Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, bla, bla, bla… la historia es mía, bla, bla, bla… no la tomes para traducirla o tomarla porque sí, sin mi consentimiento, bla, bla, bla… o te acuso con Aro Vulturi.

Disfruten, queridos querubines :D

FAVOR LEER DISCLAIMER ACTUALIZADO (Marzo 2021):
Hola! Gracias por interesarte en leer mi historia. Este fanfic lo escribí cuando tenía entre 16-17 años. Hay temáticas que, debido al tiempo en que lo escribí y la edad que tenía en ese entonces, no tienen suficiente enfoque de género; por tanto hoy me resulta un tanto controversial (considerando que con los años pude aprender más de feminismo y temática LGBT+) y me da un poco de… ¿cosa? Jajaja, haberlo escrito. Puntualmente, me refiero a la idea de que una persona de cierta orientación sexual pueda "convertirse". Sin embargo, en la historia se desarrolla este aspecto y la aborda de una manera que, espero, no resulte ofensivo para nadie. Con los años, descubrí que también soy parte de la comunidad LGBT+, y me siento un poco más en paz conmigo aclarando la situación en la que me encontraba en aquel entonces. Doy este aviso para que futuros lectoras y lectoras tengan aquello en cuenta al momento de leer.
Ahora sí, ¡espero disfruten la historia!

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Beteado por Flor Carrizo, betas FFAD.
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Capítulo 1: La apuesta.

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—Bella, eres tan ñoña —Alice me regañó. Yo tenía un ejemplar del "Símbolo perdido" de Dan Brown en mi regazo. A mi derecha, una taza de café. A la izquierda, un cojín. Y, sobre mí, estaba tapada completamente con una manta de polar.

—Si Charlie y Renée les dejaron entrar para que interrumpan mi lectura diciendo payasadas, entonces voy a patear sus traseros —espeté, poniendo al libro un marcador, para dejarlo a un costado.

—No seas tonta, Bella. Es una fiesta. Es viernes. Se supone que tienes que divertirte —Rosalie habló esta vez. Rodé los ojos y ambas atrajeron los puff* para sentarse sobre ellos. Comenzaron a hacer sus caras de perrito, lo cual me hizo resoplar y tirarme sobre el sofá de mi cuarto de forma teatral.

—Si no me dejan leer las mataré.

—Ya, Bells. No seas tan boba. Te prometemos que si el ambiente no te gusta, te traemos a casa de inmediato —insistió Rosalie.

—Es la casa de Mike Newton, es obvio que el ambiente va a ser desagradable.

En eso, ciertos especímenes entraron en mi habitación.

— ¡Eh, Bella! —gritó Jacob. Renée me sonrió desde atrás. Hice mi saludo de mano con Jake y me situé bien en el sofá para hacerle espacio. Renée se involucró en nuestra conversación como si nada.

A veces pensaba que esta mujer no tenía nada de madre, parecía mi hermana.

— ¿Qué pasa, Isabella? —preguntó mi mamá. Rayos, era extraño decirle así. Tomé una bocanada de aire para comenzar a hablar y me masajeé las sienes.

—Estas dos señoritas de por aquí…

—Mira, Renée. Lo que pasa es que estamos invitando a Bella a la fiesta de Mike Newton, el ser más popular de la escuela, que nos va a recibir en su casa porque va a hacer una súper-mega-híper fiesta, y Bella se está rehusando a ir —Alice me acusó. Le fulminé con la mirada.

—Ah, sí, Bella, yo también venía a invitarte. —Jake me sonrió—. Me encontré con Mike hace un rato en el estacionamiento de la escuela y me invitó, además de pedirme que le gritara al mundo que fuera.

— ¿Acaso no me conoces, Black? ¿O te hago un dibujo? —Tomé el libro y se lo enseñé, indicando con el dedo índice la portada. —Esto, es un libro. Al que se toma, se abre y se observan las letritas para captar el contenido y así seguir la idea central de un texto. Y prefiero esto a un grupo de adolescentes descerebrados —espeté hablándole como si fuera un niño de cinco años.

—Renée, ¿Bella anda con su periodo? —preguntó Jacob. Las otras tres señoritas se partieron de la risa, por lo que tomé el brazo de Jacob y le di un manotazo. Se quejó audiblemente como una niñita.

