Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, bla, bla, bla… la historia es mía, bla, bla, bla… no la tomes para traducirla o tomarla porque sí, sin mi consentimiento, bla, bla, bla… o te acuso con Aro Vulturi.
Disfruten, queridos querubines :D
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Beteado por Flor Carrizo, betas FFAD.
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Bella Swan's Brand New Acid Test:
(La prueba de fuego de Bella Swan).
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Capítulo dedicado a mi abuelito Lucho. Te quiero mucho viejito lindo.
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Capítulo 8: Baile de primavera.
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—Deja de moverte, ¡caramba, Bella! ¡Basta! —Los gritos de Alice no me dejaban tranquila. Sólo rogaba para que Edward llegara de una vez.
— ¡Bella! Ya te lo dijo Alice, no me obligues a tomar medidas serias. —Rosalie se notaba estresada. Bien, se lo había ganado. Nunca dije que iba a ser fácil domar a esta potra salvaje. Eh… sí.
Porque estaba vestida como una barbie. Literalmente. El cabello suelto no me molestaba mucho, pero las medias me picaban. No sabía qué me habían echado en las piernas, pero, Dios, ardía como los mil demonios.
—Alice… ¿qué rayos me pusiste en las piernas? —lloriqueé, rascándome.
—Loción, Bella. Loción perfumada. Duh. —Alice rodó los ojos, exasperada.
— ¿Es hipoalergénica, siquiera? —Estaba que me sacaba las medias. Sólo empeoraban la comezón.
—Carajo… ¡Arriba, vamos al baño! —Alice me tomó de un brazo, llevándome arriba. Tropecé tres veces en la escalera, tacos asquerosos. Me los descalcé mientras corríamos a mi baño. Oí gritos histéricos de Renée desde debajo, en la cocina, pero no podía distinguir muy bien qué significaba. Me quité las medias mientras iba por un paño húmedo para quitarme la cosa que me había aplicado Alice. Una vez que se hubo aliviado la sensación, iba a echarme de mi crema dermatológica para situaciones de emergencia.
Rosalie y Alice pusieron cara de pánico cuando escuchamos la voz de Renée:
— ¡Edward va subiendo, chicas! ¡Le dije que estaban arriba!
Casi lloré.
— ¡Salgan de aquí, shu, shu! —les espanté—. ¡Distráiganlo!
Rosalie empujó a Alice y ambas salieron de mi habitación. La comezón iba aminorando.
Me miré en el espejo y noté que mis piernas estaban todas irritadas, maldije a Alice con todo mi corazón mientras buscaba algo con lo que cubrir mi desastre. Encontré unas medias oscuras que llegaban hasta poco más abajo de la mitad de la pierna. Lo bueno era que combinaban con el vestido azul.
Mandando a Rosalie a la esquina, de paso, me calcé mis zapatillas sin caña. Por suerte, eran de color negro, sólo me quedaba esperar que no lo notaran.
— ¡Eddie! Te ves muy guapo. ¿Cómo ha estado Bree?
Cuando estuve lista, tomé un poco de aire y abrí la puerta. Alice y Rosalie estaban de espaldas a mí, conversándole a Edward de no sé qué cosa.
Cuando alcé la vista, Edward me estaba sonriendo animadamente. Se abrió paso entre Alice y Rosalie, y se acercó para besar mi mejilla.
—Hey.
—Hey —saludé.
—Aw —dijeron las dos a mis espaldas. Les fulminé con la mirada.
Edward me guió escaleras abajo y, cuando nos miramos de reojo, ambos notamos lo incómoda que era la situación. Soltamos una risita nerviosa y, cuando nos íbamos a apresurar a salir, con Alice y Rosalie pegadas a nuestras espaldas, Renée nos sacó una foto a los cuatro.
Probablemente, la peor foto de la historia. El flash nos sorprendió, lo cual me hizo hacer una mueca terrible.
En ese instante, llegaron Emmett y Jasper, quienes saludaron a Renée con un beso en la mejilla. Ella no pudo evitar sacarles una foto juntos.
—Posa junto a mí, mi amor —bromeó Jasper. Edward y yo tratamos de contener la risa por lo bizarro que resultaba todo esto.
—Consigan una habitación —dije, cuando Emmett y Jasper estaban haciendo como que iban a besarse.
— ¡UGH! Él es mío, traidor —chilló Alice, abalanzándose contra a Emmett, apuntándole con el dedo. Rosalie rodó los ojos y fue a situarse con Emmett.
—Bien, bien, bien. Todos juntos. —Renée enfocó con la cámara. Edward puso su brazo alrededor de mi hombro, quería llorar. Posamos los seis con una gran sonrisa, o al menos, mi mejor intento de sonrisa.
