La Diferencia entre el sexo y el amor

Capítulo 22: No neguemos el amor

Yuki se había despedido por un buen tiempo de ellos, los problemas al fin habían terminado con la pronta recuperación del pequeño Rikku, cosa que alegró bastante al joven y flamante esposo de Uesugi Eiri. Ya con, probablemente, la mitad de su vida en completa calma, los recientes muchachos unidos en matrimonio regresaron al hotel de noche a "arreglar" algunas diferencias.

- Bien, Shuichi, ya estamos en el hotel.

- Me parece que estás muy desesperado, o solo estoy imaginando cosas.

- Si no haces nada por complacerme, tendré que hacerte el amor a la fuerza.

- ¿Serías capaz de eso, señor Uesugi?

- Sabes que soy capaz de muchas cosas, jovencito.

Shuichi sonrió de una forma no muy común a las veces anteriores que ambos sostenían relaciones. A Eiri le parecía que aquella sonrisa que su esposo le había dedicado era la más cruel muestra de su inmenso amor. Era una sonrisa tan lastimera, como si cargara un enorme peso tras de si. Shuichi bajó la cabeza para evitar llorar sin contar que Eiri no entendía que era lo que sucedía.

- Lo lamento, lamento ser tan tonto. –dice el menor, secando sus pequeñas lágrimas.- Lamento ser así…

- No digas eso. Quiero saber la razón por la que lloras, Shuichi. ¿Acaso hice algo malo sin darme cuenta?

- No, para nada, no es culpa tuya. Es solo que…pienso en el tiempo que pueda durar esta paz… ¿Qué tal si nos dura muy poco?

- ¿Por qué piensas en eso ahora?

- Lo siento, no creí que fuese tan inseguro en tal grado. Olvida lo que acabo de decir.

- Baka… ¿qué te sucede?

- No lo sé, es como si tuviera un muy mal presentimiento que se opone en dejarme tranquilo.

- Tranquilo, baka, todo va a estar bien…

- ¿Ahora si podremos retomar nuestra noche de bodas?

- ¡Vaya! Qué rápido cambias de ánimo.

- Lo que menos quiero es abrumarte…Además, ten en cuenta que te prometí vengarme por lo que sucedió el día que llegamos…

- Uy, creo que estoy muy ansioso. ¿Comenzamos?

-Un momento ahí, señor Uesugi. Yo soy quien tiene el control, no puedes hacer lo que quieras esta vez…

- Eso suena muy tentador…

Shuichi comenzó a canturrear una pequeña canción, la cual Eiri no había escuchado nunca.

- ¿Qué estás cantando? –le pregunta Eiri mientras sentía como los labios de su esposo recorrían el lóbulo de su oído.

- Es una nueva canción que acabo de inventar. Siéntete dichoso de ser el primero en oírla…

POV SHUICHI

Tomé por completo el control esta noche, seduciendo a mi loco y enamorado esposo con esa canción que he tenido en la mente por muchos días…

POV EIRI

Que perfecta combinación escuchaban mis oídos. Una hermosa voz cantando la melodía desmesurada de su enorme pasión, que perfecta armonía sentía en este momento."

¡Dios mío!

¿Podía llegarse a tal punto de excitación y de amor a la vez?

Con Shuichi, si

Él si podía sobrepasar las barreras de lo normal…

¡Dios mío, como me gusta caer en él! ¡Él es la perfección, la pureza, el pecado, la tentación por la que gustoso me dejo llevar!

- Sh-Shuichi…

- No digas nada, aún n-no termino de vengarme…

POV EIRI

Shuichi invadía todo mi cuerpo. Pasaba, me exciaba, seguía su camino de besos y volvía a probar todo de mí, volviéndome completamente ciego, loco y adicto a sus besos. Me estoy convirtiendo en un bastardo, idiota, estúpido enamorado.

¿Quién habría podido pensar siquiera que el Gran Uesugi Eiri, el máximo Don Juan, el Apolo, el perfecto Adonis, cayó en las redes de un revoltoso, hiperactivo enano pelirosa? Nadie, claro está.

