Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, bla, bla, bla… la historia es mía, bla, bla, bla… no la tomes para traducirla o tomarla porque sí, sin mi consentimiento, bla, bla, bla… o te acuso con Aro Vulturi.

Disfruten, queridos querubines :D

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Beteado por Flor Carrizo, betas FFAD.
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Bella Swan's Brand New Acid Test:

(La prueba de fuego de Bella Swan).

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Capítulo 10: ¿Quién dijo incómodo?

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Mi vida apesta.

Dame una "J", dame una "O", dame una "D", dame una "E", dame una "R", ¿qué dice? ¡Joder!

Porque la había jodido en todas las formas posibles. Mi primer beso (sí, queridos, el primero) fue en una fiesta descontrolada mientras estaba ebria. ¡Descontrolada! ¡Ebria! ¡Muchos signos de exclamación!

¡Isabella Swan dio su primer beso ebria! Un aplauso para mí con mi graaaan inteligencia, asombrando a la gente desde que me convertí en feto.

—Alice, me estás… me estás tomando el pelo. Dime que yo no hice eso así —lloriqueé, poniéndome de pie enseguida. Me calcé las pantuflas, pero perdí el equilibrio y tuve que sostenerme de mi tocador para no caer brutalmente contra el suelo.

—Belli-Bells, no la has jodido… del todo —aclaró Alice—. En primer lugar, sí, tus labios dejaron de ser vírgenes en las peores circunstancias, pero no creo que Edward se acuerde. ¡Tú… tú no recordabas nada! Así que, como ambos son completamente nuevos en esto de… fiestas fuertes y toda la cosa, pues no creo que haya forma de que se acuerde. ¿O no?

Ambas miramos a Rosalie, pero ella se encogió de hombros y nos miró feo. ¡Bien! Ahora estaba sola en esto.

— ¡No me miren a mí! —se quejó—. ¡Yo no he hecho nada aquí!

—A ver, Rosie —dijo Alice—, en primer lugar, te recuerdo que tú estabas de lo más entusiasmada por ver a Bella borracha como una cuba, así que ahora vas a ayudarla.

— ¡Oh, cállate, Alice! —regañó la otra—. Yo nunca me mostré entusiasmada con ello, no seas chismosa.

— ¡Claro que sí! ¡Eras la que más animaba a Edward y a Bella cuando estaban bebiendo como si el contenido del jarrón fuera leche!

— ¿Bebí de un jarrón? —Vale, me quería morir.

—Algo… algo así.

—Pero ese no es el punto. ¡Alice me está dejando mal parada!

Sentí que mi umbral del dolor había sido atravesado como mil veces. Me dolía la cabeza y sentía ganas de…

— ¡Córranse, brutas! —chillé, haciéndolas a un lado, aproximándome al baño.

—Ah, y Bella tiene resaca —completó Alice.

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—Ahora, explíquenmelo todo desde el inicio —rogué. Charlie y Renée habían salido de la casa a hacer algunas compras a Port Angeles, así que bien por mí, porque ahora no tenía ni jodida idea de qué iba a hacer cuando llegara a clases el lunes.

—Bebieron del estúpido ponche de Newton —comenzó Rosalie—. Luego, cuando estaba terminando la fiesta, alguien dijo algo sobre una post-fiesta en la casa de Ben y ustedes salieron corriendo como monos detrás de la multitud.

Me tapé la cara con las manos, no podía entender la cosa que estaba escuchando.

—Luego los llevamos a la casa de Ben, animados por lo que íbamos a ver allí. Ustedes estaban hablando incoherencias y bueno, era entretenido —admitió Alice, con vergüenza—. Luego fuiste donde Jacob y parecía como que quería matarnos por tenerlos en ese estado. Luego jugaron al trencito, bailaron, molestaron a la gente, se tiraron en el piso a rodar, y luego fue el juego de la botellita.

—Ahí fue cuando quedó la grande —suspiró Rosalie—. Creo que un efecto colateral de estar ebrio es besarte con quien no se supone que deberías besarte por primera vez, estando ebrio. Ley de Murphy.

—Y luego fue el karaoke, Edward hizo una buena imitación de una especie de Elvis, y bueno, vomitaste en sus zapatos. Te desmayaste por el olor y te llevamos al auto. Edward no lloriqueó ni nada, estaba tan borracho que no sabía dónde estaba parado. Se sentó en la parte trasera del auto mientras preguntaba todo el tiempo si lo llevábamos a Disney World, hasta que se quedó dormido en el trayecto —finalizó Alice.

Yo seguía en mi dramática pose. Porque, francamente, ¡no podría haber sido peor!

