Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, bla, bla, bla… la historia es mía, bla, bla, bla… no la tomes para traducirla o tomarla porque sí, sin mi consentimiento, bla, bla, bla… o te acuso con Aro Vulturi.
Disfruten, queridos querubines :D
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Beteado por Flor Carrizo, betas FFAD.
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Bella Swan's Brand New Acid Test:
(La prueba de fuego de Bella Swan).
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Capítulo 5: Fase Uno: Insinuación.
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En la mañana, todo fue terrible. Me levanté asustada. Fui a la ducha, asustada. Tomé el desayuno asustada. Conduje asustada.
Y cuando me bajé en el estacionamiento, todo parecía ir en crescendo. Acababa de firmar un pacto con el demonio.
— ¡Bella! —Alice corrió hacia mí con entusiasmo. Le abracé torpemente con un brazo, ya que en el otro tenía la mochila—. ¡Hoy comienza la fase uno, yupi!
—Bien por ti —saludé con el terror en la mirada, pero el sarcasmo en la lengua.
Le puse la alarma a la camioneta y comencé a caminar con Alice en dirección a Literatura. Al menos, podría liberar tensión. Jasper y Emmett se nos cruzaron en el camino, para ir a clases con nosotras.
No entendía cómo Emmett podía tener electivo de literatura cuando ni siquiera leía las revistas que ponían en los baños públicos. Ni siquiera las de decoración que traían hartas imágenes y dibujitos.
—No nos van a explicar de qué va todo esto, ¿no? —murmuró Jasper, mirando el conjunto que estaba usando.
—Oh, cállate —alegué. Alice me lanzó una reprimenda con la mirada, pero, ¿qué se suponía que hiciera?
—Bella, ya sé que soy demasiado sensual, pero no tienes por qué hacerlo tan obvio. Estoy con Rose y a ella le enfadaría si se entera que tú y yo… —Emmett se encogió de hombros, y le miré con espanto.
— ¡Perseguido de mierda! ¡Como si alguien fuera a aguantar tu carácter pendejo aparte de Rosalie!
Jasper tuvo que morderse el puño para no reírse. Alice iba a volver a regañarme, pero antes de que pudiera hacerlo, huí lo más pronto posible en dirección al baño.
Lo último que alcancé a oír fue una maldición de Emmett, me reí.
Me escabullí al baño de niñas, el cual era un enorme gallinero. Había taradas pretenciosas echándose mil capas de rímel sobre lo que ya tenían en el rostro. Pobres ilusas.
Me lavé las manos y me mojé un poquito el rostro y, como tuve que resignarme con el secador de manos automático, comencé a secarme las manos en los pantalones. En eso, un toquecito en el hombro me desconcertó.
Tanya.
—Hey, Bella —saludó.
—Tanya —respondí con cordialidad.
— ¿Tienes un par de minutos antes de que entremos a clases? —Su voz sonaba más aguda de lo normal, algo me decía que no tenía que ir.
¡Atrás, impulso de idiotez!
—Seguro —susurré, mientras ella me arrastraba fuera del baño.
Caminamos por un par de pasillos en un silencio incómodo. Finalmente, se acercó a una sala que solía estar con llave la mayoría del tiempo.
Me asusté.
Ella me tomó del brazo y me llevó dentro. ¿Era acaso un armario del conserje o del encargado del aseo? Me vi rodeada por repisas llenas de elementos de limpieza: cloro, abrillantador de pisos, escobas…
—Ahora vas a escucharme bien, pequeña… Tú empezaste con esto del cambio de look porque quieres llevarte a Anthony contigo.
— ¿Disculpa? —Vale, ¿dónde estaban las cámaras indiscretas?
—No te hagas la que no sabes. ¿Acaso crees que no te vi ayer hablando con él? ¿Con MI hombre?
—Tanya, yo de verdad…
—Tú estás haciendo todo esto porque quieres llevarte a Anthony. De verdad, te dejo a Mike, no me importa. Él ya ha sido usado muchas veces así que me da lo mismo si se mete con alguien más. Pero Anthony es mío. Y voy a tenerte en la mira, Swan. No quiero llevarme mal con la gente, pero tú me obligas a esto.
—Tanya, ¡yo no sé de qué hablas! Esto es una estupidez, déjame ir a clase…
— ¿Y quién te dijo que ibas a ir a clase?
Acto seguido, Tanya me quitó la mochila, me empujó hacia el fondo del armario y oí como cerraba la puerta con llave.
