Hola a todos!!!!
Hoy estoy especialmente feliz… fin de semana largo!!! Jojo. gracias revolución de mayo!!! Me salvás la vida!!!
Infinitas gracias a mis reviewers:
Luli gv: supe que te ibas a fijar en lo de la palabra trágico. Sabés que es mi palabra de la suerte. Al fin te dignás a leer lo que yo escribo, que si mal no recuerdo es la primera vez en la historia de la humanidad que no tenés que lidiar con mi hermosa caligrafía.
Sandy 31.: ¿viste que no era tan difícil copiar y pegar el "leí tu fic"?
Marijo: ¡gracias por dejarme tu larga review! Por dedicar parte de tu tiempo!!! Te mando un abrazo cibernético totalmente libre de virus y bacterias!
gladys: bella imaginación... todo el mudo la llama locura crónica
Priscila Cullen 1410: jajaj me hiciste caso!!!
Joa19: sos mi fiel reviewer!!! me segís desde casi el principio!!
Bella POV:
Salimos del taxi que nos llevó al shopping. Estiré mis piernas, era un largo viaje desde mi casa hasta allá, y ni bien Alice se arregló la ropa por estar tanto tiempo sentada, entramos al infierno.
-¿Por dónde empezamos? –le pregunté.
-Por la comida, no se puede tomar decisiones importantes con el estómago vacío.
¡Sí! Presentía que eso iba a ser lo único memorable del día…
Una vez en el patio de comidas, nos compramos una pizza mediana para compartir y gaseosas. A pedido mío, no nos sentamos en la escandalosa parte del medio en que ella quería sentarse, sino en una más tranquila parte de mesas con sillones.
En la comida, Alice trazaba un plano mental del shopping y sus locales, decidiendo cuáles convenían ser visitados antes o después. Yo, me concentraba en saborear la pizza de mozzarella y aceitunas, y de esperar que las agujas del reloj sean piadosas conmigo y me hicieran el favor de girar más rápido de lo habitual.
Cuando se acabó la pizza, Alice se paró de un salto, -Apurate, Bella.
-¿Qué, no hay postre? –dije en broma.
-Después nos compramos un helado, pero hay que optimizar el tiempo, para recorrer el máximo posible.
-Pero, Alice, recién son las dos de la tarde.
-Por eso mismo, ¡ya casi van a ser las nueve!
Quién iba a entender a Alice.
Me encerró en el primer local en un vestidor, con toneladas de ropa, apenas menor que la de ella propia. No podía negar que si no fuera por el hecho de que todo esto se trataba de comprar ropa, medirse incansablemente conjuntos que nunca usaría y discutir sobre ello con Alice habría sido muy divertido.
-Alice, decime por favor ¿cuándo en mi vida podría usar esto?
Señalando el larguísimo vestido azul marino, con los breteles finitos plateados que me había forzado a probar.
-Imaginate si mañana saltara que te encontrás con Johnny Depp y te invitara a ir a la ceremonia de los Oscars, ¡ya tendrías qué ponerte!
-Jaja, -era lo único que tenía para decir antes de encerrarme de vuelta y volver a mi ropa normal.
-¡Chau Alice! ¡Mucha suerte!, -le grité, Jasper le había mandado un mensaje de texto diciendo que ya estaba en el estacionamiento.
Caminando hacia la puerta, con el celular en mano para llamar a un taxi, veo que todavía no era muy tarde, y decido pasar a mirar (y tal vez comprar) un libro que hacía tiempo buscaba.
Entro en la librería, y busco por mis propios medios, en la sección de clásicos a La Abadía de Northanger de Jane Austen. No porque nadie quisiera ayudarme, el tema era que justo yo no quería hablar de más con gente que no conocía. Una vez con el ejemplar en mano, me senté en un sillón cerca de la ventana a hojearlo.
Miro por la ventana y veo que se había puesto a diluviar de un segundo para el otro. Suspiré. Esta noche iba a ser difícil conseguir un taxi libre.
Antes de situar mi vista en las hojas del libro, impulsivamente deseé mirar a mi alrededor. Oh no, no por favor que no sea él, por favor que mis ojos me estuvieran traicionando, esto no me podía estar pasando. Bueno, en realidad, sólo me podían pasar estas cosas a mí, sólo yo tenía el suficiente nivel de mala suerte para sufrirlo.
Edward Cullen sentado a un par de sillones de distancia, concentradísimo en un libro.