—Nunca más voy a volver a beber —prometí, lloriqueando.

—Ya, Bella. No fue tan… tan terrible. Además, Edward nunca se podría acordar de eso —dijo Alice—. ¿O no, Rose?

—Eh… ¿claro?

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Era lunes por la mañana, y los efectos inmediatos y colaterales de haber estado ebria, se habían pasado.

Estaba tomando un tazón de leche con cereal, mientras soltaba grandes suspiros. No quería ni ver a Edward. Renée me miró extrañada, mientras me echaba una cucharada de mi avena a la boca.

Hasta la avena sabía mal esa mañana.

— ¿Qué pasó, Bella? Tienes cara de funeral —dijo Renée, mientras tomaba su café. Charlie había ido a lavarse los dientes, porque tenía que salir temprano.

—Si te cuento, mamá, ¿no le dirás a papá? —susurré.

— ¿Que te embriagaste el viernes por la noche? Querida, yo tuve tu edad y créeme que también tuve una borrachera salvaje. Sé lo que es, cielito —comentó como si nada, tomando otro sorbito de su café.

— ¿Ya lo sabías? —casi grité.

—Sipi, era como obvio, pero no importa. Lo importante es que seas responsable, Bells. Alice y Rosalie me contaron que tomaste ponche sin saber que era ponche… pobrecita mi amor. ¡Tienes que ser menos ingenua, eres una Swan!

Así que le habían dicho que tomé ponche por equivocación. Un punto para Alice y Rosalie.

Renée, se puso de pie, besó mi mejilla y se fue. A los cinco minutos bajó con papá diciendo que tenía que irse, deseándome un buen día y toda clase de pavadas. Yo asentí distraídamente mientras lavaba mi tazón y mi pocillo.

Guardé la leche y todo lo correspondiente en el refrigerador, y luego corrí escaleras arriba para terminar de arreglarme.

Esperaba que fuera un día no tan horrible.

Conduje al instituto con cara de funeral. Podía estar maquillada como una chica Covergirl pero no tenía esa sonrisa deslumbrante de comercial. ¡Ni hoy ni por el resto del año!

Jodida apuesta. Jodidas sean Alice y Rosalie. ¡Muéranse todos hoy!

Y como si no fuera suficiente, mi propio cerebro me enviaba pequeños mensajes emo.

Caminé por el estacionamiento tres pasos antes de pillarme con todos los chicos, incluyendo a Edward.

El ambiente se volvió súbitamente incómodo.

Todos se saludaron con una pequeña seña de mano y apenas pisamos el pasillo principal, todos se desparramaron y se fueron a sus clases.

Edward y yo nos quedamos solos. Rosalie y Alice fueron al baño, y bueno, nosotros dos compartíamos clase.

—Hey —murmuré, intentando actuar normal.

—Hey —susurró él.

Caminamos en silencio hasta mi casillero, para tomar lo que correspondía. Luego dimos la vuelta por otro pasillo y ahí Edward sacó sus libros.

Puse mala cara toda la clase de cálculo. Y lo peor era que cada vez que miraba hacia él, Edward estaba tenso, con las mejillas sonrosadas y con las manos crispadas en un puño. ¡Como si quisiera ir al baño o algo!

Y apenas sonó el timbre, murmuró una rápida disculpa y huyó del lugar con prontitud.

¡Genial! Y ahora Edward parece que tenía problemas de vejiga.

Luego seguía historia, por lo que fui a cambiar mis útiles a mi casillero y caminé hecha un asco hasta llegar a la sala.

Esta clase me tocaba con Emmett y Jasper. Y quería llorar porque Emmett iba a burlarse de mí apenas entrara, lo sabía.

Pero cuando me senté a su lado y el de Jasper, no dijeron nada. Estaban más serenos que de costumbre. ¿Qué diablos?

— ¿Qué carajo le pasa al mundo hoy? —pregunté, exaltada, mientras respondíamos unas actividades del libro de clase. Era un trabajo de tres y habíamos hecho grupo. Emmett y Jasper habían abierto la boca nada más que para comentar sobre la revolución de no sé cuantito. ¡Yo no había avanzado nada en mi tarea porque ni siquiera me podía concentrar! ¡Ni siquiera sabía qué materia estábamos viendo!

Emmett y Jasper, sin embargo, parecía que ambos me estaban haciendo la ley del hielo porque no respondieron.

Golpeé la mesa con los libros, haciendo una cara de desagrado insoportable.

—No me digan que ahora me volví irresistible y aquí hay una especie de tensión sexual, por favor. —Casi los golpeé.

