Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, bla, bla, bla… la historia es mía, bla, bla, bla… no la tomes para traducirla o tomarla porque sí, sin mi consentimiento, bla, bla, bla… o te acuso con Aro Vulturi.

Disfruten, queridos querubines :D

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Beteado por Flor Carrizo, betas FFAD.
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Bella Swan's Brand New Acid Test:

(La prueba de fuego de Bella Swan).

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Outtake: Jacob

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Todavía no podía creer que le había dicho la verdad a Bella. Ahora sí que estoy jodido de pies a cabeza. No supe por qué lo había hecho, lo juro. Fui consumido por el más puro impulso de idiotez.

Esta… chica que veía frente a mí todos los días no era mi Bella. O al menos la chica con la que jugábamos a las escondidas o a cocinar pasteles de barro. De la cual tengo un estúpido enamoramiento desde los once años.

Alice y Rosalie la habían cagado. Y lamento el vocabulario, pero sí, habían cambiado a mi Bella. La que ahora usaba jeans ajustados, a pesar de que seguía usando sus camisetas gigantes. Quizás por fuera se había perfeccionado un poco. Pero por dentro… estaba distinta.

Digo, aceptó una apuesta que podría hacerle daño a ella. Casi hizo que nuestro grupo se disolviera cuando Emmett y Jasper descubrieron esto. Ya no me hablaba como antes.

Y para rematarla, vivía colgada del brazo de Cullen.

Quería que los demás se fueran. Quería que fuéramos nuevamente Bella y yo. Y si ella no lo hacía, yo iba a acabar con todo esto.

Fuera como fuera.

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Al día siguiente decidí iniciar mi plan, el cual llevaría a cabo lo antes posible. Salí de casa en mi motocicleta camino al instituto, apenas habiendo tomado una leche de desayuno. Le grité un apresurado "¡Adiós!" a Billy mientras me escabullía. En menos de cinco minutos ya estaba en el estacionamiento. Situé como correspondía la motocicleta, y puse el seguro en la rueda delantera, esa cadena gigante que evitaba que alguien pudiera moverla, para evitar robos.

Corrí hacia la entrada, ignorando los gritos de disgusto de la gente a la cual empujé sin querer. A pesar de aquello, mis pensamientos estaban tan ocupados, indicándome distintas direcciones, que no tenía tiempo de ocuparme de nada. Sólo tenía que buscar a una persona: Angela Weber.

Angela era conocida mía y de Bella. Bueno, prácticamente de toda la escuela. Nos habíamos criado juntos. Forks es un pueblo bastante familiar y pequeño.

Según lo que sabía ella seguía en clase de Arte. Y era hoy a la primera hora. Busqué la sala en el ala derecha de la escuela, en el primer piso. Miré hacia adentro. Ella estaba ahí, sacando sus cosas de un maletín y sus acrílicos. Un chico pasó al lado mío, entrado a la sala, le toqué el hombro cuidadosamente y él se dio vuelta, arqueando una ceja en señal de duda.

—Hola —dijo.

—Hola —saludé—. ¿Te puedo pedir un favor? ¿Puedes decirle a Angela Weber que venga un poco?

—Seguro, hermano —asintió—. Ya vengo.

—Gracias —murmuré nervioso. Carajo, Black. Controla tus nervios.

Acto seguido, se dirigió al fondo del salón, en dirección a la esquina en la que estaba sentada Angela. Se puso de pie y tan pronto como estuvo frente a mí le saludé con cortesía.

—Hola, Angela —saludé.

—Hola, Jacob —respondió con una sonrisa.

—Mira, sé que esto suena muy mal porque nunca te dirijo la palabra y ahora que lo hago es justamente para pedirte un favor. Pero no es nada complicado. ¿Me ayudarías?

Ella asintió con una sonrisa.

—Claro.

Con un toque ligero en su hombro, nos encaminé frente al clóset de aseo, donde guardaban mopas y otras porquerías para limpiar la escuela. Casi todos pasaban por el otro lado del pasillo, así nadie nos oiría.

—Bien, esto, eh… compartes clase de Trigonometría hoy con Bella Swan, ¿es eso correcto?

—Ajá —asintió ella. Es mi siguiente clase.