— ¿Tanya? ¡TANYA!
—Buen día, Bella. ¡Tu mochila la puedes encontrar después en inspectoría!
Lo último que oí fue el sonido de su taco golpeando la baldosa.
A la mierda.
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Después de que estuve como media hora tratando de salir del armario, me puse a buscar posibilidades de escape. Había sólo una ventana, pero quedaba demasiado alta. Tendría que escalar al menos unas tres repisas o dos muebles apilados.
Me puse a buscar el interruptor de la luz y, para mi mala suerte, me di cuenta que estaba fuera.
Fuera.
¿O sea, qué diablos?
—Esa Tanya hija de su madre…
Mientras alegaba sola, me puse a apilar cosas. Lo que encontrara, porque la luz que se filtraba por la ventana era escasa y no había modo de escape.
Yo y mi manía estúpida de dejar el celular en el bolsillo externo de la mochila. ¡Podría haber salido de ese lugar maloliente hace rato!
Encontré una silla, después de haberme estrellado contra el suelo a causa de esta. Definitivamente, ese no era mi día. Acomodé la silla sobre un escritorio viejo y empolvado, y al subirme logré visualizar el patio al otro lado de la pared. Casi podía oler la victoria.
Con mis brazos de gelatina, me traté de impulsar hacia arriba. Abrí la ventana, con un empuje fuerte.
Me lancé a la vida sin estar muy segura sobre qué iba a aterrizar ahí abajo.
— ¡Auch!
—Demonios.
Creí que aterrizaría en los arbustos o al menos esos eran mis cálculos.
Edward se sobó el cuello y mientras se removía en el pasto, yo alcancé a moverme en dirección contraria. Iba a huir como un gatito asustado, pero su mano fuerte y a la vez suave, con olor a… a algo muy rico, me tomó por un hombro.
Alcancé a darme vuelta, y por la expresión de confusión de su rostro, debíamos estar hechos un desastre.
—Bella. ¡Qué forma tan particular de encontrarnos! Am, generalmente cuando la gente quiere hablar conmigo simplemente me saluda con un beso en la mejilla, no era necesario que me aplastaras… —comentó como si nada.
—Eddie. Hey. Esto, eh… es una larga historia. Sólo me quedé atrapada en el armario del conserje y…
¿Me quedé atrapada? ¿¡Por qué estaba cubriendo a Tanya!?
— ¿Fuiste a buscar los útiles de aseo que pidió Kate?
— ¿Ah?
—Se ensució todo en el gimnasio. Alguien derramó algo de pegamento y luego alguien pisó sobre ese pegamento… dejó lleno de huellas con tierra. Tienen que limpiarlo y mandaron a alguien a buscar algo para limpiar. Porque estás en el comité, ¿verdad? Supongo que por eso estás aquí.
Comité… Comité… ¿Comité?
Observé a mi alrededor con detenimiento, y casi me dio tragedia…
Al costado donde Edward y yo estábamos parados, en la pared, estaba lleno de corazones y había un pequeño cartel que rezaba:
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Viernes, 03 de marzo. ¡Ven a celebrar el aniversario del instituto en una increíble fiesta! Entrada liberada para estudiantes de Forks High School.
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—Yep. Me quedé atrapada. Fui por un poco de cloro y… bueno, tú sabes.
— ¡Oh! Lamento eso. Bueno, ¿vas a seguir ayudando?
— ¿No que hay que ir a clase?
—Bueno, nosotros no. Tenemos autorización para faltar toda la mañana… ¿Kate no te había dicho eso cuando te anotó en la lista?
Asentí con lentitud. Después de mi humillante situación, tenía que buscar una forma de arreglar la metida de pata que había cometido.
— ¡Ese es el espíritu de los titanes! —grité, quitándole las cartulinas de color amarillo y verde a Edward. Las levanté animosamente. Muchas personas, incluyendo a las animadoras que estaban a mi alrededor pegando afiches o haciendo objetos de decoración, gritaron con el mismo entusiasmo:
— ¡TITANEEEEEEEEES!
—Si me disculpas, Edward… Tengo una botella de cloro que buscar.
Dicho esto, besé su mejilla, le devolví las cartulinas y, girando en ciento ochenta grados, me puse a buscar a Kate. No sabía si reír o llorar, pero al menos estaba completa y absolutamente segura de una cosa:
Había encontrado la forma perfecta de iniciar la fase uno.
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— ¡Kate! Hola.
