A Gravitation Fanfic
La Diferencia entre el sexo y el amor
Capítulo 17: Te amo, tanto…
Yuki Eiri – Uesugi Eiri
Ambos estaban esperando más detalles de la boca del doctor, pero este se calló de repente al verlos tan mortificados por la larga e impaciente espera de los resultados. Con las intenciones de volver a hablar, el anciano sonrió ante la incertidumbre de la pareja, que ya estaba más que extrañada por el gesto del profesional.
- Quiten esa cara de preocupación, pueden estar tranquilos.
- ¿A qué se refiere, doctor?
- Lo que Shindou-san tiene es nada más y nada menos que una ligera anemia.
- ¿Anemia? –preguntaron ambos al unísono, sin comprender.
- Las pruebas anteriores que le hicimos cuando usted llegó al hospital después del desmayo en la rueda de prensa, fueron cambiadas accidentalmente.
- Entonces… ¿estoy completamente sano?
- Descartando la anemia, si.
- Doctor ¿está seguro de lo que está diciendo? –pregunta nuevamente Eiri.
- Estoy 100% seguro, yo mismo realicé la verificación.
- Estoy sano…
- Lo lamentamos mucho, por los momentos que tuvieron que pasar gracias a esa gran negligencia.
- Eiri…-el pequeño Shuichi mira a su pareja quien, de repente, le dio un gran abrazo.
- ¡Estoy tan feliz!
- Yo también, Eiri…
La pareja se encontraba muy contenta por la gran noticia que habían recibido. Shuichi estaba completamente sano, no moriría. Ahora todo sería realmente perfecto, pensó el galardonado escritor de novelas románticas.
- Shindou-san, Uesugi-san, en serio lamentamos esta terrible confusión. Estoy muy apenado.
-Shuichi lloraba.- No se preocupe por eso, doctor. Lo importante ahora es que estoy completamente sano, no moriré, podré vivir una vida sumamente larga al lado de Eiri…no tengo que sacrificar nada…
- Bueno, ahora tenemos que solucionar el pequeño problema de su anemia.
- De eso me encargaré yo, doctor. ¡Lo haré engordar a la fuerza!
- ¡Oye, tampoco quiero parecer una papa rellena!
- ¡¿Por qué no?!
- ¡Porque si me pongo como una vaca, ya no vas a querer estar conmigo!
- ¡Baka, deja de decir tonterías!
- El doctor no deja de reir. – Ya, chicos, por favor, dejen de pelear.
- ¡Eiri comenzó con su idea loca de querer rellenarme!
- ¡Yo no quise decir eso! ¡Tampoco es para que te alteres! ¡Además estás demasiado delgado!
- ¡Claro que no! ¿Verdad, doctor?
- ¡Ya basta, niños! –Grita el doctor a toda potencia.- ¡Yo no soy psicólogo de parejas!
Los dos guardaron completo silencio ante la súbita llamada de atención del doctor. Se sentaron como personas civilizadas y dejaron que el anciano se encargara del tema de la anemia del cantante.
- Por fin se callaron…-piensa exhausto el doctor.- Los dos son completamente iguales.
- Oye, Eiri…-le susurra Shuichi a su novio.
- ¿Qué quieres? –lo hace igualmente el joven rubio.
- ¿No crees que el doctor es igual que Mr.K?
- Pues yo creo que es aún peor…Imagínate como sería si tuviera un arma en mano –ambos se imaginan al doctor vestido de Mr.K, apuntándoles con una metralleta.
Aquella visión fue tan graciosa que ambos no dudaron en reir bajo, casi aguantando no hacer un escándalo. Pero, como sabemos, Shuichi no es exactamente una persona reservada y oportuna, por lo que no pudo aguantar la enorme risa que trataba de ocultar.
- Shindou-san ¿de qué se ríe? –Le pregunta seriamente el doctor, al ver como Eiri también intentaba no reírse.- ¿Qué les pasa a los dos?
- Eiri tose avergonzado.- Eh, no es nada. Continúe, por favor.
