Holaaa!!!
ACÁ LES TRAIGO A EDWARD!!!!!!
Gracias a todos los que leyeron, me agregaron a sus favoritos, alertas, y millones de gracias a las reviews.
Juli: Lowood no queda en Forks. No decidí en qué lugar viven con Renée, pero creo que no en Phoenix, porque no me gusta el clima tan seco. (sorry por responderte tan después, jaja)
A los dos días de eso, las cosas no parecían ir a normalizarse. Cada vez que Alice veía a Jasper, ambos se quedaban como, si no shockeados, como sosteniendo una intrigante conversación telepática.
Pensé que no iba a seguir así. Pensé que iba todo a fluir, a avanzar.
Pero no. Emmett me demostró lo equivocada que estaba.
Fue ayer, cuando, tras una semana de conversaciones secretas con la chica rubia (que luego descubrí que se llamaba Rosalie Hale), me dijo:
-¿Te importa tomarte un taxi para volverte?
-¿Por? ¿No se supone que me vuelvo con vos? –pregunté sorprendida.
-Lo que pasa es que le prometí a un amigo ayudarlo con matemática.
-¿No se supone que a vos mismo te va re mal en esa materia? ¿No será que vas a salir con esa Rosalie Hale? –intuí.
-¿Y eso a vos que te importa?
-Nada, -miento, y me voy.
Eso me puso mal. Mi mundo no era así. Sí, Emmett siempre salía con las chicas más lindas, ¡pero nunca se preocupaba tanto por ellas!
Así que, al día siguiente, todavía ofendida, le comuniqué: -Hoy Mike Newton se ofreció a pasarme a buscar. Voy con él.
Mientras, respondía el mensaje de texto, del siempre atento Mike.
-¿Cómo estás? –me dijo mientras me subía a su 307 negro.
-Bien, ¿vos?
-Muy, -seguimos hablando (bah, mejor dicho el preguntando meticulosamente sobre mi vida, y yo respondiendo con monosílabos).
Cuando me preguntó si había dormido bien, me quedé pensando. Ya hacía como una quincena desde la última vez en la que había dormido plácidamente. Constantemente, el recuerdo de esos extraños sueños me invadía. Seguí sintiendo esa sensación, pero las imágenes se me hacían cada vez más borrosas… ya casi ni me reconocía a mí misma.
En el estacionamiento, me bajé antes de que Mike estacionara, la excusa era que tenía que ir a buscar algo en la oficina, pero la verdad era que él manejaba muy rápido y muy mal, no quería desnucarme cuando el hiciera las maniobras de estacionamiento.
Todo pasó muy rápido.
Vi, que Mike, retrocediendo a máxima mientras discutía con alguien, se dirigía hacia mí.
Vi un grupo de gente, todos mirando y a punto de gritarme que me moviera.
Vi a un chico corriendo velozmente hacia mí.
Él me agarró y me corrió a la vereda. Todo en cuestión de fracciones de segundo.
Todavía en shock, él y yo nos miramos a la cara.
Oh no.
Era él. Él. El chico de Forks. El chico que había perturbado mi descanso, el balance de mi mundo, ¡el status quo de mi vida!
Parecía ser que él también me había reconocido. Parecía ser que él también sentía ese maldito fuego en donde nuestras pieles se rozaron. Por la forma en que me miraba…
Permanecimos inmóviles, hasta que la ruidosa multitud se acercó a mirar.
El chico nuevo que había aparecido de la nada, que nadie lo conocía, acababa de salvar a la chica nueva de una dolorosa muerte bajo un Peugeot negro perteneciente al chico más popular del colegio. Trágico. Seguro que nadie iba a esparcir el rumor. ¿A quién le iba a interesar? (se sobreentiende la ironía).
Él me ayudó a sentarme en el cordón de la vereda, sin comentar nada.
-¡Bella! ¡Bella! –sentí gritar a Alice, que se acercaba corriendo, -¿estás bien?
Salí de mi trance.
-Sí, -dije tratando de sonar segura.
-¿Qué hacías? –me siguió inquiriendo, pero, sin darme oportunidad de responder, le preguntó al chico, -Perdón, ¿te conozco?
