Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, bla, bla, bla… la historia es mía, bla, bla, bla… no la tomes para traducirla o tomarla porque sí, sin mi consentimiento, bla, bla, bla… o te acuso con Aro Vulturi.
Disfruten, queridos querubines :D
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Beteado por Flor Carrizo, betas FFAD.
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Bella Swan's Brand New Acid Test:
(La prueba de fuego de Bella Swan).
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Capítulo 21: El desastre del siglo
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El almuerzo con la familia Cullen había sido todo un éxito. Incluso estaba orgullosa de mis dotes, y nunca habría creído que sería capaz de ello.
Había superado la primera gran prueba: los suegros. Y, como bonus track, me gané a Bree. Ella definitivamente estaba de mi lado. Era casi cómica la forma en que molestaba a Edward y revoloteaba por la casa. Cuando Esme y Carlisle tuvieron que volver a sus deberes, ayudé a Edward y a Bree a levantar la mesa y a llevar los platos sucios. Contra la voluntad de Edward, por supuesto.
—Eres mi invitada, deja eso ahí —gruñía Edward.
—No soy una discapacitada —regañé, tomando los vasos. Edward bufó y me siguió a la cocina.
La casa de Edward estaba armoniosamente decorada. Flores, colores pastel y madera rústica por todos lados. Una vez que deposité los vasos en el lavaplatos, para que él lavara la loza, Bree salió de la habitación a retirar el resto de las cosas.
—Esme decoró todo —respondió él a mi pregunta no formulada. Probablemente estaba mirando todo con la boca abierta, sin darme cuenta.
—¿Alguna vez te han dicho que tu mamá tiene muy buen gusto? —acoté.
—Toda la vida. —Me sonrió.
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Había tarea por hacer, pero mi habitación era cosa seria. Tenía cosas por ahí y por allá, todo tirado por todas partes. Debería darme vergüenza.
Estábamos a martes. Y ayer Edward había venido a dejarme a casa luego de jugar un rato videojuegos junto a Bree. Estábamos en algo así como una "Rock Band". Edward y yo éramos guitarristas, mientras que Bree tenía la batería para ella. Habíamos avanzado muchos niveles juntos y teníamos varios patrocinadores. En el juego, teníamos avatares, a pesar de que ya habíamos desbloqueado varios personajes para utilizar. Nuestros avatares eran versiones roqueras de nosotros. El de Edward estaba muy despeinado, como es lo usual, usaba una chaqueta de cuero y una camiseta blanca, además de los jeans. Como Bree era la que estaba haciendo el trabajo de crear nuestros personajes no pude hacer más que protestar cuando hizo una versión mía con mini falda y una guitarra eléctrica de colores brillantes.
—¡Bree! —regañé.
—A Bella no le gusta el rosado —se limitó a decir Edward—, pero déjale la falda. Le queda bien.
Bree alzó las cejas de forma sugerente y me guiñó el ojo. Mi rostro pasó por todos los tonos de rojos existentes.
No hice comentarios al respecto.
Y luego, tuve que volverme a casa. Tarea por hacer. Ordenar. Etcétera. Lo que más me repetía Charlie era que me comportara maduramente y que no dejara que el hecho de tener novio me diera vuelta el mundo para dejarlo completamente patas arriba. Lo último que necesitaba era que Charlie pensara que lo mío con Edward era casi una obsesión o algo. Aunque no voy a negarlo, me encantaba tenerlo cerca.
Y sí, quizás suene como una mocosa enamorada y todas esas chorradas, pero siento que la mayoría del tiempo que estoy con Edward mi corazón se detiene, tengo que empezar a actuar como la gente normal. Aunque, también tengo miedo de que si me alejo mucho de Edward el aire tampoco llegue del todo bien a mis pulmones.
Porque las cosas… se estaban saliendo un poco de control para mí. Probablemente nadie entienda esto ahora, pero Jacob se estaba comportando muy extraño. Creo que había consumido todo mi tiempo en Edward, desde que le conocí, y ahora Jacob estaba… hostil.
Todas estas reflexiones salieron a la luz el día de hoy. Mientras caminaba tomaba la mano de Edward, como es costumbre. Él, con una sujetaba la mía y con la otra tomaba un par de libros que tenía que llevar a mi siguiente clase. Yo siempre me había considerado lo suficientemente independiente como para llevar mis cosas a todos lados, pero Edward era a la antigua: abría cada puerta por la que pasaba, me prestaba su chaqueta si hacía frío, tomaba mi mano e intentaba hacerme reír con sus payasadas a todas horas. El estar con él, Alice, Jasper, Rosalie y Emmett todo el tiempo, había aislado un poco a Jake. Era como si fuéramos todos emparejados, y él era el único soltero. La chica con la que había ido al baile de primavera se había borrado del mapa por completo, y ahora estaba solo como el dedo pulgar.