- Muchas gracias. Le obsequiaré algunas vitaminas para que las tome después de cada comida. –el anciano escribe la receta.- Uesugi-san, no quiero que Shindou-san se alimente de comidas abundantes en grasa, solo con algo ligero. Sería conveniente si tomara jugo de frutas en el desayuno con panes integrales, en el almuerzo, poca grasa y en la noche, que evite tomar mucho licor o vino. Tampoco quiero que Shindou-san haga muchos esfuerzos por las noches.
- ¿Qué quiere decir, doctor? –vuelven a preguntar ambos al unísono.
- Me refiero a sus celebraciones "privadas" –Shuichi y Eiri enrojecen con el comentario. Ahora que lo recordaban, cada vez que querían, celebraban con muchas copas de vino y una buena comida, después de eso, la celebración continuaba en…la cama.- Así que ya lo sabe, Uesugi-san, evite exigirle mucho a su pareja.
- E-Está bien, doctor.
- Bueno, les doy la receta. Eso es todo. Que Shindou-san siga estas instrucciones por un mes entero.
- De acuerdo, doctor.
- Y…Uesugi-san…
- ¿Dígame?
- Siga las instrucciones al pie de la letra, sin excepciones.
- Si…
Ambos salieron del consultorio y Shuichi comenzó a reirse a carcajadas por la expresión de Eiri cuando el doctor le dijo que no debía exigirle mucho al momento de tener sus fogosas sesiones de amor.
- Eiri…pareces un niño molesto –continuaba riendo el pequeño Shuichi.
- Si, si, ríete todo lo que quieras. Todo es culpa tuya, por descuidarte y enfermarte, maldito crío.
- Lo siento…-Shuichi acaricia tiernamente la mejilla de su pareja.- Te he causado muchos problemas. Todo es culpa mía, lo admito.
Primero fue la noticia de su corto tiempo de vida, Eiri sufrió mucho gracias a esa terrible situación. Ahora, resultaba que tendría que contenerse al momento de amar a Shuichi pasionalmente solo como él sabía hacerlo. Shuichi sabía que sería una dura tarea para su querido Eiri.
Como no amarlo, como poder siquiera pensar en contenerse a amarlo sin control. Shuichi era tan comprensivo, tan gentil, tan ameno y milagroso, sólo él podía lograr romper todas sus barreras de hielo, solo él podía derretir el enorme hielo que le rodeaba con tan solo una sencilla, pero hermosa, sonrisa.
- N-No tienes que sentirte mal…-dice el escritor, tratando de no enrojecer de vergüenza.- No es tu culpa del todo. También es culpa mía lo que sucedió, por no cuidarte como debía.
Esa era su típica manera de consolar a su amado pelirosa, reduciendo a la mitad la enorme culpa que llevaba en su espalda, compartiendo sus pesares y sus tormentos.
- ¿Podrás cumplir con lo que dijo el doctor, Eiri?
- ¿Qué pasa? ¿Acaso crees que no podré hacerlo?
- Conociéndote como te conozco, se que no podrás.
- ¡Jah! Ya verás, baka. Te quedarás sorprendido de mi enorme voluntad.
- ¿Me estás desafiando?
- Claro que no. Un tonto pelirosa como tú jamás sería contrincante para mi.
- Bueno, veremos que sucede, entonces.
Ya en casa, Eiri preparaba el almuerzo mientras que Shuichi limpiaba la habitación hasta que su pareja le avisó que la comida ya estaba lista. Unos minutos después, el cantante salió de la recámara para almorzar. Shuichi se detuvo justo en la pared de la sala, apreciando el gran recuadro que se encontraba colgado en ella.
- Tu madre era una mujer realmente hermosa –le dice el escritor, observando la imagen de la progenitora de su pequeño cantante.-
- Era la madre más hermosa que existía en mi vida. Ninguna mujer tenía comparación alguna con ella.
- Te pareces mucho a ella. Tu hermano era realmente lindo también.
- Por cierto, Eiri. ¿Dónde conseguiste esta foto?
- Eso no puedo decírtelo, Shu-chan.
- ¿Fuiste hasta mi antigua casa, verdad?