—Ahora una de Alice y Jasper —pidió ella, espantándonos a los demás. Ellos sonrieron, abrazándose, y Renée capturó la imagen. Luego llamó a Emmett y Rosalie, y finalmente nos sacó una a Edward y a mí. Después pidió una de Rosalie, Alice y yo. Luego una de los chicos. Cuando dijo que quería sacar otra, la mandamos a volar, dejándole un beso en la mejilla y corrimos a nuestros autos antes de que siguiera con la sesión de fotos.
Me subí al volvo de Edward, en el asiento del copiloto, sintiéndome victoriosa. ¡No habían notado mi cambio de zapatos!
—Lamento eso, Renée no suele verme ir a fiestas, digamos que es el momento de su vida. —Me reí. Escuché la carcajada de Edward una vez que cerró mi puerta. Rodeó el vehículo y se situó en el asiento del piloto.
—No te preocupes, fue divertido. —Me sonrió—. ¿Cómo has estado, Bells? —preguntó.
—Bien… cansada de las dos engendras —comenté, riendo.
—Sí… Kate estuvo insistiendo en que usara ciertos conjuntos de ropa para hoy. No tengo muy buen sentido de la moda… aunque sea gay. —Se rió.
— ¿Me estás bromeando? —Mi voz se notaba sorprendida. Y así era, es que, ¡Dios!, ¡he vivido toda mi vida engañada!
—Soy muy inseguro para ver qué usar. —Edward negó con la cabeza, encendiendo la radio.
En ese momento, comenzó a sonar "Twist and shout", de The Beatles.
—Well, shake it up, baby, now —cantó Edward.
—Shake it up, baby —respondí, también cantando bajito. Nos miramos un minuto, y comenzamos a reír.
—Come on, come on, come on, come on, baby now! —casi gritamos.
—No sabía que tenías tan buen gusto. —Sonreí, bajando la ventana para sacar mis manos por ella. La música seguía llenando el aire.
—Soy un poco ñoño para el gusto de los demás —dijo él—. A veces se ríen de mí, porque escucho la música que escuchaba la abuela Lizzie.
—Yo soy partidaria de los oldies. —Alcé mis manos, en señal de derrota.
Cuando llegamos al instituto, había un montón de parejas besándose, lo cual fue incómodo.
Edward se estacionó junto al Mini Cooper de Jasper y caminamos los seis hasta la entrada del gimnasio, en el cual estaba toda la decoración que había hecho el comité de preparación.
Cada pareja que entraba se sacaba una foto en un arco que había, lleno de flores y maripositas que rezaban: "¡La primavera se acerca!".
Una vez que los chicos pasaron, nos esperaron detrás del fotógrafo. En ese momento, Alice pegó el grito en el cielo:
— ¡Isabella Marie Swan estás usando zapatillas!
Edward y yo rompimos en risas, y en ese momento notamos el cegador flash de la cámara.
—Ay, qué lindos —dijo el fotógrafo. Pasamos de largo, pero antes de que pudiera huir, Alice y Rosalie me estaban persiguiendo.
— ¡Bella! No tienes remedio, no tienes remedio…
— ¡¿En qué momento te cambiaste?!
—Pensamos que habías madurado…
—Me cambié mientras me estaba sacando la maldita loción NO-HIPOALERGÉNICA que Alice tuvo la ocurrencia de aplicarme. Se me irritaron las piernas, por lo que busqué unas medias oscuras, y como el afiche decía claramente que era un evento semi-formal, pues me puse zapatillas. ¡Y nadie puede pararme!
Edward, riendo, me tomó del brazo y les hicimos unas cuantas morisquetas a las chicas mientras corríamos, quienes seguían mirándome con indignación.
Corrimos en dirección a la sección de bebidas. Había una mesita con todos los vasitos de plástico, el ponche y algunas cosillas para picotear.
Había profesores con cara de funeral mientras los chicos se aproximaban a la pista de baile. Con Edward nos situamos ahí un minuto mientras tomábamos aire.
Me agaché para atar mis cordones, entonces Edward se agachó un poco y se acercó a mi oído:
—Qué bueno que viniste con zapatillas. —Pude sentir la risa en su voz—. Esa es la Bella rebelde que quiero ver.
Me paré, girándome en su dirección. Nos miramos un minuto hasta que notamos a un chico que venía con una cajita de jugo de un litro. El cabello rubio resplandecía mientras nos daba la espalda. De alguna forma, le reconocí.
— ¿Newton? —pregunté.
Mike se dio vuelta con rapidez. Vi la cajita de jugo derramando algo sobre el ponche. Mi boca formó rápidamente una "o", mientras le apuntaba con el dedo. Tiró la cajita a la basura, porque ya estaba vacía. Se acercó a mí con cautela y me rogó con los ojos.