— ¡Bella! —saludó ella con cordialidad. Estaba sentada al otro lado del campus; sostenía una libreta y una calculadora junto a ella. Me había tomado cinco minutos encontrarla—. Ugh, esta fiesta estúpida… creo que nos va a faltar presupuesto…
—Kate, esto, eh… —murmuré, temerosa de interrumpirla en su trabajo—. No me había inscrito en la comitiva para ayudar a preparar el baile de aniversario.
— ¡Me queda un cupo disponible! Ayúdanos, Bells. Nos falta gente.
—Estoy dentro —confirmé. Al menos iba a perderme una latosa clase de aritmética. Aunque mi alma lloraba por literatura, ya tendría tiempo de reponerme.
—Perfecto —musitó mientras anotaba mi nombre en una larga lista que estaba timbrada por dirección—. Estás liberada de tus clases de todo el día. Ahora bien, sabes de qué trata todo esto, ¿no?
—Esto… eh, ¿puedo ser sincera contigo?
—Claro.
—No tengo ni idea.
Oí a Kate reír y ponerse de pie. Se puso su bolso al hombro, tomó la libreta junto con la calculadora y comenzó a caminar conmigo por el campus.
—Tenemos que organizar esto de la fiesta del aniversario. Va a ser en el gimnasio. Ahora los chicos están preparando todo para el viernes… ¿Acaso no te acordabas de que habría fiesta, Bella?
La verdad era que no me interesaba todo esto. Nada me interesaba en absoluto. Digo, ¿en qué universo paralelo Bella Swan estaba loca por asistir a fiestas? Aparentemente, en ninguno, pero en este, al menos, hacía el intento.
—Quiero ayudar. Dime qué puedo hacer.
Kate me ignoró. Guardó la libreta y la calculadora en su bolso. Miró feo a dos chicos que estaban toqueteándose en público.
— ¡Ben! ¡Ángela! ¡No los traje aquí para que se manosearan frente a todos! ¡Vayan por la maldita botella de cloro y limpien el desastre del gimnasio!
Los dos se separaron incómodos y comenzaron a correr en dirección al armario donde yo, estúpidamente, me había quedado atrapada. Kate luego se volvió hacia mí, dirigiéndome una mirada de disculpa.
—Mira, no sé si te fijaste que Edward estaba pegando los carteles. ¿Por qué no vas y le echas una mano?
Asentí con entusiasmo, levantando los pulgares.
— ¡Voy en camino!
Era hora de iniciar la fase uno en todo su esplendor.
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— ¡Edward! —saludé. Lo encontré comiendo un emparedado, sentado en el pasto del campus. Me había tomado otros cinco minutos llegar a él. Me hizo una seña con la mano y, una vez que me senté junto a él, me ofreció un mordisco.
Le sonreí y mordí un poco, mientras él sujetaba el pan con una mano.
— ¿Al final limpiaron el gimnasio? —susurró mientras yo masticaba.
—Mandó a dos chicos a limpiar.
Edward asintió, comiendo el último mordisco del emparedado. En frente de nosotros estaba lleno de carteles y decoración. Me pregunté en qué momento le habrían ofrecido el trabajo, pero no pregunté nada.
—No sabía que tenían tantas actividades entretenidas aquí. En Chicago no había mucho que hacer.
— ¿Vienes de Chicago?
—Así es. A Bree le costó un poco el cambio, pero creo que vamos a pasarla bien.
—Tenlo por seguro. A todo esto, no sabía que te gustaban las fiestas… —dije como quien no quería la cosa.
—Créeme que no mucho. Estoy ayudando para integrarme más. Bree no quiso ayudar cuando Kate e Irina nos lo ofrecieron, supongo que aún le da un poco de cosa todo esto.
— ¿Cuántos años tiene ella?
—Oh, acaba de cumplir dieciséis.
—Parecen muy unidos. —Sonreí.
—Sí… es una gran chica. Gracias a Dios tenemos afinidades en distintas cosas, y siempre ha sido muy abierta de mente ante todo. Ha estado conmigo desde los ocho.
Asentí, absorbiendo toda la información.
— ¿Y tú? ¿Tienes hermanos, Bella?
Negué con la cabeza de forma efervescente.
—Lo más cercano que he tenido de un hermano o hermana son los peces dorados que Renée ha comprado.
— ¿Y Renée es…? —Edward lucía medio confundido, pero interesado.
—Es mi mamá. Tengo un trauma con decirle como corresponde. —Negué con la cabeza, jugando con un poco de pasto.