- ¿Cómo sabes eso?
- Aquel día que escapé de la custodia de mi padre, no pude llevarme nada que me recordara a mi familia…Me he arrepentido de eso por más de once años y ahora, tú me das este obsequio. Muchas gracias, Eiri, por ti seré capaz de tener a mi madre y a mi hermano presentes en todo momento.
- Baka, no tienes que agradecerme nada. Ahora vamos a comer, te hice un almuerzo muy ligero y saludable. Te engordaré lo más que pueda.
- ¿Sigues con eso, Eiri? Ya te dije que no tengo intenciones de parecer una papa rellena1. ¿Entiendes?
- ¿Por qué te enojas? Solo era una broma, aunque si fueras un poco más gordito no me molestaría, yo te querría igual.
- Es fácil decirlo, señor fanfarrón.
- ¿Me has llamado fanfarrón?
- Si, te llamé fanfarrón, porque jamás me amarías igual, tú solo piensas en tumbarme en la cama y en nada más.
- ¡Te atreves a insinuar que soy un pervertido!
- ¡Si, eso eres! ¡Cuando estamos en la cama, jamás se te ha ocurrido abrazarme o besarme nada más! ¡Solo piensas en poseerme sin control!
- ¡Estás mintiendo! ¡Yo no soy así!
- ¡Si, si eres así!
- ¡Mocoso, estás mintiendo!
- ¡Claro que no!
POV EIRI
Me asusté de repente cuando Shuichi comenzó a marearse, evitando caer al suelo. Lo sostuve rápidamente pero él mismo se alejó de mí, caminando a paso rápido hacia la recámara. Indudablemente, me dispuse a seguirlo.
POV SHUICHI
De repente sentí que no podía ver a Eiri con claridad. Mis ojos estaban comenzando a traicionarme, mi vista comenzó a nublarse casi por completo2. Eiri quiso ayudarme, pero le rechacé. No debía haberle dicho eso, no era completamente cierto porque él también me consentía sin tener que hacerme el amor todos los días. Realmente, no sé por qué dije eso. Quizás quería vengarme del antiguo Eiri, ese escritor que ni siquiera podía aparentar que me amaba aunque sea un poco.
Llegué a la cama y me dejé caer en ella, sin importarme nada más.
- ¿Shuichi, estás bien?
- Déjame solo, por favor. Me siento terrible.
- ¿Por qué?
- No debí decirte algo así. No sé que me sucedió, de repente quise desquitarme contigo y dije todas esas espantosas cosas.
- En serio me lastimaste. No pensé que me vieras de esa manera.
- Yo veía de esa manera a Yuki, esa persona que daba la impresión de no tener corazón para nada. Esa fría persona que amaba frustrarme por completo, esa persona que solo se dignaba a verme de reojo…esa persona que eras antes.
- ¿Ya no soy así?
- Digamos que conservas algo de Yuki Eiri, como tu frialdad al tratar a las personas y, a veces, a mí, pero ahora estás mucho mejor que antes. Ya no posees esa aura solitaria del ayer.
- Perdóname, quizás fui muy malo y te lastimé demasiado en el pasado.
- Eso ya no importa. Después de huir de mí, regresaste ¿no es así?
- Si…
- Eso es suficiente para mí.
- No sabía de lo mucho que odiabas mi manera de ser, parecía encantarte que hiciera todo eso.
- Algunas veces, sí, pero llegabas a tal punto de ser muy hiriente y eso no me gustaba mucho que digamos.
- A partir de ahora, todo será diferente, te lo juro. No volveré a causarte problemas ni tristezas, quiero hacer las cosas bien esta vez, para que seamos felices.
- Confío en eso, Eiri…
- ¿Te parece si comenzamos?
- ¿Eh? ¿A qué te refieres? –le pregunta mientras ve como su escritor se acuesta junto a él, mirándolo.
- Cambiaré mi sobrenombre.
- No puedes hacer eso, todos aman tu nombre.
- Pero no es mi nombre. A ti no te gusta y la verdad es que a mí tampoco, así que hay que cambiarlo.
- ¿No tendrás problemas por mi culpa?
