Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, bla, bla, bla… la historia es mía, bla, bla, bla… no la tomes para traducirla o tomarla porque sí, sin mi consentimiento, bla, bla, bla… o te acuso con Aro Vulturi.

Disfruten, queridos querubines :D

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Beteado por Flor Carrizo, betas FFAD.
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Bella Swan's Brand New Acid Test:

(La prueba de fuego de Bella Swan).

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Capítulo 14: Algo que no me esperaba.

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Cuando iba bajando las escaleras, me di cuenta que estaba sola. Sola solita.

Me acerqué al refrigerador y tomé leche de la misma caja, no me molesté en sacar una taza ni nada. No era que estuviera tarde para irme a clases, simplemente estaba decidida a revivir ciertas actitudes que me recordaban a quien fui alguna vez. No era que hubiera durado mucho con la apuesta, tampoco… Pero de todas formas necesitaba mi cambio.

Cuando me sentí satisfecha, guardé la leche en su lugar nuevamente. Saqué un puñado de cereales y me los tragué.

Finalmente, era hora de cepillarme los dientes. Lo hice con monotonía, hasta que oí que el timbre sonaba.

Escupí, me enjuagué, y bajé, ya que seguían tocando.

Abrí la puerta y no era nada más ni nada menos que… Miller.

—Anthony… no me obligues a… —empecé, llenándome de cólera nuevamente.

—Bella, venía a pedirte disculpas.

Vale, eso sí que me dejó perpleja.

— ¿Es posible que puedas darme un minuto?

Me hice a un lado y, con un ademán, le indiqué que entrara. Miró la casa detenidamente, observando las cortinas amarillas que Renée había puesto mucho tiempo atrás, fijándose en los colores de los cuadros abstractos, como los de Picasso, los que nunca Charlie pudo interpretar.

—Vengo a disculparme.

—Eso ya lo dijiste —le recordé. Casi me mordí la lengua, tenía que controlar mis modales.

—Estás… —Se volvió a mirarme de arriba a abajo—. Estás… como siempre has estado.

—Estoy harta de pretender ser algo que no soy. —Me crucé de brazos, sentándome en el sofá.

—Sí, bueno, eh, yo… Quería pedirte disculpas por haber inventado lo de la entrevista, y por haber dado pie a todo este embrollo con lo del beso.

Guardé silencio y miré al suelo.

—No es necesario, Anthony. No quiero pelear más con la gente.

—Sí, lo es. Te traje inconvenientes con ello, um, también tuve que explicarle a mis padres que técnicamente tuvimos un noviazgo exprés pero que ya terminamos con ello.

—Uh-uh.

—Y… Me preguntaba… Si podía partir bien con esto.

— ¿De qué hablas? —Los pelos se me pusieron de punta con esto, mientras me volvía a mirarle con los ojos bien abiertos.

— ¿Te gustaría salir conmigo? Empecemos desde cero, Bella. Te prometo que me voy a comportar…

—Tienes que estar jodiéndome. —Me tapé la cara con las manos.

—Bella, yo de verdad quiero hacer las cosas bien, no todo mal como lo hice. Quiero ser un caballero y todo, pero no estaba seguro de cómo llamar tu atención, así que por eso me comporté como un completo imbécil porque bueno, estoy enamorado de ti desde hace un año y tanto, por lo que…

— ¿¡Un año!? ¡Tienes que estar jodiéndome! —repetí. Sentí que el aire se me iba de los pulmones, y mi cuerpo no hacía nada al respecto.

—Es una larga historia, Bella… es tu cabello, la forma en que sonríes, tu sarcasmo puro…

— ¡Vete de mi casa! —chillé. Corrí a la cocina a buscar un vaso de agua para mí y lo bebí.

—Bella, yo…

— ¡Que te vayas, dije!

Caminé hacia la puerta y la abrí. Cuando lo hice, noté que Edward estaba parado a punto de tocar el timbre.

Vale, quería llorar.

—B-bella —susurró.

Edward echó una mirada y notó a Anthony listo para salir.

—Con que esto significa que…

—Estoy echando a Anthony. ¿O no?

