirigió a abrir la puerta.
- Buenas tardes…-La persona que menos esperaba estaba frente a él. Esto provocó que su mente comenzara a bloquearse sin siquiera saberlo. Sin embargo, decidió conservar la tranquilidad que tanto se esforzaba por buscar.
- Kitazawa-san…
- ¿Por qué usted luce tan tranquilo? Está viendo frente a frente a una persona que, supuestamente, estuvo muerta por seis años.
- Yo no soy quien para juzgarlo.
- ¿No se encuentra Eiri, verdad?
- No está en casa…
- Ya veo. ¿Me dejaría hablar con usted?
- Iba a hacerle exactamente la misma pregunta. Pase, por favor.
Yuki, claramente, no se esperó tal reacción por parte del vocalista, quien lo miraba de una manera muy desafiante. Siempre imaginó que la pareja de Eiri era "una persona insignificante sin ningún atractivo". Tratando de conservar su calma, el hombre entró a la casa de Eiri y Shuichi y, éste último mencionado se dirigió a la cocina a traer algo de beber, no sin antes pedirle a Yuki que tomara asiento en la sala.
- Bueno, lo escucho…-dice Shuichi mientras coloca una taza de te en el lugar de Yuki, ajuntando un gran plato de galletas, la azucarera y dos cucharitas de té.
- Solo quería conocerlo, eso es todo…
- ¿Por qué vino tan repentinamente a ver a Eiri? Yo, en su lugar, jamás me hubiese atrevido a mirarle a la cara después de lo que se suscitó en el pasado.
- Veo que conoces bien sobre mí.
- Conozco todo sobre usted y lamento decir que no puedo sentir ni una pizca de aprecio por su persona –le dice seriamente Shuichi a Yuki, mirándolo directamente a los ojos.
- Escúchame bien, niño. Tú jamás podrás estar al lado de Eiri, yo no dejaré que eso ocurra.
- No se preocupe. Alguien ya se ha encargado de separarnos y lo hará muy pronto, sin que yo lo consienta.
- ¿Por qué estás diciendo eso? –pregunta extrañado Yuki.
- Pronto voy a morir, poseo una enfermedad que no tiene cura.
- ¡¿Y aún así quieres atar a Eiri a tu lado?! –El hombre de cabellos castaños rió con arrogancia.
- Perdón, pero no le veo la gracia.
- Tú te irás de este mundo y yo lo tendré solo para mí.
- ¡Eso ni lo piense! –Shuichi se levanta de la mesa súbitamente.- ¡Yo jamás dejaré que eso pase!
- ¿Ah si?
Shuichi intentó recuperar nuevamente la compostura de la situación. Lentamente tomó asiento otra vez y le hace frente a la mirada imponente de Kitazawa, quien no dejaba de sonreír con suma hipocresía.
- No dudo de que Eiri deberá rehacer su vida después de mi muerte, pero yo jamás permitiré que usted se quede con él. Si es necesario, me encargaré yo mismo de hacerlo desaparecer.
- Lo sabía, no eres una buena persona después de todo. Solo escondes tus verdaderas intenciones tras esa cara bonita e inocente que le muestras a todo el mundo.
- No intente desafiarme, Kitazawa-san, porque no conseguirá nada. Y que ni siquiera se le ocurra pensar que Eiri va a fijarse en usted porque eso jamás sucederá.
- Eiri me ha recordado por muchos años, no dudes en que vendrá a mis brazos por voluntad propia.
- No le servirá de nada el que trate de persuadirme sobre los sentimientos de Eiri, porque no lo logrará. Él me ama y me lo ha demostrado infinidad de veces, además dentro de poco nos casaremos.
- ¿Crees que voy a permitirlo?
- No creo que tenga derecho a hablarme de esa forma. Recuerde que no fui yo quien provocó el odio que siente Eiri por usted.
- ¡Voy…voy a hacerte desaparecer! –rápidamente, Yuki sacó un arma y le apuntó directamente a Shuichi.
- Si se cree capaz de hacerlo, puede tirar del gatillo.
- ¡¿Por qué te muestras tan tranquilo?! ¡Idiota, te estoy apuntando con un arma!
- Si de esta manera, dejará a Eiri tranquilo, puede desquitarse conmigo.
- ¡¿Por qué crees que me olvidaré de Eiri?!
- Sería mejor que intentara buscar ayuda profesional para que puedan auxiliarlo, creo que sería más efectivo que apuntarme con un arma.
- Te mataré ahora y aquí mismo, porque quiero que Eiri se quede conmigo y tú solo eres un enorme obstáculo entre nosotros dos.