Shuichi es un vicio del que, difícilmente se puede uno desprender. Pero es un vicio tan puro, tan hermoso y fácil de seguir llevando consigo. Bendigo todo mi maldito pasado ya que gracias a él, conocí a este insoportable mocoso que ha puesto todo mi mundo de cabeza. Bueno… ¿qué tiene de malo vivir de cabeza? Me gusta más como vivo ahora. Si tienen alguna queja, pueden tragársela.

Me está haciendo suyo por primera vez, por primera vez no retengo mis gemidos, dejo salir toda mi excitación, mi pasión, mi amor por él. No quiero negar mi amor por Shu-chan nunca más.

-E-Eiri…-le llama Shuichi con algo de temblor en la mirada.- ¿En serio quieres que continúe? Podría dolerte y lo que menos quiero forzarte a algo que no deseas.

- P-Pequeño, el servicio tiene que ser completo. –replica Eiri con voz quejumbrosa.

POV SHUICHI

Él no se opone. Yo quiero hacerlo mío, por primera vez quiero marcarlo con la llama de mi amor, quiero mostrarle al mundo que este apuesto escritor de pésimo carácter con corazón de oro, es mío y de nadie más. Lentamente y con cuidado invado por completo su intimidad, a lo que él solo responde con una mirada de la cual jamás me había percatado. Sus ojos…parecían arder, era tan excitante verlo mientras envolvía mi cintura con sus piernas, invitándome a que fuera más profundo. No me negué en lo absoluto, este era el mejor día de mi vida.

El ritmo de ambos iba raramente acompasado, ambos ardían de placer, sus rostros reflejaban el grado de excitación que los sucumbía más y más en aquel juego de entregarse mutuamente. Eiri estaba maravillado, nunca había sentido tal cosa en su vida. Al principio no estaba muy seguro de pedirle a Shuichi que hiciera tal cosa, el pelirosa tampoco estaba muy seguro de poder hacerlo, sabiendo lo que sucedió entre Eiri y Kitazawa en el pasado, el trauma del escritor por tal horrorosa experiencia. Pero el rubio se armó de valor y se lo dijo cara a cara, sin rodeos y en verdad ahora estaba sumamente agradecido con su cantante por haber hecho tal cosa, le había hecho superar aquella tan desagradable experiencia. Para él, era la primera vez que le hacían el amor con tanto amor, con tanto deseo, con tanta…experiencia.

POV EIRI

Se siente tan bien, Shuichi. Si solo pudiera decírtelo…pero ahora no puedo, no me salen las palabras de la boca, no puedo hablar por la excitación que siento. Dios me ha sellado las palabras, solo puedo suspirar, gemir y expresar el grado de placer en el que me veo envuelto gracias a ti.

POV SHUICHI

¿Por qué me siento tan emocionado? Claro, es la primera vez que hago algo como esto, me fascinó la sola idea de poder castigarle como se merecía, quería ver su fragilidad, su sonrojo una vez más cada vez que hacemos el amor.

POV EIRI/SHUICHI

Lo entiendo, no lo negaremos más. No es vergonzoso amarnos como lo hacemos ahora. Seguiremos adelante juntos.

Shuichi cayó rendido encima de su esposo, quien seguía respirando entrecortadamente al compás de la respiración del cantante.

Sí, se amaban, y no lo ocultarían nunca. Pesase a quien le pesase, ellos seguirían amándose, cada día más, sin esconderse.

- Muchas gracias…-le dice Eiri a Shuichi como un susurro.

- ¿Por qué me estás agradeciendo? No comprendo. Más bien, yo iba a disculparme por si fui muy brusco contigo, Eiri.

- Para nada, no te preocupes. En serio te agradezco que hayas hecho esto…ya jamás sentiré miedo del pasado…porque gracias a él he logrado conocerte.

- Eiri…creo que no puedo ser más feliz –dice mientras el escritor se acomodaba, abrazándolo y recostándose en el pecho del chico de ojos violáceos.

- Pero se sintió tan raro…

- ¿Raro?

Lo sabía.

Nadie tenía que decírselo. Había hecho algo mal.

Había cometido un error imperdonable.

Divorcio. Sí, lo dejará, a un amante tan "inútil"

- Mátame, por favor. No merezco vivir. Antes de que me abandones, dime ¿cuál fue el error que cometí?