— ¡Bella! No le digas a nadie, yo…
— ¿Estabas poniéndole alcohol al ponche? —Edward frunció los labios.
—No le digan a nadie, si me pillan me expulsarán.
Con Edward nos miramos un minuto. Me reí estrepitosamente mientras Alice y Rosalie, junto con Jasper y Emmett, se acercaban a nosotros.
—Bien, Mikey, esto es lo que vamos a hacer.
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— ¡Apúrate, Bella! —dijo Alice, quien estaba en el baño.
—Ya voy —contesté de mala gana, llevando la bolsa discretamente.
— ¿Edward, Emmett y Jasper están afuera, no? —dijo Rosalie, quitándome el paquete.
—Están haciendo un buen trabajo como guardias. —Asentí.
—Perfecto. —Alice ayudó a Rosalie a liberar el paquete. Un vestido rojo, como de gala, era sostenido entre las chicas.
— ¿Es talla XL, cierto? —Rosalie preguntó, observando la perfecta costura.
—Lo usó Lindsay para la ópera que tuvimos que preparar en el taller de teatro —respondió Alice, con seguridad—. Sé que le va a quedar a este idiota.
— ¡Hace frío!
— ¿Quieres que vaya donde la señorita Coleman, Newton? —espeté, arqueando una ceja. Oí a Mike quejarse detrás de la puerta del baño. Rosalie le tiró por arriba el vestido—. ¡Procura no mojarlo con el inodoro!
—Si me ven en el baño de mujeres…
—Será tu fin, sí. Ahora póntelo rápido antes de que vaya a buscar a una inspectora para que vea el desastre con el ponche.
—En serio, Mike. Vas a embriagarlos a todos. —Alice negó con la cabeza. Yo le guiñé un ojo. ¡Estaba más que orgullosa con mi descubrimiento! Ahora sí que iba a tener con lo que regodearme hasta fin de año.
— ¿Cómo vamos con ese vestido, Newton? —susurré con voz cantarina.
— ¿Dónde carajo se pone la cabeza? —lloriqueó.
—A ver, ya basta de tonterías. —Alice abrió la puerta del cubículo en el que estaba Mike—. ¡No hagas así! ¿Crees que me importa ver tu cuerpo paliducho? Oh Dios, deberías ir al solárium con urgencia.
Al minuto después, Mike salió con el vestido rojo de ópera.
Rompí en carcajadas estrepitosas.
— ¡Esto sí que vale oro! Chicas, quiero una foto con el rey.
Rosalie tomó la cámara mientras me situaba junto a Mike. Se veía irritado.
—No te quiero, Swan. Fuchi.
—Yo sí. ¡Puedo sentir la química!
Y la foto quedaba con mi rostro poniendo una falsa cara de sorpresa, mientras levantaba mi mano derecha con el dedo pulgar arriba. Y Mike… era Mike. Serio. Con un hermoso vestido.
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Salimos del baño de chicas con la cara llena de risa. Edward me tomó del brazo, mientras dejábamos que Mike pasara. Emmett le silbó, al igual que Jasper.
—Recuerda el trato, Mikey —chillé en su dirección. Mike se alejó con el bolso que contenía su ropa. Quería llorar de tanto reír. Chocamos palmas con Edward, mientras nos dirigíamos de nuevo a la mesa con comida. ¡Se me antojaban unas papas fritas!
Cuando llegamos a la mesa, Jacob llegó donde nosotros. De la mano llevaba a una chica que en mi vida había visto. O quizás sí…
— ¡Bella, Edward! —Jacob nos saludó, con ánimo. Hicimos lo mismo de vuelta—. ¡Les presento a mi cita! Nessie Duncan.
¿La chica era de las porristas? ¿Jacob con una porrista? Oh cielos, esta era una buena.
—Hey —saludé a la chica, estrechando manos. Luego de un silencio incómodo, saqué un poquito de papas fritas cuando una canción lenta comenzó a sonar.
—Si nos disculpan… —Jacob guió a la chica a la pista, se posicionaron y se pusieron a bailar.
Edward y yo nos miramos con nerviosismo. Todos, abrazados, se acercaron a la pista, y comenzaron a mecerse. Había una banda en un escenario, en la cual un chico de cabello negro, muy alto y paliducho cantaba "Unchained Melody". Canción maldita. Cada vez que veía "Ghost", me iba al diablo llorando como media hora.
— ¿Bailas, Bella? —Edward susurró. Balbuceé algo inentendible.
—Yo, eh, esto... No sé bailar.
—Ven. Yo te enseño.