- ¿Y no se le ha ocurrido que el obstáculo en ese "nosotros dos" es usted?
- ¡Maldito mocoso, quiero verte muerto!
- Entonces jale del gatillo si eso le hace sentir mejor.
¿Por qué tuviste que fijarte en él? ¿Por qué decidí engañarme a mismo tratando de convencerme de que me amabas? Eiri, te quiero tanto, tanto que regresé para intentar reparar mi error y demostrarte mi amor puro. ¿Entonces, si es así, por qué le estoy apuntando con la pistola a esta criatura tan hermosa que ha sanado tu corazón? Eiri, te amo tanto, quiero que regreses conmigo, pero no puedo tenerte a la fuerza. Toda la culpa fue mía por pretender, en el pasado, imaginarme que me amabas cuando tú solamente sentías cariño y admiración por mí. Sin embargo, eso no me impidió tratar de abusar de tu inocencia, dando como resultado tu extrema furia en aquel terrible disparo que me dejó al borde de la muerte. Eiri, ¿qué puedo hacer para que me ames? ¿Nada, no es cierto?
Estoy inundado de un inmenso miedo. No quiero morir, pero siento dentro de mí que él no se atreverá a matarme. Yo puedo ver en sus ojos una pizca del amor que siente por Eiri, pero debe comprender que esa no es la mejor manera de demostrárselo. Verlo, me recuerda al odio desmesurado que sentía por mi padre, quien ahora paga sus crímenes tras las rejas. Todo ese odio que sentía por mi padre, fue curado de a pocos por mi amado Eiri, quien siempre estuvo a mi lado para ayudarme a superar mis miedos y frustraciones. Se que, dentro de poco, voy a morir, pero al menos quiero que el amor de mi amado escritor me pertenezca hasta el final de mis días. Eiri, te amo tanto, y se que tu también sientes aquello por mi, así que no puedo dignarme a cederte a alguien que, a pesar de amarte, te ha hecho mucho daño.
- Quiero terminar con todo esto, quiero tener a Eiri y…si yo no lo tengo, ¡no lo tendrá nadie! –Yuki retoma su idea de quitarle la vida al joven cantante, quien continuaba mirándolo fijamente.- ¡¿Por qué no gritas de miedo, Shuichi?!
- No pretendo hacerlo…
- ¡Maldito seas! –un estruendoso ruido inunda toda la habitación.
Por fin Kitazawa-san ha disparado. Puedo oler la sangre y comienzo a experimentar el dolor que me causa la herida hecha por la potente arma. Extrañamente no me ha herido como imaginaba, pero aún así, el dolor es fuerte e irresistible. ¿Moriré acaso por esto?
Por fin he tirado del gatillo. Lastimé a Shuichi, dejándolo muy adolorido. Con espanto, suelto el arma, para después mirar al joven que se encontraba frente a mí. ¿Dios mío, qué he hecho?
- K-Kitazawa-san…-pronunció Shuichi para, lentamente, caer al suelo por el dolor.
- Y-Yo no quería… ¡Oh, por Dios! ¡¿Qué acabo de hacer?!
La herida de bala que había impactado, milagrosamente, en el brazo izquierdo de Shuichi le provocaba gran dolor, mientras que Yuki no sabía qué hacer al respecto. Todo se volvió silencioso, a no ser por el nerviosismo del mayor, quien respiraba agitadamente, asustado por su acto.
- No se preocupe, estoy bien…
- ¿Q-Qué hago? Mis manos están temblando.
Prontamente, la gente que se encontraba en los demás pisos del gran edificio del departamento comenzó a tocar la puerta, preocupada por el gran disparo que había resonado en el hogar. El ruido de una llave siendo usada para abrir la puerta comenzó a asustar a Yuki.
- ¡Shuichi! –Grita alarmado Eiri, entrando a casa para después ver a su amado en el suelo, aguantando el dolor de la herida.- ¡Kitazawa, qué has hecho! –Yuki salió completamente asustado del departamento, mientras que Eiri no sabía si seguirlo para entregarlo a la policía o quedarse al lado de Shuichi para atenderle.
No te preocupes, Eiri, voy a estar bien. Pero, te lo ruego, esta vez no intentes ir tras él, o si no, me pondré a llorar…
N/A: Si, se que es triste este capítulo (más parece una tragedia ¿no?) pero espero que les haya gustado. Ah! y muchas gracias a Olimka-san por (adivinar?) la situación de Shuichi xD
Esperen pacientemente la continuación! Besos!
Namida no Megami.
