La Diferencia entre el sexo y el amor
Capítulo 27: Quisiera ser una mujer…
Sabía que ese sería, sin duda, el inicio de un nuevo conflicto que vencer. Aún quedaban rastros de lágrimas en sus hermosos ojos violáceos, su flamante esposo trataba de curar su tristeza, pero le era imposible. El niño se encontraba ya dormido, ignorando las penurias de su madre. Ambos estaban recostados en su cama, abrigados ante el ligero frío de aquella noche tan abrumadora. Eiri abrazaba fuertemente el delgado y fino cuerpo de Shuichi mientras este otro trataba de no empapar la camisa de dormir del escritor con sus lágrimas.
- Oye, mocoso, ¿cuántas veces vas a seguir empapando mis camisas de dormir? Tendré que dormir desnudo.
- Lo lamento, Eiri, no puedo evitarlas…es como si tuvieran voluntad propia.
- Ese enano…debió de quedarse callado.
- No le eches la culpa a Rikku-kun, él es solo un niño…
- Pero te hizo llorar. Vamos, Shu-chan, trata de descansar.
- No puedo dormir por más que lo intente. Pasaré la noche en el sofá.
- ¿Piensas que te dejaré hacer tal cosa?
- Te lo pido, no me obligues a dormir contigo hoy, me siento fatal. Buenas noches, amor –dijo por último para después darle un beso a su esposo en la frente.- Te amo.
Se quedó con la mirada fija hacia la puerta de la habitación, esperando que su pelirosa desistiera de su drástica decisión, más no le vio venir. Preocupado, se dio la vuelta y decidió conciliar el sueño.
3:00 AM, el sueño se alejó de él de repente, sus párpados para nada deseaban facilitarle la tarea. Oyó un leve gimoteo en la sala. Lentamente se levantó de la cama y salió a hurtadillas hasta el marco de la puerta. El dueño del ligero ruido no era nadie más que el pelirosa, trataba de calmar el rebelde llanto que se apoderaba de él. Sintió pena por el joven cantante, se sentó junto a él y no hizo nada más que eso. Shuichi lo miró por unos segundos, analizó el rostro pálido de su esposo que se encontraba totalmente sereno. Dejó de llorar y se cubrió los ojos ya hinchados por el llanto.
- Deben dolerte los ojos. No has debido llorar por algo así.
- ¿Te parezco ridículo?
- No, claro que no. Tampoco te pido que evadas los comentarios de las personas, como el que escuchaste de boca de Rikku, pero si reaccionas así por lo que la gente dice, quien sabe como reaccionarás de aquí en el futuro.
- Eiri, lo siento.
- No te disculpes, no hay razón para que lo hagas. Shuichi…solo debemos intentar seguir adelante con lo que somos y sentimos.
- Lo sé.
- ¿Ya te sientes mejor?
- Si, ya me siento mejor.
- Entonces vamos a la cocina. Tienes que lavarte el rostro con agua tibia.
- ¿Luzco tan mal?
- Tus ojos están bastante enrojecidos. No querrás que el enano vea a su mamá sonreír con los ojos así.
- Lo siento.
- Vamos, deja de disculparte por todo.
Le guió hacia la cocina y calentó un poco de agua para después remojar una tela delgada en ella. Sentó a Shuichi y con mucho cuidado comenzó a limpiar sus ojos.
- No los abras o te caerá el agua en los ojos.
- De acuerdo, ya los cierro. Oye, Eiri…
- ¿Qué sucede?
- Lamento tener que causarte tantos problemas. Sé que soy demasiado susceptible.
- ¿Sabes qué es lo que más me duele en este mundo?
- No, ¿qué es?
- Odio cuando esos hermosos ojos amatistas tuyos derraman lágrimas innecesarias. Las he visto llorar tantas veces que…siento que un pedazo de mi vida se va con cada lágrima que derramas.
- Eiri…
- Shuichi, tienes que ser fuerte. Nos tocará escuchar a personas como esas hablar de esa manera. –Él acaricia dulcemente la mejilla nuevamente empapada de Shuichi.- ¿Ya estás llorando otra vez? Me faltará agua tibia.
- Es tu culpa…por decir esas cosas. Eres un excelente pensador…sin duda eres el mejor…
- Estas palabras vienen desde mi corazón, Shu-chan. Todas las cosas que te diga serán solo de tu pertenencia, no lo verás en ninguna novela que escriba.
- Bueno, no quiero decir que sea celoso de tus fans…
- ¿Quieres dormir?
- Si, ya me quiere dar sueño.
- Dormirás conmigo ¿verdad?
- Lo haré.
- Así se habla.
De improvisto cargó a Shuichi y este, enrojecido, intentó zafarse más Eiri no le dejó.