Edward asintió, al parecer, también asimilando todo. Luego, se puso de pie y me tendió una mano. La tomé con un poco de recelo y a la vez timidez. Pero las manos de Edward eran cálidas y muy suaves. Era la clase de amigo que me haría sentir protegida. Eso me gustaba. Me sentía… a gusto con él. Y un poco intimidada, porque, ¿con esas facciones, quién no lo haría? Guapo hasta la muerte.
Una vez que estuvimos de pie, recogimos nuestras cosas y nos dirigimos, en un silencio cómodo, hacia el interior de la escuela.
Mientras íbamos hacia dentro, jugueteábamos de vez en cuando. Creo que nunca había sentido tanta confianza y comunicación con alguien con anterioridad. Aparte de Jake.
La única diferencia era que Edward era muy caballero. Jacob y yo podíamos comer mil pizzas cada uno, eructar en frente del otro y hacer como que era algo normal. A mí me habría dado vergüenza hacer algo como eso en frente de Edward.
Me gustaría ser bonita a ojos de él… Edward comenzaba a agradarme de verdad.
De vez en cuando bromeamos mientras íbamos pegando los afiches y las guirnaldas. Esperaba estar haciendo bien todo esto.
Ahí me deprimí, porque luego, estaría traicionando a Edward.
Estábamos en la última semana de febrero. Tenía hasta junio para cumplir la estúpida apuesta.
El problema era que no sabía coquetear. No tenía ni idea cómo hacerlo. ¿Debía mover las caderas? ¿Pavonearme para caminar?
No seas pendeja, Bella. Tú no haces esa clase de cosas.
—Bella —dijo él, llamando mi atención luego de colocar el décimo afiche. Me di vuelta con cuidado, acercándome a él—. ¿Por qué Rose y Alice son tus amigas? —Se rió.
Bien, eso era cierto. ¿Qué clase de amigas hacen algo así por la otra? ¿Desafiarte a enamorar a un gay? Decidí evadir eso.
—Hagamos algo —susurré—. ¿Qué tal si… jugamos a las preguntas? Lo que sea que pregunte uno, el otro debe responderlo. No se podrán evadir las preguntas.
Edward me dedicó una linda sonrisa torcida.
—Hecho. Bien, entonces, yo ya hice la primera. ¿Y bien?
—No lo sé. Somos amigas desde pequeñas. Creo que incluso nos comunicábamos telepáticamente desde que somos fetos. Nuestras madres siempre han estado juntas, así que…
Edward asintió, aparentemente conforme con mi respuesta.
—No parecen la clase de amigas que tendría una chica como tú. Tú luces más sencilla, me agrada eso. Creo que todas las mujeres que he conocido en mi vida sólo se preocupan de la moda y cosas así. Bree me agrada porque ella no es así, tú tampoco pareces serlo. Pareciera que te obligan…
Uf, si tan sólo supieras, cariño.
—No lo hacen, es sólo que… Bueno, siempre he sido demasiado despreocupada de mi aspecto. Creo que está bien que ellas me ayuden en lo que puedan. Por algo son mis amigas.
Edward terminó de pegar el último afiche y luego se dio vuelta.
—No dejes que te controlen. Eres más genial que eso. Creo que está bien que quieran ayudarte pero, no dejes que cambien tu esencia o personalidad.
Y entonces mi corazón se detuvo. Él se acercó a mi oído y susurró en el.
—Créeme que eres mucho más genial que eso.
Con el corazón en el cuello, asentí tímidamente. Todas las tácticas de coqueteo que me habían enseñado, se fueron por el inodoro.
—Esto, eh, Edward… ¿Te gustaría tomar un helado mañana por la tarde? Creo que sería entretenido…
Él me dedicó su sonrisa más abierta mientras me tomaba del brazo y me guiaba con él.
—Me encantaría.
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Estaba haciendo la fila para el almuerzo, Rosalie y Alice no tenían pinta de aparecer, así que tendría que ir a nuestra mesa, mientras tanto. Entre todo el gentío, no podía observar si había alguien allí o no.
Al diablo la dieta: pedí una buena porción de papas fritas con nuggets. Saqué unas cuantas ensaladas, para que mi plato se viera un poquito más verde, y emprendí camino.
En la mesa sólo estaba Jake. Me extrañó eso porque yo era de las últimas en llegar para almorzar.
—Hey, Jake. ¿Y los demás? —dije mientras me echaba un nugget a la boca.