—Emmett, ¿qué le pusiste a la tres? No sé quién diablos es Thomas Edison.

—Cretino, haz tu propia tarea. —Jasper le sacó la lengua a Emmett.

—Francamente, esto apesta. ¿Qué me importa a mí todo esto? —regañé, tratando de leer lo que decía el texto que nos habían entregado como anexo para trabajar.

Y no contestaron.

— ¡Ya, basta! —chillé.

—Emmett, ¡deja de copiarme la tarea! —gritó Jasper. Sin embargo, no había llamado la atención. El barullo en la clase era tal que alguien podría salir con una ametralladora y nadie lo notaría.

— ¡Pero es que no sé qué es un "recurso energético"! ¿Se come acaso?

—Son un par de imbéciles —reclamé, cuando sonó el timbre. Ambos, tomaron sus cosas y se fueron sin siquiera despedirse.

Mientras juntaba mis libros y me hacía una coleta, sentí que alguien se paraba detrás de mí.

—Belli-Bells, los rumores vuelan.

Me di vuelta, reconociendo esa voz de inmediato.

¡Maldito sea Anthony!

— ¿Me concede un paseo, mi Bella dama? —Puso su brazo para que lo tomara, pero hice un gesto de desagrado y salí del salón sin siquiera escucharlo.

Pero él venía detrás de mí.

—Es de mala educación dejar a los demás hablando solos, Bella.

—Es de mala educación hablarle a los demás cuando no quieren hablar contigo. Pareces un chicle en el zapato, Anthony.

—Bella, ¿acaso no te importa saber lo que se está tejiendo?

— ¿Cuándo me ha importado alguna vez lo que se está tejiendo en esta escuela de porquería? —respondí.

—Oh, bueno. Si no quieres saber lo que pasa con Cullen…

— ¡¿Edward?! —Tomé del brazo a Anthony antes de que se largara—. ¿Qué le ocurre?

—Oh, nada. Que todo el mundo sabe que ustedes dos se besaron. Y todo el mundo creía que él era gay.

—Ya, ¿y? —Vale, me habían pillado.

—Todo el mundo dice que es Bi.

— ¿Y qué me importa a mí lo que digan los demás? —Casi lo golpeé.

— ¡Oye, mujer! Primero dices que no quieres saber nada de él, y ahora es como, caray, te molestan los rumores. ¿Tienes un trastorno bipolar, Bella?

— ¿Quieres invitarme a salir para que yo pueda comportarme como una dama, de nuevo? —contraataqué.

—Oye, hipster reprimida. ¿Crees que no me di cuenta que lo hacías a propósito? ¿Crees que no te veo comer todos los días como para no darme cuenta de tus hábitos?

—Eres un cabrón —dije mirándole a los ojos, al borde de la irritación pura.

—Vas a caer a mis pies, mi amor.

— ¡Tanya me odia por tu culpa! ¿Por qué no vas con ella a besarte arriba de un carrusel?

—Me gustan difíciles, cariño.

Vale, ahora sí que iba a planear la inminente muerte de Anthony Miller.

— ¡Te sonrojaste! —alabó, apretando una de mis mejillas. Me deshice de su agarre y comencé a caminar en la dirección contraria en la que íbamos.

Pero volvió a tomar mi brazo y yo volví a tratar de deshacerme de su agarre. ¡Estaba a punto de escupir fuego!

—Ten un buen día, cielito.

Y entonces, se acercó a mi mejilla y dejó un beso ahí. Entonces, sentí una luz blanca por el lado derecho.

— ¿Qué demoni…?

— ¡Son la nueva portada del periódico escolar! —declaró un tipo antes de huir. Con la gran cámara entre sus sucias manitos.

Estaba a punto de tirarme a llorar de rabia, cuando escuché:

— ¡Bella se tiró con dos a la vez!

Y un murmullo infernal se formó en el pasillo. Anthony me guiñó el ojo y se fue con una gran sonrisa en el rostro.

Yo simplemente me quedé parada allí, sintiendo como mi vida descendía a tres metros bajo el jodido suelo.

¡El mundo, 1! ¡Bella Swan, 0!

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Bien, sé que muchas querrán matarme porque me demoré una semana más de lo habitual en actualizar, pero el Liceo consume mi pobre y decrépita vida, así que no me reten mucho:c

Ahora bien, ¿qué les pareció el capítulo? Anthony está de vuelta, las cosas se tornaron el doble de incómodas, SPOILERRRRRRR Tanya va a dejar la grande, y ahora Bella se siente sola como una pasa en una isla desierta (?)

Espero sus comentarios!

Y eso, nos estamos leyendo c:

Mordiscos,

-Vale