- ¿Qué haces?
- Pues qué más, llevo a mi esposo a descansar.
- Pero no tenías que cargarme, puedo caminar solo.
- No reniegues…déjame hacerlo.
Que le quedaba, dejó que lo hiciera sin propiciar ninguna queja. Era la primera vez que su esposo hacía algo así desde que se conocieron. Claro que se sintió avergonzado, pero la sensación de depender así de la persona que más amas, se sentía maravillosa.
- Buenas noches, Eiri…
- Hasta mañana, Shu-chan.
Días después, Eiri comenzó a notar que el estado de ánimo de Shuichi no era el mismo de siempre. Es más, había empezado a tener problemas con el presidente de la empresa NG por su falta de entusiasmo tanto en las prácticas como en los conciertos. Shuichi comenzó su camino hacia el previsto término de su carrera. Aunque sus fans seguían apoyándole, las amenazas anónimas que recibía de vez en cuando en su camerino le hacían sentir plenamente rechazado.
- Shuichi ¿llegarás tarde hoy a casa? –pregunta Eiri por medio del teléfono a Shuichi.
- Tengo una rueda de prensa previa al concierto de mañana. Llegaré a las diez, encárgate del niño.
- De acuerdo. –Shuichi cuelga el teléfono.
Eiri estaba bastante preocupado por la actitud de Shuichi, él jamás se había comportado así, mucho menos en el trabajo. Shuichi amaba a Eiri más de lo que amaba trabajar, pero aún así amaba su trabajo con todas sus fuerzas ¿por qué este repentino declive? ¿Acaso la costumbre ya se había apoderado del pelirosa en tan solo seis semanas de matrimonio?
- Shuichi-san, díganos… ¿por qué tan de repente hemos notado un radical cambio de ánimos en sus conciertos?
La multitud enardecía por oir la respuesta del cantante, quien parecía no tener muchos ánimos de contestar, parecía decaído, triste, como si su vida se estuviese acabando en esos instantes.
- Solo he tenido un mal día –responde él.
- Pues parece que ese mal día se repite siempre…-confiesa uno de los reporteros.-
- No es eso…solo se encuentra algo cansado por la rutina diaria de trabajo. –Touma defiende a su empleado.- ¿Alguna otra pregunta?
- Hemos oído que han estado llegando amenazas anónimas por escrito hacia su persona, ¿qué tiene que decir sobre esto?
- ¿Amenazas? No me habías dicho nada de esto, Shuichi –le reclama Hiroshi.
Sin mirar a su amigo, Shuichi se dispone a hablar.- Con respecto a eso, solo pido que dejen de hacer tal cosa, no tengo tiempo para leer cartas con amenazas escritas.
- Díganos, Shuichi-san ¿usted…? –un ruido obligó a la reportera a guardar silencio.
De repente, un pequeño grupo de señoras entraron a la fuerza a la rueda de prensa, gritando cosas bastante desagradables para el oído del cantante. Las personas de seguridad les impidieron continuar, asi que una de ellas habló.
- ¡Usted es un mal ejemplo para la niñez de ahora! ¿Cómo se ha atrevido a criar a un niño? No es apto para hacerlo, es una vergüenza para la sociedad.
- He oído tanto de eso ¿no se cansan siempre de decir lo mismo? –Shuichi se pone de pie.
- ¡¿Se ha creído acaso usted una mujer para atreverse a casarse con Uesugi Eiri?! ¡Personas como usted deben de ser eliminadas del mundo!
- Para su desgracia, Dios decidió que yo viniese al mundo. Si quiere echarle la culpa alguien de mi existencia, váyase con las quejas a él, no a mí. Yo no elegí nacer.
- ¡Es usted un insolente! ¡No es mujer para estar con Eiri-san!
- Lo siento, pero no puedo cambiar la realidad. Dios me ha hecho hombre y no mujer.
Los flash de las cámaras y los reporteros no perdían ningún detalle de aquel tan impactante enfrentamiento entre el cantante y las recién llegadas. Shuichi se sentía estresado, cansado y aburrido de estar siempre en aquella posición de "el que ha pecado al enamorarse de Eiri."
- Si me perdonan, me retiro. Sigan la rueda de prensa sin mí. –Shuichi avanzó hasta la salida, siendo custodiado por Mr. K del lugar. Hiro, Suguru, Sakano-san y Touma fueron tras de él. Las fans del cantante se unieron a los guardias, tratando de defender a su mayor ídolo.
- ¡Espere ahí! ¡Pecador! ¡Malvado!