—Bella —Renée inició. Con dagas en los ojos obligué a la tropa de tarados que cerraran la boca—. Ve un rato con los chicos, diviértete. Si no te gusta lo que ves allá, Jacob te traerá de vuelta a casa.

Miré a mi costado y Jake me estaba sonriendo. Miré hacia el frente y Renée me estaba sonriendo. Observé sobre su hombro y las chicas me estaban sonriendo… de una forma insana.

—Bien, bien, bien —refunfuñé. Me puse de pie alejándome del circo y con la mirada cansada, me dejé llevar.

Alice y Rosalie fueron de inmediato a revisar mi clóset, pero las detuve en seco.

—YO voy a escoger qué uso. No confío lo suficiente en ustedes como para ser utilizada como conejillo de indias.

—Eh, chicos, antes de que me retire… —Renée se acercó a la puerta y se apoyó en el umbral de esta—. ¿En esa fiesta no habrá drogas, o sí?

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No sabía cómo permití esto. Iba sentada en la camioneta de Jake, en el copiloto. Las chicas venían detrás de nosotros, en el descapotable de Rosalie. ¿Cómo con diecisiete años Rosalie podía tener un auto tan jodidamente lujoso?

Y bien, ahí estaba. Firmando el contrato que me encaminaba hacia mi propia destrucción.

Todos vivíamos en Forks, Washington. Un pueblo para nada grande que de vez en cuando mostraba señales de progreso, como por ejemplo, construir un simple supermercado.

Era un lugar mágico para mí. Siempre me había gustado vivir acá… y creo que era porque estaba aquí desde que era un feto. Literalmente.

Ahora, estábamos en tercero. Y, bueno, como toda escuela también en la secundaria de Forks, había jerarquización.

Mike Newton y Jessica Stanley eran la típica pareja popular que hacía las fiestas ostentosas y en cada baile de primavera, o en los bailes Sadie Hawkings**, eran escogidos como el rey y la reina. Ahí encajaban una tropa de descerebrados más, de los cuales ni siquiera me había tomado el trabajo de aprenderme los nombres porque no era importante en absoluto.

Estaban los deportistas —en los cuales Mike Newton y Jessica estaban incluidos, al ser capitanes del equipo de fútbol y porristas respectivamente—, donde había muchas personas de todo tipo. No siempre populares, pero sí aceptadas socialmente y sin ningún problema. Como por ejemplo, Jacob. Que era amigo de todos y, a la vez, de nadie. La única excepción éramos Emmett, Jasper, Alice, Rosalie, Seth, y yo. Los siete nos conocíamos desde pequeños y éramos como uña y mugre. A este grupito de los deportistas también pertenecían Emmett, Jasper y Seth, hermano de Jacob.

Existía el típico grupo de los cerebritos, y no me detendría en una explicación demasiado larga porque era obvio lo que hacían aquí.

Y finalmente estábamos los del montón. Y con estábamos, me refiero a el resto de la escuela y yo. Alice y Rosalie no se podían considerar del montón, pues al ser las novias de Emmett y Jasper, dos estrellas del equipo de fútbol, era como obvio que no pasaban desapercibidas.

En la secundaria de Forks nunca se habían tenido problemas de bullying, por lo que nadie era aislado o algo por el estilo, así que no era como que los chicos al ser mis amigos cometieran un suicidio social. Bien por ellos.

Soy hija del jefe de policía y de una diseñadora de interiores. Siempre habíamos vivido bien, con comodidades. Y, gracias al cielo, no tenía hermanos. Creo que con mis amigos ya era suficiente estrés…

Y, bueno, para completar con mi súper introducción, me gustaba estar sola como el dedo pulgar, solía leer bastante, me alimentaba como si no hubiera mañana —y gracias al cielo que era de contextura delgada—, detestaba las fiestas, por lo que no sabía qué rayos hacía aquí… Ah, sí: era bajita y detestaba las matemáticas.

Fin.

—Bella, vamos. —Jake me ayudó a bajar del auto, le pusimos la alarma, y nos reunimos con Emmett, Jasper, Alice y Rosalie en la entrada de la casa de Mike, que prácticamente lucía como una mansión. En ese momento se veían luces de colores adentro y había un ruido tremendo. Podía sentir el olor a alcohol en el aire.

—Los mataré. —Gemí, observando la casa con espanto.

