Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, bla, bla, bla… la historia es mía, bla, bla, bla… no la tomes para traducirla o tomarla porque sí, sin mi consentimiento, bla, bla, bla… o te acuso con Aro Vulturi.

Disfruten, queridos querubines :D

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Beteado por Flor Carrizo, betas FFAD.
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Bella Swan's Brand New Acid Test:

(La prueba de fuego de Bella Swan).

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Capítulo 11: El inicio del desastre.

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Estaba consciente de que mi vida estaba completamente acabada de pies a cabeza. O al menos eso creía, ya que aún no imprimían la "edición de la muerte", del periódico escolar.

La verdad era que, a estas alturas, poco me importaba. No sentía apego por esta estúpida secundaria y, bueno, ya había perdido el interés a lo que los demás pensaran de mí.

No me malinterpreten, no es que no me… no me importe en absoluto. Es simplemente la resignación.

No quería seguir coqueteándole a Edward. ¿Para qué? Es gay. Dicen que las cosas nacen y no se hacen, así que la única ridícula que estaba pensando en cosas que no iban a ser, era yo. No era bueno para mi salud mental.

En vez de enamorarlo a él, me estaba enamorando yo. Mal, mal, mal.

Salí de ese pasillo con la frente bien en alto, y caminé hacia la cafetería. Estúpido almuerzo. A partir de la una y media de la tarde, no era más que el antro de las chismosas y los rumores. Y como esta escuela ridícula consta, con suerte, de trescientos estudiantes, bueno, los rumores vuelan.

Me situé rápidamente en la fila, sintiéndome expuesta. No había sido sólo el beso en la mejilla que me había dado Anthony, sino que también mi indecorosa actuación el viernes pasado.

—Cariño, parece como si estuvieras somnolienta —me dijo la señora del almuerzo—. ¿Quieres doble presa de pollo?

Antes de responderle, me dio dos presas de pollo y un poco más de puré de lo que debería. Me guiñó el ojo y, antes de que pudiera agradecerle, se puso a servirle al que venía detrás de mí.

Saqué un plato con ensaladas y me apresuré a ir a mi mesa de siempre con los tipos de siempre. Pero sólo vi a Jake.

Alzó la vista cuando notó que me sentaba frente a él, y simplemente me miró.

Me miró.

¿Qué demonios?

¿Y nuestro súper saludo que inventamos a los ocho años?

—Hey —le llamé, mientras cortaba el pollo en pedacitos—, ¿dónde están los demás?

—No lo sé, creo que con Cullen —dijo con exasperación.

— ¿Cullen? Se llama Edward, Jake.

—Para mí es Cullen y punto —aclaró—. No le debo ni un poquito de respeto.

— ¿Y esa actitud tan hostil, desde cuándo? —exigí saber.

—No estoy siendo hostil, simplemente estoy diciendo lo que pienso.

—Tú no eres así, Jake —susurré.

—Eres una hipócrita. ¿Acaso yo no tengo derecho a cambiar mi opinión sobre las personas? ¿O a cambiar porque sí? Eres una vendida. Te dejas manipular por Alice y Rosalie, comienzas a comer el pollo con cubiertos, te vistes… así, te besas con cualquiera, te emborrachas, ¿y luego me encaras la forma en que me comporto?

—No estoy…

—Sí. ¿Crees que no sé nada de la jodida apuesta? No digo que Cullen me caiga bien, pero, diablos, al menos a él si lo quieres, ¿no?

Y todo me cayó como un balde de agua fría.

— ¿De qué… de qué me he perdido? ¿Por qué no hay nadie aquí?

—Porque todos están separados, Bella. Nadie quiere sentarse con Edward porque el fin de semana Emmett y Jasper se enteraron de la verdad y no quieren abrir la boca por accidente. Y hay otras cosas que tampoco te puedo decir.

—Jake, yo…

—Al menos Cullen sí recibe besitos de Bella, y Miller también —masculló.

— ¿Qué carajo dijiste? —espeté.

—No vengas a exigirme explicaciones, Bella. Edward se fue con su hermana, Alice y Rosalie juntas, Emmett y Jasper por otro lado. ¿Feliz?

Dejé tirada la bandeja mientras me paraba y me iba.

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Por la tarde sólo me hice una promesa: iba a actuar normal. Iba a ir donde Edward, íbamos a ser tan amigos como siempre, iba a cancelar la apuesta y todos íbamos a vivir felices comiendo perdices.

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El día viernes las cosas se normalizaron. Emmett y Jasper volvieron a hablarse con Rosalie y Alice. Edward no se quedó atrás, y yo simplemente pretendí no saber nada. Como si todo lo que estuviera pasando a mi alrededor no fuera más que cosas externas a mi burbuja y punto. Me limitaría a tratar de terminar el mes con buenas calificaciones.

A la hora del almuerzo, nos sentamos todos juntos. Edward estaba frente a mí. Jake estaba a su lado, y ninguno de los dos me dirigía la palabra.

Las cosas… estaban comenzando a ponerse incómodas.

—Hola gente —saludé. Todos siguieron con la cabeza gacha mientras comían. Quería morir.

A medida que iban terminando de comer, se iban poniendo de pie.