Shuichi comenzó a ser atacado por las mujeres, quienes comenzaron a arrojarle varias piedras al cuerpo y al rostro, lastimándolo de sobre manera. No derramó ni una sola lágrima, ni siquiera por el inmenso dolor que le invadía el cuerpo y el alma, tampoco intentó defenderse de los ataques, los cuales no cesaban. Repentinamente, dejó de sentir el dolor de nuevas piedras venir a su cuerpo. Algo le cubría, un calor que él conocía perfectamente. Miró hacia arriba, encontrándose con el rostro de su madre, quien intentaba protegerlo del dolor.
- M-Madre…
"En la cima de un bello árbol, un ruiseñor canta sin pereza."
- Calma, Shuichi, todo estará bien.
"Shu-chan se acerca a lento paso hacia él"
- Mamá está aquí.
"Sonríe glorioso y le dice 'Buenos días'."
- No te van a hacer daño.
"Luego Shu-chan sale de casa y trepa rápido hacia el árbol"
- Mamá, te harán daño.
"Mamá se asoma por la ventanita y lo llama para desayunar."
- No tengas miedo, no estás solo, hijito mío.
"Shuichi baja rápido y le enseña a mamá lo bonito que está el cielo hoy."
- Esa canción…hacía mucho que no la oía.
- Ya está todo bien, Shuichi. Todos estamos aquí contigo.
Vio a su amado después, quien lo ayudó a levantarse lentamente del suelo. Los paramédicos llegaron casi enseguida a auxiliarlo, todos estuvieron con él cuando fue revisado por los médicos.
- Mamá… ¿recuerdas? Cuando era niño también hacías lo mismo, me defendías de los niños que me molestaban porque decían que parecía una niña de mamá. Siempre cuidabas de mí sin importar lo que dijeran de mi repentina adopción, nunca me abandonaste…ni siquiera ahora que pretendían matarme a pedradas. Gracias, madre…
- Shuichi. ¿Shuichi?
El joven de ojos amatistas comenzó a reaccionar después de un descanso merecido. Se reflejó en los ojos dorados del rubio que le miraban con dolor y angustia.
- Detesto cuando me miras así…
- Sangrabas mucho cuando te trajeron aquí.
- Fui un imprudente, no debí hablarles así, pero preferí defender lo que soy y lo que siento.
- Hiciste bien, defendiste lo que eres. Estoy muy orgulloso de ti.
- ¿Y el niño?
- Está con tu madre afuera, Shu-chan. También está preocupado por tu estado.
- La gente debe pensar lo peor de mí.
- Velo por ti mismo…
Eiri prendió el televisor y dejó que Shuichi mirara las noticias acerca de la rueda de prensa que dio hace poco. El joven de ojos amatistas que recientemente trataba de imitar el "Moon dance" de Michael Jackson por las exigencias de su suegro no quitó su vista del aparato.
"Hoy se llevó a cabo la controversial rueda de prensa del famoso cantante Uesugi Shuichi, casado desde recientes fechas con Uesugi Eiri, escritor talentoso de novelas románticas. Durante la rueda de prensa, Shuichi-san se mostró bastante cansado y poco dispuesto a responder a nuestras preguntas. Afirmó haber recibido las cartas amenazantes y pidió a los autores de tal acto dejar de hacerlo, ya que no tenía tiempo de leer las cartas. Pero lo más impresionante de la reunión fue la repentina llegada de un pequeño grupo de amas de casa, diciendo cosas bastante desagradables sobre su persona y su matrimonio con el escritor. Gravemente herido, fue llevado de emergencia por los paramédicos gracias a grandes lesiones provocadas por los ataques de estas mujeres, quienes planeaban acabar con la vida de la estrella nada más ni nada menos que…a pedradas. Todos nos preguntamos ahora… ¿será el fin de su exitosa carrera? ¿De qué manera afectará este incidente en su matrimonio? Solo esperamos que las respuestas a estas interrogantes sean positivas…Por otro lado, las admiradoras de este joven de 20 años, brindaron sus mensajes de apoyo para el cantante.
"¡Shindou-san, eres el mejor! Tienes que recuperarte pronto, eres sensacional."
"La gente ama tu música. No te preocupes, no es malo enamorarse así. Siempre te apoyaremos."
"Mi madre y yo siempre escuchamos tus canciones, somos grandes fanáticas tuyas. Tienes todo un gentío que te sigue, no los defraudes."
"¡Shuichi-san, recupérate pronto!"
El escritor apagó la televisión y se acomodó al costado de la cama de descanso de su esposo. Le vio sencillamente irreconocible. No sabía si estaba pasmado, contento, triste…Shuichi no expresaba emoción alguna.
- ¿Shuichi?
- Por un momento lo he pensado…lo pensé tantas veces durante los últimos días.
- ¿A qué te refieres?
- "Quisiera ser una mujer…" eso es lo que pensaba.
