Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, bla, bla, bla… la historia es mía, bla, bla, bla… no la tomes para traducirla o tomarla porque sí, sin mi consentimiento, bla, bla, bla… o te acuso con Aro Vulturi.
Disfruten, queridos querubines :D
.
Beteado por Flor Carrizo, betas FFAD.
facebook /groups /betasffadiction
.
.
Bella Swan's Brand New Acid Test:
(La prueba de fuego de Bella Swan).
.
Capítulo 20: Un lunes sin matemáticas es un lunes perfecto.
.
Nos tocaba participar del comité de decoración, y por "nos", me refería a mí y a Edward. Me levanté con buen humor, porque, obviamente, iba a perder las clases de la mañana, entre ellas, matemáticas. Y todos sabemos que los días son más bonitos cuando no hay matemáticas de por medio.
Al llegar a clase, dejé mis cosas en mi casillero, y me dirigí al punto de encuentro del comité: el gimnasio.
La secundaria de Forks constaba de esta tremenda construcción en la parte trasera del instituto. Además del campus que estaba lleno de vegetación. Era una lástima que gran parte del tiempo estuviera húmedo como para sentarse.
Llegué a la entrada y puse buena cara para todos los que estaban allí. Me sonrieron de vuelta.
Me senté en el suelo, esperando a que tocara el timbre y entonces nos pondríamos a trabajar. Ensimismada en mis propios pensamientos, no me había dado cuenta de que alguien estaba hablando.
—¡Kate! —le saludé.
—¡Bella! ¿Cómo estás?
Kate tenía una gran sonrisa en el rostro. Siempre la veía en clases, pero como andaba de un lado para otro con Tanya, ya no me acercaba tanto a ella como antes. No era que no quisiera, sólo eran las circunstancias.
Cuando recién había conocido a Edward, recordé lo amable que había sido conmigo.
—Muy bien, gracias. ¿Qué tal tú?
—Me enteré anoche de las buenas nuevas, así que estoy excelente. ¿Tú y Edward? Wow. De verdad que me alegra mucho. Eres una gran chica, él es un gran chico… se darán bien las cosas para ustedes —me felicitó.
Naturalmente, me sonrojé.
—Gracias, Kate. Creo que las cosas van a ir bien.
Ella me hizo una seña con la mano antes de irse a ver lo de la decoración. Esto era, más que nada, una especie de reunión ejecutiva, alguna basura como ésa. El baile aún estaba a cuatro semanas de concretarse.
A pesar de esto, teníamos que ver la temática, la decoración, contactar a los servicios de banquetes, y como no habíamos hecho nada, ahora era tiempo de ponerse manos a la obra. El fin de curso estaba a la vuelta de la esquina, y quedaban 10 días para finalizar con los exámenes. El resto del tiempo, era trabajo ejecutivo para calificar todo lo pendiente, y luego éramos libres.
Edward llegó al instante, y cuando me vio sentada en el suelo, me tendió la mano para que entráramos juntos al gimnasio. Besó mi frente, y entramos.
Kate tenía una pizarra portátil, de estas que se ven en las películas, sujeta por dos bases de madera, y transportable con rueditas.
Nos habló de la temática del baile. Como siempre, en este instituto, todo era tiránicamente decidido por dirección. El alumnado no daba señales de tener voz ni voto en esto, excepto a principio de año, donde se proponen tres posibles temáticas para el baile. Aparentemente, dirección había tomado su decisión y era trabajo de Kate comunicárnoslo. A mí me daba igual, en este momento me estaba perdiendo una aburrida clase de matemáticas, eso era lo único que me importaba.
—Desde dirección llegó el veredicto final sobre el tema del baile. A inicio de año se le envió tres propuestas de parte del alumnado: "Super héroes", (francamente no sé quién fue el idiota que envió esa idea tan estúpida), "Dibujos animados" (repito mi comentario anterior), y "Baile de época". Esta última fue la escogida.
Se pudo escuchar algunos vítores desde el grupo que estaba atento.
—"Baile de época", implica, que tendremos que decorar todo a la antigua, para los que no sepan lo que eso significa. Las prendas que usen, en lo posible deben ser de corte más tradicional. ¿Han visto Orgullo y Prejuicio, Jane Eyre o alguna de esas? Incluso vengan como Romeo y Julieta, no me importa. Pero nada de este siglo. Dice "de época". No especifica cual, por lo que tienen libertad para escoger qué quieren. ¿Entendido? —Todos asintieron.
