Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, bla, bla, bla… la historia es mía, bla, bla, bla… no la tomes para traducirla o tomarla porque sí, sin mi consentimiento, bla, bla, bla… o te acuso con Aro Vulturi.

Disfruten, queridos querubines :D

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Beteado por Flor Carrizo, betas FFAD.
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Bella Swan's Brand New Acid Test:

(La prueba de fuego de Bella Swan).

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Capítulo 7: ¡S.O.S! ¡Bella Swan hace el ridículo!

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Apenas sonó el timbre, salí de mi habitación. Alice y Rosalie me estaban siguiendo, pero tuve que espantarlas. No podía tenerlas ahí mirando por la escalera… no después del incidente del martes, eso sólo habría dejado más problemas para mí.

—Fuera… ¡Shu, shu! —les espanté cuando noté que me seguían por las escaleras. Tenía todo conmigo, mi bolso, mi móvil y tenía los dientes limpios.

Alice y Rosalie rodaron los ojos mientras se iban de nuevo a mi habitación.

—Belli, ¿vas a salir, cielo? —preguntó Renée cuando iba por la cocina. El timbre volvió a sonar y, con un suspiro largo, asentí.

—Sip. Después puedes tomar un té con las chicas… prometo no llegar muy tarde —susurré, depositando un beso en su mejilla, Renée me guiñó un ojo y, exasperada, tuve que ir a abrir.

Anthony iba a tocar el timbre nuevamente, pero se detuvo cuando bajó la vista en dirección a mí. Le dediqué un intento de sonrisa y con un torpe saludo de mano, salimos del porche de mi casa.

— ¿Cómo estás, Bella?

—Eh, bien —murmuré. Me acerqué a su pequeño city car para entrar, pero me detuvo. Abrió la puerta y con una seña de mano me indicó que entrara. Pisé dentro con torpeza y, confundida, me dejé caer sobre el asiento. Él, sonriendo satisfecho, cerró y se dirigió al lado del piloto. Se formó un pequeño silencio incómodo.

—Así que… Bella.

—Así que… Anthony.

—Pues, es oficial, acaba de iniciar nuestra cita. ¿Estás emocionada? ¿Mucho, poco o nada?

Me estremecí ante la palabra y sentí miedo de hacer el ridículo. Sin embargo, me di cuenta que si no lograba sacarme a Anthony de encima ahora, no iba a hacerlo nunca.

—Eh, sí. Todo bien —me limité a responder.

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El trayecto en auto estuvo lleno de un monólogo de Anthony. Habló de sus pasatiempos ñoños, como lo que hacía con su padre, o lo que hacía en las fiestas. Me habló del grupo de gente con la que suele frecuentar.

Todo me parecía un universo paralelo o lejano lleno de superficialidad y estupidez.

¿A mí qué me importaba que él bailara hasta las tres de la mañana cada vez que había una fiesta en Forks?

No me importaba, esa era la cuestión.

—Bien, Bella, ¿te gusta comer sushi? —consultó él, mientras salíamos del pueblo.

La verdad era que amaba el sushi.

—Ajam —me limité a responder.

—Me alegra que así sea, porque vamos a tener una tarde llena de diversión. —Anthony estaba animado y movía su cabecita de un lado a otro como un niño de cinco. Me hundí en el asiento y, esperando que el auto se estrellara contra un árbol lo suficientemente fuerte como para morir, esperé a que terminara la tortura. Qué asco de vida.

Anthony no dejaba de hablar. Si bien podía ser un tipo amable, el ambiente que le rodeaba me hacía sentir incómoda, y preferiría beber agua de un charco a sentarme junto a él en la mesa de los populares. Eso era algo que, para mí, no estaba en discusión.

Además, si no moría en ese auto, Tanya iba a matarme de todas formas, lo cual para mí estaba perfectamente bien, exceptuando el hecho de que mi muerte sería sádica, lenta y dolorosa.

¡Viva yo, la reina de los penosos!

—Bien, reina del sarcasmo, cuéntame algo de ti —murmuró Anthony, poniendo algo de música en la radio.

¿Y ahora qué?