- Oye, me parece que te dislocaron el cerebro por tantas pedradas. ¿Hola? ¿Todavía hay algo de inteligencia en este cerebro?
- Eiri, no es una broma…
- Yo tampoco bromeo, quiero que dejes de pensar en esas tonterías.
- No son tonterías, en serio lo deseaba, pensaba en eso mientras esas señoras decían tales cosas. Pensaba que, tal vez, si hubiese nacido como una chica, todo habría sido normal.
- Voy a decirte algo siendo bastante franco, Shu-chan. Pienso que, si hubieses nacido mujer, yo te habría tenido como amante pero no hubiera sentido lo mismo que siento por ti siendo hombre.
- ¿Lo dices en serio?
- Lo digo en serio. Aunque te confieso que si te imagino como chica, serías bastante hermoso, pero eres más hermoso siendo como eres, Shuichi. No quiero que reniegues de lo que eres ¿de acuerdo?
- De acuerdo.
Ahora me doy cuenta de que…desde que comencé a amar a Eiri, jamás renegué de mí mismo, hasta ahora. Pienso que…tenía mucho miedo de perder…la admiración de la gente. Pero eso ya no importa ahora, porque esa gente de la que desconfiaba me ha demostrado que siempre me apoyará pase lo que pase.
- Niño, nos tuviste muy preocupados –le dice su suegro.- ¿Cómo te arriesgaste así frente a esas mujeres?
- Lo siento mucho, padre. Pensé que era una buena manera de callarlas, pero al contrario, recibí pedradas.
- Eso no es nada gracioso, Shuichi-san. Además, no nos dijiste que recibías amenazas…
- Eso es muy grave, Shuichi-kun. –agrega Mika.
- Lo lamento, no quería preocuparlos horas antes del concierto.
- Bueno, pero espero que no se repita, Shuichi-san. –le reprime Suguru.
- Si, señor.
- Mami, ya estás mejor, ¿verdad?
- Si, pequeño, pronto estaré recuperado.
- Shuichi-san, quiero hacerte una pregunta. ¿Estás seguro de bailar esa canción de Michael Jackson?
- Bueno, que puedo decir, ese pasito misterioso me ha llamado la atención y quiero practicarlo. Si ensayo arduamente hoy, lo dominaré para mañana.
- ¿No será muy arriesgado?
- Así es, pero quiero correrlo. Tengo que recompensar el regalo de mis admiradores.
- Bueno, entonces buena suerte.
- Muchas gracias. Y tú, madre, ¿cómo estás?
- Ya me siento bien, hijo, no tengo tantas heridas como tú.
Ahora estoy completamente convencido, realmente puedo vivir siendo yo mismo, si tengo a estas maravillosas personas a mi lado, quienes me dan día a día, la fuerza necesaria para continuar adelante. Mi esposo me da un suave beso en la frente para después sonreírme amablemente, lo amo y siempre dependeré de su amor. Dios mío, confío en que este amor no debería considerarse un pecado. Amo a Eiri más que a mi vida, dejaría todo por él, lo daría todo por él, porque es la persona más importante en mi vida.
- Shuichi, ¿quieres ir a dar un paseo afuera?
- Está bien, pero Eiri… ¿podemos hablar un momento?
- Si, dime.
- Solo quería decirte algo muy importante.
- Te escucho. –su esposo se sienta a su costado, dispuesto a oir.
- Quiero decirte…que eres mi vida entera, no hay nada ni nadie que me importe más que tú.
- Pienso lo mismo, Shu-chan.
- Te amo, lo sabes ¿verdad?
- Lo sé.
Se acercó con lentitud hacia él y lo envolvió en un cálido abrazo, que quizás hubieran preferido que durara para toda una eternidad. El cantante de los ojos amatistas miró los ojos dorados de su compañero y luego acarició su mejilla para después terminar su pequeña charla con un corto y amoroso beso.
Le quiero, amo a Shuichi, será eterno. Moriría de tristeza sin él. No importa lo que la gente diga, nada me importa más que él.
Continuará!
N/a: Bueno, minna-san, lamento decir que hoy no aparecerán mis "socios" o "amiguitos obligados" En primera, Yuki-san está cuidando al niño y Shuichi-kun se está preparando para su concierto del último capítulo (T.T) No se preocupen, porque habrán más secuelas, no lloren, ya hice el costoso contrato con ambos, claro que me quedé sin un centavo, pero vale la pena si se trata de entretenerlos a ustedes. Hay algunas partes en las que hago alusión al fallecido M.J, es como un pequeño tributo. Que en paz descanse, al igual que la señora Farrah Faucett.
Bueno, amigos, nos leemos pronto ¿vale? (Reviews, amenazas de guillotina, a quemarropa, etc. serán bienvenidas!)
Atte.
Dayito-chan