—Eh, Bella —Jasper y Emmett saludaron. Les di un abrazo a los dos… y luego un tirón en la oreja.

— ¿No pueden controlar a sus novias?

—UUUUUUH —gritó Emmett—. Bellita está que arde.

—Oh, cállate.

—Bella, no luces nada ardiente vestida de camiseta y zapatillas. —Alice hizo una mueca.

—Era mi condición para venir: lo tomas o lo dejas.

—Eh, Jake —Jasper interrumpió—, ¿y Seth?

—Es una fiesta para los de tercero, Seth está apenas en primero. No creas que iba a invitar a mi hermano a que perdiera su inocencia, ¿o no?

—Si no me llevan adentro le digo a Jake que me lleve a casa —dije poniendo los brazos en forma de jarra.

—Bellita, estás que ardes… literalmente —Emmett se burló. Antes de que pudiera reclamar, cinco pares de brazos me estaban arrastrando a la casa del horror.

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Poppin bottles in the ice, like a blizzard
When we drink we do it right gettin slizzard
Sippin sizzurp in my ride,
like Three 6
Now I'm feelin so fly like a G6
Like a G6, Like a G6
Now now now now now now I'm feelin' so fly
like a G6

La música retumbaba en mis oídos. Lo peor era que estaba sola, sentada en el borde de la piscina como una indigente.

Gracias a Dios estaba de espaldas a la casa, porque no estaba segura si quería ver qué demonios estaban haciendo los demás a mis espaldas.

—Moriré, oh Dios, sácame de aquí. —Gemí como un bebé mientras me recostaba en el suelo de concreto. A mi derecha podía ver las luces de la piscina iluminando levemente el agua, que lucía de un color entre turquesa y, más o menos, celeste.

¿Quién demonios tenía una piscina en Forks, Washington?

Idiotas.

—No hice nada para merecer esto —lloriqueé al borde de la frustración, cerrando mis ojos.

Hell Yeaa
Drink it up, drink-drink it up,
When sober girls around me, they be actin like they drunk
They be actin like they drunk, actin-actin like they drunk
When sober girls around me they be actin like they drunk-unk-unk

— ¿Ves, cariño? No estás tan ebria. Mírala a ella, siempre hay alguien peor que tú. Deberíamos orar por su pobre resaca.

Sentí dos pares de ojos observarme y noté a una chica abrazada de un tipo. Diablos, lucía como si en cualquier momento fuera a vomitar sobre mí. Segundos después, observé a la pareja alejarse de mí entre el estrépito del lugar.

— ¡Estoy sobria, ciego! —le grité de vuelta pero, obviamente, no me escuchó.

Me senté correctamente y miré en todas direcciones: Jake no se veía por ningún lugar, traidor. Hice lo posible por ubicar siquiera a Jasper o Emmett, pero no veía nada. Debía de parecerme a Bambi buscando a su mamá.

Tomé el móvil —alias Timmy— para llamarlos por enésima vez, pero no encontré nada. Ya estaba harta de buscarlos, ahora esperaba que pudieran encontrarme a mí. El problema era que no pensaba que estuvieran extrañándome demasiado…

En eso, oí un estrépito enorme. Superó la melodía ridícula que había de fondo, por lo que atiné a darme vuelta. Una bola humana se acercaba a mí a toda velocidad… corrían en dirección a la piscina. La mayoría usaba shorts o algo ligero. Iban… iban a saltar al agua. Y yo estaba entremedio.

— ¡Mierda! —chillé llena de pánico. Mi… mi celular. No podía dejarme caer con él.

Me levanté lo más rápido que pude y corrí lejos de la zona de peligro, pero ya se veían muy cerca. Como era obvio que iban a empujarme lo primero que hice fue lanzar a Timmy lejos de la muchedumbre. Cayó entremedio de un arbusto, nadie pareció notarlo.

En cinco segundos un grandulón adicto a los esteroides, según mis cálculos visuales, me tomó por la zona en la que flectaban mis rodillas y por la espalda. Me agarré de su cuello como pude, pero de todas formas salí volando directo al agua.

—¡Fiesta en la piscina!

Blame it on the vodka
Blame it on the henny
Blame it on the blue top
Got you feeling dizzy
Blame it on the a-a-a-a-a-alcohol

— ¡Mátenme! —Seguí lloriqueando mientras trataba de nadar hacia la orilla. A mi alrededor estaba lleno de gente besándose de una forma no muy apropiada como para ser pública. Dios… encima el agua estaba jodidamente helada.