—Eh, esto… ¿Soy hija única?

—Bella, dime algo que no sepa —se burló.

—No soy… buena hablando con la gente —solté.

—Me acabo de dar cuenta. Pero somos… amigos. Todo bien. —Me dedicó una amplia sonrisa mientras yo esperaba a que me tragara la tierra.

—Claramente. —Bufé.

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— ¿Qué va a ordenar, señor? —La camarera estaba apoyando su peso en una de sus piernas, mientras esperaba con la libretita en mano a que hiciera el pedido. Anthony estaba mirando la carta y yo me dediqué a jugar con el dobladillo del mantel.

Todo en el ambiente era elegante, lo que me hacía sentir terrible porque iba a irrumpir en todo ese ambiente de calma y tranquilidad para actuar como una completa enferma.

—Quiero unos cuantos California rolls. Unos envueltos en masago*, otros en palta… otro tanto con queso crema. ¡Ah! Y ese que tiene salmón. ¿Cuál quieres tú, Bella? —susurró.

—Está bien, gracias.

—Eso, entonces. ¡Ah!, y también trae algunos camarones con esa salsa tan rica que tienen…

— ¿Para beber? —La mujer tomó nota con rapidez.

— ¿Bella? —preguntó Anthony.

—Coca-cola.

—Que sean dos, por favor.

—En un momento les traigo su pedido. —Dicho esto, la mujer retiró la carta que teníamos cada uno en nuestras manos y se retiró en dirección a la cocina.

Mientras tanto, seguí manoseando el mantel. No podía comenzar a hacer el ridículo sin comida, tenía el cerebro sin ideas para actuar, definitivamente esto era lo peor.

— ¿Y bien, Bella? ¿Qué tal van las cosas este año? —murmuró Anthony, cruzándose de brazos.

—Ya sabes, altos y bajos. El instituto quiere quitarme la cabeza, yo lo sé. Y bueno, fuera de eso… no hay mucho que comentar. Detesto matemáticas.

—Te puedo ayudar si gustas —murmuró Anthony. En ese momento, llegó la chica con nuestras bebidas, las destapó y dejándolas servidas, se retiró rápidamente.

—Prefiero morir sola y dignamente, gracias —respondí, dándole un sorbito a mi bebida. ¿Por qué simplemente no me largaba de allí?

—Pareciera que no te gusta que te ayuden, Bella —susurró el chico.

—No siento que necesite ayuda en nada, eso es todo —admití, dándole un sorbo a mi bebida.

En ese momento, llegó la camarera con nuestro pedido. Se veía todo muy rico… lástima que iba a tener que desperdiciarlo. Bien… ahora sólo tenía que imitar a Jacob comiendo y en media hora ya estaría camino a casa.

Tomé los palillos mal, a propósito, y pinché un roll envuelto en palta. Luego de un bocado, me lo eché a la boca y comencé a hacer ruiditos.

¡Dios, estaba sensacional!

—Esto sí que está rico, mmmmh, oh Dios. —Tomé un sorbo de bebida y me preocupé de que no hubiera terminado de masticar lo anterior. Mantuve la bebida un momento en mi boca y luego tragué todo junto. Cuando pensé que Anthony no podía estar más horrorizado, terminé con un sonoro—: AAAAAH.

—Ehm, Bella, ¿tienes problemas con los palillos? —preguntó Anthony mientras mascaba lentamente su camarón—. Se supone que son dos para…

—Para pincharlos, ¡claro que lo sé, tontito! —Sonreí ampliamente mientras pinchaba un camarón. Luego lo llevé a la salsa de soya, y mientras chorreaba, me lo eché a la boca. Anthony abrió los ojos como platos mientras intentaba tapar la mancha. Cuando acercó sus manos cerca de mi plato para cubrir el desastre, me dejé rápidamente los palillos en el plato para tener mis manos libres y entrelazar mis dedos con los suyos.

—Vamos a ser muy felices —dije con la boca llena.

Anthony asintió con terror, mientras comía en silencio.

¡Bella: 1 - Anthony: 0!