—Bella, te han buscado toda la mañana. Pensaron que te había tragado la tierra o algo por el estilo.
—Bueno, eh… por lo que sé estoy vivita y coleando.
— ¿Qué hacías con Cullen corriendo por los pasillos? —Jacob frunció un poco el ceño mientras tomaba un sorbo de su bebida.
—Me inscribí en el comité para organizar la fiesta de aniversario.
— ¡¿QUE BELLA QUÉ?!
La voz de Alice me sobresaltó, haciendo que la bebida que estaba ingiriendo se me fuera por la nariz. Maldije mentalmente, mientras mi mesa se llenaba de gente. Sin embargo, esta vez, no había señal de Edward por ningún lado.
—Me inscribí.
— ¿Y en qué clase de dimensión Bella se inscribe en una actividad escolar? —Emmett se burló. Al verle la cara con buen humor me sentí aliviada de que mi broma de la mañana no le hubiera fastidiado.
—Desde que participo activamente de la comunidad, duh —respondí como si fuera lo más obvio del mundo.
Alice y Rosalie entrecerraron los ojos, pero Jasper sólo se reía. Creo que ellas ya estaban tomándole el hilo a la situación.
— ¿Qué hubo de bueno en clases? —comenté como si nada. Jacob siguió comiendo con el ceño fruncido, mientras los chicos volvían a echarse los tenedores llenos a la boca.
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—Cuéntanos todo —exigieron Rosalie y Alice una vez que ya las clases habían terminado. Había logrado entablar una conversación con Edward un rato después de almorzar, pero ahora las chicas querían explicaciones de todo. Como si quisieran hacer una estúpida bitácora de toda esta basura.
—Esa Tanya hija de su madre… ¡Me encerró en el armario del conserje! —chillé histérica, queriendo matarla de un momento a otro. Rosalie y Alice me miraron con horror—. Gracias al cielo pude huir por la ventana, pero aterricé sobre Edward que estaba pegando afiches y…
Terminé de contar toda la historia de cómo habíamos conversado y básicamente les hablé de lo que hice durante el día. Ellas me dieron un abrazo cuando les conté que lo había invitado a tomar un helado.
— ¡Te dije que todo esto iba a andar de maravilla! —Alice aplaudió como una niña pequeña.
—Pero Edward es gay… va a tomarse esto como que lo invito como un amigo. —Negué con la cabeza.
—Algo es algo, querida —susurró Rosalie.
Sí, tenía que concederme eso.
—Bien, entonces ahora tienes que continuar con la fase uno. El problema que me preocupa a mí es…
— ¡¿Por qué carajos Tanya te encerraría en el armario del conserje?! —Rosalie estaba ardiendo, le salía humo por los oídos.
—Tanya le tiene ganas a Anthony. Y Anthony me saludó en el almuerzo, ¿recuerdan?
— ¡¿Qué?! —gritaron ellas.
—A esa perra hay que aniquilarla… —Alice comenzó a dar vueltas por la sala—. Tengo mucho en qué pensar.
Acto seguido, las chicas se despidieron de mí y se fueron cuchicheando en dirección al auto de Rosalie.
Me senté en el escritorio del profesor, soltando un largo suspiro. Mi vida era un desastre.
— ¿Cómo es eso de que Tanya Denali me tiene ganas?
Anthony se plantó delante de mí, mirándome con los ojos entrecerrados. Sin embargo, su mirada no era dura. Era curiosa.
Mierda.
¿Cuánto…? ¿Cuánto había oído de nuestra conversación?
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OUH, Bellita está en probleeeeeemas (?)
Bien, bien, bien. Espero sus teorías sobre lo que piensa hacer Anthony con esto. Y ah, para no ser tan malita, les cuento que en el próximo capítulo SPOILER es la "cita" xd
Sé que me adelanté un día en la publicación, pero por ser fiestas patrias en Chile, no iba a estar mañana para poder subir el cap, así que me adelanté :) Lo que sí, en vez de actualizar la próxima semana el día miércoles, voy a cambiar los días de actualización a los viernes. Me sale mucho más cómodo, por que a veces me distraigo con el computador luego de subir el capítulo, y bueno, el deber escolar me llama lasñksalñdksas
¡Nos leemos, entonces, el día viernes 27 de Septiembre! Para no hacer la espera tan fea, únanse a mi grupo de facebook, donde les tendré pequeños adelantos ;) link en mi perfil.
Mordiscos,
-Vale