Una vez que encontré una escalerilla por la cual subir, resbalé asquerosamente y me hundí hasta el fondo de la piscina. Intentando subir a flote, me afirmé con cuidado y salí de aquel infierno, en busca de mi teléfono.

Localicé el arbusto y corrí hacia él, con las zapatillas chorreando agua y mi cabello convertido en sopa.

— ¡Timmy! —Metí el brazo hasta el fondo del arbusto y tomé a mi pobre bebé entre mis manos.

Traté de llamar a Jacob, pero seguía sin contestar.

Cabreada, sostuve a mi bebé entre mis manos y corrí por mi bolso.

— ¡Jacob Black! —grité dentro de la casa. Estaba dejando todo mojado a mis espaldas, pero, después de todo, yo no iba a limpiar. Seguí buscando como pude, pero no encontré nada. La gente seguía bailando y, naturalmente, nadie me hizo caso.

Cuando divisé a Alice y Rosalie, corrí hacia ellas a la velocidad de flash, pero no alcancé a tackearlas*** porque Emmett me alcanzó a atrapar.

—Eh, Bellita. ¡Oh, demonios! ¿Estás…?

—Un imbécil me tiró a la piscina —expliqué—. Me voy.

—Bella, te buscamos toda la noche. ¿Dónde estabas metida? —Alice preguntó.

—No lo sé. Digamos que los perdí de vista en cuanto ustedes comenzaron a besuquearse —sugerí irónicamente. Estaba tan molesta que ya ni siquiera tenía ganas que me llevaran a casa. De todas formas, tampoco estaba tan lejos de mi hogar. Quería caminar un minuto y tener paz mental.

—Oh, Bella. ¿Y no viste a nadie a quién echarle el ojo? —Jasper se carcajeó.

—Ja. Ja. Muy cómico. No. No me he acercado a ningún tipo, no he coqueteado con nadie y digamos que la mayor parte de acción que tuve, fue cuando un gorila me lanzó a la piscina. —Los chicos se comenzaron a reír. Estrujé mi pelo en plena alfombra y me lo acomodé cayendo por la espalda.

—Me largo —susurré.

—Pero, Bells. ¿Y Jacob?

—Está esperándome afuera —mentí. Como nadie estaba prestándome atención y todos miraban hacia la piscina, no se dieron cuenta de mi mentira. ¡Yupi!—. Nos vemos luego, chicos.

—Adiós, Bells —se despidieron al unísono.

—Ahora no me siento muy bien, pero tengan por seguro que el lunes voy a matarlos a todos.

Y dicho esto, salí corriendo por la puerta de entrada.

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Pues, bien, esa era la historia de cómo llegué a las cuatro de la mañana a mi casa, luego de una fiesta.

Caminé por la noche unas cuantas cuadras hasta llegar. Choqué con bastantes cosas en el camino a mi cuarto una vez que ingresé a mi casa por la puerta delantera y, aparentemente, no había despertado a mis padres o ellos hicieron caso omiso de mi tan tardía aparición.

Al llegar, me quedé dormida de inmediato y desperté para la hora del almuerzo. Renée había ordenado pizza, porque no tenía "el cerebro lo suficientemente despierto como para cocinar".

Ahí fue terrible, porque mientras almorzábamos en el comedor, comenzaron a bombardearme con preguntas.

— ¿Bella, no había drogas ahí, o sí?

— ¿Estaban todos los chicos guapos?

— ¿Nadie se sobrepasó con mi hija, verdad?

— ¡Mi pequeña Bella está creciendo!

Entonces, me fui por el camino fácil:

—Lo que se hace en la casa de Mike, se queda en la casa de Mike.

Me miraron como si fuera un extraterrestre.

—Su hija no consumió alcohol, drogas, ni tampoco participó de actos ilícitos. Tampoco tiene un novio con el cual hacer cochinadas así que, por favor, no me hagan más preguntas. —Rogué con la mirada.

De pronto, oímos el timbre.

—Yo voy —dije con resignación.

— ¡BELLAAAAAAAAAAA!

Alice y Rosalie entraron de golpe. Saludaron a mis padres, nos disculpamos y subimos a mi habitación.