—Y bien, Anthony, ¿no crees que es genial que alguien comparta su amor por el sushi contigo? Digo, todos dicen que el sushi está hecho con ingredientes rancios, y que los huevos de pescados en realidad parecen vómito de pescado, pero no importan los rumores, o sea, ¡es genial comer así contigo! —parloteé como toda una tarada. Anthony asentía, mientras intentaba comer algo.

¡Había hecho que se le fuera el apetito!

¡Bella: 2 – Anthony: 0!

—Uhm, sí. Bella, ¿a ti suelen invitarte a salir? Digo, ¿estás con alguien formalmente? —Tenía fruncido los labios mientras hablaba. Yo negué rápidamente mientras soltaba una risotada estruendosa, que hizo que varias parejas se dieran vuelta a vernos comer.

—Oh, todo el tiempo, cariño. Soy muy solicitada. Suelo ir a bares con Jacob y cantamos karaoke hasta que estamos borrachos como una cuba —dije con la mayor naturalidad del mundo. Completa mentira. ¡Dios, debería ser actriz!

—Tú… ¿sueles beber? —Anthony casi escupió su bebida. Yo asentí con naturalidad mientras tomaba otro sorbo de la mía y la llevaba a mi garganta como haciendo que era enjuague bucal. Hice unas cuantas gárgaras y luego tragué.

Seguí comiendo con la boca abierta y tragaba haciendo ruiditos. Hablé de lo mucho que me gustaba el dubstep y cómo odiaba la música clásica, como era que hacía que leía clásicos para verme culta, como chantajeaba a los profesores para que me pusieran buenas notas, y, para ponerle la guinda a la torta, dije que incluso me incomodaba la ropa interior cuando hacía deporte.

Cuando terminé de hablar, creí que había traumado a Anthony. Definitivamente había hecho un buen trabajo. Tomé mi último trago de bebida hasta el fondo. La gente me miraba con horror, pero ya le había perdido el miedo al ridículo.

Finalmente dije:

—Mira cariño, soy de las que les gusta ir lento. A pesar de que si quieres podemos enrollarnos en tu casa, pero no sé, me da vergüenza que otros sepan de mis relaciones. Así que yo voto porque esperemos un poco de tiempo antes de dar el gran paso. No sé, apenas tengo diecisiete. No quiero casarme aún… —Me encogí de hombros, me limpié la boca como una dama, me senté bien en la silla y sonreí de una forma encantadora.

—Estoy... completamente de acuerdo. Nadie sabrá que vinimos aquí hoy. —Anthony tenía los labios fruncidos, mientras, suponía, que sopesaba si colgarse o no.

—Me alegra que lo entiendas, cielo. ¡Vamos a ser muy felices! —Aplaudí estúpidamente.

— ¡La cuenta, por favor! —murmuró él cuando la camarera pasaba junto a nosotros.

Dejé que pagara la cena, así Anthony sabría que con Isabella Marie Swan no se jugaba.

— ¡Hay que repetirlo, definitivamente! —chillé mientras salíamos del restaurante. Yo iba dando brinquitos mientras Anthony asentía con los labios fruncidos.

—Como te gusta ir lento, creo que dejaré que pasen un par de semanas —se excusó cuando nos subíamos al auto. Me puse el cinturón de seguridad y, mientras sentía que Anthony soltaba un pesado suspiro cuando nos íbamos, yo simplemente iba haciendo mi baile interno de la victoria.

¡Soy lo mejor, soy lo mejor, soy lo mejooooooooor!

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—Ya estamos en casa, Bella —avisó Anthony cuando se detuvo frente al porche de mi casa. Eran las ocho de la noche.

—Gracias por la invitación. —Sonreí como idiota a propósito mientras me bajaba de su pequeño auto, Anthony asintió repetidamente, dándome la impresión de que sólo quería irse de allí. Antes de cerrarle la puerta, alcancé a murmurar—: Sé que vas a decirle a tus amigos sobre mis encantos y lo mucho que te gusto, pero de verdad no quiero que lo hagas. Creo que necesitamos digerir esta nueva relación.