Entonces, Edward me rodeó por la cintura, y juntos caminamos a la pista. Miré con temor sus ojos, pero él se veía tranquilo. Puso mi mano en su hombro, luego la otra entre las suyas y, con la que le sobraba, la situó en mi cintura.
—Tienes que mecerte suavemente —me indicó, mientras él hacía lo propio. Fruncí los labios, nerviosa, tratado de seguirle el paso, aunque la canción fuera lenta.
Lonely riverside, wait for me. Wait for me. I'll be coming home, wait for me.
—Tranquila, Bella. No te haré daño —susurró.
Oh my love. My darling. I've hungered for your touch, a long, lonely time…
Me moví despacito de un lado a otro, como Edward me había indicado. Parecía un robot. Él simplemente soltó una carcajada y, tomándome muy despacio, me puso sobre sus pies. Me sentí como una niña pequeña de nuevo.
And time goes by, so slowly. And time can do so much. Are you still mine?
¡Estaba bailando! Le sonreí a Edward mientras me apoyaba en su hombro.
I need your love, I need your love… Godspeed your love to me.
—Esto me da mucha vergüenza —musité, escondiendo la cabeza en el pecho de Edward. Oí su suave risa mientras nos mecíamos. Se sentía todo… tan bien. Tan puro. Tan todo…
—Pero Bella… No tienes por qué sentirte así.
— ¿No? —Alcé la vista suavemente mientras la canción finalizaba con los acordes finales. Oí aplausos a mi alrededor una vez que el chico terminó de cantar. Me bajé de los pies de Edward y ambos aplaudimos al mismo tiempo. Luego él me envolvió en un cálido abrazo. Cerré mis ojos.
—Pero claro, Bella. Somos amigos. —Edward me dedicó una sonrisa.
¿Somos amigos?
Somos amigos.
Amigos.
Oh… ¡Oh, mierda! ¡Me acaban de meter en la friendzone!
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La música pop resonaba en el aire, mientras los chicos se iban a bailar. Solté un suspiro cuando miré el ponche.
— ¡Ahora tiene alcohol! Demonios —me quejé. Una pareja sacaba un poco y se lo tomó al seco. Se alejaron sonrientes, volviendo a su grupo de amigos.
— ¿Y si tomas un poco? No creo que te haga mal —murmuró Edward, sin verse muy seguro—. Yo tampoco sé, porque tampoco suelo beber.
Nos miramos un momento. Decididos, tomamos un vasito de plástico cada uno y nos acercamos un poco para poder servirnos. Nos miramos casi con terror mientras chocábamos copas y nos tomábamos el ponche de frutilla al seco.
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— ¡FIESTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! —grité, bailando con Edward.
Todo eran luces de colores, música estrepitosa y gritos brutales por todas partes. Todo se veía borroso. Y con muchos colores. Sonreí mientras Edward y yo saltábamos como monos entre la multitud.
¿La fiesta estaba acabando? Oh, qué importa. Edward y yo estábamos saltando entre un montón de gente que no conocíamos. De pronto, alguien me tiró de las orejas pero no dejé de saltar.
— ¿Bella? Pero qué… —La voz de Alice se oía borrosa. Muy borrosa. ¿Traía un pony para mí? Bella quiere un pony rosado para atropellar gente.
— ¿Edward? —Escuché a Rosalie.
—No me griten —balbuceé.
—Están borrachos como una cuba. —Oí una voz masculina.
—Oh, cállate Emmett.
—Y así concluye el baile de primav… —Una voz decía, pero estaba muy cansada como para olfatearla.
— ¡Todos a la casa de Ben!
— ¡Post fiesta con Ben, post fiesta con Beeeeeeeeeeeeeeeeeen!
Muchos gritos inundaron el gimnasio mientras la gente se iba.
¿Post fiesta con Ben? ...Oh Dios. Miré a Edward, y con un asentimiento de cabeza, salimos corriendo detrás de la multitud en dirección al auto. ¡Teníamos que ir! ¡Post fiesta con Ben para todos!
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Sé que muchos de ustedes tienen que estar como wut, pero bueno, ¡es la primera borrachera de Bella y Edward! van a ocurrir cosillas interesantes en el siguiente capítulo.
Y bien, les agradezco a todas la preocupación por mi abuelito, pero ya estoy tranquila porque falleció el viernes pasado y bueno, estoy contenta porque su enfermedad era bien jodida, entonces me alegra saber que finalmente descansó luego de tantos años con hemiplegia. Así que, nada. Estoy bien, tranquila, preocupada por mi mamá más que nada. ¡Gracias a todas por el apoyo y el cariño porque de verdad lo aprecio mucho!
Nos estaremos leyendo si Dios quiere la próxima semana.
¡Mordiscos!
-Vale