- No, claro que no. Más bien, ayúdame a elegir un buen nombre.
- Um, ¿qué te parece si usas tu propio nombre?
- ¿Mi nombre? Pero es muy largo y extraño.
- Pues a mi me gusta…Es un hermoso nombre, con un gran significado
- ¿Por qué lo crees? ¿De qué significado hablas?
- Al usar tu verdadero nombre, demuestras que aceptas tu vida como es, te aceptas como eres en realidad, con todo lo que conlleva ser tú mismo, con tus virtudes y tus defectos.
- Uesugi Eiri…entonces ese será.
- ¿No te sientes mal?
- ¿Por qué debería sentirme mal?
- Has llevado ese sobrenombre por muchos años, ¿No te duele cambiarlo?
- Siéndote sincero, me da nostalgia, pero me siento bien, porque quiere decir que he superado mi pasado.
- Eso está muy bien.
- Gracias, Shu-chan.
- ¿Por qué me agradeces? Yo no hice nada.
- Olvídalo, yo me entiendo.
- Que raro, no entiendo lo que quieres decir.
- Déjalo así.
- ¡Uh! Ya me siento mucho mejor.
- Me alegro. ¿No quieres almorzar, verdad?
- ¿Bromeas? Esta conversación me ha abierto por completo el apetito.
- ¿Lo ves? Eres un tremendo glotón.
Unos minutos después, Shuichi se encuentra satisfecho de haber finalizado con el delicioso almuerzo, mientras que Eiri lo veía estirarse más reestablecido. ¿Cómo no querer al pequeño revoltoso? Sabía que, cuando se casara, jamás se cansaría de observarlo mientras comía.
- Deja de estirarte o te pondrás como una ballena.
- ¡Que malo, no me pondré tan gordo! ¡Ah, estoy totalmente lleno!
- ¿Qué eres, una pelota, tarado? Se dice "Estoy satisfecho"
- Si, si, eso…
- Vaya, no tienes remedio, condenado niño.
- ¡Oye, no soy ningún niño! ¡Ya tengo 20 años!
- Pero aún así, sigues siendo un crío de cinco años ante mis ojos.
- Baka Eiri…
POV EIRI
Tenía que decirlo ahora, quería apresurarme y decírselo de una buena vez. Era tan hermoso, tan rosa, tan sensual, tan bello, tan mío, que nada podía impedirme que lo hiciera mío por completo. Uesugi Eiri, este es el momento.
POV SHUICHI
Eiri me miraba fijamente, tan hermosamente con esos resplandecientes ojos dorados como el invencible sol. Me miraba con tanta pasión que me estaba haciendo sonrojar.
- ¿Q-Qué sucede, Eiri?
- Shuichi, casémonos ya. –le dice sin apartar su mirada de la del pelirosa.
- ¿Cómo? ¿Ahora?
- Mañana mismo…Casémonos mañana mismo.
POV SHUICHI
Me quedé muy sorprendido por la repentina petición de Eiri. Él quería que fuera su esposo mañana mismo…
POV EIRI
Shuichi se quedó extrañado y sorprendido. ¿Amor, cuál será tu respuesta?
- ¿Shuichi?
- Si…quiero…-dice el pequeño vocalista, totalmente sonrojado.- ¡Si quiero! –Shuichi se lanzó a los brazos de su amado escritor, fundiéndose en un abrazo con él.- ¡Te amo, Eiri!
- Y yo a ti, amor mío…
Todo estaba dicho, el día de mañana seríamos esposos al fin. A partir de ahora, nada ni nadie será capaz de separar un amor tan fuerte y eterno como el nuestro.
Continuará!
Muchas gracias por el apoyo, espero que este episodio haya sido de su agrado.
Minna daisuki!
Atte. Namida no Megami.
1 Papa rellena: Es una comida en donde se usa la papa rellena con aceitunas, carne, pimientos y huevo en trozos.
2 Recuerden que Shuichi tenía anemia. Por lo general, esta momentánea enfermedad suele poner de pésimo humor a sus "víctimas". Shuichi, en este caso, es una de ellas.
