Dorado y Amatista

ONE SHORT EXTRA

Todo se encontraba en súbito silencio dentro de la residencia de los esposos Uesugi. Todo en completa tranquilidad, pensaba un calmado escritor mientras tecleaba fielmente su próxima novela…hasta que el ruido más común a las diez de la noche lo interrumpió.

- Bienvenido, Shuichi. ¿Te fue bien en el trabajo?

- ¿Eh? ¡Sugoi, Eiri! Te adelantaste a mi saludo de siempre.

- Conozco perfectamente tus pasos, puedo reconocerlos con facilidad.

Ni siquiera una cena romántica vio, esto le decepcionó un poco, pero no dejaría que Eiri le viera.

- ¿Pasa algo?

- ¿Eh? No, nada. ¿Y Rikku-kun?

- Le pedí a tu madre que lo cuidase por esta noche.

- ¿Pero por qué?

Él se levantó del escritorio y se dirigió a besar a su esposo, que se quedó bastante sorprendido.

- Hoy cumplimos un mes más. ¿Lo recuerdas, verdad?

- ¡Eiri, te acordaste!

- Por supuesto que si, hoy cumplimos tres meses de casados…y este es tu regalo –Eiri le enseña una cajita rectangular de color negro a Shuichi.- No la mires mucho, ábrela.

Su esposo obedeció y dentro de la cajita encontró lo más hermoso que hubiera podido imaginar: dos colgantes de oro de 14 kilates que sostenían cada uno una piedra preciosa: Una de color amatista y otra de diamante dorado.

- Cuando lo compré, la persona que diseñó estas reliquias me dijo algo que podría causarte gracia.

- ¿A qué te refieres?

- Bueno, me dijo que al asistir a nuestra boda le inspiró hacer estas dos piedras y venderlas juntas, como una pareja –Eiri cogió el colgante con la piedra dorada y se la colocó en el cuello a Shuichi.- Lo que la maravilló después fue que descubrió algo interesante.

- ¿Y qué es eso?

- Mi cumpleaños es el 23 de febrero y la piedra de ese mes es la amatista, el color de tus ojos.

- ¡¿En serio?!

- Así como lo oyes. Y eso no es todo, tu cumpleaños es el 16 de abril y la piedra de ese mes es el diamante dorado…

- ¡El color de tus ojos!

- Exactamente, señorito. Ahora tú debes ponerme este colgante ¿no?

- Ah, claro –y se lo puso.- No puedo creer que el destino sea así.

- Bueno, ahora estoy más que convencido de que ambos somos el uno para el otro. Además, es un símbolo preciado del verdadero amor que sentimos por el otro…Feliz día, amor.

- Feliz día, mi escritor.

Ahora si su felicidad era aún mayor que la de su boda, conocer las locuras que el destino les preparaba era un elemento que condimentaba más la vida de los amantes.

Fin

N/A: Lo de las piedras y sus cumpleaños es verdad, fue lo maravilloso que hallé en la Internet, pueden buscarlo si desean. Bueno, aquí se termina definitivo el fanfic, espero que me apoyen tanto en las secuelas como en mis fanfics futuros de esta serie! Gracias a todos!