—Totalmente de acuerdo, nadie se enterará. —Anthony se estiró hacia el asiento del copiloto, cerró la puerta rápidamente y arrancó de allí.

Brincando como tonta mientras celebraba mi inminente victoria, llegué a la puerta y la abrí, hice una pose mientras vi que Renée estaba tomando tecito con Alice y Rosalie.

Me vieron llegar, y las últimas dos dieron un salto de alegría. Mi rostro ya lo decía todo.

—Soy la joven más maleducada de todo el planeta —dije con voz superficial. Alice y Rosalie se rieron. Cerré la puerta detrás de mí y con una bandita me tomé el cabello en un tomate desordenado que me hacía ver como un plumero. Me dieron ganas de tomarme un té, por lo que puse a hervir agua y preparé mi taza agregándole el azúcar y la bolsita de té.

— ¿De qué me perdí? —preguntó Renée, confundida a más no poder. Dejé que las chicas le explicaran que Anthony era un infeliz que me invitó a salir y que, como no tenía intenciones de aceptar un no por respuesta, tuve que darle una lección.

—Así es como Bella se convirtió en una total tonta frente a personas de clase alta en un gran restaurante. ¿Me equivoco Belli-Bells? —dijo Alice mientras me servía un poco de agua. Me senté frente a Renée y asentí con entusiasmo.

—Creo que nací para ser actriz —me burlé.

—Cuéntanos todo —exigieron saber las tres.

—Bien, fuimos a Port Angeles y me llevó al Olympic's Best Roll.

— ¿Me estás tomando el pelo? —Renée casi escupió—. ¡Ese lugar es carísimo!

—No. Y bien, comí con la boca abierta, derramé soya en el mantel, hice comentarios sobre mi ropa interior. Lo mucho que "me embriago con Jacob". —Hice las comillas en el aire para que Renée comprendiera que era un chiste—. También hable de cómo quería que nuestra relación fuera lenta y que, si quería casarse, que me diera un poco de tiempo.

Me puse de pie y me paré junto a mi silla, donde hice una pequeña reverencia. Alice y Rosalie estaban al borde de las lágrimas, mientras mi mamá me miraba con horror.

—No puedo creer que hiciste todo esto en el Olympic's Best Roll. Dios, Bella, eso es pecado.

—Al diablo mamá, ¡sólo por hoy seré muy malota! —Choqué palmas con Alice y Rosalie y cada una dejando un beso en la mejilla de Renée, subimos a mi habitación con una botella de bebida y tres vasos.

— ¿No que acaban de tomar té? —exigió saber ella.

— ¡Esto hay que celebrarlo! —gritamos desde mi habitación.

Cerramos la puerta y nos reímos como si estuviéramos borrachas, al punto de caernos al piso. Mientras me secaba las lágrimas, Alice trató de sentarse bien en el suelo. Rosalie nos alcanzó la bebida y nos sirvió un poco a cada una.

— ¡Brindo por esta nueva Bella, despreocupada, loca y, a la vez, muy sofisticada! —Rosalie alzó su copa y nosotras le imitamos.

— ¡Salud! —cantamos las tres a coro mientras nos seguíamos riendo como estúpidas.

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— ¿Tienes todo para hoy? —Renée sonrió cuando me acercaba a la puerta. Charlie estaba tomando un café con el periódico al lado.

Negué con la cabeza y me despedí con un grito. Ambos me sonrieron y yo simplemente me alejé de allí hasta mi camioneta.

Cuando llegué al instituto, el festejo se podía sentir en el aire: el baile de aniversario iba a ser una bomba.

Y, como yo estaba en el comité de decoración, estaba obligada a venir. Fuera de ese detalle horrible, era un buen día para sonreír. Estaba semi-soleado. En Forks. Lo cual, era casi un milagro divino.

Salí de la camioneta y me encaminé a clase. En el camino me crucé con Anthony, pero este se puso a caminar en dirección contraria a la mía. Sip. Definitivamente lo había espantado.

Feliz como estaba, me fui brincando a mi salón. Me senté junto a Rosalie y cuando Emmett, Jasper y Jacob preguntaron por mi repentina felicidad, me encogí de hombros.