—Ahora vas a poder vestirte como tus protagonistas favoritas —me susurró Edward al oído. Temblé—. Y no me vengas con eso de que no quieres ir al baile porque vas a ir conmigo y eso es todo —dejó un beso en mi oído. Creí que tocaba el cielo.
—N-no soy buena bailando —me defendí, patéticamente.
—Podremos hacer algo al respecto —respondió burlón—. Ahora bien, ¿prefieres un Darcy o un Rochester?
Rodé los ojos, pero me reí.
—Ahora con decoración, necesito que me ayuden a buscar motivos clásicos, en tonos pastel, en lo posible. —Inició Kate, nuevamente—. Y espero que se pongan a pensar en ello. Ben, tú te quedas. Tenemos que hablar sobre los banquetes. El resto, puede irse.
Nos pusimos de pie junto con los demás chicos, y Edward tomó mi mano cuando bajamos de la escalera.
—Esto va a ser entretenido —susurró—. ¡Baile de época!
—Edward, si me quieres, no me lleves a ese castillo del horror —gemí.
—Ya sé, a lo mejor quieres que sea Bingley y no Darcy —asintió conforme hablaba—. ¿Así está mejor?
—¡Estás loco! —chillé, estallando en risas. Edward también comenzó a reírse, una vez finalizada su actuación.
—Nah, pero en serio. ¿No quieres ir? Sería entretenido, Bella. Vamos. No quiero que te pierdas estas cosas. Algún día, cuando seas adulta, vas a decir "caramba, no tuve baile de promoción en mi tercer año". ¿Es en serio?
—¿Recuerdas nuestro último baile? Fue una cosa de locos —objeté.
Edward se quedó un rato pensando. Nos dirigimos a las mesitas que estaban en el patio, ambos nos sentamos en la mesa y no en la sillitas.
—Podemos conseguir chaperones.
—¿Chaperones? —Este estaba loco. Comencé a reír hasta que se me salían las lágrimas, al igual que él. Era increíble el sentido del humor que tenía.
—No, ya, pero en serio. Les decimos a Emmett y a Rosalie que nos cuiden. —Suspiró un poco, mientras su risa iba aminorando.
—Eddie, la última persona que querría como mi chaperón es Emmett.
Nos seguimos riendo hasta que nos dolió el estómago.
—Ay, mi pancita —lloriqueé cuando ya no podía más. Edward se secó las lágrimas y se acercó lentamente a mí. Dejó un suave beso en mis labios, que respondí gustosa. Pero hubo una chispa diferente en este beso. Ambos estábamos… más ansiosos.
Edward profundizó el beso. No podía creer que estuviéramos juntos, de esta forma, ambos tan inexpertos y de pronto, el instinto llegaba a ocupar su lugar y nos dejaba a ambos envueltos en los brazos del otro. Tenía la respiración entrecortada, pero no me importó si moría ahogada de esta forma. Moví mis labios suavemente contra los suyos, como si estuviera susurrándole que le quería. Una vez que nos quedamos sin aire, nos separamos lentamente, y procedí a esconder mi cabeza en su cuello. Me apretó contra él y susurró en mi oído.
—¿Y bien?
¡Manipulador!
—Lo pensaré —sonreí.
.
.
.
Como nos habíamos pasado toda la mañana con el comité, volví a mi casillero y saqué mi mochila. Estábamos libres de las dos horas de clase en la tarde, así que con Edward salimos en dirección a su casa, para almorzar con Esme y Carlisle como me había prometido.
Mi camioneta tuvimos que dejarla en el estacionamiento, y después volveríamos por ella. Me subí al lado del copiloto y Edward condujo a su casa, con un mejor humor que el habitual, como si aquello fuera posible.
Había un auto aparcado en la entrada de la casa de Edward. El vivía a unas calles mías, definitivamente más al borde de la ciudad, y le habían hecho bastantes remodelaciones como para que quedara de tres pisos. Era una casa muy armoniosa, desde fuera.
—Tu casa es preciosa —alabé.
—Esme es una gran diseñadora. Ella se preocupa de todo eso —me dedicó una sonrisa. Se la devolví. Cuando noté que estaba el auto afuera, tembló un poco mi estómago.
—¿Y si no les caigo bien?
—Te amarán. Están todos, incluyendo a Bree. No quiso ir a clases hoy, la muy floja.
—¿Por qué? —me reí. Tuve el presentimiento de que iba a amar a esta chica.