Pasamos en varias ocasiones junto a él. La cafetería. Los pasillos. Afuera del baño de chicos. Múltiples veces en el campus. Y él no hacía más que mirar con… rencor. Fruncía el ceño, apretaba los puños, entre otras cosas. No estaba segura si miraba algo que estuviera detrás de nosotros, donde estuviéramos interfiriendo su vista, o si a lo mejor tenía un día de perros. No había forma de saberlo para mí, así que no era como que podía dármelas de súper amiga intentando ayudarlo, luego de lo muy solo que lo había dejado este tiempo. Me sentía culpable por ello.
Y por eso, tenía que controlar un poco el efecto Edward, como había decidido llamar a esta situación.
Salí de mis ensoñaciones, girándome en mi cama. Tuve que dejar el libro que estaba leyendo a un lado, porque no podía concentrarme.
El reloj marcaba las cinco de la tarde. Temprano.
Pero tuve que pararme cuando sonó el timbre.
Me encaminé con la vista perdida hacia la puerta. Volvieron a tocar el timbre.
—¡Ya voy! —grité, casi llegando. Cerré los ojos, irritada—. Si es otra encuesta juro que…
—Hola, Bella. —Jacob estaba parado en el umbral de mi puerta, con una expresión que no supe definir.
—Jake —saludé, notablemente sorprendida, pero a la vez contenta. Tanto que pude demostrarlo en mi voz.
—¿Estás con Edward? Si es así puedo volver más tarde. —Suspiró, como si estuviera agobiado. Ya estaba retrocediendo, situando las manos en su nuca.
—Estoy sola —respondí, negando confundida por su comportamiento.
Jake ya iba casi llegando a su motocicleta. Nunca había entendido por qué la tenía, en todo caso. No me gustaba esa cosa. Me daba la impresión que en cualquier momento Jake perdería el control y saldría volando a partirse la cara con una gran roca. No era muy partidaria de esa clase de prácticas, y Jake lo sabía. En ocasiones me había sacado a dar un par de vueltas. Todo casual. Pero tenía que afirmarme bien de su torso y cerrar mis ojos como una nena. Al final terminábamos dando una vuelta a la manzana porque desconcentraba mucho a Jacob de su conducción.
Él volvió a caminar, esta vez en mi dirección, y entró rápidamente a mi casa. Cerré la puerta detrás de él.
—Te he extrañado —susurré—. ¿Dónde has estado todo este tiempo? Te guardamos asiento en el almuerzo todos los días, pero ya nunca vienes.
—Necesitaba… estar solo.
—Todos te queremos mucho, Jake. Las cosas no han cambiado. ¿Por qué no vuelves a juntarte con nosotros?
—Porque ya no hay un "nosotros", Bella. Sin embargo, no es eso de lo que te quería hablar.
—¿Quieres un vaso de jugo o algo? —le ofrecí, caminando en dirección al refrigerador—. Hay de manz…
—Estoy bien, gracias.
Acto seguido, tomó asiento en el sofá. Okay, esto era bastante confuso. Cerré la puerta del refrigerador y me acerqué a Jake. Me senté junto a él y dejé caer mis manos sobre mi regazo.
Jake tomó mi mano derecha y se puso a examinarla. Jugó con mis dedos y luego la sujetó entre las suyas. Tomó un respiro y luego me miró. Le sonreí. Extrañaba cuando hacía aquello. Cuando las cosas eran más sencillas.
—Bella, tú me gustas.
Congelada en mi asiento, como estaba, no podía decir nada al respecto. El silencio se estaba volviendo incómodo. Me bloqueé y solté lo primero que pude decir.
—Gracias.
Jacob abrió los ojos como platos y se puso de pie. Le retuve con mi mano, demasiado aturdida como para poder darle una explicación.
—Lo siento, no es lo que quise decir, yo…
—Olvídalo, Bella.
Lo retuve.
—Mírame —le pedí—. No eres tú, lo que pasa es que no…
—Estás con la apuesta, ¿cierto? No puedes interrumpir esto. Ya me lo imaginaba, Bella. Gracias por tu tiempo.
—¿Qué? No, Jake, lo que tengo con Edward es real. Ya no hay más apuesta.
—¿Cómo que no hay más apuesta? ¿Se lo contaste? ¿Te enamoraste de él en el proceso? —replicó con sarcasmo. Vale, la sangre estaba comenzando a hervir en mi interior.