— ¿Cómo es eso de que te viniste sola? —Alice chilló.

—Jacob quería matarnos —corroboró Rosalie.

—A ver, a ver. Él fue el idiota que se fue y me dejó sola. No es mi culpa. Además comprenderás que ya estaba muy cabreada como para querer la compañía de ustedes.

Ellas se miraron y luego sus ojos se enfocaron en mí.

—Es que Bella, perdón que no te gustara la fiesta. Pero pensamos que podrías haber encontrado a alguien con quién charlar…

—Sí… Además siempre estás muy sola. Todos los que te conocen saben eso. Todos saben que nunca has tenido un novio o algo, entonces… Bueno, tú tampoco pones mucho de tu parte como para encontrar a alguien.

Ofendida me puse de pie y me alejé de esos dos seres que se hacen llamar "amigas".

—No es que lo necesite. ¡Simplemente no quiero un novio! ¡No me hace falta! Y si alguien tiene que llegar a mi vida, pues entonces llegará…

—Bella, es que de verdad creemos que deberías conocer a alguien y…

— ¡No quiero que me ayuden! Además, si quisiera conquistar a alguien, pues… pues entonces lo hago y ya.

En ese momento quise abofetearme por lo que estaba diciendo. Era verdad que no me sentía necesitada, pero ¿enamorar a quien yo quiera?

Era Bella Swan… teníamos que ser realistas con eso.

Alice frunció los labios y Rosalie me guiñó un ojo.

—Pues, bien, Bellita —Alice susurró con una voz pícara que de inmediato me advirtió que algo feo se avecinaba—. Entonces, si dices que puedes enamorar a cualquiera, hagámoslo. Con Rose te hacemos un cambio de imagen y te convertimos así en nuestra nueva rompe-corazones. Si no necesitas a nadie, entonces no tienes por qué enamorarte. Sólo tenemos que enseñarte a ti a enamorar.

Rosalie asentía con la cabeza de una forma efervescente.

—Bien —admití—, no es como que pueda llegar y hacerlo. Yo… yo no soy así, chicas. Y no sé si quiero.

—Bells… —Rosalie me miró a los ojos—. Alice y yo podemos enseñarte. Sólo ablándate un poco. Andas… un poco peleadora este fin de semana.

—Bueno, es que, eh… es verdad que sí ando con el periodo —gemí.

Las chicas se rieron a carcajadas mientras yo seguí esperando con mi ceño fruncido.

—Pues bien —interrumpió Alice—, ordenemos esto. Nosotras te desafiamos a enamorar a quién nosotras te propongamos. Sin rechistar. Tendrás que seguir nuestros consejos y te haremos un ligero cambio de imagen. Si lo logras, con Rosalie nunca más te fastidiaremos con respecto a las fiestas y esas payasadas.

— ¿Y si no lo logro? —pregunté dudosa.

—Tendrás que acompañarnos a todas las fiestas que hayan en dos meses y medio. Te vestiremos como muñeca y serás nuestra súper aprendiz, hasta que aprendas algo de la materia. —Rosalie me guiñó el ojo.

Entonces, sopesé mis opciones: ¿cuántas eran las probabilidades a mi favor?

Definitivamente, no muchas. Aún así, probaríamos: ¿qué tan lejos era capaz de llegar Bella Swan?

Alcé la vista hacia ellas y estiré mi mano derecha para estrecharla con la de Alice y, acto seguido, con la de Rosalie.

—Hecho.

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Puff: tipo de bolsa rellena de bolitas que sirve como asiento. e_e

Baile Sadie Hawkings: es el tipo de baile donde las chicas invitan a los chicos, al contrario de lo usual.

Tacklear: término utilizado en el fútbol americano cuando se corre hacia el contrincante y se le empuja. Generalmente se cae al suelo.

¡Ese sería el primer capítulo! ¿Qué les pareció? Bueno, sé que deben de estar preguntándose por este Edward tan particular. Ya lo verán aparecer...

¡Muchas gracias por los follows, los favoritos y sus reviews que me teclearon con tanto cariño! Nos leemos el miércoles siguiente...

Por cierto, también estoy en un concurso de OneShot, así que si se pasan por mi perfil y le dan un vistazo a "Querida Bella", lo agradecería :-)

¡Mordiscos!

Vale