- Cálmate, tontuelo. No hiciste nada mal, al contrario. Cuando…-sonrojo, oh no, que vergüenza.- cuando…bueno, como explicarte…cuando me hiciste "eso", p-parecías tener mucha experiencia…

- ¿Yo? Claro que no, nunca en mi vida lo había hecho…

- ¿Seguro, Shuichi? ¿No me estás mintiendo?

- Si crees que miento, pregúntale a Hiro.

- Como sea…-volvió a recostar su cabeza en el cálido pecho de su amante.- estuviste magnífico.

- ¿En serio?

- Si. Te felicito, me has impresionado.

- Bueno, puedo hacerlo otra vez si deseas…por mí no hay problema.

- ¡Tú, enano libidinoso! N-no, gracias. Estoy muy cansado…

- Quien lo diría. El gran Uesugi Eiri ha caído…

- Tienes razón, he caído pero con gusto…

Ambos terminaron su conmovedora velada besándose apasionadamente, siendo iluminados por la luz grisácea y brillante de la luna, muda testigo de su entrega apasionada.

- Te juro que nunca…nunca voy a dejar de decirte cuanto te amo, mi pequeño baka…

- Mentiroso, no me amas…

- ¿Dudas aún de mí?

No, no era que dudara.

No era eso, no quería que pensara mal.

Para nada.

- ¿Eres capaz de expresar todo el amor que sientes por mí?

- Eso jamás…-le susurra al oído, para después darle leves mordidas al lóbulo de su oído izquierdo.- Mi amor por ti es tan infinito, que no puede ser expresado tan fácilmente con palabras.

- Palabras justas en el momento justo…

- Pero de tan solo pensar que ese enano hijo de Kitazawa va a venir a perturbar nuestra apacible tranquilidad, se me erizan los cabellos…

- Amor, no digas eso. Ese niño es un encanto…

- Para ti es un encanto porque eres su "chica bonita" ¿recuerdas?

- ¿Yo que culpa tengo de que sea tan inocente? Ya se va a dar cuenta.

- Créeme que, aunque se diera cuenta de que no eres "una chica bonita" sino "un chico bonito", nada cambiaría para él.

- Amor ¿qué tal si lo tratamos como si fuera nuestro hijo? –la reacción sorprendida de Eiri no se hizo esperar.- ¿No te gusta la idea? ¡Vamos, es solo por algún tiempo, no es mucho!

- ¿Un hijo? Pero, es demasiada responsabilidad, Shuichi.

- Lo se, pero ten en cuenta que solo lo cuidaremos por muy poco tiempo, no es nada, Eiri.

- Bueno, creo que por ti lo soportaré.

- Muchas gracias, Eiri.

La madrugada cayó junto con los dos amantes que ahora se encontraban profundamente dormidos uno abrazado del otro.

Una pesadilla se hizo presente a perturbar el sueño de uno de ellos, despertándolo acompañado de un grito.

- ¡No! –Grita el rubio, levantándose súbitamente.- No, basta…

- ¿Amor? –El pequeño despierta asustado por el grito de su esposo.- ¿Eiri?

- Fue un sueño…

- ¿Amor, estás bien? –Shuichi lo abraza al encontrarlo tan fastidiado y tembloroso.- Eiri, me has asustado con tal grito. ¿Te encuentras bien, amor?

- Lo siento, Shu-chan, estoy bien. Fue solo un sueño.

- ¿Recuerdas qué fue lo que soñaste?

- Fue tan extraño. Me encontraba solo…rodeado de una densa niebla que daba la impresión de situarme en un cementerio, tan escalofriante y temerario…de repente, sentí que alguien se me acercaba con rapidez, tenía mucho miedo, no quería que se acercara, fue por eso que grité y desperté.

- ¿Crees que signifique algo?

- No te preocupes, es solo un sueño, no le prestes atención.

- Bueno, si tú lo dices.

Había algo raro, lo sabía.

Pero si Eiri no le prestaba importancia, él le haría caso.

Sí, eso haría.

A la mañana siguiente, el vocalista de BAD LUCK despertó y se halló solo en la gran suite que compartía con su flamante esposo en su luna de miel.

- Ya despertaste, Shuichi. Buenos días…

- Oh, ahí estabas. Buenos días.