—No le he contado nada. Y sí, estoy con él. El pasado, pisado. ¡No tienes que ser tan duro conmigo!
—¡Tengo todo el derecho del mundo a comportarme así, Bella! ¡Este tipo llegó y usurpó mi lugar! Lo peor es que jugaste con él. Te vendiste, Bella. Preferiste hacerle caso a Alice y a Rosalie y traicionaste a la antigua Bella que vivía en ti.
Las lágrimas fluyeron rápidamente, le solté la mano y me las enjugué. No quería mostrarme débil frente a Jacob y no quería que me viera llorar.
—Entonces estás celoso —repliqué, con la voz dura. Pero lo estropeé todo cuando se me quebró la voz en la última sílaba.
—Bien pendeja que eres, Bella —escupió.
—¿Y a ti qué te importa cómo sea yo? Volví a ser yo misma hace rato, y ahora estoy con Edward. No quería que las cosas terminaran así, pero aunque él no hubiera aparecido nunca en mi vida, y aunque tú me hubieras confesado esto sin él estando presente, de igual forma te habría dicho que no porque eres mi amigo, mi hermano y no quiero perderte. Pero eso nunca habría pasado po-porque —me tembló la voz—, Edward y yo estamos destinados a ser. Lo siento, Jake, pero las cosas son como son.
—Auch, Swan. Gracias por tirarme a la friendzone.
—¿Y qué querías? ¿Que te dijera las cosas con delicadeza? Lamento esto pero tú fuiste el que empezó este show.
—Linda forma de responder, ¿eh? "Me gustas". "Gracias". Eres una romántica empedernida, Bella.
—¿Y cómo diablos se supone que reacciones cuando tu mejor amigo de toda la vida se te declara? ¿Crees que lo habría esperado de ti? —Bufé, ya harta.
—No es algo que pueda controlar, ¿de acuerdo? Y menos cuando se prolonga desde los once y…
—¿Desde los once? ¿Has pasado seis años así? —chillé, incrédula.
Jacob se acercó a mí, tomó mi rostro con fuerza, y presionó fuertemente sus labios sobre los míos, moviéndolos con rapidez. Yo estaba demasiado bloqueada como para hacer algo. Jacob había cerrado sus ojos, pero yo estaba ahí, con los ojos como platos y parada como una estatua. Las manos de Jacob se posaron en mi cintura y sólo ahí reaccioné.
Lo tomé de los hombros, empujándolo lejos. Y le pegué un puñetazo en la mandíbula. Pareciera que me dolió más a mí que a él.
¿Había mencionado alguna vez que él era puro músculo?
Jacob me miró, avergonzado. Yo me limpié la boca con el dorso de mi mano, mientras lloriqueaba por el dolor de la otra. Jacob bajó la cabeza.
—Bella, yo…
Me senté en el sofá, sobándome la mano producto de mi propia estupidez. Tenía menos fuerza que todas las jaleas del país juntas.
En ese momento, el timbre sonó. Yo ni siquiera me paré. Jacob, con rapidez, sin siquiera despedirse, abrió la puerta. Le dirigió sólo un vistazo a mi visitante y se fue. Escuché el ruido de la motocicleta arrancando. Mi visitante cerró la puerta detrás de sí, se acercó a mí y me miró con preocupación.
Edward.
Y Jacob me besó segundos atrás. Y yo lo golpeé. Y descubrí que he sido su amor platónico de toda la vida. Y está molesto.
Mi vida se estaba yendo a pique al infierno.
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*tira confeti e ingresa modelando bajo la luz del reflector* QUÉ TAAAAAAAAAAAAL
Estoy de vuelta y sí, creo que no tendré un recibimiento demasiado amoroso con lo que acabo de escribir. ¿Qué acabo de escribir? Francamente creo que estaba sufriendo un lapso emocional cuando tipeé esto. Me voy directamente al infierno, yey
¿Les gustó?
"Claro que no, Valentina. Acabas de meter a Bella y a Jacob en un gran rollo y eso que aún no pasa lo peor. ¡Eres realmente cruel!"
Cállate, conciencia.
En fin, ¿qué opinan? *le tiran tomates*
Esperaré no ser aniquilada en los comentarios, así que... eh... sí. Nos estamos leyendo regularmente ahora. Descansé mucho en mis vacaciones y mi último año ha comenzado. ¡Felices juegos del hambre para mí!
Un abrazote muy grande aunque no quieran, y nos estamos leyendo la próxima semana para ver en qué caerá todo esto.
BONUS TRACK: La próxima semana tenemos Outtake. Yep. Outtake. Jacob POV. Veremos como nos van las cosas con esto.
Mordiscos,
Vale