-No creo, es mi primer día de clases, acabo de llegar de otra ciudad, -dijo con una dulce y aterciopelada voz, todavía agitado por el suceso.
-¿Cómo te llamás?
-Edward Cullen, -respondió.
-Gracias por sacar de ahí a Bella, si ella estuviera en plena conciencia de sus actos, ella misma te lo estaría ya diciendo. Perdonala, está todavía atónita, -explicó Alice, no tenía razón, yo sí estaba consciente, lo que me había puesto así era el hecho de saber quién era mi "salvador". Aún así, asentí con un débil movimiento de cabeza.
Entonces, él, que ahora sabía que se llamaba Edward, se ofreció a llevarme hasta adentro.
-No, gracias, puedo ir sola, -y me paré de repente. Demasiado de repente, todo se volvía negro.
Me apoyé del hombro de Alice y fuimos adentro.
-Bella, ¿segura que estás bien?
-No te preocupes, yo, de salud estoy bien.
-¿Entonces por qué seguís en shock?
-¿Sabés quién es el que evitó que quede bajo las ruedas del auto de Mike?
-¿Edward Cullen?
-Sí, pero, ¿sabés quién es él?
-No… pero decime, Bella, decime.
-Es el chico que estaba en la fiesta en mi último día en Forks.
-¿Él es el que te besó?
Asentí.
Ella se puso a saltar de alegría.
-¿Se puede saber qué te pasa? –le dije con mal humor.
-Estoy feliz, ¿acaso no se nota?
-Demasiado, ¿por qué te pone feliz que este chico se aparezca en mi vida justo ahora?
-Bella, ¿no te das cuenta? Yo ya sabía que pronto lo ibas a volver a ver. Es el destino. Tenés que ir a hablarle ya mismo. Qué suerte que ya tenés la perfecta excusa: ¡agradecerle!
-No, Alice, no. Cuando lo vea (que espero que no sea pronto), le agradezco. Pero no voy a ir por ahí buscando al chico nuevo.
Emmett se acercó corriendo.
-¡Bella! ¿Estás bien?
-Sí, gracias.
-Ves, si no hubieras estado enojada conmigo todavía, nada de esto habría pasado.
-¡Y si vos no hubieras estado tan concentrado en esta chica te habrías enterado antes!
No lograba entenderlo. Mi mundo se había puesto patas para arriba en menos de unas semanas.
RIIING!! RIING!!!!
Sonó mi celular.
-¿Hola?
-¡¡¡¡Hija, me llamaron de la escuela, ¿estás bien? ¿No querés que te pase a buscar?!!!!
¿Por qué los de la escuela tenían que avisarle a Renée? A Renée nunca convenía traerle ese tipo de noticias. Ella siempre hacía de las cosas más insignificantes, un mundo.
-No, mamá, estoy bien, me quedo acá.
-Está bien, pero, si te sentís mal, o algo, me llamás. Chau.
-Chau, ma.
No, ahora tenía matemática. No estaba de humor como para pensar. Aunque, sabía que la peor tortura que me esperaba no era precisamente numérica. No, lo peor iban a ser todos mis compañeros tratando de verificar el chisme.
Logré sobrevivir. Pasaron un par de clases más así. Sólo quedaba Biología.
Tomé aire y entré al salón. Sin mirar a nadie y tratando de pasar por inadvertida, me dirigí al banco doble que ocupaba yo sola. Sin levantar la vista, tiro mis libros sobre la mesa.
En la mesa, los míos no eran los únicos libros que había. Alguien había dejado algunos de ellos del otro lado de la mesa.
Levanto la vista.
No estaba sentada sola en la mesa.
-Bella.
Dijo él, recién percatándose de mi llegada. Sentí raro mi nombre dicho por él.
-¿Edward?
-¿Si?
-¿Vos?
¿Les gustó? ¿Lo odiaron? Lo que sea que piensen, por favor dejen reviews. Quiero saber lo que piensen. Con una palabra me alcanza. ¿Pliisss?
Además, si tienen alguna idea… colaboración, todo viene bien.
Chauu!!
Fer
DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
P.D. Quieren más Edward?? Reviews o nada (jajjaja) TRÁGICO - MI palabra favorita.