—Perfecto —murmuré—. Mira, quiero que hagas algo que va a sonar bastante estúpido, pero necesito que lo hagas. Y que no le comentes a nadie sobre esto. Es que… eh, mira —intenté explicar, pero no hice más que trabarme con mis palabras. Dios, era tan ñoño—. Quiero que vayas donde Bella y desinteresadamente le digas "¿Eh, Bella, qué vas a hacer esta tarde?" Necesito saber qué hará Bella hoy. Si está con Edward Cullen, mejor. Dile algo así como que viste esta película que es éxito en taquilla y que es una de las mejores cosas que has visto. Incentívala a que salga hoy por la tarde. Díselo así como si sólo fueras pasando junto a ella, no como si fueras directamente a hablarle. ¿De acuerdo?

Angela frunció un poquito el ceño, pero asintió sin decir nada.

—Lo que pasa es que quería ir a casa de Bella sin que ella esté, ya sabes, quería prepararle una sorpresa.

—Oh —dijo ella—. ¿Alguna fecha importante? ¿Es su cumpleaños?

Mierda.

—Eh, cumplimos un año más de amistad —susurré con la mejor de las sonrisas.

—¡Qué tierno! —alabó—. ¡Claro! Yo lo hago.

—Genial. Te veo en la biblioteca después de clases para que me digas qué planes tiene hoy.

—¡De acuerdo!

En eso sonó el timbre.

—Bueno, eh, ten un buen día, Ang.

—Tú igual, Jake.

Movió su mano y entró a su salón.

Soy un jodido genio.

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El día fue una tortura. Biología, un asco. Música, un asco. El resto de mis asignaturas, un asco. Hasta el almuerzo (pollo con papas fritas) no supo igual. Eran los nervios. No vi a Bella por ningún lado. Quizás estaba evitándome. Hipócrita.

Bueno, pues, esperé en la biblioteca a Angela, apenas terminaron las clases.

—¡Jake! —saludó agitando la mano, a medida que corría rápidamente hacia la puerta de la biblioteca.

—Hola —respondí.

—Bien, eh, al grano. ¿Cómo estuvo tu día?

—¿Bien, gracias, y el tuyo?

—Bien igual. De acuerdo, Bella estaba sentada con Edward. Y cuando pasé al lado de ella boté mis libros accidentalmente. Bella murmuró un pequeño "oh", y me ayudó a recoger mis cosas. "Oh, lo siento, Bella," dije muy apenada. Pero ella me dijo que no era nada. Edward también ayudó a levantar mis cosas. Una vez que levanté mis bártulos la miré. "Oye, te noto un poco estresada por las clases. ¿Qué planes tienes para hoy? Deberías distraerte un poco", comenté como quien no quiere la cosa. Entonces ella me dijo que estaba un poco complicada con trigonometría, pero que por lo menos Edward la ayuda. Ella sonrió, avergonzada, y él le dio un beso en la mejilla.

Rodé los ojos mentalmente con su comentario. Poco me importaba que Cullen le diera mimos a Bella.

—Así que, esta vez mirándolos a los dos, les comenté que el otro día fui con mi mamá a Port Angeles y vimos una película muy buena; que era de drama, como ambientado en esos temas de los casinos y la mafia. Les dije que está buenísima y en taquilla le está yendo muy bien; que quizás podrían darse una vuelta, para distraerse. Entonces Edward le preguntó si le llamaba la atención y le ofreció ir después de clases, que hace rato quería ir al cine. Ella aceptó ir y dijo algo sobre llamar a Charlie. Volví a repetir que les haría bien para distraerse ahora que se acercan los exámenes. Bella me sonrió nuevamente; y les hice una seña con la mano a ambos, mientras me dirigía a mi puesto, dando la vuelta por la parte trasera de la sala. Les oí cuchichear toda la clase, comentando sus planes muy emocionados. Así que, según lo que entendí, ya van a ir de camino a Port Angeles a eso de las cinco.

Siguió explicándome detalles de cosas que había oído, y al final estuve realmente satisfecho.

—Ang, eres la mejor. —Le di un abrazo y nos despedimos. Una vez que se fue, bajando las escaleras, miré el reloj. Eran las cuatro y treinta. Perfecto.

Entré a la biblioteca y me senté en una silla alejada. Saqué un par de libros y traté de matar el tiempo avanzando en unos deberes que me habían enviado el día de hoy. Cuando miré la hora de nuevo, ya eran las cinco y un cuarto.