¿Qué tenía que hacer? Por mi mente pasaban varias opciones…
Opción uno: escapar. Ser una cobarde. Reconocer que su presencia sí me afectaba. No me convenía para mi salud mental.
Opción dos: ignorar. Copiar su táctica. Combatir el fuego con fuego. No iba a llegar a nada. O bien él se hartaba de este juego de ignorancias y me decía algo, lo que iba a volverse muy frustrante; o bien me seguía el juego y cada uno se volvía a casa sin haber cruzado una mísera palabra, lo que iba a ser mucho más frustrante.
Opción tres: enfrentar. Seguir siendo yo aún cuando él no se lo mereciera. Saludarlo como diciendo "yo no soy como vos, yo sí soy educada, yo sí saludo a la gente". ¿Qué era lo peor que me podía pasar? ¿Qué me siguiera ignorando? ¿Qué me dijera hola? ¿Qué se fuera? Ninguna de las reacciones posibles de él me iba a perjudicar en lo más mínimo.
Me aventuré a hablar.
Edward POV:
No entendía qué me había hecho hacer esto. Quedarme esperando como una niñera en una librería mientras mi amigo salía con una chica. Jasper me había dicho que quería que yo estuviera cerca, por las dudas. No entendía cuáles eran esas "dudas", ¿qué podía salir mal? El tobillo, él me había dicho. Qué tobillo ni qué tobillo, él estaba casi perfecto, es más, se había empeñado en manejar él su auto. Estaba un noventa y nueve por ciento seguro de que ésa no era la razón por la cual yo estaba sentado en este sillón.
Sentí un ruido, venía de la ventana, se había largado a llover. Si bien a esto en Forks no se le consideraba como una tempestad, si era lo suficientemente fuerte como para hacer imposible estar más de medio segundo en la intemperie. Antes de volver mi vista al Entierro Prematuro, de Edgar Allan Poe, me crucé con algo que mantuvo mi mirada en alto.
Bella Swan estaba buscando un libro en la estantería de los clásicos. Cuando ella encontró el libro que aparentemente buscaba, se dispuso a sentarse en uno de los sillones del sector en que yo estaba, sin percatarse de mi presencia. Yo, mientras tanto, fijé mi vista al macabro Poe.
Afuera, llovía cada vez más fuerte, piedras de granizo comenzaron a caer del cielo, golpeando todo a su paso, el temporal parecía no tener intenciones de apaciguarse. Agradecí que mi Volvo estuviera bajo resguardo en el estacionamiento cubierto del shopping.
De reojo, logré ver que Bella me había visto, sin dejar de parecer natural, levanté apenas mi vista.
-Hola, -me dijo extrañamente decidida.
-Hola, -dije, bajando en seguida la vista a mi libro, dejando que pasaran unos minutos del más rígido silencio posible, yo mirando fijamente las páginas, pero sin la capacidad de leer.
-¿Edward? –murmuró ella de repente, su voz sonando… desafiante.
-¿Sí?
-¿No se supone que cuando uno lee de tanto en tanto cambiar de página es necesario? –con sus pupilas señaló al libro que sostenían mis manos, que desde hacía por lo menos siete minutos que seguía en la misma página.
No respondí. Pero cerré el libro para darle el gusto y me puse a mirar el techo como si fuera lo más interesante del mundo.
Entonces, ella tomó su celular y llamó a alguien.
-¿Hola? ¿Sí? ¿No puede ser un taxi para lo antes posible en el Shopping ***? … ¿No? ¿Cómo que está agotado el servicio de taxis hasta las doce de la noche? ... Ah, bueno, igualmente, gracias.
Lanzó un bufido mientras miraba por la ventana.
-¿Bella? ¿Vos no tenés cómo volver a tu casa?
-No, ¿por? –me miró sorprendida.
-Nada, si querés te puedo alcanzar al centro, -traté de decirlo de la forma más casual posible.
Ella abrió la boca para darme su respuesta.
¿YYYY? Se suponía que este capítulo lo iba a intentar de hacer un poco más largo, es decir seguirlo un poco más, pero como sé que durante mi fin de semana largo no voy a poder subir nada, subí este cap, dejando el resto (con la parte más importante) para el lunes 25 a la tarde o martes a más tardar. No me odien por dejar suspenso… bah, digamos que no hay que tener demasiada imaginación para adivinar la respuesta de Bella. Trágico (jojo)
Les recuerdo lo fácil que es dejar reviews y que además es gratis.
Mucha suerte,
Fernanda