- Señor, la mesa está lista. Puede pasar al comedor, caballero.

- Que galante…

- ¿En serio lo crees?

- Pero esa galantería se me hace algo extraña. ¿No tendrá usted algún plan malvado entre manos?

- Pero, por supuesto que no, como cree usted eso, por favor. Faltaba más.

- Vaya, se ve delicioso…Siéntate, Eiri.

- Yo ya comí, te toca a ti.

- ¿Por qué te me adelantaste? Se supone que deberíamos comer juntos hoy, Eiri.

- ¿No vas visto la hora, mocoso holgazán? Ya es mediodía.

- ¿Mediodía? ¡Ah, me quedé dormido! Eiri, no seas malito, aunque sea acompáñame a comer, no seas así.

- Bueno, está bien. –Y se sienta, viendo comer a su esposo.- ¿Está bueno, verdad?

- Delicioso, muchas gracias.

- Shuichi ¿qué te parece si salimos hoy a pasear? No salimos desde que llegamos, exceptuando el hospital.

- ¡Si, si, vamos, vamos!

- Bueno, entonces termina de comer, vístete y lleva chaqueta para el frío.

- Pero no hace nada de frío en la mañana. Es en la noche cuando comienza a hacer aire, Eiri.

- ¿No entiendes? Lleva tu chaqueta porque no regresaremos hasta muy muy tarde, amorcito.

- Eiri, eres un pervertido.

- ¿Por qué? Si fuiste tú quien hizo lo que quiso ayer, ahora me toca a mí.

- Bueno, por mí no hay ningún problema, yo estoy gustoso de aceptar tu proposición.

POV SHUICHI

Me da un poco de pena, lo admito, pero no para mal. Jamás he caminado con Eiri, por la calle, tomados de la mano. Toda la gente de nuestro alrededor nos está mirando, se están riendo y comentando entre sí. ¿Si me da vergüenza caminar con él? No, claro que no. Es mi esposo, lo amo y siempre he soñado con hacer cosas como estas junto a él.

POV EIRI

Shuichi se siente apenado, lo sé, pero a mí no me importa lo que diga la gente, lo que murmure, lo que diga a nuestras espaldas. Ellos son ellos, completamente ajenos a nosotros, y nosotros somos nosotros, así que a mí no me importa lo que puedan decir de nosotros. Por ser como somos, no significa que seamos seres inhumanos o alguna especie de monstruos.

Pasaron por el costado de unas mujeres ya mayores y lo que los sorprendió es lo que dijeron de la ¿rara? Pareja que formaban ambos chicos famosos.

- Look at that blond guy. Is so cute... do not you think?1

- Yes, you are right. And look at his girlfriend is so beautiful. Her eyes are beautifull.2

- It is a very peculiar color... but both are so beautiful couple ...3

Cabía mencionar que ambos se detuvieron.

Parecían estatuas: completamente sin vida.

La gente seguía clavando su mirada en ellos, que ya estaban más que apenados.

- Etto, Eiri… ¿puedo hacerte una pregunta? –decía conmocionado.-

- S-Si, dime, Shuichi –le responde igual de anonadado.-

- Creo que ha sido mi imaginación o… ¿todas las personas que se nos quedaron viendo fue porque…pensaron que yo soy una chica?

- Bingo, esposo mío.

Siguieron caminando, esperando encontrar un poco de soledad e intimidad, pero era imposible el siquiera tratar de entrar a un restaurante a comer, ambos conseguían captar todas las atenciones.

- Excuse me, sir. Congratulations, you have a wonderful companion.4

De acuerdo, estaban muy seguros ahora.

Muy seguros de que…sería un muy largo día de paseo en New York.

Continuará!

N.A: Perdón por la tardanza, espero que me perdonen. Aquí tienen su compensación. Trataré de actualizar más rápido. Saludos a todos, espero que aún quieran dejarme un review jejeje.

Me despido…Matta ne!

Namida no Megami.

1 Mira a ese chico rubio, es muy lindo. ¿no crees?

2 Si, tienes razón. Y mira a su novia, es muy hermosa, sus ojos son muy bellos.

3 Es un color muy peculiar, pero ambos hacen una hermosa pareja.

4 Disculpe, señor. Lo felicito, tiene usted una hermosa compañera.