Corrí en busca de mi motocicleta, camino a la casa de Bella. Estacioné la motocicleta una esquina más lejos para evitar sospechas, y cuando me asomé levemente por la construcción de la esquina, Bella estaba subiendo al auto de Cullen. Arrancaron y se fueron por la calle principal, haciéndole justicia al letrero que estaba en la siguiente esquina, de color verde y letras blancas, que con una flecha del mismo color indicaba que el camino a Port Angeles era recto. Tiempo de actuar.

Caminé en dirección a la casa de Bella, llevando mi mochila conmigo. Me detuve ante la puerta, y levanté el felpudo para limpiarse los pies. Ahí estaba la llave que Bella y Charlie mantenían por seguridad, en caso de que a uno de los dos se les olvidaran dentro sus propias llaves.

Abrí, y cerré rápidamente detrás de mí. La calle estaba vacía, así que no había de qué preocuparse. Generalmente los vecinos de Bella trabajaban y todos me conocían, de igual manera. No les habría parecido extraño que entrara a la casa de Bella.

Subí las escaleras en dirección a su habitación. Renée, gracias al cielo, estaba en su trabajo. También Charlie. Genial.

Busqué un lugar visible donde dejar el papel. Me costó muy poco imitar la letra de Bella, habíamos vivido toda nuestra infancia juntos, y en ocasiones, cuando tenía mucha tarea, al yo poder escribir más rápido, le ayudaba a copiar los deberes. Había aprendido a imitar bien su caligrafía, al igual que ella la mía. Me sabía su firma, y viceversa. Sabía sus mayores secretos, y ella los míos.

Nos conocíamos completamente. Éramos… almas gemelas.

Pero iba a caer. Si ella no estaba conmigo, mucho menos iba a estarlo con Cullen. Y menos por una apuesta. ¿Acaso cree que me creo eso de que ahora se aman profundamente? Patrañas.

Al final, dejé la nota sobre su escritorio, junto a la mochila de Edward.

Según Angela, iban a pasar a casa de Bella a dejar sus cosas y se irían.

Dejé la hoja abierta junto a una libreta y la mochila de Cullen.

Por la tarde, lo vería.

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Por la tarde, esperando que las cosas cayeran por su propio peso, armé mi mochila para el día siguiente. Caminé hacia mi librero y ahí vi un montón de cosas apiladas en el más puro desastre. Saqué mis cuadernos, no sin botar antes una caja de plástico, la cual se abrió en el contacto con el suelo, y las cosas que tenía dentro saltaron para todos lados.

Casi se me fue el alma al suelo cuando noté lo que eran.

Álbumes de fotos. Míos y de Bella. Nuestras memorias. Fotos de nuestros cumpleaños, desde pequeños a la actualidad. Incluso había algunas tomadas con una polaroid que tenía Alice. Casi me eché a llorar. Porque amaba a Bella y sabía que ella no me amaba. Porque me había pegado un puñetazo en la cara. Porque nuestro primer beso no fue ni romántico ni perfecto. Porque estaba con otra persona que no era yo.

Y eso… eso me apenó. Eso me entristeció.

Eso me hizo sentir miserable.

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Qué tal, amiguitas. Bien, aún no queda la crema. Pero Jacob se asegurará de que cosas feitas pasen. Lo siento :(

Y bien, quizás algunas se enojen con él. Yo lo estoy. Pero hay que igual tratar de ponerse en su lugar... lo que está haciendo (y hará) es incorrecto, pero aún así me da pena que sufra de esta manera por alguien que no corresponda su cariño. En fin.

¿Les gustó el capítulo? Quizás para las EdwardLovers esto sea un poco tedioso, pero es necesario en la historia porque nos va a explicar por qué queda la crema después. Ya verán.

Un abrazito grande y gracias por sus alertas, reviews, favoritos, etc*corazón* mucho amor para todas, y lamento no haber contestado sus reviews :( pero me llegan al correo, al móvil, así que los he leído todos y les agradezco infinitamente el cariño y el apoyo a la historia. Y bienvenidas a las que se están uniendo a la historia. (Leí unos RR por ahí)

Las quiero!

Mordiscos,

Vale.