Él negó con la cabeza.

—Edward, el vino a disculparse y ahora se va.

—No me voy, Bella, hasta que consideres lo que te dije.

— ¡No pienso considerar ninguna cosa aquí! Sé maduro y supéralo.

—Bella, yo…

— ¿Acaso no te dijo que quiere que la dejes en paz? —Edward entró a mi casa. Yo simplemente me hice a un lado, mientras Anthony miraba a Edward con los ojos entrecerrados y viceversa.

—Chicos…

—Tú no eres nadie para venir a decirle qué hacer y qué no.

—Anthony no te…

— ¡Soy su mejor amigo! Tengo derecho a entrometerme. ¿Y tú quién eres? Simplemente llegaste y le metiste en tu estúpida farándula escolar.

—Yo lo estaba haciendo para…

—Hey, vayamos calmándonos, chicos…

— ¡Tú no tienes idea de lo mal que le dejó eso y ahora vienes a pedirle una oportunidad! ¿Qué clase de hipócrita eres?

Con mis manos les tomé de la camisa y los separé con toda la fuerza que pude. Acto seguido, les miré con odio.

—En mi casa no se pelea. Anthony, vete.

Anthony me dirigió una mirada de disculpa, mientras Edward cerraba la puerta una vez que se fue. Le miré un segundo y me retiré a la cocina a enjuagar mi vaso.

—Hey, Bella.

—Gracias por sacarlo de aquí. Aunque me asusté que fuera a pegarte o algo. —Negué con la cabeza, riéndome un poco. Edward me acompañó con sus risas.

—Ese tipo es insufrible.

Sonreí.

— ¿Qué haces aquí tan temprano? —murmuré.

Edward me miró para luego hacer una "o" con sus labios.

—No estás usando la ropa que Alice y Rosalie te dieron.

—No la necesito —me limité a contestar. Él sonrió.

—Me gustaba esa Bella, la que conocí en el centro de belleza de la tía Carmen. Me alegra que esté de vuelta.

Le devolví la sonrisa.

—Creo que es bueno variar. Extrañaba mis camisas, había olvidado lo cómodas que eran.

—Bueno, um, vine a esta hora porque quería que fuéramos juntos a clase… si te parece. Bree está enferma y me gustaría tener una compañera en el asiento del copiloto.

—Claro.

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Cuando bajé del auto noté que Edward estaba un poco nervioso. ¿Nervioso?

Sí, parecía estarlo. Y yo también. No me habría esperado nunca su detalle.

En fin, la cosa era que todo se salió de control cuando bajamos del volvo.

La gente se detuvo a mirarnos, literalmente.

No sabía qué les sorprendía más: ¿mi vuelta al estilo grunge o el hecho de que ambos saliéramos del mismo auto?

Caminamos juntos a nuestra clase de cálculo, esquivando las miradas del resto.

Finalmente, cuando pisamos la sala, oí un chillido desde el fondo de la sala.

Caminamos hacia Alice y Rosalie, quienes estaban junto a Emmett y Jasper.

— ¡Bella, por fin eres tú! —chillaron los dos, envolviéndome en un abrazo enorme.

—No me asfixien, monos. Ustedes dos hacen cuatro veces mi tamaño.

—Bella, creo que…

—Sí, Rosalie. Creo que hoy vine vestida así. ¿Algún problema? —Mi voz destilaba sarcasmo. Oh, amiguito, no sabes cuánto te extrañaba…

Me senté con Edward detrás de ellos, en la fila que estaba en la pared.

Cuando entró nuestro maestro, noté como Edward sacaba una hoja de papel y hacía un gato.

Abajito escribió:

"Yo soy la "x", tú eres el "o"".

Me reí antes de que comenzáramos a jugar, sin prestar atención alguna a lo que ese vil ser humano llamado profesor nos quería enseñar.

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¡Hola! Aquí estoy de vuelta :-) y bueno, las cosas se calmaron un poco, pero bueno, Bella es media yeta así que veamos qué sigue...

Un abrazo grande a todas por navidad, y también por año nuevo :D que lo pasen super y disfruten harto.

Mordiscos,

-Vale.