Hola!!!

No tienen la más pálida idea de lo feliz que me hacen sus reviews!!

Este capítulo, no creo que guste mucho, es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo. Jaja. Es un poco corto, pero tengo como una negación interna a los capítulos largos, no es que no me guste, ¡es que a mí no me salen! Además, no sé, pero me re vicié con las palabras largas y rebuscadas, que se yo, son mis lapsos de bipolaridad. Jaja.

Muchísimas gracias a los que me agregaron a sus alertas, favoritos y muy especialmente a los que dedicaron parte de su preciado tiempo en dejarme sus comentarios!!

taaniaahCullen: Al fin alguien me entiende!!! Cuando tenga un rato leo tu fic y te dejo una hermosa review, jajaja!

peritha12: mirá lo rápido que actualicé!!!

VIVI: gracias por elogiar mi forma de escribir, me pone tan emocionada recibir reviews!!


-¿Vos? –repetí al no obtener respuesta.

-¿Qué?

-Si sos vos.

-Se supone que me llamo así desde que a mis papás se les antojó ponerme así, -me dijo, haciéndose el indiferente.

No respondí. Estaba más que claro que este chico no tenía nada que ver conmigo, ni quería.

Presté atención en clase.

Sonó el timbre, y caí en la cuenta que ninguno de los dos había siquiera movido un pelo de la postura que cada uno había adoptado antes de la lección. Sin saludar a nadie, me fui del salón. En el pasillo, Edward a paso veloz, me alcanzó.

-¿No te faltó decirme algo? –dijo, irresistiblemente galante, involuntariamente.

-No creo. No te conozco.

-¿Te golpeaste la cabeza?

-No, mi cabeza está muy bien. Mejor que la tuya.

-De nada, -me reprochó al subirse en un brillante Volvo plateado.

Gracias. Eso era lo que me había faltado decir.

En casa, me tuve que encerrar en mi habitación. Cada vez que Renée me veía, se ponía dramática y me decía que me fuera al médico.

Estaba tirada en mi cama, hablando con Alice por teléfono.

-¿Qué estás haciendo? –me dijo.

-La tarea de Biología.

-Ah, esa yo no la hago, no voy con vos. ¿Quién es tu compañero/a de laboratorio?

-Hasta hoy, nadie. ¡Hasta que un pelotudo intruso se me impuso en mi banco!

-¿Qué quién?

-Un imbécil que responde por el nombre Edward "persona_más_creída_del_mundo" Cullen.

-¡No lo puedo creer! Te dije que era el destino. Aparte, ¿por qué presiento que no estás bien con él?

-No me lo banco. Se cree que le debo la vida. Y como si fuera poco, pretende que no se acuerda de mí.

-¿Y si fuera verdad? ¿Si no se acordara nada de vos?

No respondí. Él tenía que haber sentido lo mismo que yo. Y eso no se olvidaba fácilmente.

-Chau, Alice, me tengo que ir a comer, -colgué.

¿Quién era Edward Cullen? ¿Qué sabía yo de él?

Era de Forks. Se cambió de colegio y de ciudad. Tenía un Volvo plateado. Era un creído de mierda. Cada vez que me acercaba, sentía que no me podía mover de hipnosis. Sus labios eran… No. Eso sería darle pie para que sea más creído. Si yo iba cualquier día y le decía: "Che, Edward, ¿por casualidad vos me besaste en el verano?". Lo mejor que podía hacer era no darle importancia. Olvidarme de él. Yo no lo conocía de antes.

Sonó la puerta de mi pieza.

-Pasá, -grité.

Entró Emmett.

-¿Estás bien? ¿Me perdonás? –me dice casi rogando. –Sabés que si vos me evitás no tengo a nadie a quién molestar y me aburro.

-Ja. Ja. Te perdono. Pero solo porque yo también estoy aburrida de muerte.

-¿Qué? ¿Cumbres Borrascosas te falló? ¿Ya no encontrás más salvación contra el letal tedio en los libros? –rebuscando frases ridículas.

Puse mis ojos en blanco.

Bajamos al living y nos pusimos a ver la tele.

-¡Hay! Dejá ese canal, están dando mi película favorita, -al ver pasar entre su incansable zapping una escena de Sense and Sensibility.

-¿Cuántas películas favoritas tenés? ¿O me lo hacés a propósito? Siempre que están dando algo interesante en la tele, vos venís con que están pasando una de tus favoritas.

-¿Qué es lo que están dando, tan interesante?

-El partido, -dijo como si fuera obvio.

RUGBY. Eso tenía que ser más interesante que la adaptación cinematográfica de uno de mis adorados libros. ¿Unos mastodontes corriendo atrás de una pelota que ni siquiera se dignaba a ser proporcionadamente redonda, matándose literalmente ente sí? Paso.

Emmett, fanático del deporte ese, se quedó mirando. Jugaba en el equipo de la escuela, y por ser tan grandote y musculoso, era uno de los pilares (N/A: Los pilares son los más grandotes de todos los grandotes jugadores de rugby, o sea, lo peor de lo peor, o para otros, lo mejor de lo mejor, jajaja).

-¡¡¡TRY!!!!

-¿De quién?

-De Australia, van ganándole por bastante a Inglaterra.

Me concentré un poco en el partido, a ver si es que sacaba algo en claro. Camisetas blancas, con detalles rojos; y amarillas con detalles verdes. Rosas rojas contra Wallabies (referencia a los escudos). Ouch, eso debió doler, al un inglés clavarle un amigable botinazo en la cara del australiano.

Suficiente agresión por hoy.

Cenamos y me fui a dormir.

Esa noche, ya no estaban borrosas las imágenes. Veía claramente que la chica era yo y que el chico era, quién más, Edward. La sensación no se apaciguó, sino se le agregó el fuego y la adrenalina del supuesto rescate. Ese patio interno que logré vislumbrar en mis anteriores sueños resultó ser el hermoso patio del colegio. En esa imagen quieta veía que él y yo nos tomábamos de la mano, nos mirábamos a los ojos.

-Bella. ¿Qué pensás hacer ahora, que tenés Biología? –dudó Alice en la escuela.

-Nada, ¿qué más? Si yo, a mi compañero no lo conozco. Si él desea conocerme a mí… eso es otra cosa.

-Por favor, ahora me decís que le vas a dar el gusto de sentirte ofendida por como él te contestó. ¿No entendés que ignorarlo no te va a servir de nada? Lo que tenés que hacer es mostrarte sonriente, como si nada hubiera pasado verdaderamente. Por qué, sabé que ignorar a alguien no es sinónimo de indiferencia, la ignorancia premeditada es lo que más demuestra lo mucho que pensás en él.

Alice, cuando me mandaba esos sermones, parecía, no sé, como si fuera un sabio.

-Tenés razón, pero eso sería en tu caso. Te olvidás que ignorar a todos es común en mí.

-Y vos te olvidás en lo mucho que pensás en todos los que ignorás. Jaque mate.

Suspiré vencida.

Esbocé mi mejor sonrisa y entré al salón como nunca antes había hecho, con la cabeza en alto.


Les dije. Edward está raro… ¿por qué será? Si tienen alguna idea, porfa déjenmela en una review!!!

¿Les gustó? Espero que sí. Pero todavía esto no empezó, estoy estructurando los escenarios de lo que será mi obra maestra de fanfiction. Jajajajajajaja.

Besitos, y sean buenos, reviews!!

Fer