—Cuando inviten a salir a una chica y esta no quiera, no la obliguen. Podría ser lo peor para ustedes. Créanme.

Jacob frunció los labios siendo presa de la confusión.

—Vale, me pillaste.

Hice que los seis juntáramos cabezas, y ahí dije en un susurro muy quedito:

—Anthony Miller me invitó a salir y fue la peor noche de su vida.

Todos se echaron para atrás de nuevo, mientras Emmett y Jasper se secaban las lágrimas de tanto reír. Jacob me miró confundido, pero yo estaba de muy buen humor como para joderla, así que me limité a sonreír y me di vuelta.

Finalmente, apareció Edward y sus primas. Nos sentamos todos relativamente juntos, y yo simplemente le hice una seña de mano a Edward a modo de saludo. Él me dedicó una linda y amplia sonrisa.

Ni siquiera álgebra pudo aplastar mi buen humor. Me preguntaron en dos ocasiones, por estar muy distraída, qué método algebraico debía utilizar para resolver la inecuación. No pude responder nada, por lo que con la mirada le rogué a Edward que saliera al rescate. Él simplemente respondió bien, lo que hizo que se ganara un elogio y, por mi parte, una reprobación.

Al salir de clase, las chicas dijeron que iban a su casillero. Emmett y Jasper, como los esclavos que eran, tuvieron que seguirles. Jacob simplemente me dijo que tenía que ir a ver a Seth, y Tanya, Kate e Irina, salieron del salón para ir al baño.

Eso me dejó sola con Edward.

—Hey, Bells —susurró besando mi mejilla a modo de saludo. Hice lo propio mientras salíamos juntos en dirección al patio.

Cuando llegamos a la sección de las bancas, donde estaba el patio, dejamos nuestras cosas y nos sentamos a absorber vitamina D. Edward tenía los ojos cerrados, con una sensación de paz infinita, y me lo estaba contagiando.

—Bella, ¿hoy qué tienes que hacer? —preguntó, aún con los ojos cerrados.

Adopté la misma posición que él, apoyando mis codos en mis rodillas, y mi cabeza sobre mis manos, para así disfrutar del sol.

—El baile.

—Sip, eh, bueno, cada quien va a venir con alguien… Así que me preguntaba, si… ¿quieres ir conmigo? Bueno, igual estaremos juntos con todo el grupo, y nada, pues pensé que sería entretenido. Eres una de las pocas que creo que no me quiere comer vivo —susurró con una sonrisa.

Ambos nos miramos de reojo, lo que nos hizo soltar una enorme carcajada.

—Me encantaría que vinieras conmigo, Edward.

— ¿Paso por ti a las ocho? —preguntó, cuando el timbre para entrar a clases sonó. Tomamos nuestros libros, listos para dirigirnos a la siguiente clase.

—Sip. Ahí te esperaré. —Sonreí.

Entramos rápidamente antes de que el inspector cerrara las puertas del patio, para que no nos dejara afuera.

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Masago: son los llamados huevitos de pescado. Con esos se envuelven algunos rolls de sushi.

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Y bien, aquí la cita de Bella y Anthony khjjkasdgsad me maté de la risa escribiéndolo, no saben cuanto! XD

Bueno, les tengo una noticia buena y una mala.

La mala, es que el viernes 11 no habrá capítulo porque tengo que hacer un viaje hoy en la noche, y bueno, vuelvo el domingo... en la semana tengo muchas pruebas y no tengo tiempo de redactar el siguiente:( a pesar de que tengo la inspiración siempre latente y todo... a veces me falta tiempo, bu. Así que bien, nos vemos en dos semanas.

¡La buena noticia... es que el siguiente capítulo es un Outtake! Yep, y adivinen POV...

¡Alice!

Sí, suena raro un POV de Alice, pero bueno, la insultan mucho en los Reviews XD entonces ahí va a haber una explicación colosal de todo lo que está haciendo. Manténganse pendientes.

¡Eso! nos leemos en dos semanitas :) lamento hacerles esperar pero prefiero escribir pausada todo esto.

¡Mordiscos!

-Vale