—Se hizo la enferma, pero no le digas que te dije eso. Se suponía que era un secreto entre ella y yo.
—¿Qué invento hizo para que la dejaran?
—Bueno, digamos que ambos salen de casa muy temprano, así que cuando salí de mi cuarto, Bree me pidió que le siguiera la corriente y que llamara a Esme. Lo hice, y ella dijo que le dolían los ovarios —Edward se carcajeó, y también lo hice yo.
—Las maravillas de ser mujer —negué con la cabeza, sonriendo. Antes de que pudiera decir algo, estábamos frente a la puerta de lo más bien. ¡Edward me distrajo para que no me diera cuenta!
—Carlisle, ¡cállate y actúa normal! Ahí vienen.
—¿Cómo lo sa…?
—Porque conozco la risa de mi hijo. Ahora shh.
—Mamá —le saludó Edward, cuando Esme nos abrió la puerta. Era una mujer realmente bonita. Tenía el cabello de color caramelo, y unos ojos muy expresivos y bonitos.
—Tú debes ser Bella —me sonrió.
—Hola, señora Cullen —dije educadamente. Le tendí la mano para saludarla, pero ella me abrazó cálidamente. Edward observaba la escena desde dentro de la casa, y me guiñó el ojo. Me relajé y correspondí el abrazo de Esme.
—Dime Esme —pidió—. Ni sabes todo lo que te agradezco la nueva carita que le plantaste a Edward. Anda risueño todo el día, a todas horas.
—Mamá —se quejó Edward mientras le despeinaba el cabello a Bree, que estaba llevando un bol de ensalada a la mesa.
Entré a la casa, y Bree se acercó también a abrazarme. Le respondí el abrazo y me dedicó una linda sonrisa.
—Bienvenida, Bella.
Me sonrojé y finalmente me acerqué al padre de Edward, que estaba llevando el jugo néctar a la mesa. Él, también, me recibió con un abrazo.
—¡Hola, Bella!
—Hola, señor Cullen.
—Dime Carlisle —pidió. Asentí, nerviosa, y me indicó mi puesto, junto a Edward.
Esme nos sirvió y luego se sentó con nosotros en el comedor.
—No sabes lo feliz que estamos de tenerte acá, Bella. Ya venía viendo que la actitud de Edward se debía a alguien. ¡Se veía tan lindo mientras se ponía nervioso, intentando contarnos!
—Mamá —gimió Edward, acto seguido se echó un pedazo de papa a la boca.
Me reí, Bree me guiñó el ojo.
—Me hablaba de ti todo el día. Lo único que quería era un consejo.
—Bree, ya basta —gruñó Edward. Carlisle y yo nos moríamos de la risa.
—Así que le dije que simplemente se atreviera, todo lo que es hoy se debe a mí —tocó su pecho con su puño y cerró los ojos. Edward puso los ojos en blanco.
—Te voy a aniquilar, enana.
—Chicos —reclamó Esme.
—Está bien. Son simpáticos —dije—. Como soy hija única siempre me pregunté lo que habría sido tener un hermano o hermana para discutir. —Esme me sonrió.
—Igual me quiere —dijo Bree.
Seguimos comentando lo rica que estaba la comida. Y luego me sentí realmente halagada porque Carlisle dijo que cambió el turno para poder venir y comer con nosotros.
—Vas a pensar que estoy loco, pero bueno. Moríamos por conocerte, Bella. Edward se siente tan a gusto aquí en Forks… y eso es porque tú fuiste su primera amiga. Te agradezco por haberlo acogido tan bien.
Yo no sabía que decir. Probablemente mi cara estaría como un tomate, pero me limité a asentir y a murmurar un "de nada".
—No te avergüences, Bella. Eres parte de nuestra familia, ahora. Y lo que necesites… pues ahí estaremos para ti —dijo Esme.
Le agradecí de corazón, mientras Edward tomaba mi mano y entrelazaba sus dedos con los míos, sobre la mesa.
.
.
.
.
Hasta ahora las cositas parecen ir bien en Bellward Landia \o/ he sido buenita klkhdakdh pero bueeeeeno, les tengo una mala noticia: me voy de vacaciones.
Como lo oyen, querubines, volveré el 7 de marzo con la actualización correspondiente :c *snif*
Voy de paseo con mi mamá, así que nos veremos entonces. ¡Espero que les haya gustado el capítulo!
Mordiscos para mis Edwardlovers,
Vale.