Finalmente, me quedé sola con Edward, pero parecía que él no quería hablar mucho. Y eso… me dolió.

—Hola, Edward —saludé un poco más formal que de costumbre.

—Hola, Bella —susurró, medio tímido.

— ¿Estás bien? —pregunté cortésmente mientras me echaba un poco de lasaña a la boca.

—Sí, esto, eh… nos vemos luego.

Rápidamente se puso de pie, dejándome con la boca llena. Finalmente estaba sola en la mesa.

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Edward iba caminando hacia el estacionamiento, por lo que le seguí hasta su volvo.

—Hey, Edward —murmuré cuando se estaba ubicando en su asiento.

—Hola, Bella. ¿Sabes? Ando con un poquito de prisa, espero podamos hablar luego.

Acto seguido, cerró la puerta y salió de su estacionamiento.

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Por la tarde, mientras estaba recostada sobre mi cama, decidí echarle un vistazo a mi teléfono. Cuando abrí la aplicación de chat, noté que Edward estaba en línea.

¿Con quién estará hablando?, me pregunté.

De pronto se desconectó, pero luego volvía a abrir la aplicación.

Vale, tiene que estar conversando con alguien o esperando una respuesta como para conectarse tan seguido y así.

Rápidamente le escribí un hola, pero él se desconectó. Bueno, quizás estaba haciendo algo importante.

Pero pasó media hora y seguía sin contestar.

Cuando ya era hora de acostarme, y seguía sin responder, simplemente le mandé un "buenas noches", y apagué mi luz.

Al día siguiente, tampoco había contestado.

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Esa mañana, llegué más temprano que de costumbre a clases. Me quedé en el estacionamiento, mirando desde la distancia el espacio vacío de Edward.

Poco a poco, fueron llegando más estudiantes. Sin embargo, Edward no aparecía por ningún lado. Una vez que divisé el volvo plateado, el cual se venía acercando a la entrada del instituto, me bajé del auto, y fui a recibir a Edward, quien estaba poniendo la alarma a su vehículo.

Me acerqué e hice una pequeña seña de mano, amigable, nada agresiva.

Él hizo una especie de mueca pero igualmente saludó con la mano.

—Hey, Edward. ¿Cómo va tu mañana?

—Eh, bastante bien, Bella. ¿Sabes? Voy un poco atrasado, luego te alcanzo. Suerte hoy.

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A la salida de clases, cabreada, me fui a la siga de Edward. Disimuladamente, claro. Él había salido de su taller de carpintería y como yo ya había terminado mi examen de matemáticas, salí antes de clase. Había fallado estrepitosamente en mi intento de dar una buena prueba pero, digamos que, Isabella Swan y las matemáticas no son compatibles en absoluto.

Caminé hasta llegar junto a su volvo. Cuando miré hacia arriba, el cielo se veía con las nubes muy gorditas. Como si fuera a llover en cualquier minuto.

—Edward —dije, tocando con el nudillo la ventana del auto. Se volvió hacia mí, con un suspiro.

— ¿Bella?

—Hey, he estado preocupada por ti. ¿Pasa algo? ¿Estás molesto o qué? —susurré. Me puse la capucha cuando noté que un par de gotitas habían caído sobre mi cabello.

—Oh, nada. He estado completamente absorbido por los deberes. Lamento si no he tenido tiempo de hablar contigo, o lo que sea.

—No… no importa. Estoy bien. Sólo quería saber si tú lo estabas.

—Yo lo estoy si tú lo estás —murmuró, con una sonrisa que no le llegaba a los ojos. Vale, esto era extraño.

—Lo estoy.

—Bien.

—Bien.

En ese momento, comencé a sentir como la lluvia caía un poquito más fuerte.

—Bueno, eh, si no hay nada más que hablar…

—Eh, de acuerdo —respondí con resignación.

—Vete rápido a tu camioneta, te vas a mojar.

Y, antes de que pudiera hacerle alguna seña con la mano o algo, Edward estaba desapareciendo por la entrada principal del instituto, mientras yo me empapaba con la infernal lluvia.

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HOLA PÍPUL

Ok, bueno, las cosas se pusieron color de hormiga para Bella, lo sé, y es probable que me odien un poco por ello, pero bueno, NO LO HAGAN xd

A verrrrsh, en primer lugar tenemos el suceso de la casa de Ben. No les diré nada más que eso. Hagan memoria sobre los capítulos pasados y sé que encontrarán la pista por la cual Edward está comportándose así. Al parecer, la apuesta ha ido demasiado lejos y esto parece implicar sentimientos profuuuundos, así que lo único que me queda decirles es que pronto quedará la crema con esta situación :P

En fin, les agradezco sus reviews con el amor de mi corazón de melón, y bueno, el 10 de diciembre finalizo los exámenes para salir de clases \o/ así que nuestra próxima actualización será el 13 de diciembre, porque no tengo tiempo para escribir. SIN EMBARGO, el capítulo lo tengo planificado en mi maravillosa mente, así que recen para que de aquí al 10 de diciembre no sufra un accidente automovilístico que me haga olvidar lo que escribiré para la próxima actu :P

Mordiscos,

Vale